viernes, 2 de junio de 2017

Buenos días, 2 de junio de 2017

"¿Qué debemos hacer?
Reaccionar con justicia"
PAPA FRANCISCO.


 
VIDEO
 
 
La multinacional kuwaití Zain Telecom lanza un mensaje de tolerancia durante el mes del ayuno musulmán
 
 

 
SANTORAL
 
Marcelino, Pedro, Erasmo (Elmo, Telmo), Bíblides, Atalo, Alejandro, Vetio, Epagato, Maturo y Pontico, Amelia, mártires; Potino, Blandina, y los 48 mártires de Lyon; Eugenio I, papa; Nicolás Peregrino, confesor; Esteban, Dictinio, obispos; Ulrico, Juan de Ortega, eremitas.
 
 

 
 
REFLEXIÓN:
 
La verdadera autoestima nace del amor no del egoísmo.
 
Estas son solo algunas sugerencias para cambiar la falta de autoestima en abundancia de amor personal:
 
1.     El primer paso y el más importante es amarte y aceptarte tal como eres. Si eres creyente te resultará más sencillo porque sabes que hay un Dios que te ama y te acepta tal como eres y que siempre está para ayudarte a mejorar esas áreas de oportunidad que hay en ti.
 
2.     Cuida los pensamientos, sobre todo los que tengas sobre ti. Toma consciencia de ellos y si son negativos, cámbialos. Recuerda que tú eres el dueño de tu pensamiento y no tu pensamiento de ti. Esto es por demás importante porque los pensamientos generan sentimientos. Sobre todo, cuida de esos que te hacen sentir inferior. Evita frases como: “¡Soy un tonto, no hago nada bien, soy un inútil!

 
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         3.  Mírate en el espejo y da gracias por el ser la persona que                        eres. En vez de encontrarte defectos, agradece lo bueno que ves en ti.            Esto es especialmente importante para las mujeres. En lugar de verte el          gordito del estómago o las estrías de la flacidez, da gracias que pudiste            ser madre.
 
4.  Sé compasivo contigo y deja de criticarte. La autocrítica negativa ¡destruye! Háblate y trátate de la misma manera que lo harías al ser que más amas en tu vida. Transforma tus pensamientos internos negativos en diálogos que te sumen, que te aporten y construyan
 
5.  ¡Ejercítate, segrega endorfinas! El ejercicio, -aunque te canses- te hará sentir bien, muy bien. Le dirás adiós al estrés, te pondrás en mejor forma, además de subir tu sistema inmunológico.
 
6.   Acepta los elogios y no quieras regresarlos, quédate callado. Simplemente di: ¡gracias, de verdad aprecio tus palabras! Al principio te costará trabajo y querrás regresar la alabanza, sin embargo, haz un trabajo interno y recuerda que si te lo dicen es porque lo sienten y porque de verdad te aprecian.
 
7.   Enfócate en que la competencia es primero contigo mismo. No te esfuerces tanto en ser perfecto como en lograr tus sueños. En ese afán de lograr la perfección puedes perder dejar de disfrutar el camino que te lleva a lograr tus metas.
 
8.   Sé paciente contigo. No tomes tus errores y fracasos tan en serio; míralos mejor como un área de oportunidad para crecer y aprender.
 
9.   Reconoce las cualidades y talentos que hay en ti y ponlos al servicio del mundo. Todos tenemos algo en lo que somos buenos, ¡descúbrelo en ti y explótalo! ¿Te gusta escribir? Pues dale vida a esas letras y ponte a escribir. Nada en este mundo es insignificante.
 
10.  Sal de ti para entrar en los demás, es decir, sirve, ayuda a alguien. Es impresionante como funciona esto del servicio:  tú ayudas y el que sale beneficiado eres tú porqué te darás cuenta de la diferencia que puedes hacer en los demás; la opinión que tienes sobre ti crecerá al sentirte útil.
 
 
La aceptación, que es prima hermana de la estima, también incluye reconocer y admitir que tienes áreas de oportunidad en las cuales crecer y que que por tu bien y el del mundo debes trabajar para mejorar. Recuerda que eres un ser muy valioso y que fuiste creado por Dios, por amor y para el amor. No esperes que alguien más reconozca tu valor. Comienza por valorarte tú y verás los milagros que empiezan a suceder en tu vida.
 
 
 
ORACIÓN:
 
Señor, despierto hoy con la esperanza depositada en tu amor, quiero escuchar tu voz en cada una de las acciones que realizarás en mi vida y descubrir que me llamas a ser feliz en cada una de ellas, porque Tú eres siempre bueno y misericordioso con todos.
 
Bendito Dios, ven y háblame para guiar mi existencia por senderos seguros que me den tranquilidad y la plena certeza de que me has creado para ser feliz, no quiero vivir en la desgracia.
 
Señor, estoy seguro de que ningún problema o tristeza me la has enviado Tú, son sólo situaciones de la vida que no podemos evitar, pero con tu ayuda vamos a vencer, porque tu amor es eterno y tu misericordia no tiene medida. Amén
 
Reflexión del Papa Francisco
 
Jesús, habla con el Padre, en este discurso, y dice: "Te ruego por ellos". Por lo tanto, Jesús ruega por nosotros. Un hecho que podría parecer un poco extraño, porque nosotros pensamos que es justo rezar a Jesús y Jesús nos da la gracia.
 
Pero Jesús reza por nosotros. Jesús que ora, Jesús el hombre-Dios que reza. Y reza por nosotros: ruega por mí, ruega por ti y por cada uno de nosotros.
 
En realidad, Jesús ya lo había dicho claramente a Pedro, asegurándole que rezaba para que su fe no decaiga.
 
En este discurso de despedida, Jesús ruega por todos los discípulos que vendrán y que creerán en Él. No ruega por el mundo, sino que ruega por ellos, diciendo al Padre que su oración es por estos que tú me diste, porque son tuyos.
Así, Jesús nos recuerda que todos nosotros somos del Padre y Él ruega por nosotros ante el Padre.
 
San Pablo, en el capítulo octavo de la Carta a los romanos, nos dice que es una oración de intercesión. De este modo, hoy, mientras nosotros rezamos aquí, Jesús ruega por nosotros, ruega por su Iglesia.
 
Y el apóstol Juan nos tranquiliza diciendo que, cuando pecamos, sabemos que tenemos un abogado ante el Padre: alguien que ruega por nosotros, nos defiende ante el Padre, nos justifica.
 
Es importante pensar mucho en esta verdad, en esta realidad: en este momento Jesús está orando por mí. Yo puedo seguir adelante en la vida porque tengo un abogado que me defiende. Si soy culpable, si tengo muchos pecados, Jesús es un buen abogado defensor y hablará al Padre de mí.
 
Y precisamente para destacar que Él es el primer abogado, nos dice: Les enviaré otro paráclito, otro abogado. Pero Él es el primero. Y ruega por mí, en la oración de intercesión que hoy después de la Ascensión al cielo Jesús hace por cada uno de nosotros.
 
Del mismo modo como cuando nosotros en la parroquia, en casa, en la familia tenemos algunas necesidades, algunos problemas, decimos "reza por mí", lo mismo debemos decir a Jesús:
 
"Señor Jesús, ruega por mí"
 
¿Y cómo ruega hoy Jesús?: amando. Pero hay una cosa que Jesús hace hoy, estoy seguro que lo hace: muestra al Padre sus llagas. Y Jesús con sus llagas ruega por nosotros. Como si dijese:
 

"Padre, este es el precio. Ayúdales, protégelos, son tus hijos a quienes yo he salvado". (Homilía en Santa Marta, 03 de Junio de 2014)


ESPECIAL BUENOS DÍAS


Debemos conocer el amor de Cristo, que excede todo conocimiento El sagrado Corazón, es una fuente inagotable, que no desea otra cosa que derramarse en el corazón de los humildes, para que estén libres y dispuestos a gastar la propia vida según su beneplácito.

Santa Margarita María de Alacoque


Peticiones y Promesas del Sagrado Corazón de Jesús:

Peticiones de Jesús:

1. -Recibir sin interrupción la Sagrada Comunión durante nueve primeros viernes consecutivos.

2-Tener la intención de honrar al Sagrado Corazón de Jesús y de alcanzar la perseverancia final.

3-Ofrecer cada Sagrada Comunión como un acto de expiación por las ofensas cometidas contra el Santísimo Sacramento.


Oración:

"Oh Dios, que en el Corazón de tu Hijo, herido por nuestros pecados, has depositado infinitos tesoros de caridad; te pedimos que, al rendirle el homenaje de nuestro amor, le ofrezcamos una cumplida reparación. Por Jesucristo nuestro Señor. R. Amén. Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío."


Promesas de Jesús a los que sigan ésta devoción.

(1) Les daré todas las gracias necesarias en su estado de vida.

(2) Estableceré la paz en sus hogares.

(3) Los consolaré en todas sus aflicciones.

(4) Seré su refugio en su vida y sobre todo en la muerte.

(5) Bendeciré grandemente todas sus empresas.

(6) Los pecadores encontrarán en Mi Corazón la fuente y el océano infinito de misericordia.

(7) Las almas tibias crecerán en fervor.

(8) Las almas fervorosas alcanzarán mayor perfección.

(9) Bendeciré el hogar o sitio donde esté expuesto Mi Corazón y sea honrado.

(10) Daré a los sacerdotes el don de tocar a los corazones más empedernidos.

(11) Los que propaguen esta devoción, tendrán sus nombres escritos en Mi Corazón, y de El, nunca serán borrados.

(12) Nueve primeros viernes: Yo les prometo, en el exceso de la infinita misericordia de mi Corazón, que Mi amor todopoderoso le concederá a todos aquellos que comulguen nueve primeros viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final; no morirán en desgracia ni sin recibir los sacramentos; Mi divino Corazón será su refugio seguro en este último momento.



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