lunes, 29 de mayo de 2017

Buenos días, 29 de mayo de 2017


 
He tenido muchas cosas en mis manos,
y las he perdido todas;
pero lo que he puesto en las manos de Dios,todavía lo tengo..

 
VIDEO
 

 
 
SANTORAL
 
Voto y Félix,
eremitas (s. VIII)
 
Restituta, Sinisio o Sisinio, Martirio, Alejandro, Conón, Teodosia, Gencio, Andrés, Amón, Sofía, mártires; Máximo, Maximino, obispos; Eleuterio, confesor; Voto, Félix, Juan de Atarés, eremitas.
 
 


 
 
REFLEXIÓN:
 
Cuentan que una vez un hombre caminaba por la playa en una noche de luna llena mientras pensaba:
 
– “Si tuviera un coche nuevo, sería feliz”

– ” Si tuviera una casa grande, sería feliz”


– ” Si tuviera un excelente trabajo, sería feliz”


– ” Si tuviera pareja perfecta, sería feliz”

 
En ese momento, tropezó con una bolsita llena de piedras y empezó a tirarlas una por una al mar cada vez que decía: “Sería feliz si tuviera…”
 
Así lo hizo hasta que solamente quedaba una piedrita en la bolsa, la cual guardó. Al llegar a su casa se dio cuenta de que aquella piedrita era un diamante muy valioso. ¿Te imaginas cuantos diamantes arrojó al mar sin detenerse y apreciarlos?
 
¿Cuántos de nosotros pasamos arrojando nuestros preciosos tesoros por estar esperando lo que creemos perfecto o soñado y deseando lo que no se tiene, sin darle valor a lo que tenemos cerca nuestro?
 
Mira a tu alrededor y si te detienes a observar te darás cuenta de lo afortunado que eres, muy cerca de ti está tu felicidad, y no le has dado la oportunidad de demostrarlo.

Cada uno de nuestros días es un diamante precioso, valioso e irremplazable.


Depende de ti aprovecharlo o lanzarlo al mar del olvido para nunca más poder recuperarlo.

 
 
 
ORACIÓN:

Señor de mi vida, al comienzo de este día te doy gracias porque con él Tú renuevas mis fuerzas y restauras mi esperanza por continuar el camino hacia Ti.
 
Sé que me llevas de la mano y me haces sentir valioso.
 
Me has dado la capacidad de decidir sobre mi felicidad, sobre como ver las cosas según la Palabra que a todos nos has dejado. Ven Señor a mi vida en este momento y dame la suficiente alegría que necesito para luchar en todo momento y no desanimarme.
 
Mi esperanza la pongo en Ti. Te entrego mis fuerzas para que la repongas con tu santo poder y en este día me hagas salir victorioso en tu nombre. Amén.
 
Reflexión del Papa Francisco:

[...] Bajo la acción del Espíritu Santo, todo es una gran riqueza, porque el Espíritu Santo es el Espíritu de unidad, que no significa uniformidad, sino reconducir todo a la armonía.
 
En la Iglesia, la armonía la hace el Espíritu Santo. Un Padre de la Iglesia tiene una expresión que me gusta mucho: el Espíritu Santo “ipse harmonia est”. Sólo Él puede suscitar la diversidad, la pluralidad, la multiplicidad y, al mismo tiempo, realizar la unidad. [...]

Si nos dejamos guiar por el Espíritu, la riqueza, la variedad, la diversidad nunca provocan conflicto, porque Él nos impulsa a vivir la variedad en la comunión de la Iglesia.
 
[...] Así, pues, preguntémonos: ¿Estoy abierto a la armonía del Espíritu Santo, superando todo exclusivismo? ¿Me dejo guiar por Él viviendo en la Iglesia y con la Iglesia?
 
Los teólogos antiguos decían: el alma es una especie de barca de vela; el Espíritu Santo es el viento que sopla la vela para hacerla avanzar; la fuerza y el ímpetu del viento son los dones del Espíritu. Sin su fuerza, sin su gracia, no iríamos adelante.
 
El Espíritu Santo nos introduce en el misterio del Dios vivo, y nos salvaguarda del peligro de una Iglesia gnóstica y de una Iglesia autorreferencial, cerrada en su recinto; nos impulsa a abrir las puertas para salir, para anunciar y dar testimonio de la bondad del Evangelio, para comunicar el gozo de la fe, del encuentro con Cristo.
 
El Espíritu Santo es el alma de la misión. Lo que sucedió en Jerusalén hace casi dos mil años no es un hecho lejano, es algo que llega hasta nosotros, que cada uno de nosotros podemos experimentar.
 
El Espíritu Santo es el don por excelencia de Cristo resucitado a sus Apóstoles, pero Él quiere que llegue a todos. Jesús, como hemos escuchado en el Evangelio, dice: «Yo le pediré al Padre que les envíe otro Paráclito, que esté siempre con ustedes» (Jn 14,16).
 
Es el Espíritu Paráclito, el Consolador, que da el valor para recorrer los caminos del mundo llevando el Evangelio.
 
El Espíritu Santo nos muestra el horizonte y nos impulsa a las periferias existenciales para anunciar la vida de Jesucristo.
 
Preguntémonos si tenemos la tendencia a cerrarnos en nosotros mismos, en nuestro grupo, o si dejamos que el Espíritu Santo nos conduzca a la misión. 

(Reflexión en la Plaza de San Pedro, 19 de mayo de 2013)


ESPECIAL BUENOS DÍAS

6 consejos de Facebook para padres preocupados

Sugerencias del creador de la red social, Mark Zuckerberg

Contenido:

Sugerencias del creador de la red social, Mark Zuckerberg
Hazles saber que las reglas se aplican a actividades tanto dentro como fuera de internet.
Intenta dar un buen ejemplo.
Empieza a interactuar con ellos cuanto antes.
Identifica y aprovecha los momentos clave.
Ten confianza en ti mismo.
Pídeles a tus hijos que te enseñen.  


Para muchos, Facebook ya ha pasado a formar parte de nuestra vida cotidiana. En esta red social se cuentan tantas historias buenas como malas, y esto suele ser de fuente de mucha preocupación y angustia para tantos padres que quieren proteger a sus hijos de los peligros de internet.
Por esta causa, su creador, Mark Zuckerberg, ha creado un portal de ayuda dentro del Centro de Seguridad de la red social, y lo ha anunciado con este comunicado: “Ser padre puede resultar una tarea difícil. Somos conscientes de que el uso de Facebook puede plantearles muchas dudas a los padres. Por ello creamos una recopilación de enlaces prácticos, consejos y sugerencias para que tu experiencia sea provechosa y puedas ayudar a tu hijo a lo largo de la suya”.

Estos son sus 6 consejos para navegar con seguridad en su red social:

Hazles saber que las reglas se aplican a actividades tanto dentro como fuera de internet.

No les hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti. De la misma manera que les adviertes de que deben mirar a ambos lados antes de cruzar una calle o que es necesario ponerse casco para montar en bicicleta, enséñales a pensar antes de compartir contenido en internet.
Intenta dar un buen ejemplo.

El viejo dicho de que tus hijos “harán lo que tú haces, no lo que dices” también es cierto en internet. Si estableces restricciones horarias sobre cuándo pueden usar las redes sociales o navegar por internet (por ejemplo, no enviar mensajes de texto después de las 22:00), tú también deberías adoptar ese comportamiento.

Empieza a interactuar con ellos cuanto antes.

De los datos recabados se desprende que los padres deben empezar a interactuar con sus hijos en el momento en el que estos comienzan a usar las redes sociales. Es recomendable agregarlos como amigos cuando se unen a Facebook. Conviene señalar que, de igual forma que debes sentar las bases para el diálogo y la conversación con tus hijos a una edad temprana sobre otros temas, también debes hacerlo para hablar sobre el uso de internet. Si dejas pasar el tiempo, te resultará más difícil. Incluso antes de que estén en las redes sociales, habla con tus hijos sobre la tecnología en su conjunto. Esto puede ayudar a sentar las bases para conversaciones futuras.
Identifica y aprovecha los momentos clave.

Por ejemplo, el momento en que tus hijos reciben su primer teléfono celular es ideal para establecer una serie de normas básicas. Cuando los niños cumplen los 13 años y, por tanto, ya tienen la edad mínima para unirse a Facebook y otras redes sociales, es un buen momento para tocar el tema de compartir contenido de forma segura. Por otra parte, cuando los jóvenes consiguen el permiso de conducir es el momento idóneo para recordarles la importancia de no usar el celular mientras conducen.

Ten confianza en ti mismo.

Normalmente, puedes emplear los mismos métodos que sueles utilizar con tus hijos para educarlos en otros ámbitos, para hablar sobre sus actividades en internet. Si ves que tus hijos responden mejor a un acuerdo negociado, elabora un contrato que ambas partes puedan firmar. O tal vez tus hijos solo necesitan conocer las reglas básicas.

Pídeles a tus hijos que te enseñen.

¿No tienes cuenta de Facebook? ¿O quizá te interesaría probar un servicio de transmisión de música? Si tus hijos ya están familiarizados con estos servicios y aplicaciones, ellos mismos pueden ser un recurso excelente. La conversación también puede ser una oportunidad para hablar sobre los problemas de seguridad, privacidad y protección. Por ejemplo, quizás puedas preguntarles sobre la configuración de privacidad mientras configuras tu propia cuenta de Facebook. Además, como la mayoría de los padres saben bien, tus hijos seguramente apreciarán la oportunidad de enseñarte.

Y recalca que lo más importante es el buen dialogo entre padre hijo: la buena comunicación es fundamental para evitar cualquier clase de peligro.

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