lunes, 22 de mayo de 2017

Buenos días, 22 de mayo de 2017. Santa Rita de Casia



“Luchemos por alcanzar la serenidad de 
aceptar las cosas inevitables,
el valor de cambias las cosas que 
podamos y la sabiduría para poder 
distinguir unas de otras.”
SAN FRANCISCO DE ASIS



SANTORAL
VIDEO


Rita de Casia,
santa (1381-1457)
  Joaquina de Vedruna, fundadora; Quiteria, virgen y mártir; Faustino, Timoteo, Venusto, Casto, Secundina, Emilio, Basilisco, Julia, mártires; Fulco, Amancio, confesores; Román, monje; Elena, virgen;   Ausonio, Atón, Marciano, obispos.


REFLEXIÓN:

EL SILENCIO DE DIOS
Cuenta una antigua leyenda noruega, sobre un hombre llamado Haakon, que siempre miraba una imagen de Cristo crucificado en una cruz que era muy antigua, 

La gente acudía a orar con mucha fe.  Muchos estaban  pidiéndole a Cristo algún milagro.

Un día el ermitaño Haakon quiso pedirle un favor.


Impulsado por un sentimiento de generosidad, bondad y amor, se arrodilló ante la cruz y dijo:

"Señor, quiero padecer y morir por Tí.  Déjame ocupar tu puesto. Quiero ...en la Cruz." Y se quedó  con la mirada fija puesta en El, como esperando una respuesta.


El Señor abrió sus labios y habló.  Sus palabras cayeron del cielo, susurrantes y amonestadoras:

"Mi fiel siervo,  te concederé tu deseo, pero solo con una condición.”


¿Cual, Señor? ¿Es una condición difícil?



¡Estoy dispuesto a cumplirla con tu ayuda, Señor!, -respondió el viejo ermitaño.



Escucha: suceda lo que suceda y veas lo que veas, tienes que guardar silencio siempre.

Haakon contestó: "¡Os, lo prometo, Señor!" Y se efectuó el cambio.


Nadie advirtió el trueque. Nadie reconoció al ermitaño, colgado con los clavos en la Cruz.



Y durante mucho tiempo mantuvo el acuerdo y nunca le habló a nadie.

Pero un día, LLEGO UN HOMBRE RICO , y después de haber orado, dejó allí olvidada su cartera. 


Haakon le vio y guardó silencio.  Tampoco habló cuando un pobre, que vino dos horas después, tomó la cartera del rico y se la guardó.



También guardó silencio cuando un hombre joven se arrodilló ante él poco después para pedirle su gracia antes de emprender un largo viaje.



Entonces volvió a entrar el rico a buscar su cartera, al no encontrarla, pensó que el joven se la había llevado.



El rico se volvió al hombre joven y le gritó iracundo: ¡Dame la cartera que me has robado!



El replicó: ¡No he robado ninguna cartera!  ¡No mientas, devuélvemela enseguida! El joven repitió, “le digo que no he tomado ninguna cartera de nadie”. .



El rico empezó a golpearle furioso.  Entonces una voz potente llenó el aire ¡Detente!  El rico miró hacia arriba y vio que la imagen le hablaba, Haakon que no pudo permanecer en silencio, gritó defendiendo al joven, e increpó al rico por la falsa acusación.  Este se quedó asombrado y se marchó del lugar.



El joven salió también porque tenía prisa para emprender su viaje.

Cuando la Cruz se quedó a solas, Cristo se acercó a su siervo y le dijo:
"Baja de la Cruz. No sirves para ocupar Mi puesto. No has podido guardar silencio". 
"¡Señor!", - dijo Haakon - , "¿Cómo iba a permitir semejante injusticia?".


 Jesús de nuevo ocupó su lugar en la Cruz y el ermitaño se quedó de pie debajo de la Cruz. El Señor, siguió hablando:



"Tú no sabías que al rico le convenía perder la cartera, pues llevaba en ella dinero para cometer un pecado sexual con una joven virgen".



 Mientras que el pobre, por su absoluta pobreza, tenía necesidad de ese dinero. En cuanto al joven, hubiera sido mejor que le hubiera dado la paliza el rico a causa del malentendido en cuyo caso no se hubiera ido de viaje.



Ahora, ves,  hace unos minutos acaba de morir  en un naufragio. Tú no sabías todas estas cosas PERO YO SI.  Por eso callo. Y el Señor nuevamente guardó silencio.

Muchas veces nos preguntamos ¿Por qué razón Dios no nos contesta?.  ¿Por qué razón se queda callado Dios?


A muchos  nos gustaría que Él nos respondiera según nuestra voluntad y deseos... pero, la forma de actuar de Dios es diferente. El conoce el pasado, el presente, y el futuro (Hb,13,8)  Dios nos responde aún con el silencio...  Debemos estar dispuestos a escucharle y esperar en Él.

 “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos ni vuestros caminos son mis caminos, dice el Señor.


Cuanto son los cielos mas altos que la tierra, tanto están  mis caminos por encima de los vuestros.” (Is 55,8-9)

Pues Yo conozco mis designios para con vosotros, dice el Señor,  designios de paz y no desgracia, de daros un porvenir y una esperanza” (Jr 29,11)
Un hombre debe comprender lo que significa el divino silencio y rendirse a los caminos del Señor y orar como el Salmista,
Te amo Señor, mi fortaleza. El Señor es mi roca, mi fortaleza, mi libertador, mi Dios, mi roca, a quien me acojo; mi escudo, mi fuerza de salvación, mi asilo” 

(Salmo 18, 1-2)

ORACIÓN:
Mi Señor, hoy quiero experimentar todo el amor que tienes para conmigo y que me hagas sentir amado y bendecido. Quiero vivir haciendo tu voluntad y por ello en este momento te suplico que me hagas disponible a tus valores, que pueda vencer todos los obstáculos que a veces experimento al tratar de seguirte, mi Señor. También te quiero pedir que en este momento pases tu mano sanadora por todo mi ser y sanes todas heridas que me hacen sufrir y padecer. Quiero poder alabarte con todas las ganas, y para eso quiero estar sano, te suplico por salud física y emocional. Soy tuyo, y mi vida está en tus manos. Amén
Reflexión del Papa Francisco
San Juan narra en su evangelio el discurso sobre el pan de vida, impartido por Jesús en la sinagoga de Cafarnaúm, cuando afirmó:
"Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo".
Jesús dice que no vino a este mundo para dar algo, sino para darse a sí mismo, para dar su vida como alimento para los que tienen fe en Él.
Esta comunión con el Señor nos compromete a nosotros, sus discípulos, a imitarlo, haciendo de nuestra existencia, de nuestros comportamientos, pan partido para los demás, como el Maestro partió el pan que es realmente su carne.
Cada vez que participamos en la santa misa y nos nutrimos con el Cuerpo de Cristo, la presencia de Jesús y del Espíritu Santo obra en nosotros, plasma nuestro corazón, nos comunica actitudes internas que se traducen en comportamientos conformes al Evangelio.
En primer lugar, la docilidad a la Palabra de Dios, después la fraternidad entre nosotros, el coraje del testimonio cristiano, la fantasía de la caridad, la capacidad de dar esperanza a los que no la tienen, de acoger a los excluidos.
De este modo, la Eucaristía hace que madure en nosotros un estilo de vida cristiano. La caridad de Cristo, recibida con el corazón abierto... nos transforma, nos hace capaces de amar, no según la medida humana, siempre limitada, sino según la medida de Dios :sin medida.
Y entonces llegamos a ser capaces de amar incluso a los que no nos aman, y esto no es fácil...
Porque si sabemos que una persona no nos quiere, también nosotros nos sentimos llevados a no quererla. Pues no. Tenemos que amar incluso a los que no nos aman. Oponernos al mal con el bien, perdonar, compartir, acoger a los demás.
Gracias a Jesús y su Espíritu, también nuestra vida se convierte en "pan partido" para nuestros hermanos. Y viviendo así, descubrimos la verdadera alegría La alegría de hacerse don, de devolver el gran don que nos dieron por primera vez, sin mérito de parte nuestra.
Les invito a recordar dos cosas:
1.    La medida del amor de Dios es amar sin medida,
2.    Nuestra vida, con el amor de Jesús, recibiendo la Eucaristía, se hace don.
(Homilía en la Fiesta del Corpus Christi, 22 de Junio de 2014)

ESPECIAL BUENOS DÍAS

¿Sabías que la Biblia nos aconseja ir al médico?


"Honra al médico porque es necesario"


Mucha gente cree que la Iglesia desprecia la ciencia. Y que fe y razón son imposibles de unir. Pero lo que todas estas personas no saben es que, más de cien años antes de Cristo, la Biblia ya aconsejaba ir al médico porque ya se entendía que la ciencia es un bien dado por Dios a la humanidad.

En los santuarios de Aparecida, Lourdes y otros vemos muchos milagros alcanzados por la intercesión de Nuestra Señora. Curaciones de cáncer, complicaciones en el embarazo,… gracias que, de hecho, son inexplicables científicamente. Pero no por eso cuando se hace una petición a Dios, a María, hay que ignorar lo que aconsejan los médicos.

Esto muestra que Dios siempre está preocupado con todo lo que forma parte de nosotros: nuestras emociones, nuestro espíritu y también nuestro físico, ¿no es bonito saberlo? Escogimos para ti un pasaje de la Biblia que nos aconseja sobre la cuestión médica. Sobre todo: ¡no dejes de cuidar bien tu salud! ¡Es un regalo que Dios te ha dado!

Médico y dolencia (Eclesiástico 38, 1-15)

Da al médico, por sus servicios, los honores que merece,
que también a él le creó el Señor.
Pues del Altísimo viene la curación, como una dádiva que del rey se recibe.

La ciencia del médico realza su cabeza, y ante los grandes es admirado.

El Señor puso en la tierra medicinas, el varón prudente no las desdeña.
¿No fue el agua endulzada con un leño para que se conociera su virtud?
Él mismo dio a los hombres la ciencia para que se gloriaran en sus maravillas.
Con ellas cura él y quita el sufrimiento, con ellas el farmacéutico hace mixturas.

Así nunca se acaban sus obras, y de él viene la paz sobre la haz de la tierra.
Hijo, en tu enfermedad, no seas negligente, sino ruega al Señor, que él te curará.

Aparta las faltas, endereza tus manos, y de todo pecado purifica el corazón.
Ofrece incienso y memorial de flor de harina, haz pingües ofrendas según tus medios.

Recurre luego al médico, pues el Señor le creó también a él, que no se aparte de tu lado, pues de él has menester.
Hay momentos en que en su mano está la solución,
pues ellos también al Señor suplicarán que les ponga en buen camino hacia el alivio y hacia la curación para salvar tu vida.
El que peca delante de su Hacedor ¡caiga en manos del médico!”.

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