viernes, 19 de mayo de 2017

Buenos días, 19 de mayo de 2017



Todos somos maestros y
alumnos en la escucha de la vida.


 
VIDEO


 
 
 
SANTORAL
 
Celestino V,
papa;
Urbano I,
papa y mártir;
 
Teodoro, Dunstano, Cirilo, obispos; Pudente, Pudenciana (Potenciana), Ciriaca, vírgenes; Calócero, Partemio, Filotero, Juan de Cetina, Pedro de Dueñas, mártires; Ivo, Evonio, Bernardo, Gracia, Teófilo de Corte, Adolfo, confesores;  Francisco Coll, fundador de las HH. Dominicas de la Anunciata.
 


 
 
REFLEXIÓN:
 
Todos los días, debes levantarte seguro de que vas a triunfar, sin perder las esperanzas. No te quedes pegado en esa circunstancia que te nubla el pensamiento y que no te deja avanzar, Dios actuará en el momento menos pensado por ti, simplemente no abandones, hay que seguir creyendo en lo que Dios hará en tu vida.
 
Quiero invitarte hoy a que recobres ese ánimo perdido por aquellas circunstancias adversas que te han robado la paz, y a que nunca te olvides que Jesús siempre te acompaña, Jesús camina contigo y debes confiar que así es.
 
Anímate y lucha con todas tus fuerzas y con las fuerzas que Dios ha colocado dentro de ti, ruégale, pídele, clámale, implórale, pero no te quedes inmóvil como si fueses una estatua esperando a ver si todo pasa o se calma.
 
¡Ten fe en lo que el Señor hará y entonces recibirás las respuestas que has estado esperando! Vamos, sonríe porque, con Jesús a tu lado, te esperan cosas hermosas, días maravillosos, sueños que realizar y nuevas cosas que descubrir.
 
Deja que Dios sea esa luz que ilumina todos tus senderos, apacigüe todas tus tormentas y encauce tu vida por caminos de victorias.
 
¡Vamos! renueva tu espíritu de victoria y permite que el poder restaurador de Dios toque todos tus sentidos, los llene de su Gracia y los avive con una entregada pasión
 

 
ORACIÓN:
 
Oración de fortaleza

Señor mío, gracias por estar atento a todo lo que necesito y a todo lo que me pasa porque sé me amas y quieres lo mejor para mí.
 
Siento que tu inmenso amor me acompaña y me hace crecer, por eso, hoy, te doy gracias por todo lo que haces en mi vida.
 
Quiero comenzar todos los días de mi vida con fortaleza y con la certeza de que tu poder y misericordia vienen sobre mí, y recibo con gozo y gratitud esta bendición.
 
Confió plenamente en tu inmensa bondad y que nunca me abandonas.
 
Hoy puedo y quiero decir confiado: "No me rendiré, porque sé que el Señor está conmigo, aunque no lo vea y a veces hasta ni lo sienta".
 
Sé que estás allí para ayudarme a afrontar toda situación. Aunque hayan mil y un conflictos a mi alrededor, Tú eres capaz de darme la paz si en Ti confío, porque me tienes un inmenso cariño que sobrepasa todo sentido.
 
Dame, Señor mío, un poco de tu fortaleza para sentirme seguro en mi caminar y poder ser también calma y paz para los míos.
 
Me escudo en tu palabra que bendice y sana: "Como un padre cariñoso con sus hijos, así es cariñoso el Señor con sus fieles" (Salmo 103,13)
 
Consejo: Deja que Dios obre en tu vida aún cuando no veas la luz en tu caminar, Él tiene control de todo. Sigue confiando en Él y no dejes de caminar. Amén.
 

ESPECIAL BUENOS DÍAS


El Papa Francisco en Al Azhar y la valentía de aceptar al otro


Pese a los obstáculos de seguridad, Francisco estuvo decidido a ir al corazón del Islam Sunní a proclamar que sólo la paz es el único camino


Se cumplían 70 años del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Egipto y el Vaticano. El gran imán Ahmed al-Tayeb ya había sido recibido por Francisco en mayo de 2016. Un hombre que, siendo máxima autoridad en el mundo musulmán, estaba dispuesto a enfrentarse a dos callejones sin salida: el estigma de la violencia en nombre del Islam y la manipulación de la religión por la política. Este viaje ha sido crucial y valiente. Principio y no final del diálogo entre cristianos y musulmanes.

Pese a los obstáculos de seguridad, Francisco estuvo decidido a ir al corazón del Islam Sunní a proclamar que sólo la paz es el único camino. En su Discurso en el Conference Center de Al-Azhar, lo que parecía iniciarse con un tradicional “As Salam Alaikum!” (la paz sea con vosotros), propio de un diálogo institucional, ha dado paso a un mensaje profundo y escandalosamente evangélico.

La única alternativa a la barbarie del conflicto es la cultura del encuentro”. Una directriz clara, que impulsa a los creyentes a sacar lo mejor de sí mismos ante lo que es, en palabras del papa Francisco, un desafío civilizatorio.

No habrá paz sin educación en la paz. Sólo un hombre que se reconoce trascendido por el Dios que le constituye, es capaz de ofrecer lo mejor de sí mismo al mundo. Un hombre capaz de superar dos tentaciones ante el desafío del encuentro con el otro: la del miedo y la de la complacencia relativista. La primera le hace encerrarse en sí mismo, rechazar o imponerse al diferente. La segunda, hace que su propuesta se disuelva como un azucarillo en un mar sin fondo ni consistencia.

Este “caminar juntos” que es el diálogo interreligioso, debe apoyarse en tres aspectos fundamentales, subrayados en los trabajos del Comité mixto para el Diálogo entre el Pontificio Consejo Interreligioso y el Comité de Al-Azhar:

el deber de la identidad: no se puede entablar un diálogo real sobre la base de la ambigüedad o de sacrificar el bien para complacer al otro;
la valentía de la alteridad: al que es diferente no se le trata como a un enemigo. Se le acoge. Pues en “el bien de cada uno se encuentra en el bien de todos”

-la sinceridad de las intenciones: porque el diálogo no es una estrategia, sino el camino de la verdad.

El papa Francisco ha subrayado otro aspecto crucial y urgente: sólo podremos ser fieles a estas premisas si se respetan y reconocen los derechos y libertades fundamentales de los ciudadanos. Especialmente la libertad religiosa.

Confinar la creencia en la esfera privada o intentar gestionarla políticamente, sólo conduce a convertirla en parte del problema y no de la solución. Justificar cualquier forma de violencia en nombre de Dios es negarle su sacralidad y profanar Su nombre.

Cualquier responsable religioso está obligado a desenmascarar la violencia que se disfraza de supuesta sacralidad. A decir “no” a la venganza y al odio en nombre de Dios. No al extremismo que abusa de las estructuras de pobreza. Porque cuanto más se crece en la fe en Dios, más se crece en el amor al prójimo.

Todos, creyentes o no, estamos llamados a ser constructores de paz y “no provocadores de conflictos; bomberos y no incendiarios; predicadores de reconciliación y no vendedores de destrucción”. Un compromiso histórico al que no podemos sustraernos. Porque sólo así podremos poner en marcha la valentía de la alteridad. Sin dejar que el miedo gobierne nuestras conciencias.

María Ángeles Corpas es Doctora en Historia. Experta en Islam, diálogo interreligioso y relaciones del Estado español con las confesiones religiosas.

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