viernes, 7 de abril de 2017

Buenos días, 7 de abril de 2017. San Juan Bautista Lasalle


Puedes volverte ciego al ver cada día como similar.
Cada día es diferente, cada día trae un milagro.
Simplemente es cuestión de prestar atención a ese milagro.


Propósito del día

Pide ayuda al coche escoba,
entra en una iglesia y dile qué es lo que no te deja pedalear.
No estás solo en la marcha. Cristo siempre está a tu lado y la meta siempre está ahí para ti, estés como estés, ¡con Él todo es diferente! 


VIDEO


SANTORAL

Juan Bautista de la Salle,
fundador de los HH. de las EE. CC.
Peleusio, presbítero; Donato, Rufino, Aquilina, Calopio, Ciriaco, mártires; Epifanio, Estanislao, Perpetuo, Saturnino, obispos; Afraates, anacoreta; Tetelmo, Hegesipo, confesores; Alberto, abad; Herman o José de Steinfeld, Ursulina, Everardo, 
  


REFLEXIÓN:

El cuervo y los Pájaros con moraleja. 

Un día el Júpiter citó a todos los pájaros a una  reunión para elegir como Rey al más hermoso de todos. Los pájaros muy halagados ante esta gran oportunidad, de inmediato fueron a las aguas del gran rio para lavarse y acicalarse para estar de esta forma muy presentables. 


El cuervo, dándose cuenta de su fealdad, se le ocurrió un plan que consistía, en recoger las plumas que los pájaros dejaban caer al acicalarse, para luego pegarlas a su cuerpo. Es así que el cuervo pasó varias horas colocándose las plumas para ser el más bello de los pájaros.



Entonces llegó el día esperado y todas las aves acudieron a la cita entre ellos el cuervo, que destacó al instante por sus plumas multicolor. Júpiter al verlo, decidió coronar al cuervo por su gran belleza, pero los pájaros se sintieron muy indignados con la designación del cuervo, que de inmediato se le fueron encima desplumándolo en el acto. Así avergonzado y desplumado el cuervo volvió a ser el mismo en cuestión de segundos. 


Moraleja:

No hay que aparentar lo que no somos. No debemos sentirnos menos si no somos físicamente perfectos ya que nuestra belleza está en nuestra alma y en nuestros actos.



ORACIÓN:

Señor, quiero en este momento pedirte que tu paz y tu alegría invadan mi corazón.
Tú conoces todos mis proyectos y todas las preocupaciones que, por distintas razones, tengo en mi corazón.
Quiero sentir que me llenas de confianza y me das paz para poder continuar.
Te amo y quiero servirte con todas mis fuerzas, pero para ello, necesito que llenes mi corazón de tu bondad y de tu amor, para poder ser una persona coherente y comprometida en cada uno de mis actos.
Permite que yo pueda irradiar tu luz a aquellos que están a mi lado, que mis palabras, mis actitudes y mis acciones les ayuden a encontrarse contigo y puedan así vivir plenamente felices. Amén


Reflexión del Papa Francisco

Amen, hagan el bien, bendigan, recen y no rechacen. Es darse a sí mismo dar el corazón, precisamente a los que no nos quieren, a los que nos hacen mal, a los enemigos. Y ésta es la novedad del Evangelio.
Jesús nos muestra que no tenemos mérito si amamos a los que nos aman, porque eso lo hacen también los pecadores. Los cristianos, en cambio, están llamados a amar a sus enemigos:
«Hagan el bien y presten sin esperar nada. Sin interés y su recompensa será grande».

Ciertamente el Evangelio es una novedad. Una novedad difícil que hay que llevar adelante, yendo detrás de Jesús.

"Padre, yo… ¡yo no tengo la voluntad de hacer así!". Bueno, si no te sientes capaz de esto es un problema tuyo, ¡pero el camino cristiano es éste!. Éste es el camino que Jesús nos enseña. ¿Y qué cosa debo esperar?.

Vayan por el camino de Jesús, que es la misericordia; sean misericordiosos como su Padre es misericordioso. Sólo con un corazón misericordioso podremos hacer todo lo que el Señor nos aconseja. Hasta el final...

Jesús nos pide que seamos misericordiosos y que no juzguemos. Tantas veces, parece que nosotros hemos sido nombrados jueces de los demás: con chismes, hablando mal… juzgamos a todos.

Y, en cambio, el Señor nos dice: «No juzguen y no serán juzgados. No condenen y no serán condenados». Y al final nos pide que perdonemos y así seremos perdonados.

Todos los días lo decimos en el Padrenuestro: "Perdónanos como nosotros perdonamos". Si yo no perdono, ¿cómo puedo pedir al Padre que me perdone?.
Pero éste es el camino de Jesús: la magnanimidad, la generosidad; el darse a sí mismo sin medida. Por esto Jesús vino al mundo, y así lo hizo Él: dio, perdonó, no habló mal de nadie, no juzgó.

Ser cristiano no es fácil y no podemos llegar a ser cristianos sólo con la gracia de Dios o sólo con nuestras fuerzas.

Y aquí viene la oración que debemos hacer todos los días: "Señor, dame la gracia de llegar a ser un buen cristiano, una buena cristiana, porque yo no logro hacerlo". (Homilía en Santa Marta, 11 de septiembre de 2014)


Oración de Sanación

Mi Señor, tus principales mandamientos de amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a mí mismo los acepto con fidelidad y alegría. ¡Qué dicha tan grande se siente al amarte!

Qué bien Señor, se siente encontrar tu rostro en las buenas personas y quererlos. Pero, también me enseñas algo radical, algo extremo de tu bondad, que sobrepasa todo razonamiento humano.

Me enseñas una locura inimaginable que no logro asimilar: Amar a los enemigos, amar a quienes me calumnian, me ofenden, me hacen daño... rezar por ellos
¿Qué enseñanza es esta mi Señor? ¿De dónde, mi Dios, se te ocurrió semejante hazaña jamás pensada por algún corazón humano? ¡Qué difícil! Es un mandato nuevo y proviene del centro de tu misericordia.

Tu gran misericordia es incomprensible para nosotros. ¿Cómo dudar de tu palabra? Tú eres la fuente de vida y todo lo que me pidas yo lo acepto, lo cumplo, porque te amo y quiero seguir tus pasos como debe ser.

Mi Dios, no puedo llamarme cristiano si mi bandera no es el perdón, la reconciliación y el amor. Ven a vivir y reinar en mi corazón, porque Tú eres un Dios grande, poderoso e invencible.

Quiero comprenderte más, amarte y cumplir con tus mandatos de amor, porque me quieres digno de Ti.

Quiero mostrarle al mundo tu rostro día a día, amando y rezando por aquellos que buscan dañar a los míos y a mí ¡Amén!


ESPECIAL BUENOS DÍAS




¿POR QUÉ EL SÍMBOLO DE LOS PRIMEROS CRISTIANOS ERA UN PEZ?

Además de ser un código para reconocerse en la clandestinidad, el anagrama era una proclamación de fe

Los comienzos del cristianismo no fueron nada fáciles. Considerando que el propio Cristo fue crucificado, y que los apóstoles fueron inmediatamente perseguidos de forma brutal, por no hablar de los siglos de masacres en el Imperio romano, es fácil imaginar que los primeros cristianos vivían su fe de forma prácticamente clandestina.

En un contexto de tanta crueldad, ¿cómo hacía un cristiano para saber si otra persona era cristiana también, sin correr el riesgo de delatarse y acabar en la cárcel?
Además de tomar las precauciones más evidentes, como informarse sobre los demás antes de tratar con ellos si era posible, los primeros cristianos utilizaban “códigos secretos” para confirmar si se encontraban ante una persona que compartía su religión.

Uno de estos códigos era el “Ichthys” o “Ichthus”, palabra que en griego antiguo (ἰχθύς) significa “pez”.

La hipótesis más acreditada es que un cristiano, cuando pensaba encontrarse ante otro cristiano clandestino, dibujaba una curva o media luna en tierra. Si el otro dibujaba otra media luna superpuesta a la primera, completando así la figura de un pez, había una probabilidad muy elevada que se tratase precisamente de un seguidor de Jesús que conocía el “código secreto” cristiano.

Pero ¿por qué la imagen de un pez?

Porque las letras que forman la palabra “pez” en griego, cuando se escriben en mayúscula (ΙΧΘΥΣ), forman un acrónimo con las iniciales de la expresión “Iēsous Christos THeou Yios Sōtēr“, que significa “Jesucristo, Hijo de Dios, Salvatodor” (en griego antiguo Ἰησοῦς Χριστός, Θεοῦ ͑Υιός, Σωτήρ).

Así, el pez se convirtió en uno de los primeros símbolos cristianos, junto a la imagen del Buen Pastor.

El Ichthys se usaba también para señalar las catacumbas cristianas durante las persecuciones contra la comunidad, de forma que sólo los cristianos sabían dónde estaban enterrados sus mártires, para rezar allí.

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