miércoles, 26 de abril de 2017

Buenos días, 26 de abril de 2017


"Es urgente sembrar el bien:
cultivar la justicia, acrecentar la concordia, sostener la integración, sin cansarse nunca".
Papa Francisco.


 
VIDEO


 
 
SANTORAL
Isidoro,
obispo y doctor de la Iglesia (560-630)
 
Nuestra Señora del Buen Consejo.
 
Nuestra Señora de la Cabeza.
 
Anacleto (Cleto), papa y mártir; Marcelino, papa; Pascasio, Clarencio, Lucidio, obispos; Pedro, Basilio, obispos y mártires; Claudio, Cirino, Antonino, Vidal, mártires; Ricardo, monje; Exuperancio (Esperanza), Guillermo, Peregrino, confesores; Valentina, viuda y mártir; Alda, viuda; Rafael Arnaiz Barón, monje trapense
 
 
 
 
REFLEXIÓN:

Ciegos que ven

Pasaba un astrónomo junto a un ciego y le echó unas monedas en el sombrero. ¿Y usted a qué se dedica? le preguntó el ciego. Yo soy astrónomo que dedico mi vida a contemplar las estrellas del firmamento. Yo también soy astrónomo, respondió el ciego.
 
¿Cómo es posible que usted sea astrónomo si es ciego? Sí, ya sé que usted no me va a comprender, pero yo contemplo en mi interior cada día esas estrellas y disfruto de la belleza del firmamento. No se imagine que yo me lo paso aburrido.
 
Hay quien no puede ver con los ojos de la cara, pero ha aprendido a ver demasiadas cosas en su interior. Es posible que no pueda ver los cuerpos físicos, pero cada moneda que suena en su sombrero le hace contemplar un corazón bondadoso y compasivo.
 
Hasta sabe distinguir a los que pasan a su lado.

A los que pasan indiferentes.

A los que ni le miran para nada.

A los que se detienen y meten la mano al bolsillo y dejan caer unas monedas.
 
No ve las monedas ni la mano que las deja caer, pero contempla el corazón que mueve esas manos y se desprende de esas monedas. Incluso hasta han aprendido a distinguir los pasos de la gente. A mí me impresionó uno que estaba sentado en una esquina por la que yo solía pasar y siempre le dejaba un Euro. Un día me dice: “Usted es bien bueno, siempre que pasa me deja algo.” ¿Cómo sabe que soy yo? Lo siento por sus pasos.
 
Es maravilloso ver con los ojos de la cara, pero pienso que debe ser un mundo mucho más maravillo cuando uno es capaz de ver y reconocer con los ojos del corazón. A veces me pregunto: ¿Y no será Jesús el que ve en su corazón? ¿Acaso no dijo él que “tuve hambre, sed, desnudo…”?
 
 
 
ORACIÓN:
 
Señor, Tú sabes qué es lo que me preocupa y angustia, por eso, en este momento, quiero pedirte que renueves en mí la esperanza y la fuerza de tu paciencia.
 
Quiero que ayudes a mi corazón a tener paz y a permanecer tranquilo en todas las situaciones que estoy viviendo.
 
Quiero saberme acompañado por Ti.
 
Quiero saber que estás soplando la fuerza de tu Espíritu para que mi corazón se hinche con su presencia y esté preparado para seguir avanzando.
 
A veces fallo, lo sé, y no soy tan preciso en mis demostraciones de amor, pero Tú sabes que son errores y no es lo que quiero hacer, Te quiero Señor, quiero servirte para siempre. Amén

 
Reflexión del Papa Francisco
 
¿Para dónde nos envía Jesús? No hay fronteras, no hay límites: nos envía para todas las personas. El evangelio es para todos, y no para algunas personas. No es sólo para aquellos que parecen más cercanos a nosotros, más abiertos, más acogedores. Es para todas las personas.
 
No tengan miedo de ir y llevar a Cristo a todos los ambientes, hasta las periferias existenciales, incluidos aquellos que parecen más distantes, más indiferentes. El Señor busca a todos, quiere que todos sientan el calor de su misericordia y de su amor.
[...] Puede que alguno piense: «No tengo ninguna preparación especial, ¿cómo puedo ir y anunciar el evangelio?». Querido amigo, tu miedo no se diferencia mucho del de Jeremías.
 
Escuchamos en la lectura recién, cuando fue llamado por Dios para ser profeta: «¡Ay, Señor, Dios mío! Mira que no sé hablar, que sólo soy un niño». También Dios les dice a ustedes lo que dijo a Jeremías: «No les tengas miedo, que yo estoy contigo para librarte» (Jeremías 1,6.8). Él está con nosotros.
 
«No tengan miedo». Cuando vamos a anunciar a Cristo, es Él mismo el que va por delante y nos guía. Al enviar a sus discípulos en misión, ha prometido:
 
"Yo estoy con ustedes todos los días". (Mt 28,20).
 
Y esto es verdad también para nosotros. Jesús no nos deja solos, ¡nunca deja solo a nadie! ¡Nos acompaña siempre!
 
Además Jesús no dijo: «Andá», sino «Vayan»: somos enviados juntos... Cuando juntos hacemos frente a los desafíos, entonces somos fuertes, descubrimos recursos que pensábamos que no teníamos.
 
Jesús no ha llamado a los apóstoles para que vivan aislados, los ha llamado a formar un grupo, una comunidad.
 
[...] Evangelizar significa testimoniar personalmente el amor de Dios, significa superar nuestros egoísmos, significa servir inclinándonos a lavar los pies de nuestros hermanos como hizo Jesús.
 
Tres palabras: “Vayan, sin miedo, para servir”. Siguiendo estas tres palabras “Vayan, sin miedo, para servir”, experimentarán que quien evangeliza es evangelizado, quien transmite la alegría de la fe, recibe más alegría. (Homilía en la Santa Misa de Clausura XXVIII Jornada mundial de la juventud, Río, 27 de Julio de 2013)

 
Oración de sanación

Señor mío, me levanto con el corazón esperanzado en Ti confiando en que me bendices y me das las fuerzas que necesito para salir a conquistar los sueños que quiero realizar
Tu Palabra es una fuente de vida y de felicidad para todos, por eso, me refugio en Ella, quiero vivir en Ella y para Ella, porque solo Ella me conduce a la paz. ¿Cómo no querer anunciarla a toda creatura?
 
No debo dejar que los miedos me nublen el camino y pongan a dudar a todos mis sentidos, y es que debo aprender que en cada dificultad hay una enseñanza que me quieres mostrar y no puedo despreciar.
 
Debo confiar en Ti, en que cada día me capacitas para salir adelante y no perder de vista el amor y el gozo que me espera cuando proclamo tu Palabra y la llevo a todos los rincones del mundo.
 
Necesito de tu fuerza, que me impulses a dar lo mejor y ser valiente. Tengo que entender que, de la mano contigo, puedo derrumbar todos los muros y hacerle frente a todo mal y situaciones contrarias de la vida.
 
Sólo en Ti, por Ti y para Ti, puedo llevar la Buena Nueva a todas las naciones y al mismo tiempo llenarme de gozo al saber que tu Palabra actuará de manera sanadora en muchos corazones heridos.
Quiero dejarme utilizar por Ti, ser tu instrumento de vida siendo sanación para otros a través del poder de tu Palabra y construir tu Reino de Paz.
Ayuda a que mi corazón viva una relación intensa contigo. Dame la gracia para ser manso pero valiente, callado pero sabio, lento pero astuto. Amén.
 

ESPECIAL BUENOS DÍAS



 15 aportaciones que el cristianismo ha hecho a Europa y al mundo

El perdón, la noción de persona y la gratuidad son algunas de ellas

Contenido

El perdón, la noción de persona y la gratuidad son algunas de ellas 
1. La noción de persona. 
2. La primacía del ser sobre el tener. 
3. La síntesis entre logos (razón) y ágape (amor). 
4. La historia, espacio de la libertad creativa del hombre. 
5.- Los derechos humanos, el valor de la democracia y del estado de derecho. 
6. La apertura a lo trascendente. 
7. El ecumenismo y diálogo interreligioso. 
8. El favorecer un Islam europeo. 
9. La unidad de la familia humana y la solidaridad universal. 
10. Una nueva cultura de la solidaridad acogedora. 
12. Aprender a distinguir entre política y religión y entre Estado y religión. 
13. Las estructuras universales y el principio de subsidiariedad. 
15. El perdón reconciliador, la acogida y la gratitud. 


1. La noción de persona.

En la tradición judeocristiana encontramos la gran novedad que Dios quiere establecer una relación de amor / amistad con cada hombre y con cada mujer. Todos los seres humanos son amigos de Dios de la misma manera. Todos son iguales y valiosos. No son Dios, pero son imagen de Dios. La suprema dignidad de todo hombre / mujer es un bien democrático incuestionable, es un bien cultural supremo y no negociable. En la reflexión cristiana posterior, esta dignidad humana fue llamada persona e implica cuatro dimensiones principales. La persona es subjetividad y autoposesión, se pertenece y administra (es el valor único e irrepetible de toda persona). También es apertura al tu y a los demás. Es ser con los otros, solidariamente. Es, finalmente, apertura a Dios.

2. La primacía del ser sobre el tener.

Si no se pone en primer término cada persona humana y su maduración personal, es fácil caer en el «fetichismo de la mercancía», como diría Marx. El consumismo y el productivismo radical nos envuelven en una rueda en la que somos absorbidos por lo que es externo, y el exceso no nos hace más personas. Es una caída en la exterioridad personal y en las tiranías de la propaganda.

3. La síntesis entre logos (razón) y ágape (amor).

La tradición griega ha aportado el valor de la racionalidad, de la razón, que ha dado los frutos durante toda la historia de Europa, con un acento especial en la Modernidad. Por eso hay que tener cuidado con las corrientes actuales que hablan de “pensamiento débil” (Vattimo), de “pensamiento o sociedad líquida” (Baumann) o de postverdad. Hay que rechazar, sin embargo, un racionalismo unidimensional. La dignidad de la persona humana exige que todo (también lo más ingenioso y agudo) esté empapado por el amor. No sin razón se habla ahora de la inteligencia emocional. San Agustín ya decía que «no se puede entrar en la verdad si no es por la caridad»: sólo una razón arraigada en lo que es más radical, el amor, se revela como el más razonable y, por tanto, como la matriz más fecunda de toda buena cultura. Esto también nos ayuda a entender la razonabilidad de la fe.

4. La historia, espacio de la libertad creativa del hombre.

El devenir histórico tiene un sentido que está en manos de la acción humana singular y colectiva. No hay un determinismo fatalista, ni un eterno retorno. Hay un mundo y una sociedad que va creando una cultura llevada por la mano del hombre. Nada más lejos de una visión trágica del proceso histórico, aunque debido a la libertad podemos avanzar o retroceder. La realidad es producto de la libertad.

5.- Los derechos humanos, el valor de la democracia y del estado de derecho.

La concepción de todo ser humano como persona, con una dignidad inviolable, ha llevado poco a poco a afirmar una derechos humanos universales, proclamados finalmente por la ONU en 1948. Los derechos humanos proporcionan un fundamento sólido para instaurar y vivir en democracia, teniendo como base del Estado de Derecho.

6. La apertura a lo trascendente.

Cuando una sociedad se cierra sobre sí misma y no se abre a todo lo que la sobrepasa, se asfixia, queda reseca. Es aquella apertura al que se llama los trascendentales: la belleza, la verdad, la bondad. Incluye la religión, pero se amplía a otras dimensiones. Esta apertura es el origen de grandes empresas y creaciones.

7. El ecumenismo y diálogo interreligioso.

El ecumenismo busca la unidad de los cristianos y de las iglesias, en una Europa pluriconfesional cristiana que en el pasado fue un nido de discordias religiosas. El ecumenismo se basa en la libertad religiosa, en la aceptación de los valores de los otros, al tener una identidad propia clara pero abierta a nuevas ideas, y, finalmente, en el diálogo. Por otra parte, Europa es cada vez más plural, más plurirreligiosa y la experiencia que tienen las confesiones religiosas en las relaciones interreligiosas contribuye mucho a la paz y la convivencia. Las relaciones interreligiosas buscan la armonía y se basan en la aceptación de los valores religiosos de las otras religiones, la colaboración por el bienestar de la sociedad, las experiencias religiosas compartidas y en el diálogo.

8. El favorecer un Islam europeo.

Ciertos valores y visiones cristianas muy asentadas y convertidas ya en cultura común de los europeos puede ayudar a que los musulmanes establecidos en Europa practiquen un Islam que no sea puramente de imitación de lo que es tradicional en sus países de origen. Los valores básicos de los europeos podrían influir en una mayor aceptación de todos los derechos humanos, a introducir la razón hermenéutica en sus textos sagrados y que se convierta cada vez más en una religión sólo religiosa.

9. La unidad de la familia humana y la solidaridad universal.

Si la tradición europea, basada en la enseñanza bíblica, nos enseña que todos los hombres y mujeres son iguales en dignidad y forman una sola humanidad, deberíamos ser solidarios con todo el mundo habitado. «La Europa que hemos sido llamados a construir», dice el card. Martini, «debería ser capaz de ofrecer a todo el mundo una nueva contribución de sabiduría: la que brota de aquella cultura milenaria que la savia vital cristiana ha contribuido a madurar en el curso de los siglos. En efecto, se pide a Europa que no se cierre sobre sí misma, sino que siga estando abierta a toda forma de cooperación, sobre todo a favor de los pueblos y los países más necesitados. También en favor de la construcción de una civilización en la que el hombre se vuelva a reconciliarse con la creación, con sus semejantes, consigo mismo ». No basta con crear la «casa común europea»: hay que contribuir a formar una “familia de naciones».

10. Una nueva cultura de la solidaridad acogedora.

La tradición cristiana hace hincapié en el amor a los demás, en las obras de misericordia. Europa debería aprender a crear un sistema y una cultura del asilo y de la migración. Deberían estar abiertas las puertas a los inmigrantes y refugiados. El cierre hacia los demás crea una Europa egoísta y mísera.

11. El derecho de los pueblos. 

Entre las nuevas generaciones de derechos humanos, junto a los individuales y económicos, hay que poner los derechos de los pueblos, los cuales, basados en una cultura propia, forman una nación aunque no tengan Estado. Juan Pablo II ha repetido muchas veces esta doctrina, especialmente ante la ONU, en 1995. La Unión Europea debería reflexionar seriamente sobre los inconvenientes y las injusticias que implica el estar fundamentada sólo en las naciones-estado. La Unión Europea debería estar igualmente atenta a la unificación universal y la pluralidad de entidades que la componen.

12. Aprender a distinguir entre política y religión y entre Estado y religión.

Las vicisitudes de la historia han sido muy variadas, pero si se devuelve a las raíces cristianas, los cristianos pueden aportar la importancia básica de la separación de las religiones y el Estado, la libertad religiosa, que el Estado reconozca la positividad básica las religiones y la necesidad de que se establezcan acuerdos o convenios a fin de asegurar la paz social.

13. Las estructuras universales y el principio de subsidiariedad.

Para alcanzar y afianzar un mundo solidario y que respete todos los pueblos de la tierra, es cada vez más necesario crear estructuras internacionales: un nuevo Derecho internacional, una nueva estructura mundial económica y financiera, tribunales que ayuden a superar tensiones entre pueblos, un gobierno universal y democrático que supere las actuales soberanías, etcétera. Como principio rector de esta nueva forma de comunidad mundial, habrá que aplicar con rigor el principio de subsidiariedad según el cual todo lo que se pueda hacer a un nivel inferior no es necesario que lo haga uno superior, a fin de asegurar al máximo la participación de todos a todos los niveles. Sería bueno que Europa fuese un buen ejemplo.


14. Crear una “casa común europea”. 

La Asamblea Ecuménica Europea de Basilea remarcó que los cristianos deben ayudar a reencontrar el alma de Europa, una especie de “casa común europea”, un modelo de vida sustentado, basado en el humanismo, con un “reglamento de la casa “sustentado en la igualdad, los valores compartidos, el diálogo, la acogida, etc.

15. El perdón reconciliador, la acogida y la gratitud.

Para llevar a cabo estos valores que están en la tradición de Europa se necesitan unas actitudes de fondo que son inequívocamente cristianas y profundamente humanas y humanizadoras. Para superar de verdad los enfrentamientos, las guerras o el terrorismo, llega un momento que sólo el perdón lleva a la reconciliación y la paz verdadera y duradera. Sólo una actitud acogedora de toda clase de vida y de toda persona (venga de cerca o de lejos) puede poner una base estable de convivencia ciudadana. La gratitud es la capacidad que se tiene que contemplar algo como un don recibido, como un regalo, que se debe guardar con cuidado. Europa y el mundo debería vivir como un intercambio mutuo de dones.

Por Antoni Matabosch, que ha sido presidente de la Fundació Joan Maragall, a quién el Gobierno Catalán acaba de conceder la Cruz de Sant Jordi.

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