miércoles, 19 de abril de 2017

Buenos días, 19 de abril de 2019


Todos estamos aquí en la tierra para ayudar a otros
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SANTORAL

León IX,
papa (1002-1054)
 Jorge, Usmaro, Elgeo, obispos; Vicente, Hermógenes, Cayo, Expedito, Aristónico, Rufo, Gálata, Sócrates, Dionisio, Pafnucio, Vernerio, Geroldo, conde de Sajonia, y sus hijos Ulrico y Cunón, mártires; Crescencio o Crescente, confesor; Emma, viuda; Timón, diácono y mártir; Trifón, patriarca; Buscardo, abad; Oliva, virgen.



REFLEXIÓN:

El hacha y la cruz

Había una vez un joven que andaba buscando al Señor. Había oído que invitaba a todos para vivir en su Reino. Preguntando por su paradero, se enteró de que estaba monte adentro, con un hacha, para preparar cuanto cada uno de sus amigos necesitaba para el viaje hasta su Reino. Ni corto ni perezoso, se fue a buscarlo al bosque.

- ¿Qué estás haciendo?

- Estoy preparando una cruz para cada uno de mis amigos. Tendrán que cargar con ella para poder entrar en mi Reino.

- ¿Puedo ser yo también uno de tus amigos?, preguntó de nuevo el joven.

- ¡Claro que sí!, respondió Jesús. Estaba esperando que me lo pidieras. Ahora bien, si quieres serlo de verdad, tendrás que tomar tu cruz y seguir mis huellas, puesto que yo me voy sin más para preparar el lugar.

- ¿Cuál es mi cruz, Señor?

- Mira, esta que acabo de terminar. Esperaba que vinieras y me puse a prepararla.

Preparada, lo que se dice preparada, no está, pensó el joven. En la práctica se trataba de dos troncos mal cortados con el hacha; por todas partes sobresalían ramas de cada tronco. No se había esmerado mucho Jesús con aquello. No obstante, pensando que quería entrar en el Reino, se dejó de miramientos y se decidió a cargar la cruz sobre sus hombros, comenzando a caminar con la mirada puesta en las huellas que había dejado el Maestro.


Pero hete aquí que, nada más echar a andar, apareció el Diablo y se acercó sonriente a nuestro joven, gritando:

- ¡Eh, que te olvidas algo!

- Extrañado por aquella aparición y llamada, el joven miró hacia el Diablo, que se acercaba con un hacha en la mano.

- Pero, ¿cómo? ¿también tengo que llevarme el hacha?, peguntó molesto el muchacho.

- No sé -dijo el Diablo haciéndose el inocente-, pero me parece que es conveniente que te la lleves por si la necesitas para el camino. Además, sería una pena dejarla abandonada.

La propuesta le pareció razonable y, sin pensarlo demasiado, tomó el hacha y reanudó el camino, que pronto se le hizo un tanto duro. Duro por la soledad. Él creía que lo haría acompañado por el maestro, pero sólo estaban sus huellas. Además, la cruz, pese a no ser muy pesada, era muy molesta al no estar bien terminada; las ramas que sobresalían del tronco se empeñaban en engancharse por todas partes, como si quisieran retenerlo, y se clavaban en su cuerpo, haciendo dolorosa la marcha.


Una noche particularmente fría, se detuvo a descansar en un descampado. Depositó la cruz en el suelo, mientras s e fijaba en el hacha. No hizo falta discurrir mucho para arreglar la cruz: con calma, fue cortando los nudos y las ramas salientes que más le molestaban.
Mejoró el aspecto de los maderos y, a la par, logró un montoncito de leña para una hoguera donde calentarse un poco.

Esa noche durmió tranquilo. A la mañana siguiente reanudó el camino. Noche a noche, su cruz iba siendo mejorada, se hacía más llevadera, y servía también para calentarse. Casi se sintió agradecido con el Diablo. Cada noche miraba la cruz, y hasta se sentía satisfecho con el resultado del trabajo para embellecerla. Ahora tenía ya un tamaño razonable, y estaba tan pulida que parecía brillar bajo los rayos del sol. Un poco más y hasta podría levantarla con una sola mano, como si fuera un estandarte. Si le daba tiempo antes de llegar, pensó, podría llegar a colgarla en el cuello con una cadenita. ¡Hasta resultaría un buen adorno sorbe su pecho!

No le dio tiempo a realizar todos estos pensamientos. Al día siguiente se encontró delante de las murallas del Reino. No sólo estaba feliz por llegar a la meta, sino que también esperaba el momento de poder presentar a Jesús la cruz que tanto había perfeccionado.

Ninguna de ambas cosas fue sencilla. En principio, resultó que la puerta de entrada del Reino estaba colocada en lo alto de la muralla, abierta como si de una ventana se tratara, a una altura considerable. Gritó insistentemente, anunciando su llegada. El Señor apareció en lo alto invitándole a entrar.

- Pero, Señor, ¿cómo puedo entrar? La puerta está demasiado alta y no alcanzo.

- Apoya la cruz contra la muralla, y luego trepa por ella. A propósito dejé yo tantas ramas en tu cruz, para que te sirviera ahora. Además, tiene el tamaño justo para que alcances la entrada.


En aquel momento el joven se dio cuenta que realmente la cruz recibida tenía sentido; de verdad el Señor la había preparado bien. Sin embargo, ya era tarde para esto. Su pequeña cruz, tan pulida y recortada, resultaba un juguete inútil. El Diablo había resultado mal consejero y peor amigo.

Con todo, el Señor era más bondadoso y compasivo de cuanto era capaz de imaginar el joven. No se había olvidado de la buena voluntad del muchacho y hasta de su generosidad para seguirlo. Por eso le dio otra oportunidad y... ¡un consejo!

- Vuelve sobre tus pasos. Seguramente en
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el camino encontrarás alguno que esté cansado con su cruz. Ayúdale tú a traerla. De esta manera, harás que logre alcanzar la meta, y al mismo tiempo, podrás subir por ella para entrar en mi Reino.
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ORACIÓN:

Señor, te doy gracias por todo lo bueno que siempre haces en mi vida. y por todas las fuerzas que me das cuanto siento que voy a caer y saldré derrotado. Tu poder misericordioso me levanta en victoria, porque no hay problema, dificultad o situación complicada que se resista a tu fuerza. Creo firmemente que de Ti me vienen todas las gracias con las que salgo a dar la batalla por la paz y la alegría, porque la esperanza quede sembrada y fija en mi corazón. Gracias por ser el aliento de mi vida y ayudarme a librarme de los peligros que quieren apartarme de Ti. Pongo en tus manos todos mis proyectos y todo en lo que en estos momentos voy a realizar. Amén


Oración de Sanación

Señor, al levantarme te doy gracias por el don de la vida y del amor. Hoy, quiero pedirte que me des la capacidad de saber escucharte con el alma dispuesta y el corazón dócil y abierto a tus inspiraciones.


ESPECIAL BUENOS DÍAS





Qué pasa realmente en Siria?

¿Qué pasa realmente en Siria?: «El plan es dividir Oriente Próximo y vaciarlo de cristianos»

Cinco años de guerra y decenas de miles de muertos. Este es el balance de lo que está ocurriendo en Siria, un conflicto que va mucho más allá de un conflicto entre los sirios y que es más complejo de lo que aparece en los medios de comunicación.

Contenido

-¿Qué tipo de guerra se vive en Siria? 
- ¿Está en peligro de extinción la comunidad cristiana en Oriente Próximo? 
- ¿Son los cristianos el objetivo de esta guerra? 
- ¿Se sienten los cristianos abandonados por la Iglesia de Occidente? 
- El Papa pide a los líderes religiosos musulmanes que condenen el terrorismo, ¿ustedes que viven en un país de mayoría musulmana, creen que estos líderes ayudan a promover la paz? 
- ¿En Siria los cristianos tienen miedo de ir a la Iglesia? 
- ¿Hay alguna iniciativa conjunta entre musulmanes y cristianos para pedir la paz? 
- ¿Qué futuro tienen los niños? 



Grandes víctimas de esta guerra son los cristianos, una floreciente minoría del 10% que se ha reducido al 2% en estos cinco años. La inmensa mayoría se ha visto obligada a huir, otros sin embargo han muerto. En una entrevista en ABC, el arzobispo greco-católico melquita de Homs, Jean Abdo Arbach, explica qué está pasando verdaderamente en Siria:



-¿Qué tipo de guerra se vive en Siria?


- No es una guerra civil. Tampoco es una guerra de oposición al Gobierno de Bashar al-Assad. Es una guerra internacional en la tierra de Siria. Hay casi más de 30.000 soldados rebeldes en Siria que no son sirios. Esa es la realidad. Es un conflicto alimentado de afuera para sembrar el caos en Siria y en todos los países de Oriente Próximo como ya pasó en Líbano, y como sucedió en Irak con la guerra del Golfo. El plan es dividir Oriente Próximo y vaciarlo de cristianos. Cuando empezó la guerra en Siria, hubo manifestaciones para pedir la democracia. ¿Dónde está la democracia? ¿En qué país de la región hay democracia?



- ¿Está en peligro de extinción la comunidad cristiana en Oriente Próximo?


- Hay un gran miedo ante el éxodo cristiano porque no es bueno ni para Siria ni para la Iglesia. Nosotros tenemos muchos templos dañados y podemos reconstruirlos, pero una Iglesia sin comunidad, ¿sirve par algo? No. Esa es la primera herida de esta guerra. La segunda es que los cristianos que ya viven en Europa pierden su identidad porque pierden sus rituales antiguos. Además las segundas y terceras generaciones ya dejan de ser sirios. Son del país que los acoge. La pérdida de las identidades cristianas de Oriente Próximo es una cosa muy grave.



- ¿Son los cristianos el objetivo de esta guerra?


- Todo el pueblo sirio sufre y está perseguido por el Daesh, pero los cristianos suelen ser las víctimas. Más que otros colectivos.

- ¿Se sienten los cristianos abandonados por la Iglesia de Occidente?


- La Iglesia no ha abandonado de ninguna manera a los cristianos de Siria y de Oriente Próximo. Esto es una cosa muy importante. La Iglesia en todos los lugares reza y ayuda a los cristianos. Cuando el Papa convocó el día de oración por Siria cambió totalmente la situación.



- El Papa pide a los líderes religiosos musulmanes que condenen el terrorismo, ¿ustedes que viven en un país de mayoría musulmana, creen que estos líderes ayudan a promover la paz?


- Nosotros siempre hemos convivido y trabajado con los musulmanes. Antes de la guerra no teníamos ningún problema. Los líderes musulanes moderados no están a favor del Daesh. Los líderes musulmanes de nuestro país son una cosa y los líderes musulmanes que pertenecen al Daesh son otra.


- ¿En Siria los cristianos tienen miedo de ir a la Iglesia?


- Los cristianos no tienen miedo de ir a la iglesia, tienen miedo a las bombas. Hace un mes en Homs recibimos cinco cohetes cerca de la parroquia, pero la Iglesia siguió abierta y seguimos celebrando misa. Hace unos días estalló una bomba en la Iglesia latina. Nadie sabe cuando va a ocurrir, pero eso no significa que cerremos nuestras iglesias.


- ¿Hay alguna iniciativa conjunta entre musulmanes y cristianos para pedir la paz?


- En nuestras comunidades cristianas y musulmanas celebramos oraciones para pedir la paz porque este sufrimiento toca a todo el pueblo sirio. Las bombas no distinguen entre cristianos y musulmanes.


- ¿Qué futuro tienen los niños?


- Esta pregunta es muy importante. Hay que trabajar con los niños en los centros de catequesis, con los educadores para formar bien a esta juventud que vive y piensa en la guerra. Para cambiar esta idea de la guerra que tienen los niños y los jóvenes hace falta mucha ayuda psicológica y educativa para poder sacarles de este drama. Esa es el trabajo más importante que ahora tiene la Iglesia entre sus manos.

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