miércoles, 8 de marzo de 2017

Buenos días, 8 de marzo de 2017. San Juan de Dios



No cedas a la tentación.
El trabajo es una bendición de Dios.
¡Aprovéchalo en tu camino a la santidad!
 

EL PROPÓSITO DEL DÍA
Hazte sensible al dolor de los otros,
compárteles la Buena Noticia de Jesús y disfruta.               .
 
VIDEO
El Concilio Vaticano II nos enseña que: «la libertad religiosa consiste en que todos los hombres han de estar inmunes de coacción, tanto por parte de individuos como de grupos sociales y de cualquier potestad humana, y esto de tal manera que, en materia religiosa, ni se obligue a nadie a obrar contra su conciencia, ni se le impida que actúe conforme a ella en privado y en público, sólo o asociado con otros, dentro de los límites debidos» (Dignitatis Humanae, sobre la Libertad Religiosa).
 
 
SANTORAL
Juan de Dios,
fundador (1495-1550)
Patrono de los bomberos y practicantes;
 
Quintilo, Cirilo, obispos; Julián, Félix, obispos y mártires; Filemón, Apolonio, Ariano, Teótico, Urbano, Rogato, Silvano, Herenia, Felicidad y Mamila, mártires; Veremundo, Esteban, abades; Poncio, diácono; Liberio, Arnoldo, confesores; Antonino, eremita.
 
 
 
 

 
REFLEXIÓN:

El chantaje
 
Un niño visitaba a sus abuelos en su finca.
 
Le habían dado un tirachinas para que jugara en el bosque. Él había escogido piedras y, por mucho que practicaba, nunca daba en el blanco. Al fin, desanimado y cansado, volvía hacia su casa para cenar, cuando se encontró en el camino al pato favorito de su abuela. En un momento de impulso lanzó una piedra, y le dio directamente a la cabeza. El pato murió al instante. El niño se espantó y por el miedo que tenía, escondió el pato muerto debajo de un haz de madera. Entonces se dio cuenta de que su hermana Silvia lo había visto todo. Pero no dijo nada.
Ese día, después del almuerzo, la abuela pidió a Silvia que lavara los platos
 
– “Silvia vamos a lavar los platos”.
 
Pero Silvia respondió, “Abuelita, Juanito quería ayudarte en la cocina.” Miró a su hermano y le susurró “Qué ¿te acuerdas del pato?”. Juanito, sintiéndose chantajeado, asintió con la cabeza y se fue a lavar los platos.
 
Más tarde el abuelo les preguntó a los niños si querían ir de pesca. Pero la abuela observó, “Lo siento, pero necesito que Silvia se quede y me ayude a preparar la cena”. Silvia sonrió y dijo, “Vale, pero Juanito me dijo que él te quería ayudar.”
 
De nuevo le susurró al hermano, “¿Recuerdas el pato?”
 
Así que Silvia se fue a pescar y Juanito se quedó ayudando en la casa.
 
Fueron varios días haciendo los quehaceres de Silvia y, a la vez, los suyos. Juanito no pudo aguantar más, y se aproximó a su abuela y le confesó que había matado el pato.
 
La abuela lo abrazó y le dijo, ”ya lo sabía, cariño. Vi todo desde la ventana. Tú mismo te hiciste esclavo de Silvia, porque tuviste miedo en confiarme tu problema. Yo te quiero mucho y te perdono; sólo esperaba que fueras honesto conmigo y me lo contaras todo, para liberarte del chantaje de Silvia.”
De Robert Heffler en su libro “¿Vendrá el Amanecer?“,.
 
Moraleja: Cuando no somos sinceros nos liamos. Aquello de la VERDAD os hará libres, se cumple cabalmente cuando uno confiesa todo, sin quedarse con nada.
 
ORACIÓN:
 
Señor, te doy gracias por enseñarme que en cada situación problemática que tengo hay una enseñanza que debo incorporar a mi vida.
 
Gracias por tu ayuda poderosa, sin Ti, no puedo con las dificultades y problemas, pero con tu apoyo soy capaz de vencerlos y usarlos en función de mi crecimiento personal.
 
Ilumíname para entender bien las situaciones y tratar de resolverlas de la mejor manera, pero también dame la fuerza en el corazón para ser valiente y vencerlas en tu nombre.
 
Te Amo, mi Señor. Amén

 
Reflexión del Papa Francisco

Hoy quisiera detener nuestra atención sobre otra realidad: cómo cuidar a aquellos que, después del irreversible fracaso de su vínculo matrimonial, han comenzado una nueva unión.
La Iglesia sabe bien que una situación tal contradice el Sacramento cristiano... Si luego miramos también estos nuevos lazos con los ojos de los hijos pequeños, los pequeños miran, los niños, vemos aún más la urgencia de desarrollar en nuestras comunidades una acogida real hacia las personas que viven tales situaciones.
 
Por esto, es importante que el estilo de la comunidad, su lenguaje, sus actitudes, estén siempre atentos a las personas, a partir de los pequeños. Ellos son quienes más sufren estas situaciones.
 
Después de todo, ¿cómo podríamos aconsejar a estos padres hacer de todo para educar a los hijos a la vida cristiana, dando ellos el ejemplo de una fe convencida y practicada, si los tenemos alejados de la vida de la comunidad como si fueran excomulgados?
 
No se deben agregar otros pesos a aquellos que ya los hijos, en estas situaciones, ¡ya deben cargar!... Es importante que ellos sientan a la Iglesia como madre atenta a todos, dispuesta siempre a la escucha y al encuentro.
 
[...] Las personas que han establecido una nueva convivencia no son de hecho excomulgadas, no están excomulgados, y no deben ser absolutamente tratadas como tales: ellas forman parte siempre de la Iglesia.
 
De ahí la reiterada invitación de los Pastores a manifestar abiertamente y coherentemente la disponibilidad de la comunidad a acogerlos y a animarlos, para que vivan y desarrollen cada vez más su pertenencia a Cristo, y a la Iglesia: con la oración, con la escucha de la Palabra de Dios, con la frecuencia a la liturgia, con la educación cristiana de los hijos, con la caridad y el servicio a los pobres, con el compromiso por la justicia y la paz.
 
La Iglesia está llamada a ser siempre la casa abierta del Padre […] Ninguna puerta cerrada. Todos pueden participar de alguna manera en la vida eclesial, todos pueden integrar la comunidad. La Iglesia […] es la casa paterna donde hay lugar para cada uno con su vida a cuestas
 
[...] Las familias cristianas pueden colaborar con Jesús cuidando a las familias heridas, acompañándolas en la vida de fe de la comunidad".(Catequesis Audiencia General, 05 de agosto de 2015)

 
Oración de Sanación
 
Espíritu Santo de Dios, ven a obrar con tu poder a mi alma e ilumíname con tu sabiduría para no dejarme llevar por situaciones complicadas que me quiera robar el control de mi vida.
 
Tú que conoces toda la verdad y eres el dador de dones, ven y enciende en mí el fuego sagrado de tu amor para que pueda sanar todo deseo y sentimiento negativo que ronde mis pensamientos y acciones.
Ayúdame, oh Espíritu divino, a librarme de todo sentimiento de vanidad y de soberbia que hacen que me convierta en acusador y juez de los demás, ganándome el desprecio de muchos.
 
Ven, Señor mío, a derrotar con tu poder toda palabra hostil que quieran pronunciar mis labios. Ven y ayúdame a desechar todo deseo malsano que habita en mi corazón y que me separa de tu divinidad.
 
Ayúdame a reconocer el verdadero valor de tus Sacramentos, en especial el del Matrimonio, que debe ser indisoluble y reflejo de tu unidad, reflejo de tu bondad y de tu servicio del uno por el otro.
 
Que tantas familias que hoy se encuentran separadas, puedan encontrar en Ti esperanza y consuelo en medio de la prueba, que acercándose a mirar tu rostro puedan encontrar el rostro de su cónyuge y entender su debilidad.
 
Ayúdame a vivir mi vocación siempre llevada de la mano de tus enseñanzas y tu dirección. Sólo Tú puedes dirigir con precisión el rumbo de mi vida
 
Te entrego todo de mí, mis sueños, mi cónyuge, mis hijos. Bendícelos y junto con María, dame la fuerza para nunca sucumbir en la prueba. Amén




ESPECIAL BUENOS DÍAS

El mejor regalo emocional para tu pareja

Comencemos a desarrollar la actitud de la compasión, un bonito regalo para los dos

Contenido

1. Comprende y ayúdale. Tenemos compasión con nuestra pareja cuando comprendemos lo que le ocurre y le tendemos la mano para ayudarle. 
2. Observa qué le duele, más allá de cómo actúe. 
3. Ten una conversación serena cuando el problema haya pasado. 
4. No saltes a la primera de cambio. 
5. Utiliza tu imaginación positiva en beneficio de vuestra relación. 


La compasión es precisamente la actitud que permite que una pareja tenga una convivencia saludable y feliz a lo largo del tiempo, según el estudio realizado en 1.500 parejas en Estados Unidos y que ha recogido un especial de la revista Time de este mes sobre la ciencia del matrimonio.

La compasión es una actitud poderosa, que no depende de unas creencias religiosas, sino que está relacionada con el optimismo y con contemplar la vida de un modo más saludable para nosotros y para quienes nos rodean. Pero ser compasivo con la pareja no es fácil, no nos vamos a engañar. Estamos hartos de sus despistes, del desorden, de que no nos haga caso… y lo vamos acumulando. Interpretamos además lo que hace de manera poco acertada y lo que nos duele lo transformamos en un arma arrojadiza. Por ello, como todo esto nos puede ocurrir, si queremos hacer un bonito regalo a nuestra pareja (y a nosotros mismos), comencemos a desarrollar la actitud de la compasión. Veamos cómo.

1. Comprende y ayúdale. Tenemos compasión con nuestra pareja cuando comprendemos lo que le ocurre y le tendemos la mano para ayudarle.

No solo es “me pongo en tu piel”, como puede ser la empatía o “cuánto lo siento”, como actúa la lástima, sino que además hago algo para ayudarle. Si te molesta su desorden, dale alguna clave que a ti te haya servido. No te pongas también a tirar las cosas por el suelo, que estaría en el polo opuesto de la compasión.

La compasión es una actitud poderosa, relacionado con el optimismo y con contemplar la vida de un modo más saludable para nosotros y para quienes nos rodean

2. Observa qué le duele, más allá de cómo actúe.

Cuando actúa molesto o molesta por algo que tú has hecho, piensa qué es lo que realmente le duele. Casi siempre suele ser una interpretación de falta de cariño, abandono o cualquier otra cosa, que no sabe expresar y que lo hace a través de reproches o comentarios poco afortunados. Si te quedas en las palabras, poco margen de maniobra tienes. Si ves qué es lo que hay de fondo, serás más compasivo y podrás resolver la situación.

3. Ten una conversación serena cuando el problema haya pasado.

El reto no consiste en echar tierra encima a lo que te molesta y decirte a ti mismo que no pasa nada. En este caso, las palabras no pronunciadas se van acumulando y pasan factura en un futuro. La clave está en encontrar el momento oportuno cuando la tormenta haya pasado y exponer adecuadamente qué es lo que molesta y qué necesitarías de la otra persona sin reproches, claro está.

4. No saltes a la primera de cambio.

Esto suele ser de nota. Cuando estamos en medio de una discusión, podemos decir palabras que no sentimos realmente o caer en el desprecio, la actitud que predice en el 95 por ciento de los casos una separación en los próximos quince años, según John Gottman, profesor de la Universidad de Washington. Por tanto, aprende a reconocer qué te impide saltar: tomar conciencia, respirar, contar hasta cien o darse una vuelta. Lo que a ti te venga bien.

5. Utiliza tu imaginación positiva en beneficio de vuestra relación.

Si alguien es desordenado, es posible que sea porque hace muchas cosas y no repara en detalles. O si llega tarde del trabajo quizá esté obsesionado con traer dinero a casa… La idea es no juzgar lo primero que nos viene a la mente, porque como dice Thupten Jinpa, “la compasión requiere que le des a la otra persona el beneficio de la duda”. Luego, ya se verá qué hay de verdad, pero al menos, cuestiónate las primeras etiquetas que le pones a tu pareja y que muchas veces son el origen del conflicto.

En definitiva, no nacemos sabiendo vivir en pareja. Todos necesitamos aprender, por ello, en la medida que entrenemos actitudes más favorables como la compasión, nos será más fácil aprender a convivir, a querer a la otra persona y, de paso, a nosotros mismos.

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