martes, 7 de marzo de 2017

Buenos días, 7 de marzo de 2017

La diferencia entre donde estuviste ayer y donde vas a estar mañana es lo que piensas, digas y hagas hoy


 
EL PROPÓSITO DEL DÍA

Usar el respaldo.
Pídele a Cristo vivir juntos este día. Para con Él y preséntale tus tareas y proyectos para el día de hoy. Ponlos en sus Manos, especialmente esa persona un poco difícil, esa situación algo complicada... para vivirlo juntos, con su Paz, con su Amor.


 
VIDEO
 
 

 
SANTORAL
Perpetua y Felicidad,
mártires († 203)
 
Sátiro, Revocato, Saturo, Secúndulo, Julián, Eubulo, mártires; Teofilacto, Gaudioso, Pablo, obispos; Efrén, Basilio, Agatodoro, Elpidio, Eterio, Capitón, obispos y mártires; Pablo el simple, anacoreta; Esterwino, Equicio, abades; Ardón, monje; Teresa Margarita del S. C., virgen
 
 
 
 


 

REFLEXIÓN:
 
Una familia de ratones vivía en la despensa de una casa, pero temiendo siempre los ataques de un enorme gato los ratones no podían salir.

  Entonces decidieron poner fin al problema, por lo que celebraron una asamblea a petición del ratón patriarca, que era el más viejo de todos.

  El ratón patriarca dijo a los presentes:

- Os he mandado reunir para que entre todos encontremos una solución. ¡No podemos vivir así!.


– Pido la palabra! - Dijo un ratoncillo muy atento –

- Atemos un cascabel al gato, y así sabremos en todo momento por dónde anda.

Tan interesante propuesta fue aceptada por todos los roedores entre grandes aplausos y felicidad. Con el cascabel estarían salvados, porque su campanilleo avisaría de la llegada del enemigo con el tiempo para ponerse a salvo.

- ¡Silencio! – Gritó el ratón patriarca, para luego decir:

- Queda pendiente una cuestión importante:

-¿Quién de todos le pone el cascabel al gato ?.



Moraleja:

Muchas veces planeamos realizar algunas tareas, pero siempre existen motivos o pretextos para no realizarlo y mientras no afrontemos de cara esos motivos seguiremos sin hacerlas y con miedo.
 
 
ORACIÓN:
 
Dios de amor, te bendigo y alabo en este día porque gracias a la acción poderosa de tu Espíritu Santo, me haces una persona fuerte y llena de esperanza.
 
Tú eres quien me sostiene y me impulsa a salir adelante en medio de las pruebas.
 
Gracias por todas las oportunidades que me das para vivir porque en ellas encuentro la manera de hacerte presente y dar a otros la oportunidad de encontrarte y que toques su corazón.
 
Te confío ahora mis proyectos de vida, son tuyos, dame la inteligencia necesaria para saber administrarlos y darte lo mejores frutos para tu felicidad y la mía. Amén
 
Reflexión del Papa Francisco:
 
El Profeta Isaías ya había descrito con claridad cuál era el ayuno según la visión de Dios: "Soltar las cadenas injustas", "dejar en libertad a los oprimidos", pero también "compartir tu pan con el hambriento y albergar a los pobres sin techo", "cubrir al que veas desnudo".
 
¡Aquél es el ayuno que quiere el Señor! Ayuno que se preocupa por la vida del hermano, que no se avergüenza -lo dice el mismo Isaías- de la carne del hermano.
 
Nuestra perfección, nuestra santidad va delante con nuestro pueblo, en el cual hemos sido elegidos e insertados. Nuestro acto de santidad más grande está precisamente en la carne del hermano y en la carne de Jesucristo.
 
El acto de santidad de hoy, nuestro, aquí, en el altar, no es un ayuno hipócrita: ¡es no avergonzarse de la carne de Cristo que hoy viene aquí! Es el misterio del Cuerpo y de la Sangre de Cristo. Es ir a compartir el pan con el hambriento, a curar a los enfermos, los ancianos, aquellos que no pueden darnos nada a cambio: ¡no avergonzarse de la carne, es eso!.
 
Esto significa que el ayuno más difícil es el ayuno de la bondad. Es el ayuno del que es capaz el Buen Samaritano, que se inclina sobre el hombre herido, y no es aquel del sacerdote, que mira al mismo desventurado pero sigue adelante, quizás por miedo de contaminarse.
 
Y entonces, ésta es hoy la propuesta de la Iglesia: ¿me avergüenzo de la carne de mi hermano, de mi hermana?. Cuando doy limosna, ¿dejo caer la moneda sin tocar la mano? Y si por casualidad la toco, ¿la retiro de inmediato? Cuando doy limosna, ¿miro a los ojos de mi hermano, de mi hermana? Cuando sé que una persona está enferma, ¿voy a encontrarla? ¿La saludo con ternura?
 
Hay una señal que tal vez nos ayudará, es una pregunta: ¿sé acariciar a los enfermos, los ancianos, los niños o he perdido el sentido de la caricia? ¡Aquellos hipócritas no sabían acariciar! Se habían olvidado…
 
No avergonzarse de la carne de nuestro hermano: ¡es nuestra carne! Seremos juzgados por el modo en el que nos comportamos con este hermano, con esta hermana. (Homilía en Santa Marta, 7 de marzo de 2014)
 

Oración de Sanación

Señor mío, gracias por la vida y por el amor, por tu amistad y la gracia que has derramado sobre mí, porque me ha ayudado a crecer en generosidad abriendo mi corazón a los demás
 
Quiero que mi espíritu se fortalezca y no caiga en las tentaciones del mundo y para eso necesito de esas armas que a todos nos has dejado: el ayuno, la abstinencia y la penitencia
 
Tú lo has dicho, ha llegado el momento del ayuno, ya no sigues con nosotros físicamente, pero espiritualmente te encuentras presente en cada Eucaristía del mundo.
 
Ayúdame a estar vigilante durante el día y la noche, porque para el enemigo malo, todo momento es propicio para hacerme caer y desviarme de mi camino hacia la santidad
 
Oh mi Dios, mi Señor y Salvador, protégeme de toda maldad y de todo aquel que quiera hacerme daño. Que tu Espíritu Santo acompañe a mi alma en todas mis luchas y no me deje rendirme en la prueba
 
Tú tienes el control de mi vida. Te entrego cada uno de mis proyectos y sueños. Haz que mi corazón se mantenga sereno y mi mente se llene de tu sabiduría para tomar las decisiones correctas.
 
Ven mi amado y dame la valentía y la fuerza para salir victorioso ante todas las dificultades del día a día
 

Dame un corazón nuevo, generoso y abierto a la compasión para que pueda colaborar en tu proyecto de redención. Amén.




ESPECIAL BUENOS DÍAS

 
Un Informe desde Siria
El arzobispo maronita de Damasco reflexiona sobre las secuelas de seis años de guerra

Contenido

1) Una escena apocalíptica 
2) Una familia destrozada 
3) Una infancia sacrificada 
4) Parroquias amenazadas 
5) Entre el dolor y la libertad 

1) Una escena apocalíptica

En seis años de guerra, el rostro de Siria ha sufrido muchos cambios.

Es una enorme zona de desastre, edificios carbonizados, casas arrasadas, vecindarios fantasma y ciudades reducidas a escombros. Más de doce millones de sirios, el 50% de la población, viven sin un techo.

Conforman así la masa de refugiados más grande desde la Segunda Guerra Mundial. Varios millones han huido del país buscando cielos más compasivos. Muchos esperan la misericordia en campamentos de miseria, algunos se han ahogado en su intento de fuga y otros hacen cola ante embajadas, nómadas en búsqueda de una tierra acogedora. ¿Cómo no iban a huir de esta Siria de tormentos?


2) Una familia destrozada

La familia, núcleo fuerte de la Iglesia y de la nación y que ha salvado al país en el pasado, sufre una gran conmoción. Rara vez se encuentra una familia al completo. La violencia ha dispersado esta célula básica de la sociedad. Hay familiares en tumbas, en el exilio, en prisión o en el campo de batalla. Esta penosa situación es motivo de depresión y ansiedad y deja a los que quedan atrás sin ayuda a la que recurrir.

Las jóvenes parejas de prometidos no pueden casarse, divididas por este éxodo, la emigración de su pareja o la movilización militar. La crisis les acorrala. La esperanza de su futuro se ha derrumbado.

¿Cómo es posible mantener el rumbo sin una familia o con una familia hecha añicos?

3) Una infancia sacrificada

Los niños son los más vulnerables. Ya han pagado un enorme precio por esta violencia inmisericorde. Según la UNESCO, más de tres millones de niños sirios no pueden asistir a la escuela porque tienen que priorizar su bienestar físico. Los que sí han podido ir a la escuela son testigos del empobrecimiento de la calidad de la enseñanza, debido a la escasez de profesorado y estudiantes en los colegios. El fracaso académico es una imposición de estas abrumadoras circunstancias.
Los centros de apoyo psicológico no dan abasto con el número y la profundidad de las heridas y los bloqueos psíquicos. ¿Cómo restauramos el espíritu de estos niños destruidos por la violencia y las escenas de barbarie?

4) Parroquias amenazadas

Las parroquias han visto disminuir el número de sus feligreses y las actividades pastorales se han reducido considerablemente. Los sacerdotes están desprovistos de los medios para ofrecer apoyo humano y espiritual. La Iglesia de Damasco ha experimentado la partida de un tercio de su clero (27 sacerdotes). Es un duro golpe que debilita la posición y la función de la minoría cristiana, ya de por sí en declive.
Los sacerdotes que luchan por permanecer, sin ninguna garantía de seguridad, consideran negociar su posible marcha. Solo esperan a que lleguen las organizaciones humanitarias para que ayuden a las familias rotas.

¿Cómo detenemos esta alarmante hemorragia?
¿Podemos imaginar una Iglesia sin sacerdotes?

5) Entre el dolor y la libertad

El pueblo sirio ya no busca libertad. Su lucha diaria es por el pan, el agua, el gas y el combustible, cada vez más difíciles de encontrar. Los cortes eléctricos son cada vez más frecuentes y duraderos y, a su vez, oscurecen las noches y reducen cualquier tipo de vida social.

La búsqueda de hermanos, padres y amigos perdidos es una tarea prudente, nerviosa y esperanzadora.

Encontrar una pequeña habitación que sirva de refugio en un país en ruinas se ha convertido en un sueño imposible para las familias, por no hablar de para los jóvenes prometidos.

Luchar por la libertad o buscar el pan del día, ¿qué camino escoger?

Este menguante pueblo sirio vive su realidad con un dolor visible en las miradas mudas y en los surcos de lágrimas.

Esta amarga Cuaresma de 2017 nos ofrece un tiempo en el desierto para revisar bien nuestro compromiso con la Iglesia junto a los fieles en peligro, para liderar el camino hacia Cristo Resucitado. Cristo, Luz del mundo, que conoce los corazones de hombres y mujeres, dice: “Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso”, Mateo 11:28.

Nota del editor: la homilía escrita por Samir Nassar, arzobispo maronita de Damasco, fue traducida originalmente por Sarah Siera y sor Margaret Kerry, fsp:


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