lunes, 13 de marzo de 2017

Buenos días, 13 de marzo de 2017




Sé fuerte para que nadie te derrote,
Noble para que nadie te humille
Y tú mismo para que nadie te olvide.


 
EL PROPÓSITO DEL DÍA

Coge un crucifijo en tus manos y mírale.
Deja que Él muera y resucite por ti.
Después de haber orado con el crucifijo, regálaselo a alguien.
Sí, despréndete de él, dáselo a la persona que hoy veas que sufre: muéstrale la fuente de la vida..


 
VIDEO
 
 

SANTORAL
Eufrasia,
virgen (380-410)
 
Nicéforo, patriarca; Ansovino, obispo; Rodrigo, Basilio, presbíteros y mártires; Eufrasia, Cristina, vírgenes; Salomón, Macedonio, Patricia, Modesta, Teuseta, Horres, Teodora, Ninfodora, Marco, Arabia, Sabino, Máximo, Marcial, Silvano, Felicidad, Lorenza, Urpasiano, mártires; Heldrado, abad; Bonifacio, arzobispo
 
 

 
 
REFLEXIÓN:
 
¡No cambies!…
 
Es algo que a veces oímos en boca de la gente que tenemos cerca y la gran tentación que todos llevamos dentro: “no cambiar”, seguir con lo que siempre se ha hecho y como siempre lo hemos hecho. Con este criterio de poco sirve lo que nos dice Jesús: “antes”… “ahora”… “Se os dijo”… “yo os digo”…

También podemos decir: sé el de siempre, pero… ¿cómo siempre?
Entonces dime:
¿Como el niño que fuiste?
¿Quieres que te digan que no cambies y sigas aniñado?
¿Cómo el adolescente que fuiste?
¿Quieres que te digan que no cambies ni madures?
¿Cómo el joven que fuiste?
¿Cómo el adulto que fuiste?
¿Cómo el anciano que eres?
Fíjate que el anciano de hoy es el niño de hace años. Eres el mismo, sí. Pero, ¿eres del mismo modo y de la misma forma? …

Cuando al Papa Francisco nos habla de una Iglesia nueva no está renunciando a la Iglesia de siempre. Lo que hace es invitarnos a hacerla crecer, hacerla actual, hacer que responda a la realidad de hoy. Los árboles son los mismos durante toda su vida. Pero la mayoría de ellos cambian varias veces en su vida e incluso cada año. Y no dejan de ser los mismos.

Renunciar al “pero yo os digo”… es renunciar a crecer y perfeccionarse y madurar.
 
Cambiar es seguir siendo lo que tenemos que ser, pero rejuvenecidos en el presente de hoy. De lo contrario nos quedamos en nuestro pasado.
 
 
ORACIÓN:
 
Señor, te doy gracias porque tu amor me hace sentir amado y protegido.
 
Te alabo y te doy toda la gloria por tu poder y por apartar de mi corazón todas aquellas malas inclinaciones que no le hacen bien a mi alma.
 
Dame la capacidad para enfrentar los retos con entera confianza y así poder alcanzar los objetivos que me he trazado para este día. Estoy seguro que todo lo que sea para alcanzar mi felicidad lo irás poniendo en mi camino.
 
Dame de tu fuerza para seguir luchando por todos aquellos a los que aprecio y que deseo que vuelvan sus corazones a Ti.
 
Ven y quédate hoy cerca de mí porque contigo soy un triunfador. Amén

 
Reflexión del Papa Francisco

Jesús llama «bienaventurado» a Simón por su fe, reconociendo en ella un don, un don especial del Padre, y le dice: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia».

Jesús atribuye a Simón este nuevo nombre: "Pedro", que en la lengua de Jesús suena "Cefas", una palabra que significa "piedra".
 
En la Biblia este nombre, "piedra", está referido a Dios. Jesús lo atribuye a Simón, no por sus cualidades o sus méritos humanos, sino por su fe genuina y firme, que le viene de lo alto.
 
Jesús siente en su corazón una gran alegría, porque reconoce en Simón la mano del Padre, la acción del Espíritu Santo. Reconoce que Dios Padre ha dado a Simón una fe fiable, sobre la cual Él, Jesús, podrá edificar su Iglesia, es decir su comunidad. Es decir, todos nosotros. Todos nosotros.
 
Jesús tiene el propósito de dar vida a su Iglesia, un pueblo fundado ya no en su descendencia, sino en la fe, es decir, en la relación con Él mismo, una relación de amor y de confianza...
 
Hermanos y hermanas, lo que sucedió de modo único en San Pedro, sucede también en cada cristiano que madura una fe sincera en Jesús, el Cristo, el Hijo del Dios vivo. Esta Palabra de Dios interpela a cada uno de nosotros. ¿Cómo va tu fe?
 
Cada uno responda en su corazón, eh. ¿Cómo va tu fe? ¿Cómo es? ¿Qué encuentra el Señor en nuestros corazones? ¿Un corazón firme como la piedra o un corazón arenoso, es decir, dudoso, difidente, incrédulo?
 
Si el Señor encuentra en nuestro corazón, una fe, no digo perfecta, pero sincera, genuina, entonces Él ve también en nosotros piedras vivas con las cuales construir su comunidad.
 
Oremos a Dios Padre, para que nos dé la respuesta y por intercesión de la Virgen María; pidámosle que nos dé la gracia de responder, con corazón sincero: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo».Ésta es una confesión de fe. Éste es precisamente el Credo.
Pero podemos repetirlo tres veces todos juntos: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo». Todos juntos: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo». «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo». «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo». (Homilía en Santa Marta, 24 de agosto de 2014)

 
Oración de Sanación
 
Señor, ilumina siempre mi oración para que esta pueda ayudarme a ver cada momento de generosidad y saber descubrirte en ellos. Tú conoces mi corazón y sabes de lo que soy capaz dentro de mis limitaciones.
 
Tú nunca me echas de tu lado cuando cometo algún error o cuando me desvío de tu camino, por el contrario, me animas a ser más fuerte y valiente cada vez que caigo y me levanto.
 
Tú le ofreciste a tu querido Apóstol San Pedro una gran confianza y perdón y le prometiste que, aunque el demonio le iba tender mil trampas, nunca lo dejarías sólo y estarías rogando al Padre por él
 
Oh mi bien Jesús, yo también quiero que me des una fe sólida capaz de resistir toda tribulación, una fe que haga vibrar de emoción a todos los que se crucen por mi camino y haga que deseen acercarse más a Ti.

Quiero aprender que el verdadero poder proviene del servicio y la caridad. No quiero que mi amor por Ti, se quede en un mero acto sentimental, sino que pueda expresarlo con actos de bondad tangibles para los demás.
 
Que pueda yo ser un portador de fe, alegrías y esperanzas y que los demás puedan encontrar en mí todo el apoyo y la gracia que Tú mismo me has dado de lo alto.
 
Como San Pedro, también yo quiero profesarte con toda mi pasión, quien, a pesar de sus equivocaciones, nunca dudó de tu divinidad.
 
Ayúdame a escuchar, acoger y comprender tu Palabra para gritar a viva voz y en todo momento, que eres Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo. Amén
 
 


ESPECIAL BUENOS DÍAS

¿Se atreverían a evaluar la calidad de su relación de pareja?

Diez preguntas para fijar en qué pueden esforzarse, o si ha llegado el momento de pedir ayuda externa

Contenido

1. ¿Cómo son nuestras demostraciones de afecto? 
¿Son frecuentes o cada vez son más escasas? ¿Cuántas veces nos besamos al cabo de un día? 
2. ¿Cuáles son los ámbitos por los ue discutimos más a menudo? 
¿Suele ser por las tareas domésticas, los hijos, en qué gastamos el dinero…? En esas discusiones, ¿perdemos el control de nuestras emociones con mucha asiduidad? 
3. ¿Solemos estar de acuerdo en los planes que hacemos en nuestro tiempo libre? 
¿Quién suele ceder si proponemos planes distintos? ¿Cuánto tiempo a la semana nos dedicamos solo para los dos? 
4. ¿Cómo es la relación con la familia del otro? 
¿Solemos estar de acuerdo en establecer nuestros límites como pareja respecto a ellos? ¿Tienen demasiada relevancia sus opiniones y prevalecen sobre las nuestras? 
5. ¿Con qué frecuencia mantenemos relaciones sexuales? 
¿Las cuidamos? ¿Vemos en ellas otra forma de comunicarnos? 
6. ¿Cuántas veces hemos pensado cada uno de nosotros que deberíamos separaros? 
¿Con qué periodicidad pensamos que no podemos seguir conviviendo? Siendo honestos, ¿ha llegado el momento de acudir a terapia de pareja para arreglar “lo nuestro”? 
7. ¿Compartimos las mismas creencias religiosas? 
¿Rezamos juntos? ¿Con qué frecuencia? ¿Nuestra fe nos ayuda a ver al otro como alguien a quien cuidar? 
8. ¿Hablamos de temas más trascendentales que los referidos al día a día? 
¿Cuál fue la última vez que os nos juntos de algo? ¿Sentimos que compartimos una complicidad que sería imposible conseguir con otra persona? 
9. ¿Tenemos algún proyecto en común? 
¿Somos capaces de ceder en nuestras parcelas personales por el bien del otro y de la pareja? ¿Seríamos capaces de renunciar a algo decisivo para cada uno si pone en peligro la estabilidad de vuestra unión? 
10. ¿Están satisfechos con la relación? 
¿Les hace feliz? ¿Del 1 al 10, qué nota elegirían para describirla? ¿Harían cualquier cosa porque funcionara? ¿Creen que la situación en la que se encuentran no puede mejorar? 


¿Por qué no evaluar antes de ese momento si podemos empezar a restaurar nuestro proyecto común?

Evaluar nuestra relación para intentar descubrir en qué fallamos y cuáles son los elementos que generan mayor tensión entre nosotros puede ser la clave para buscar soluciones a corto, medio y largo plazo.

Y por el contrario, ¿por qué no alegrarnos al ver los puntos en los que sí percibimos que estamos unidos? ¿Por qué no celebrar que ambos estamos muy satisfechos con la relación que tenemos?

Intenten responder a este test por separado y luego comparen sus respuestas conjuntamente para descubrir, si es el caso, qué motiva ese intercambio constante de reproches o la falta de acuerdo en cuestiones trascendentes o intrascendentes.

1. ¿Cómo son nuestras demostraciones de afecto?

¿Son frecuentes o cada vez son más escasas? ¿Cuántas veces nos besamos al cabo de un día?

2. ¿Cuáles son los ámbitos por los que discutimos más a menudo?

¿Suele ser por las tareas domésticas, los hijos, en qué gastamos el dinero…? En esas discusiones, ¿perdemos el control de nuestras emociones con mucha asiduidad?

3. ¿Solemos estar de acuerdo en los planes que hacemos en nuestro tiempo libre?

¿Quién suele ceder si proponemos planes distintos? ¿Cuánto tiempo a la semana nos dedicamos solo para los dos?

4. ¿Cómo es la relación con la familia del otro?

¿Solemos estar de acuerdo en establecer nuestros límites como pareja respecto a ellos? ¿Tienen demasiada relevancia sus opiniones y prevalecen sobre las nuestras?

5. ¿Con qué frecuencia mantenemos relaciones sexuales?

¿Las cuidamos? ¿Vemos en ellas otra forma de comunicarnos?

6. ¿Cuántas veces hemos pensado cada uno de nosotros que deberíamos separaros?

¿Con qué periodicidad pensamos que no podemos seguir conviviendo? Siendo honestos, ¿ha llegado el momento de acudir a terapia de pareja para arreglar “lo nuestro”?

7. ¿Compartimos las mismas creencias religiosas?

¿Rezamos juntos? ¿Con qué frecuencia? ¿Nuestra fe nos ayuda a ver al otro como alguien a quien cuidar?

8. ¿Hablamos de temas más trascendentales que los referidos al día a día?

¿Cuál fue la última vez que os nos juntos de algo? ¿Sentimos que compartimos una complicidad que sería imposible conseguir con otra persona?

9. ¿Tenemos algún proyecto en común?

¿Somos capaces de ceder en nuestras parcelas personales por el bien del otro y de la pareja? ¿Seríamos capaces de renunciar a algo decisivo para cada uno si pone en peligro la estabilidad de vuestra unión?

10. ¿Están satisfechos con la relación?

¿Les hace feliz? ¿Del 1 al 10, qué nota elegirían para describirla? ¿Harían cualquier cosa porque funcionara? ¿Creen que la situación en la que se encuentran no puede mejorar?

El matrimonio es una carrera de fondo y en cada etapa no tendremos las mismas respuestas, así que guarden estas preguntas y, con la periodicidad que determinen, respóndanlas de nuevo. Seguro que ven sus logros y descubrirán nuevos ámbitos en los que tendrán que incidir.

Cada día nos jugamos el “nosotros”, que es mucho más grande y valioso que lo que uno es por separado. Cuando entramos sonrientes en nuestra casa por primera vez, nadie nos habló de que podría haber tensión en los pasillos muchos días, ni que en nuestra mente surgieran reproches que soltamos y que hieren mucho más que cualquier golpe. Pero si alguien nos habla del trabajo en equipo, del examen para ver el comienzo del camino que nos queda por andar, seguro que encontramos fuerzas para mejorar nuestra vida en común.

Nuestra unidad generará en nosotros una satisfacción que es imposible alcanzar si cada uno mira hacia sí mismo sin ver el camino juntos (el andado, el presente y el que nos queda por recorrer).

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