viernes, 10 de marzo de 2017

Buenos días, 10 de marzo de 2017. San Cándido



Una pequeña palabra, “cariño”,
puede llenar un corazón de felicidad


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EL PROPÓSITO DEL DÍA
Cuando pierdas el control, pide perdón.
En ese pedir perdón vas a volver a encontrar el control de tu vida, porque la Paz vuelve a ti. 

 

VIDEO

 

 
SANTORAL
Los 40 mártires de Sebaste († a. 320)
 
Cayo, Alejandro, Víctor, Cuadrado, Cándido, Dionisio, Pablo, Cipriano, Crescente, Anecto, Los 40 de Sebaste, Victorino, mártires; Macario, Silvestre, obispos; Atalo, Emiliano, abades; Droctoveo, confesor; María Eugenia Milleret de Brou, fundadora HH. de la Asunción; Anastasia, virgen; Andrés, abad; Juan Sarcander, presbítero y mártir
 
 

 
REFLEXIÓN:
 
El país de las cucharas largas
 
Cuentan que viajaba un extranjero por un país extraño y, perdido como estaba a causa de un mapa más bien escaso de indicaciones, el azar lo condujo hasta un minúsculo pueblo que parecía estar formado únicamente por dos enormes casas, una a cada lado de la carretera. “Bienvenido al País de las Cucharas Largas”, saludaba un letrero a la entrada del pueblo. Pero lo cierto es que no se veía un alma. No fue hasta que aparcó el coche y paró el motor que le pareció escuchar algún tipo de murmullo, ruidos, voces apagadas y lejanas.
 
  Se bajó del coche con la esperanza de encontrar a alguien que le indicase cómo volver a la carretera principal y se dirigió a la casa de donde parecían proceder tan sordo jaleo. Lo cierto es que conforme se fue acercando a la entrada los sonidos procedentes del interior iban haciéndose cada vez más fuertes. Al principio el extranjero se animó ante la evidencia de que allí había gente. Tal vez, pensó, estén todos celebrando alguna reunión vecinal. Pero en cuento atravesó el umbral del edificio su ánimo se transformó en preocupación. Ahora, claramente, se oían gritos, lamentos, llantos…
 
  Apresurado por prestar auxilio el extranjero encontró la habitación de donde provenía semejante algarabía. Y cuál fue su sorpresa cuando, al abrir las puertas, se encontró con una sala de banquetes, llena de largas y blancas mesas, y sobre ellas una extraordinaria abundancia de comida. Platos de todo tipo, carnes de las más variadas, frutas, postres, mariscos, inmensas tartas decoradas… A pesar de lo cual los comensales allí reunidos no dejaban de llorar desconsoladamente, de gritar hasta el desespero. Todos tenían una delgadez extrema, la cara demacrada, los huesos de las… ¡Cielos! Se fijó el extranjero. No tenían manos. En su lugar tenían enormes y largas cucharas. Unas cucharas extremadamente largas. Tan largas que resultaba imposible llevarse nada a la boca. ¡Dios mío, la gente estaba llorando de hambre!
 
  Por supuesto que en cuanto lo vieron entrar todos intentaron abalanzarse sobre él, en un intento desesperado por que les ayudase a comer. Afortunadamente, el extranjero supo reaccionar a tiempo y salir huyendo.
 
   Las prisas y la inercia lo llevó a refugiarse al edificio de enfrente. Y a penas cuando le asaltó el temor de volver a encontrarse con una situación similar lo que escuchó fue una dulce música y risas. Parecía… Sí parecía una… ¿fiesta? No dudó en acercarse a fisgonear y en efecto, en una sala muy parecida a la del edificio anterior, encontró una enorme sala de banquetea, llena de largas y blancas mesas, y sobre ellas la misma extraordinaria abundancia de comida. Pero allí la gente era feliz. Carecían de manos, como sus vecinos. En su lugar también tenían enormes y largas cucharas que les impedían llevarse la comida a la boca. Pero allí todo el mundo estaba alimentado. Cada comensal, pausada y cariñosamente, daba de comer a su pareja de mesa.
 
 
 
ORACIÓN:
 
Padre misericordioso y eterno, lleno de bondad y dulzura, te pido que hagas conscientes a este hermano de todas las capacidades y dones que Tú has puesto en todo su ser, enséñale a confiar plenamente en Ti, porque sólo con tu ayuda puede salir adelante y dar los frutos necesarios para su salvación.
 
Bendice todo lo que emprenda y ayúdale a realizar lo que se proponga. Pon en su camino personas que construyan y edifiquen su carácter y den fortaleza a su espíritu. Amén
 
Reflexión del Papa Francisco
 
El cristiano incoherente hace mucho mal, y la imagen fuerte usada por Jesús es muy elocuente. Por lo tanto, la vida del cristiano está en la senda de la coherencia, pero también tiene que vérselas con la tentación de no ser coherente y de dar tanto escándalo. Y el escándalo mata.
Las consecuencias, además, saltan a la vista de todos. Todos los cristianos han oído decir: "Yo creo en Dios, pero no en la Iglesia, porque ustedes cristianos dicen una cosa y hacen otra".
 
Son palabras que todos hemos escuchado: "yo creo en Dios, pero no en ustedes". Y esto sucede precisamente por la incoherencia de los cristianos
 
[...] Para vivir con coherencia cristiana es necesaria la oración, porque la coherencia cristiana es un don de Dios. Es un don que debemos esforzarnos por pedir, diciendo:
"Señor, que yo sea coherente. Señor, que no escandalice nunca. Que sea una persona que piense como cristiano, que sienta como cristiano, que actúe como cristiano".
 
Y ésta es la oración de hoy para todos nosotros: tenemos necesidad de coherencia.
 
Obrar más y menos palabras
 
Significativo fue el ejemplo práctico que sugirió: "Si te encuentras ante un ateo que te dice que no cree en Dios, puedes leerle toda una biblioteca donde se dice que Dios existe, y aunque se pruebe que Dios existe, él no tendrá fe".
 
Pero, si delante de este ateo das testimonio de coherencia y de vida cristiana, algo comenzará a trabajar en su corazón. Y será precisamente tu testimonio el que le creará la inquietud sobre la cual trabajará el Espíritu Santo.
 
Todos nosotros, toda la Iglesia, debemos pedir al Señor la gracia de ser coherentes, reconociéndonos pecadores, débiles, incoherentes, pero siempre dispuestos a pedir perdón a Dios.
En efecto, todos nosotros tenemos la capacidad de pedir perdón, y Dios jamás se cansa de perdonar. Por lo tanto, es importante tener la humildad de pedir perdón cuando no hemos sido coherentes.
 
En el fondo, se trata de ir adelante en la vida con coherencia cristiana, dando testimonio de que creemos en Jesucristo y sabiendo que somos pecadores.
Pero con la valentía de pedir perdón cuando nos equivocamos y teniendo mucho miedo de escandalizar... (Homilía en Santa Marta, 27 de febrero de 2014)
 
Oración de Sanación
 
Señor de mi vida, hoy quiero revisar todas mis acciones y pensamientos y tratar de ponerlos en orden a tu deseo de salvación. Quiero poner todo mi esfuerzo en hacer fecunda cada una de las obras que emprenda.
 
Quiero ser un testigo viviente de tu compasión y estar a tono con tu estilo de vida: el de enseñar y cumplir con la voluntad del Padre que nos ama y que desea el bien para todos lo que lo aman
 
Para este propósito, mi Señor, cuento con tu amistad, con tu gracia, con bendición y con el poder de tu Palabra y el de tus santas llagas que me anima a dar lo mejor
 
Tú eres el gran amigo fiel, ese amigo que impulsa y me infunde ánimos para que yo pueda cumplir con esta misión y salir adelante. No te apartes de mi lado y dame fuerzas en medio de las pruebas
 
Necesito de tu sombra protectora que me cobija y me libera de todas aquellas ataduras que no me permiten ser coherente con toda la fe que profeso.
 
Con tu escudo de fortaleza, defiéndeme del enemigo malo. Libérame de mis propias inseguridades, de todas esas emociones negativas que a veces anidan en mi corazón.
 
Acudo a tu infinita compasión para que me des la paz en medio de tantos agobios. Sé que me amas y por eso confío en tu poder y en tu amistad plena.
 
Ven y sopla sobre mí la fuerza del Espíritu para que me ayude a vencer el miedo, derrotar la falta de compromiso y asumir con fe y coherencia tu Palabra. Amén
 
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2 comentarios:

  1. Me ha encantado descubrir su blog ya tiene una seguidora más
    Que callado lo tenía usted

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  2. Bienvenida. Muchas gracias.
    Espero que les sirva de ayuda.
    Que el Señor le bendiga.

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