lunes, 6 de febrero de 2017

Buenos días, 6 de febrero de 2017

En la confrontación entre el arroyo y la roca,
el arroyo siempre ganará,
no por la fuerza, sino por la persistencia.
Buda



 
Propósito para hoy:
Buscaré acercarme a alguien que me haya ofendido, buscando la mutua reconciliación.


 
VIDEO


 
 
 
SANTORAL
Mateo Correa Megallanes,
sacerdote y mártir (1866-1927)
Pablo Miki y compañeros protomártires de Japón; Mateo Correa Megallanes, sacerdote y mártir; Dorotea y Teófilo, Saturnino, Revocata, Antoniano, Julián, mártires; Guarino, cardenal; Amando, Silvano, obispos; Amancio, Gelasio, Ina, confesores.
 
 


 
 
REFLEXIÓN:
 
MIEDO

Muchas veces sentimos miedo: de lo que no podríamos ser capaces de hacer, y de lo que podrían pensar si lo intentamos. dejamos que nuestros temores se apoderen de nuestras esperanzas. Decimos que no cuando queremos decir que sí, nos callamos cuando queremos gritar, y gritamos cuando deberíamos cerrar la boca.


¿Por qué? Después de todo solo vivimos una vez, no hay tiempo de tener miedo. Haz algo que nunca hiciste ¡AtRéVeTe¡, olvídate que te están mirando e intenta la jugada imposible.


Corre el riesgo y no te preocupes por ser o no aceptado. No te conformes con ser uno más.

Nadie te ata, nadie te obliga, Sí tú mismo. No tienes nada que perder y todo por ganar.

Muchas veces creemos en el destino. Oramos, esperamos que las cosas pasen y nos olvidamos de lo más importante... ¡creer en nosotros mismos!
Nos conformamos en vez de arriesgarnos, sin pensar que cada día que pasa nunca volverá. Nada está escrito, nada está hecho, ni siquiera lo imposible.

Tenemos el poder cuando estamos decididos, cuando estamos convencidos, cuando de verdad queremos algo, no hay obstáculo capaz de imponerse. Si queremos, podemos llegar alto, hacer lo que sea. Sólo hay que proponérselo, sólo falta tu decisión.
 
Recuerda siempre que tu presencia, es un regalo para el mundo de parte de Dios.

 
 
ORACIÓN:
 
Señor de mi vida, al comienzo de este día te doy gracias porque con él Tú renuevas mis fuerzas y restauras mi esperanza por continuar el camino hacia Ti.
 
Sé que me llevas de la mano y me haces sentir valioso. Me has dado la capacidad de decidir sobre mi felicidad, sobre como ver las cosas según la Palabra que a todos nos has dejado.
 
Ven Señor a mi vida en este momento y dame la suficiente alegría que necesito para luchar en todo momento y no desanimarme. Mi esperanza la pongo en Ti .
 
Te entrego mis fuerzas para que la repongas con tu santo poder y en este día me hagas salir victorioso en tu nombre. Amén

 
Reflexión del Papa Francisco:
 
Jesús seguía hablando a la gente y amaba a la gente, amaba a la muchedumbre hasta tal punto que dice: "Estos que me siguen, esa muchedumbre inmensa, son mi madre y mis hermanos, son éstos".
 
Y entonces, Jesús explica: "Quienes escuchan la Palabra de Dios, la ponen en práctica". Estas son las dos condiciones para seguir a Jesús: escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica. Esta es la vida cristiana, nada más, ¡eh! Simple, simple.
 
Tal vez nosotros la hayamos hecho un poco difícil, con tantas explicaciones que nadie entiende, pero la vida cristiana es así: "escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica".
 
He aquí porqué Jesús replica a quien le refería que sus parientes lo estaban buscando: "Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica".
 
Y para escuchar la Palabra de Dios, la Palabra de Jesús, basta abrir la Biblia, el Evangelio. Pero estas páginas no deben ser leídas, sino escuchadas.
 
Escuchar la Palabra de Dios es leer eso y decir: "¿Pero qué me dice a mí esto, a mi corazón? ¿Qué me está diciendo Dios a mí, con esta palabra?". Y nuestra vida cambia
 
Cada vez que nosotros hacemos esto, abrimos el Evangelio, leemos un pasaje y nos preguntamos: "Con esto Dios me habla, ¿me dice algo a mí? Y si dice algo, ¿qué cosa me dice?", esto es escuchar la Palabra de Dios, escucharla con los oídos y escucharla con el corazón.
 
Abrir el corazón a la Palabra de Dios. Los enemigos de Jesús escuchaban la Palabra de Jesús, pero estaban cerca de él para tratar de encontrar una equivocación, para hacerlo patinar, y para que perdiera autoridad. Pero jamás se preguntaban: "¿Qué cosa me dice Dios a mí en esta Palabra?".
 
Dios no habla sólo a todos; sí, habla a todos, pero habla a cada uno de nosotros. El Evangelio ha sido escrito para cada uno de nosotros. (Homilía en Santa Marta, 23 de septiembre de 2014)
 

Oración de Sanación

Mi Señor, gracias por darme la oportunidad de contarme entre los tuyos. Tú Palabra es mi guía, mi apoyo en los momentos difíciles y mi brújula para llegar al Cielo. No puedo nunca ignorarla.
 
Sea cual fuese el rumbo que tome y los caminos por los que transite, debo anteponer tu Palabra como bandera, y que mis acciones sean la de un cristiano incoherente que da testimonio fiel de tu verdad.
 
Ayúdame a perseverar en mi vida de oración y mantenerme firme entre lo que digo y hago. Sólo Tú puedes darme la fuerza para sostenerme y animarme a salir adelante en los momentos de quiebre y debilidad.
 
Quiero creer en Ti, hacer lo que tu Palabra me indica, demostrarte con mis obras que te amo, que amo a los míos, a mis semejantes. ¿Cómo podré decir que pertenezco a tu familia sino practico lo que me dices?
 
Te doy gracias por haberme dejado a tu Madre, ella es mi compañera fiel, mi compañera de caminos, mi estrella de la mañana. Ella es la más grande de tus discípulos porque en todo momento hizo la voluntad de Dios en su vida.
 
Tú has dicho que quien practica tu Palabra se convierte en una María, en cada uno de tus discípulos, y comenzamos a ser parte de tu familia. ¡Qué bello esto Jesús!, si obro como me pides soy como tu Madre o como tus hermanos.
 
Espero que yo, a fiel ejemplo de María, pueda imitarte también en todas tus virtudes, amarte, contemplarte y ser uno de los que trabajan para tu reino.
 
A María acudiré siempre para que me consuele en las dificultades y me ayude a alcanzar a imitar tu vida, tu amor y compasión por los demás. Amén





ESPECIAL BUENOS DÍAS

Un par de trucos para que tus hijos te cuenten cómo les fue en el día

¿Cansado de oír la respuesta “nada” cuando vuelven de la escuela?
¿Te suena familiar? No sólo a ti. Son dos diarios estadounidenses que se han tomado en serio la cuestión: el New York Times y el Washington Post. Dos columnas de la información estadounidense.

Tabla de contenido

  1. Una manera de romper esa barrera con los niños podría ser comenzar contando primero, tu día, tus relaciones, las cosas divertidas, el comportamiento de los demás. 
  2. Los adolescente, precisamente como los adultos, a menudo buscan sólo un poco de consuelo, no consejos”. 


Para la psicóloga Lisa Damour:

No es por el hecho de esconder un secreto ni porque son “extraños” los niños y, en particular, los adolescentes que no son entusiastas de contar su día. La mayor parte de las veces evitan responder o posponer la respuesta porque están mental y emotivamente exhaustos: “Pueden divertirse en la escuela con sus amigos, pero están también en estrecho contacto con compañeros que no han elegido – explica la psicóloga -. El equivalente para un adulto podría ser pasar nueve meses del año en largas reuniones cotidianas junto a 20 o más individuos de edades parecidas, luego volver a casa y contar de modo entusiasta todas las novedades”.

Lo que se desea hacer, después de un día cansado de trabajo, en cambio, es todo lo contrario: a menudo no es volver a pasar por todo lo que sucedió en la oficina, sino estar en silencio, hablar del otro, distraerse. Es lo que, probablemente, quieren también los jóvenes estudiantes (Huffington Post).

Una manera de romper esa barrera con los niños podría ser comenzar contando primero, tu día, tus relaciones, las cosas divertidas, el comportamiento de los demás.


Es el enfoque de Sara Ackerman:

Cuando este año comenzó la escuela, intenté un nuevo enfoque en la mesa: le pregunté si quería saber cómo fue mi día. Desde ese día en adelante, no me ha vuelto a decir que no. Le cuento mis reuniones y fotocopias, la impresora que se atascó y cómo perdí y encontré mis llaves, los juegos en el patio, qué clases he hecho y cuántos niños pidieron ir a la enfermería. Comienzo con la mañana y termino con las clases. Enseño en la misma escuela a la que va mi hija, que toma clases en otro campus. Cuando termino, como si hubiera llegado su turno en un juego de cartas, mi hija me cuenta su día. Me dice qué audiolibro escuchó en la biblioteca, que se cambió sola los zapatos de goma impermeables para ponerse las zapatillas deportivas, y el porqué estuvo de castigo. Me cuenta a qué niños les pusieron pequeñas actividades en la clase y quién se sentó junto a ella en la pausa. Me canta las canciones que aprendió en la escuela y luego se me acerca y me pregunta susurrando: “¿Tú ha escrito cartas sobre arena hoy?”, para luego añadir “yo sí” (Il Post).

¡Inténtalo y dinos cómo te fue!

un consejo con los adolescentes

Es necesario trabajarlo más, probablemente acercarse de manera indirecta y preguntar por los compañeros de la escuela, de un proyecto que ha hecho:

Es útil también aprovechar las ocasiones. Si un adolescente parece propenso a hablar de un cierto hecho que pasó en la escuela, en ese momento tiene sentido hacer más preguntas.

(…) si un adolescente se lamenta de su día en la escuela, es mejor dejarlo tranquilo. Inundarlo de consejos, de “sabiduría” no es el camino adecuado porque lo lleva a encerrarse en sí mismo. Se cae en la misma, odiosa trampa: “los padres buscan convencer al hijo de sus ideas y el hijo busca convencer a sus papás que no necesita su ayuda – escribe Damour -. Pero los adolescente, precisamente como los adultos, a menudo buscan sólo un poco de consuelo, no consejos”.

Los adolescente, precisamente como los adultos, a menudo buscan sólo un poco de consuelo, no consejos”.


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