viernes, 3 de febrero de 2017

Buenos días, 3 de febrero de 2017. San Blas




Me puedo caer, me puedo herir, puedo quebrarme,
pero con eso no desaparecerá mi fuerza de voluntad.
Teresa de Calcuta.



 
Propósito del día

No tener miedo a dar lo mejor de ti. No veas exigencia, ve Amor.
El Señor hoy va a sacar de ti algo bueno.
No lo veas desde el no, sino di sí hoy a esa situación que piensas que no va contigo. Deja a Cristo que hoy imprima a todo color.
 


VIDEO

 
 

 
SANTORAL
 
Blas
Anscario (Anskar, Óscar), obispo (c. a. 801-865)
 
Óscar (Anscario, Anskar), obispos; Celerino, diácono; Laurentino, Ignacio, Celerina, Hipólito, Félix, Sinfronio, mártires; Lupicino, Tigrido, Adrián, Remedio, presbíteros; Nitardo, Elinando, monjes; Azarías, profeta; Adelino, abad; Olivaria, Secundina, vírgenes y mártires; Vereburga, abadesa; Claudina Thévenet, fundadora
 
 
 

 
 
REFLEXIÓN:
 
10 actitudes para el éxito y 10 para el fracaso
 
Factores de los que depende que te salgan bien las cosas
 
Las actitudes de éxito son:
 
1. No buscar problemas sino soluciones.

2. Asimilar los cambios permanentes y adaptarse rápidamente a ellos.

3. Optimismo, aun con alguna limitación de algún tipo.

4. Estar siempre disponibles a favor de los demás.

5. Mirar el lado positivo, aprender de los errores propios o ajenos.

6. Ser humildes y saber manejar los propios logros, no poner el éxito como una barrera contra los demás.

7. Tener iniciativa, inquietudes, una mente creativa, ganas de hacer cosas.

8. Tener ideales, y luchar por superarse sin hacerle mal a nadie.

9. Reconocer valores en los demás y unirse a ellos para crecer y crear proyectos.

10. Espíritu constante de superación, inspiración en personajes reales de la historia.
 
Las actitudes de fracaso son:
 
1.     Quejarse solamente, decir que la vida es un asco.
 
2.     Echar la culpa de los propios fracasos a Dios y/o a los demás.
 
3.     Pesimismo y/o negatividad. El pesimista es un imán de desgracias.
 
4.     Conformismo, no exigirse, contentarse con poco.
 
5.     Carecer de aspiraciones.
 
6.     Descargarse en los demás como principio de vida.
 
7.     Quedarse en el lado negativo de las cosas, criticar.
 
8.     Regirse por la ley del menor esfuerzo.
 
9.     Buscar sólo aparentar, creer saberlo todo.

10.   Envidiar, alegrarse la caída de los demás o propiciarla con toda clase de medios.
 
Ahora bien, es un hecho que no todos los seres humanos tendrán las mismas circunstancias de vida para conseguir, con mayor o menor facilidad, una vida exitosa. Y a pesar de los inevitables y/o posibles errores y caídas, salen adelante.
 
Todo dependerá de factores como:
 
1.     Las ganas de surgir, a partir de las posibilidades lícitas que cada quien tenga, estableciéndose metas reales y trabajando para alcanzarlas y darles cumplimiento cualesquiera que sean los obstáculos.
2.     La debida formación, favoreciendo la formación permanente.
3.     El saber empezar y el saberse mantener.
4.     El saber aprovechar los talentos (habilidades, aptitudes, carismas) con los que Dios enriquece o bendice a todos.
5.     Las ayudas –solicitadas o no- que vengan y que se sepan gestionar correctamente.
6.     La capacidad de recuperar los ánimos y saber dar la solución pronta y adecuada a los errores.
7.     El saber llevar una vida ordenada, disciplinada y correcta.
8.     La capacidad de discernimiento para escoger cuanto antes la vocación que Dios ha establecido para cada persona. El primer motivo del por qué la gente fracasa es no saber lo que quiere en la vida.
9.     El esfuerzo por evitar al máximo errores o minimizar riesgos.
10.   El tener visión o capacidad de individuar o propiciar las oportunidades.
 
Se da el caso de dos personas con talentos, posibilidades y recursos similares que puedan estar ante una determinada situación, y sólo una de ellas verá y aprovechará la oportunidad tanto deseada o buscada.
 
El éxito es pues fruto de lucha, esfuerzo, tenacidad, constancia. No pensemos que el éxito sea fácil.
 
Y hay que saber reconocer, con humildad, que el éxito no se logra sin apoyos; el reconocer esto con gratitud es un gesto que incluso abre más puertas.

 
 
ORACIÓN:
 
Oración de la embarazada
 
Oh Dios eterno, Padre de bondad infinita que instituiste el matrimonio para propagar el género humano y poblar el cielo y destinaste principalmente nuestro sexo para esa tarea, queriendo que nuestra fecundidad fuese una de las marcas de vuestra bendición sobre nosotros, yo me postro suplicante, frente a Vuestra Majestad, que yo adoro.
 
Yo te doy gracias por el niño que traigo, a quien le diste el ser. Señor, extiende Vuestra mano y completa la obra que tú comenzaste.
Que Vuestra Providencia traiga conmigo, por medio de una continua asistencia, la frágil criatura que Tú me confiaste, hasta la hora de su llegada al mundo. En este momento, Oh Dios de mi vida, asísteme y sustenta mi debilidad con vuestra mano poderosa. Recibe entonces, Tú mismo a mi hijo y guárdalo hasta que él haya entrado por el bautizo en el seno de la Iglesia, vuestra Esposa, a fin de que él te pertenezca por el doble título de la creación y de la redención.
 
Oh, Salvador de mi alma, que durante vuestra vida mortal tanto amaste a los niños y tantas veces las tomaste en los brazos, tomad también al mío, a fin de que teniéndote a ti como Padre y habiéndote llamado Padre, santifique vuestro nombre y participe de vuestro Reino. Yo lo consagro con todo mi corazón, Oh mi Salvador, y lo entrego a vuestro amor.
 
Vuestra justicia sometió a Eva y a todas las mujeres que nacen de ella con grandes dolores, yo acepto Señor, todos los sufrimientos que me destinas en esta ocasión y te suplico humildemente, por la santa y feliz concepción de Vuestra Madre Inmaculada, que me seas benigno en el momento de dar a luz a mi hijo, bendiciéndome a mí y a ese niño que me darás, así como concediéndome Vuestro amor y una confianza entera en Vuestra Bondad.
 
Y vos, bienaventurada Virgen, Santísima Madre de Nuestro Salvador, honra y gloria de nuestro sexo, interceded junto a Vuestro Divino Hijo a fin de que atienda, en su misericordia, mi humilde oración.
 
Te lo pido, oh criatura más amable, por el amor virginal que tuviste por José, vuestro santo esposo y por los méritos infinitos del nacimiento de vuestro Divino Hijo.
 
Oh santos ángeles encargados de velar por mí y por mi hijo, protéjannos y condúzcannos a fin de que por su asistencia podamos un día llegar a la gloria de la cual ustedes ya gozan y alabar junto con ustedes a nuestro Señor común, que vive y reina por todos los siglos de los siglos.
Amén
Por San Francisco de Sales
 
 

ESPECIAL BUENOS DÍAS


Iban a ser masacrados en la batalla de Nueva Orleans pero rezaron a María y ocurrió algo histórico

Contenido

Las ursulinas y el pueblo, unidos en sus oraciones a la Virgen 
El sobrenatural desenlace de la batalla 
El general Jackson reconoció el papel de la Virgen 
¿Cómo llegó la Virgen del Pronto Socorro a Nueva Orleans? 
Antes de ayudar en la batalla salvó a la ciudad del fuego 


En 1815 se produjo un hecho extraordinario en el campo de batalla en el que la mano de la Virgen decantó de manera contundente la contienda a favor de los americanos, que en Nueva Orleans rezaron a Nuestra Señora del Pronto Socorro en el convento de las ursulinas ante lo que parecía una derrota segura. En la Fundación Cari Filii se relata qué sucedió a aquel día en Louisiana, cómo María intervino ante el grito de la gente y cuyo agradecimiento ha llegado hasta nuestros días:

Todo comenzó el 
8 de enero de 1815 donde se produjo según los habitantes de Lousiana una clara intervención de la Virgen en su advocación del Pronto Socorro durante la batalla de Nueva Orleans en el marco de la guerra anglo-estadounidense. De hecho, el desarrollo de dicha batalla fue tan ‘sobrenatural’ que hasta el general americano Andrew Jackson, el que fuera el séptimo presidente de Estados Unidos, vio una actuación sobrenatural.

Los británicos querían conquistar Nueva Orleans y para ello contaban con 15.000 soldados bien formados, oficiales con gran experiencia y una flota de más 50 barcos. En el bando contrario, los americanos apenas eran 6.000 hombres entre milicianos, esclavos afroamericanos y civiles por lo que el desenlace parecía bastante. De hecho, estaban tan seguros los ingleses de que vencerían que incluso llevaban consigo los funcionarios que se deberían encargar de gestionar la ciudad.

El miedo era grande entre los americanos pues sabían que sólo un milagro podría hacerles vencer esa batalla. Por ello, las monjas ursulinas instaron junto al obispo William Dubourg a acudir a la capilla de estas religiosas a rezar frente a la imagen de la Virgen del Pronto Socorro para pedirla que les ayudara.

Las ursulinas y el pueblo, unidos en sus oraciones a la Virgen


Durante toda la noche del 7 al 8 de enero las monjas y una multitud de ciudadanos, sobre todo mujeres, 
rezaron ante la Virgen. La priora del convento hizo un voto público de que celebrarían una misa de acción de gracias cada año si los americanos lograban vencer.

Y mientras todos los reunidos en el convento rezaban ante la Virgen y celebraban misa, un mensajero entró en el templo mientras el obispo procedía a la consagración anunciando que el milagro se había producido y que la Virgen haciendo honor a su advocación había prestado un pronto socorro a los habitantes de Nueva Orleans.

El sobrenatural desenlace de la batalla


El desarrollo de la batalla mostraba a los americanos la presencia de la Virgen en sus filas. 
No duró más de 25 minutos y pese a su aplastante superioridad los británicos fueron masacrados. 2.500 de ellos murieron, resultaron heridos o fueron hechos prisioneros. En el lado americano apenas hubo siete muertos y seis heridos.


Mosaico que muestra el milagro de la batalla con la Virgen actuando y las ursulinas rezando a María

Según los cronistas de la batalla, cuando los británicos se dispusieron al ataque la confusión reinó en sus filas y de ahí se pasó al desorden lo que puso a los americanos la victoria en bandeja.

El general Jackson reconoció el papel de la Virgen


Sin embargo, ni al general Jackson se le escapó que dicha victoria no podía explicarse de manera natural y
tras la batalla acudió al convento de las ursulinas para agradecer a las hermanas las oraciones. Luego escribió al obispo para que se realizara un acto de acción de gracias en la catedral por la “señal del cielo” que les llevó a la victoria.

Mientras tanto, las ursulinas cumplieron el voto y cada ocho de enero se celebra una Eucaristía de acción de gracias por esta victoria, tradición que ha seguido hasta nuestros días.

Si la devoción a la Virgen del Pronto Socorro ya era grande antes de la batalla creció enormemente a partir de ese momento. En 1851 Roma aprobó oficialmente esta devoción y en 1895 aprobó la coronación de esta virgen convirtiéndose en la primera imagen de María coronada en Estados Unidos. Y ya en 1928 Nuestra Señora del Pronto Socorro pasó a ser patrona de Nueva Orleans y del estado de Lousiana.

¿Cómo llegó la Virgen del Pronto Socorro a Nueva Orleans?


La imagen de esta Virgen está unida a la de las ursulinas.
Todo comenzó cuando en 1727 un pequeño grupo de monjas francesas de esta orden fue enviado a Nueva Orleans para encargarse del Hospital Real y de una escuela. Pero en 1763, Francia perdió sus territorios en favor de Inglaterra excepto la tierra al oeste del Río Missisipi, donde se ubicaba esta ciudad, pero que cedió a su entonces, aliada España. Por ello, las nuevas hermanas que llegaban al convento eran españolas y no francesas.

Tras el estallido de la Revolución Francesa y la toma del poder de Napoleón en 1800 el nuevo mandatario francésfirmó un acuerdo secreto con España para quedarse con Louisiana aunque luego vendió este territorio a Estados Unidos.

Fue así como las ursulinas españolas, la mayoría dejaron la ciudad y marcharon a Cuba. Sólo un pequeño número de francesas quedaba en el convento, por lo que temían que fuera cerrado. De este modo, la madre André escribió a Francia a su prima, la Madre San Miguel, para contarle que de no llegar más hermanas la orden perdería su presencia allí.

La Madre San Miguel quería ir a Estados Unidos pero su obispo, no queriéndola perder, le dijo que solo el Papa podía darle permiso para irse a América. El sabía que dicho permiso era prácticamente imposible. Napoleón tenía cautivo en Roma al Papa Pío VII. Sus carceleros tenían órdenes estrictas de impedir toda comunicación con el Santo Padre.

La Madre San Miguel sabía esto, pero decidió escribir al Papa de todas formas, prometiéndole a la Virgen que, si ella recibía una respuesta favorable para poder ayudar a las hermanas en Nueva Orleans y eliminaba todos los obstáculos, le haría una imagen y propagaría la devoción a Nuestra Señora del Pronto Socorro.
En muy poco tiempo, la oración de la Madre San Miguel fue contestada de la forma más extraordinaria. Recibió respuesta del Papa por medio de su secretario dando su visto bueno a su propuesta. Todos los obstáculos desaparecieron de modo que ella y sus compañeras pudieron unirse a sus hermanas en Nueva Orleans. Fiel a su promesa, el 31 de diciembre, de 1810, la Madre San Miguel colocó en la capilla del convento de Nueva Orleans, una estatua nueva que el obispo de Montpellier pidió bendecir el mismo. Desde entonces, se le ha dado veneración pública a la virgen María bajo el titulo de Nuestra Señora del Pronto Socorro.

Antes de ayudar en la batalla salvó a la ciudad del fuego


En 1812 un incendio terrible se desató en Nueva Orleans y el viento llevaba directamente el fuego hacia el convento. A las hermanas se les dijo que permanecer allí por más tiempo era peligroso ya que las llamas estaban fuera de control. La hermana San Antonio rápidamente sacó una estatua de Nuestra Señora del Pronto Socorro y la colocó en una ventana de cara al incendio. En ese mismo momento, la Madre San Miguel calló de rodillas, exclamando, 
“¡Nuestra Señora del Pronto Socorro, estamos perdidas si tú no nos ayudas!”. De repente, el viento cambió y las llamas se apagaron. El convento estaba fuera de peligro y el resto de Nueva Orleans se había salvado también de la destrucción.


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