martes, 21 de febrero de 2017

Buenos días, 21 de febrero de 2017


Nunca permitas que la tristeza de tu pasado y
el miedo a tu futuro arruine la felicidad de tu presente.


 
EL PROPÓSITO DEL DÍA
 
Sonreír desde dentro de ti a cinco personas.
 
Te vas a dar cuenta de que el amor genera amor; descubrirás que, si optas por orar y amar, tu vida siempre llevará la pluma dentro y, si sobresale alguna vez, pues te bajarás del camión y arreglarás todo lo que te hayas llevado por delante, porque con Cristo todos los problemas tienen solución. 



 
VIDEO
 




SANTORAL
 
Pedro Damián,
obispo y doctor de la Iglesia (1007-1072)
 
Maximiano y Severiano, Félix, Gundeberto, Paterio, Antimo, obispos; Zacarías, patriarca; Randoaldo, monje; Vérulo, Félix, Secundino, Saturnino, Fortunato, Siricio, Sérvulo, Claudio, Sabino y Máximo, Pedro Mavimeno, mártires; Leonor, reina; Irene y Vitaliana, vírgenes.
 
 
 
 

 

 
REFLEXIÓN:
LA HISTORIA DEL HELECHO Y EL BAMBÚ 
 
Se cuenta que una persona cansada de luchar decidió darse por vencida. Quería renunciar a su vida. Se fue al bosque para tener una última charla con Dios.
 
Llegando le preguntó a Dios: “¿Podrías darme una buena razón, para no darme por vencido?”
 
La respuesta le sorprendió: “Mira a tu alrededor: ¿Ves el helecho y el bambú?” Respondió que sí.
 
Cuando sembré las semillas del helecho y el bambú, las cuidé muy bien. Les di luz, les di agua. El helecho rápidamente creció. Su verde brillante cubría el suelo. Pero nada salió de la semilla del bambú. Sin embargo, no renuncié al bambú. En el segundo año, el helecho creció más brillante y abundante. Y nuevamente, nada creció de la semilla de bambú. Pero no renuncié al bambú. En el tercer y cuarto año, aún nada brotó de la semilla de bambú. Pero no renuncié. En el quinto año, nuevamente, nada salió de la semilla de bambú. No renuncié. Luego en el sexto nada, hasta el séptimo año, un pequeño brote salió de la tierra. En comparación con el helecho, era aparentemente muy pequeño e insignificante. Pero sólo seis meses después, el bambú creció, más de 10 metros de altura.
 
¿Tardó seis meses en crecer? No. La verdad es que se tomó siete años y seis meses en desarrollarse. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después. Aquellas raíces lo hicieron fuerte y le dieron lo que necesitaba para sobrevivir.
 
Dios le dijo: “No le daría a ninguna de mis creaciones un reto que no pudiera sobrellevar. ¿Sabías que todo este tiempo, que has estado luchando, realmente has estado echando raíces? Si no renuncié al bambú, nunca renunciaré a ti. No te compares con otros: El bambú tenía un propósito diferente al del helecho, sin embargo, ambos eran necesarios y hacen del bosque un lugar hermoso. Tu tiempo vendrá, ¡crecerás muy alto!” Entonces preguntó al final: “¿Y qué tan alto debo crecer?” En respuesta Dios le hizo otra pregunta: “¿Qué tan alto crecerá el bambú?”. Contestó: “Supongo que tan alto como pueda”.
 
Moraleja: Dios nunca renunciará a nosotros. Quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada y le grita: “¡Crece!”. El bambú japonés crece más de 30 metros y algunos llegan a crecer un metro diario.
 
En la vida cotidiana, muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo. Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados a corto plazo, abandonan súbitamente, justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta. Aunque resulte arduo o frustrante, quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito, cuando éste al fin se materialice. El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación.
 
Y el mayor triunfo es, después de haber luchado pacientemente por amarle más en esta vida, gozar plenamente a Dios y con Dios al final por una eternidad.
 
No te rindas nunca aunque creas que todo te sale mal, que las pruebas de la vida son más duras de lo que puedes soportar.... 

 
ORACIÓN:

Mi Señor, quiero pedirte hoy que sanes mi corazón con tu gracia poderosa y me ayudes a librarme de todas mis aflicciones.
 
Ayúdame con tu bendición a sentirme seguro y vencer todos esas inclinaciones al pecado a las que me siento atado.
 
Confío en que pondrás tu fuerza en mi corazón para que yo pueda salir adelante.
 
Debo tener fe, por eso, te suplico que aumentes mi fe, para tener siempre la mente fija en la esperanza que va más allá de todo lo terreno y haga de mi cuerpo un lugar apacible donde pueda morar con gozo tu Espíritu Santo. Amén
 

Reflexión del Papa Francisco

[...] El Señor les plantea directamente a sus discípulos esta pregunta: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?». Pedro responde en nombre de todos: «El Cristo de Dios. ¡Esta es tu identidad! ¡Tú eres el Mesías! ¡Tú eres el Cristo de Dios! ¡Tú eres el ungido, el que nosotros esperamos!». Pero también en esta situación Jesús les ordenó severamente que no lo refirieran a nadie.
 
Él quería proteger su identidad. Y luego comienza a dar la catequesis sobre la verdadera identidad. Y dice que el Hijo del hombre, es decir, el Mesías, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, por los jefes de los sacerdotes y los escribas; y ser matado y resucitar...
 
Pero ellos no quieren entender y se ve cómo Pedro rechaza esto: No, ¡no, Señor!. Por eso con los discípulos el Señor «comienza a abrir el misterio de su propia identidad» confiándoles:
 
"Si, yo soy el Hijo de Dios. Pero este es el camino: debo ir por este camino de sufrimiento".
 
[...] No se puede entender a Jesucristo redentor sin la cruz. Y podemos llegar hasta pensar que es un gran profeta, hace cosas buenas, es un santo.
 
Pero el Cristo redentor sin la cruz no se le puede entender. Pero los corazones de los discípulos, los corazones de la gente no estaban preparados para entenderlo: no habían entendido las profecías, no habían entendido que Él precisamente era el cordero para el sacrificio...
 
La primera confesión de su identidad, fue hecha al final, después de la muerte. Ya antes de la muerte, indirectamente, la hizo el buen ladrón; pero después de la muerte fue hecha la primera confesión: "¡verdaderamente este era el justo! ¡El díkaios!". Y quien dijo estas palabras, destacó, es un pagano, el centurión.
 
La pedagogía de Jesús, también con nosotros, es así: paso a paso nos prepara para entenderlo bien. Y también nos prepara a acompañarlo con nuestras cruces en su camino hacia la redención.
 
En la práctica nos prepara a ser los cirineos para ayudarle a llevar la cruz. De modo que nuestra vida cristiana sin esto no es cristiana. Es solamente una vida espiritual, buena. Y Jesús mismo se convierte sólo en el gran profeta.
 
La realidad es otra: Jesús nos salvó a todos haciéndonos seguir el mismo camino escogido por Él. Así también debe ser protegida nuestra identidad de cristianos.
 
Y no se debe caer en la tentación de creer que ser cristianos es un mérito, es un camino espiritual de perfección: no es un mérito, es pura gracia.
 
Es también un camino de perfección, pero que por sí solo no es suficiente. Porque ser cristiano es la parte de Jesús en su propia identidad, en ese misterio de la muerte y de la resurrección. (Homilía en Santa Marta, 26 de septiembre de 2014)
 

Oración de Sanación
 
Señor mío, Tú eres mi Dios y mi salvador. Quiero que la autoridad de tu voz resuene en mis entrañas y me remueva todo aquello que pueda separarme de una vida sin tu amor, sin tu amistad,
Reconozco que tu gracia y tu poder son los que me ponen a funcionar, pues son los motores con los que cada día me impulsan a alcanzar esa sintonía entre aquello que deseo y tu voluntad para mi vida.
 
Quiero descubrirte completamente en cada situación, que ninguno de los ruidos y encantos de este mundo puedan ensordecer a mi alma que lo único que desea es vivir apasionadamente tu Palabra.
 
Tú Palabra es poderosa, trae vida y felicidad, por eso te pido que me ayudes a que ella sea el centro de mi todo, que mis proyectos, luchas y acciones la tengan como bandera.
 
Te confieso como mi Señor, el Hijo del Dios vivo, el que había de venir para restaurar las gracias a la humanidad y dar nuevas oportunidades de construir mejores caminos de vida para todos
 
Ayúdame a ser coherente, a vivir centrado en Ti, en tu amor y tu compasión. Destierra de mi interior todos esos miedos que me hacen ser insoportable y hazme una persona más confiada y valiente.
 
Te alabo y te bendigo, toda la gloria y alabanza a tu Santo Nombre, a tu Señorío indiscutible por sobre todas las cosas.
 
Ven y sáname con la fuerza de tu Palabra. Me declaro enteramente tuyo, entregado a tu pasión y confiado en tu bendición sobre mí. Amén
 
 


ESPECIAL BUENOS DÍAS


El mejor checklist espiritual antes de casarse
Hace un tiempo, el Papa Francisco, invitó a las parejas de novios a darse un tiempo para prepararse espiritualmente para su vida en pareja. Muchas de las novias se pasan horas creando tableros en Pinterest e interminables listas de las cosas que quedan por hacer antes del gran día.

Por esta razón hemos preparado un checklistpara ti, que incluye propuestas espirituales que deberías llevar a cabo en la preparación no tan solo de tu boda, sino también de tu matrimonio.

Contenido

Desde la fecha del compromiso hasta 6 meses antes de la boda 
1. Recen juntos: 
2. Renueven el compromiso que un día se hicieron 
3. Reúnanse con un sacerdote 
De 6 hasta 3 meses antes de la boda 
1. Inscríbanse y asistan a un retiro para novios: 
2.  Lean juntos el libro «Los Novios» 
3. Mientras estén haciendo la lista de invitados a su boda, inviten también a Dios: 
De 3 a 1 mes antes de la boda 
1. Reflexionen sobre las lecturas que ustedes mismos eligieron para su ceremonia. Inclúyanlas en su oración diaria. 
2. Busquen una novena para empezar a rezar antes del día de su unión. Les sugerimos la novena de san José, Sagrada Familia.... 
3. Preparen una oración que puedan leer en su fiesta de bodas. Esta es una manera de mostrarle a todos su amor por Dios y su gratitud por el regalo del matrimonio. 
4. Programen una salida con sus padres a cenar: 
5. Piensen en una ocasión donde ambas familias puedan estar reunidas para orar por ustedes como pareja. 
6. Cuando compren regalos para la boda, intenten incluir algo que ayude a los novios a crecer en su fe y en su relación con Cristo. 
7. Elijan un don espiritual significativo para ustedes para obsequiarse mutuamente el día de su boda. 
En la semana de la boda 
1. Programar con anticipación una hora con su sacerdote para que los pueda confesar. 
2. Háganse un tiempo dentro de la semana para participar de la adoración al Santísimo. 
3. Lean el artículo del Catecismo sobre el sacramento del matrimonio y sus efectos. 
El día de la boda 
1. Comiencen este día orando: 
2. Muchas parejas buscan la manera de orar juntos aun sin poder verse. 
3. Participen plenamente de su ceremonia. 
4. Dispónganse para su primera noche como recién casados comenzando con una oración. 


Desde la fecha del compromiso hasta 6 meses antes de la boda


1. Recen juntos: 

Es tan simple como decir: «Gracias Señor por el regalo de mi futuro/a esposo/a. Bendícenos y ayúdanos a prepararnos para nuestro matrimonio». Hagan una rutina de oración a fin de que puedan orar juntos y determinen cómo y en qué momento del día lo van a hacer. Muchas parejas creen que la llamada telefónica de las buenas noches es una buena instancia para incluir una oración y así finalizar el día.

2. Renueven el compromiso que un día se hicieron

y sigan pidiéndole al Señor fortaleza para que puedan mantener esa pureza hasta el día de su alianza. El Señor quiere que le des ese regalo a tu futuro esposo o esposa. Si ha sido difícil cumplir con aquello, acércate al sacramento de la reconciliación y vuelve a empezar. Dios hace nuevas todas las cosas.

3. Reúnanse con un sacerdote

para que los pueda ayudar a prepararse espiritualmente para su matrimonio

De 6 hasta 3 meses antes de la boda


1. Inscríbanse y asistan a un retiro para novios: 

Esta es una manera muy especial de prepararse espiritualmente para su boda. Será muy necesario que tanto tú como tu futuro esposo o esposa pasen un tiempo alejados de esta ajetreada fase de la unión matrimonial. Son muchas las parroquias que ofrecen retiros prematrimoniales, incluso hasta los encuentros para novios son buenas instancias por las cuales pueden averiguar.

2.  Lean juntos el libro «Los Novios» 

del escritor italiano Alessandro Manzoni. El Papa Francisco ha animado a las parejas de novios a leer este libro catalogado por él mismo como una ‘‘obra maestra’’.

3. Mientras estén haciendo la lista de invitados a su boda, inviten también a Dios:

Piensen de qué manera podrían dar testimonio de su amor a Cristo y de su unión con Él no tan solo en la ceremonia, sino también en el recibimiento de los invitados. Algunas ideas son: en vez de que el hombre le quite la liga a su mujer, este le lave los pies como un signo del amor de Cristo por su Iglesia; en vez del clásico suvenir, denles a sus invitados un rosario o una tarjeta que contenga una oración; para la primera pieza de baile, elijan una canción cuya letra de a conocer sus valores como pareja.

De 3 a 1 mes antes de la boda


1. Reflexionen sobre las lecturas que ustedes mismos eligieron para su ceremonia. Inclúyanlas en su oración diaria.

2. Busquen una novena para empezar a rezar antes del día de su unión. Les sugerimos la novena de san José, Sagrada Familia....

3. Preparen una oración que puedan leer en su fiesta de bodas. Esta es una manera de mostrarle a todos su amor por Dios y su gratitud por el regalo del matrimonio.

4. Programen una salida con sus padres a cenar:

Aprovechen tal oportunidad para demostrarles cuánto los aprecian y para solicitar de ellos un consejo para su matrimonio. Tal vez ustedes quieran darles un regalo especial como muestra de agradecimiento por el apoyo recibido durante el tiempo que ustedes llevan juntos.

5. Piensen en una ocasión donde ambas familias puedan estar reunidas para orar por ustedes como pareja.

6. Cuando compren regalos para la boda, intenten incluir algo que ayude a los novios a crecer en su fe y en su relación con Cristo.

7. Elijan un don espiritual significativo para ustedes para obsequiarse mutuamente el día de su boda.

Dense un tiempo para escribirse una carta de amor. Este será un regalo muy preciado en los años venideros.

En la semana de la boda


1. Programar con anticipación una hora con su sacerdote para que los pueda confesar.

2. Háganse un tiempo dentro de la semana para participar de la adoración al Santísimo.

3. Lean el artículo del Catecismo sobre el sacramento del matrimonio y sus efectos.

El día de la boda


1. Comiencen este día orando:

Relájense y confíen en que Dios tiene todos los pormenores bajo control.

2. Muchas parejas buscan la manera de orar juntos aun sin poder verse.

Unas usan el confesionario, mientras que otras buscan una pared donde permanecen tomados de la mano, uno de cada lado de la pared. Esta hermosa imagen de una pareja de novios orando antes de su boda se ha vuelto viral.

3. Participen plenamente de su ceremonia.

¡No dejen que los nervios opaquen la alegría y la gracia que está siendo derramada sobre ustedes!

4. Dispónganse para su primera noche como recién casados comenzando con una oración.

«No existe la familia perfecta, ni el marido perfecto, o la esposa perfecta. No hablemos de la suegra perfecta… Existimos nosotros pecadores’’. Para tener una vida familiar saludable es necesario que usemos a menudo estas tres palabras: ‘‘Permiso, gracias y perdón’’ y ‘‘no acabar jamás una jornada sin pedirse perdón» (Papa Francisco en el Encuentro de parejas de novios, 14 de febrero 2014).

Traducido por Mauricio González Salgado del originalen Catholic Link en inglés.

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