jueves, 16 de febrero de 2017

Buenos días, 16 de febrero de 2017. Santa Juliana. San Isaías. San Jeremías.



 
Haced lo que podáis,
Dios hará lo que nosotros no podemos hacer
SAN JUAN BOSCO.




 
PROPOSITO

Sonreír a las dificultades.
Para ello, siéntate un rato con Cristo, pídele poder descubrir su Presencia a tu lado toda la jornada.
Y, cuando se presente esa persona que te cuesta... mira a Cristo, ¡y recíbela con una sonrisa! Sólo con eso, ¡has empezado a amarla! Es un buen comienzo, ¿no? ¡Feliz día! 
 

 
SANTORAL
Juliana,
virgen y mártir († s. III)
 
Faustino, Onésimo, Honesto, Simeón, obispos; Pánfilo, Valente, Paulo, Porfirio, Julián, Elías, Isaías, Samuel, Daniel, Jeremías, Seleuco y Teódulo, mártires; Juliana, virgen y mártir; Flaviano, anacoreta.
 

 PELÍCULA
Los guardianes de la fe.​
  E​ste viernes 17 de febrero, a las 21.00 horas, se estrena el documental Guardianes de la Fe, que narra la expedición a Irak, en agosto de 2015, del periodista barcelonés de 24 años Jaume Vives junto con otros seis jóvenes para reflejar lo que viven allí los cristianos y su fidelidad a Cristo a pesar de las amenazas de Estado Islámico. 



 
REFLEXIÓN:

Avivar la Llama Interior
 
Cuentan que un rey muy rico de la India, tenía fama de ser indiferente a las riquezas materiales y hombre de profunda religiosidad, cosa un tanto inusual para un personaje de su categoría.
 
Ante esta situación y movido por la curiosidad, un súbdito quiso averiguar el secreto del soberano para no dejarse deslumbrar por el oro, las joyas y los lujos excesivos que caracterizaban a la nobleza de su tiempo.
 
Inmediatamente después de los saludos que la etiqueta y cortesía exigen, el hombre preguntó: Majestad, ¿cuál es su secreto para cultivar la vida espiritual en medio de tanta riqueza?
 
El rey le dijo: “Te lo revelaré, si recorres mi palacio para comprender la magnitud de mi riqueza. Pero lleva una vela encendida. Si se apaga, te decapitaré”.
 
Al término del paseo, el rey le preguntó: “¿Qué piensas de mis riquezas?”
 
La persona respondió: “No vi nada. Sólo me preocupé de que la llama no se apagara”.

El rey le dijo: “Ese es mi secreto. Estoy tan ocupado tratando de avivar mi llama interior, que no me interesan las riquezas de fuera”
 
 
 
ORACIÓN:
 
Señor, hoy quiero decirte que te necesito en mi corazón, ven a vivir en él para que tenga una vida nueva. Que tenga siempre un corazón puro y viva de acuerdo a tu palabra. Quiero que mi voluntad esté guiada por tu instrucción de vida para tomar nuevos caminos y transformar algunas acciones que no me están haciendo bien. Lléname con la fuerza de tu amor, para que tenga la valentía de ser diferente, aunque me cueste mucho aceptar que me equivoco y que debo cambiar lo que no construye a mi familia, eso que la lleva a la tristeza y a la desesperación de los problemas. Amén
 
 
Reflexión del Papa Francisco
 
Dios visita a su pueblo, en medio de su pueblo, y acercándose. Cercanía. Es la modalidad de Dios. Y después hay una expresión que se repite en la Biblia, tantas veces: «El Señor tuvo gran compasión».
 
La misma compasión que tenía, dice el Evangelio, cuando vio a tanta gente como ovejas sin pastor. Cuando Dios visita a su pueblo, está cerca de él, se acerca a él y siente compasión: se conmueve.
 
El Señor se siente profundamente conmovido, como lo estuvo ante la tumba de Lázaro. Como se conmovió aquel Padre cuando vio volver a casa a su hijo pródigo:
 
Cercanía y compasión: así el Señor visita a su pueblo.
 
Y cuando nosotros queremos anunciar el Evangelio, llevar adelante la Palabra de Jesús, éste es el camino.
 
El otro camino es el de los maestros, el de los predicadores de aquel tiempo: los doctores de la ley, los escribas, los fariseos… Alejados del pueblo, hablaban… bien: hablaban bien. Enseñaban la ley, bien. Pero alejados. Y ésta no era una visita del Señor: era otra cosa. El pueblo no sentía esto como una gracia, porque faltaba la cercanía, faltaba la compasión, es decir, padecer con el pueblo.
 
[...] Cuando Dios visita a su pueblo, devuelve la esperanza al pueblo. Siempre. Se puede predicar la Palabra de Dios brillantemente: en la historia hubo tantos buenos predicadores. Pero si estos predicadores no fueron capaces de sembrar esperanza, esa prédica no sirve. Es vanidad.
 
Debemos pedir como gracia que nuestro testimonio de cristianos sea portador de la visita de Dios a su pueblo, es decir, de la cercanía que siembra la esperanza. (Homilía en Santa Marta, 16 de septiembre de 2014)
 
Oración de Sanación
 
Mi Señor, te doy gracias por animarme cada día a ejercer con alegría mis funciones; pero te confieso que también yo he sentido mi cuerpo fatigado, no sólo por falta de fuerzas, sino también por falta de entusiasmo.
 
Quiero hoy reposar sobre tu regazo, que renueves mis fuerzas y me limpies de todo aquello que no me permite ver que primero existe la compasión antes que el descanso.
 
Sólo Tú entiendes todo el agotamiento físico y mental a la que me he visto sometido en mi vida, pues también experimentaste la fatiga del cuerpo e invitaste a tus discípulos al descanso
 
Muchas veces me pregunto: ¿Cómo podré ir a casa a descansar si he visto a alguien pidiendo un trozo de pan en la calle? ¿Cómo podré reposar en mi hogar, si no he visitado a ese ser querido que se encuentra enfermo?
 
Señor, Tú que hiciste tanto bien, no te importó olvidarte de Ti mismo y te compadeciste de tu pueblo necesitado, te pido perdón por ser impaciente, por las veces en que he dejado a un lado la compasión por mi comodidad.
 
Nadie mejor que Tú conoce mis fatigas y desalientos y sabes cómo reponer mis fuerzas y levantar mi alma fatigada. Sé que a veces merezco un descanso, pero debo aprender a ser paciente.
 
Ven, Dios mío, ten compasión de mí y dame un corazón manso y humilde como el tuyo, un corazón capaz de amar y perdonar.
 
Tú eres mi escudo, oh mi dulce amor, mi fuente de Gracias eternas. Confío en tu poderosa fuerza que todo lo sana y lo magnifica. Amén.




ESPECIAL BUENOS DÍAS



Cómo un cristiano inventó el baloncesto y lo volvió una herramienta de evangelización

Gracias a James Naismith muchos jóvenes conocieron a Cristo a través del baloncesto

Frente a un grupo de chicos jóvenes e inquietos en el centro de formación de la Asociación Cristiana de Jóvenes (YMCA) de Springfield, Massachusetts, el profesor de educación física James Naismith tuvo que tirar de ingenio para distraer a los muchachos, atrapados sin poder hacer deporte en el centro a causa de la nieve, y este fue el germen de un nuevo y popular deporte que todos conocemos bien.

Con el ánimo añadido del director del centro, Naismith fue probando sus ideas durante un par de semanas, pero nada funcionaba. Luego, el 21 de diciembre de 1891, Naismith por fin dio en el clavo.

Había que hacer algo. Y un día tuve una idea”, explicaba Naismith en una radio de Nueva York. “Llamé a los muchachos al gimnasio, los dividí en dos equipos de nueve y les di una vieja pelota de fútbol. Les mostré dos cestos de melocotones que había clavado en sendos extremos del gimnasio y les dije que la idea era encestar la bola dentro del cesto de melocotones del otro equipo”. El juego se llamaba “Basket Ball”, balón-cesto, y a los chicos les encantó.

No paraban de pedir a Naismith que les dejara jugar más, pero al no haber ninguna norma escrita, las trifulcas no tardaron en surgir en la cancha.

Entonces Naismith concibió las 13 reglas originales para el juego del balón-cesto y escribió un artículo que fue distribuido por todas las YMCA del país. El juego se extendió como la pólvora y así, en 1898, Naismith fue contratado como el primer entrenador de baloncesto masculino en la Universidad de Kansas.
Desde entonces, el juego del baloncesto ha pasado a ser un elemento esencial de la cultura estadounidense y cada año incrementaba su popularidad, en especial a nivel universitario.

En 2015 el campeonato de la División I de Baloncesto Masculino, conocido como “March Madness”, de la asociación deportiva universitaria NCAA, reunió a 80,7 millones de personas de todo el mundo que vieron el torneo por Internet.

Lo interesante es que Naismith, que creó el juego para entretener a sus inquietos muchachos durante los fríos meses de invierno, también inventó el baloncesto “para ganar hombres para el Maestro a través de la gimnasia”. Así mantenía su misión general en la vida, una misión que desarrolló mientras estudiaba un máster en la Universidad Teológica Presbiteriana de Montreal.

Naismith estaba convencido de que “podía ejemplificar la vida cristiana a través del deporte mejor que en el púlpito” y trató de “desarrollar la plenitud de la persona: mente, cuerpo y espíritu” en el gimnasio. Como resultado, alentó a los jugadores de baloncesto a alcanzar unos altos niveles de calidad y deseaba que fueran virtuosos.

El director de Naismith, Luther Gulick, explicaba los valores cristianos en torno al baloncesto en un artículo de 1897, donde escribió: “El juego debe mantenerse limpio. Es completamente indignante para una institución en representación de la labor cristiana en la comunidad que se toleren no ya un mero trato poco caballeresco de los invitados, sino golpes y cualquier actitud que viole los principios elementales de la moralidad (…). Se prescindirá durante el resto del año de cualquier jugador que no juegue limpio”.

Michael Zogry, profesor asociado del Departamento de Estudios Religiosos en la Universidad de Kansas, explicó en profundidad la perspectiva de Naismith en relación al deporte y la fe, en una entrevista el año pasado.

Su enfoque era el de poner el cristianismo delante de las personas y tratar de influir en ellas a través del desarrollo de un carácter positivo, pero se reservaba sus sermones formales para cuando era un ministro invitado en iglesias de la zona”.

El baloncesto para Naismith era más que un simple juego, era una herramienta evangelizadora. De hecho, en este tiempo las YMCA integraron el juego en sus viajes de misiones y está documentado que muchos jóvenes llegaron a Cristo a través de estos misioneros y del juego del baloncesto. De esta forma llegó el baloncesto a China (a través de misioneros de las asociaciones YMCA), y desde entonces se ha convertido en uno de los deportes más populares del país.

En definitiva, Naismith creía firmemente en la conexión entre el deporte y la fe; en sus propias palabras: “Cada vez que presencio un partido en una liga de la iglesia, siento que mi visión, de casi medio siglo atrás, de un tiempo en el que el pueblo cristiano reconocía el auténtico valor del deporte, se ha hecho realidad”.

************************

No hay comentarios:

Publicar un comentario