miércoles, 15 de febrero de 2017

Buenos días, 15 de febrero de 2017. San Faustino y Santa Georgina

 

Nos convertimos en lo que pensamos
EARL NIGHTINGALE..


 
PROPOSITO del DÍA

Desatar nudos.
Cuando sientas que algo te está pesando, que se te pone un nudo por delante, vuelve tu mirada a Cristo y pídele que sea Él quien lo desate todo.
Eso sí, pídele unos ojos nuevos para poder ver cómo lo va a hacer. 


 
VIDEO

Aquí te explicamos cuándo es el mejor momento para decidir dar el gran paso

 
 
 
SANTORAL
 
Faustino y Jovita,
hermanos, mártires († 122)
 
Claudio de la Colombière; Saturnino, Cástulo, Lucio, Magno, Ágape, Cástula y Domnina, mártires; Quinidio, Decoroso, obispos; Severo, presbítero; José, diácono; Eusebio, anacoreta
 
 

 

REFLEXIÓN:
 
La víbora y la lima
 
A punto de desfallecer por el hambre, una víbora encontró en su camino el taller de un herrero. Esperando encontrar algo con lo que llenar su vacía tripa, se introdujo en su interior. Al no conseguir nada que poder comer, se fue arrastrando hasta el lugar en el que los útiles del herrero estaban colocados y pidiéndoles a todas las herramientas que se encontraban en ese momento en aquel rincón del taller, algo para saciar un poco su hambre.


Apiadándose de ella, todas le ofrecieron todo aquello que estaba en su mano. Todas menos la lima, a la que la víbora se acercó muy lentamente y le pidió mansamente, que le facilitara alguna cosa para que pudiera volver a casa satisfecha.


-¡Muy poco me conoces si esperas de mí un regalo! –dijo la lima- ¿Es que no sabes que mi trabajo no consiste en dar cosas como las demás herramientas? Mi trabajo en este taller es el de quitarle cosas a todo lo que el herrero ponga delante de mí.
 
MORALEJA

Nunca esperes nada bueno, de alguien que tan solo ha vivido aprovechándose de los demás.
 
 
 
ORACIÓN:
 
Padre misericordioso y eterno, lleno de bondad y dulzura, te pido que hagas conscientes a este hermano de todas las capacidades y dones que Tú has puesto en todo su ser, enséñale a confiar plenamente en Ti, porque sólo con tu ayuda puede salir adelante y dar los frutos necesarios para su salvación. Bendice todo lo que emprenda y ayúdale a realizar lo que se proponga. Pon en su camino personas que construyan y edifiquen su carácter y den fortaleza a su espíritu. Amén
 

Reflexión del Papa Francisco
 
Soportar, es más que tener paciencia, es llevar sobre los hombros, llevar el peso de las tribulaciones. Y también la vida del cristiano tiene momentos así. Pero Jesús nos dice:
"Tengan coraje en aquel momento. Yo he vencido, también ustedes serán vencedores".
Esta palabra nos ilumina para ir adelante en los momentos más difíciles de la vida, aquellos momentos que también nos hacen sufrir.
 
Un cristiano puede llevar adelante las tribulaciones y también las persecuciones encomendándose al Señor. Sólo Él es capaz de darnos la fuerza, darnos la perseverancia en la fe, darnos la esperanza.
Encomendar al Señor algo, entregar al Señor este momento difícil, encomendarme yo mismo al Señor encomendar al Señor a nuestros fieles, nosotros los sacerdotes, los obispos; encomendar nuestras familias, nuestros amigos al Señor y decirle: "Cuida de estos, son los tuyos".
 
Es una oración que no siempre hacemos, la oración de encomendar: "Señor te encomiendo esto, llévalo Tú adelante", es una bella oración cristiana. Es la actitud de la confianza en el poder del Señor, también en la ternura del Señor que es Padre

Cuando una persona hace esta oración, desde el corazón entonces siente que está encomendada al Señor, se siente segura. ¡Él no defrauda jamás!

La tribulación nos hace sufrir, pero el hecho de encomendarnos al Señor te da esperanza... (Homilía en Santa Marta, 05 de mayo de 2015)

 
Oración de Sanación
 
Amado Señor, te doy gracias por todos los momentos que me regalas y en los que me permites que te abra el corazón y te muestre todo lo bueno que llevo dentro y que quiero ofrecerte
 
Quiero abrirte todos mis sentidos, entender que la más grande posesión que pueda tener es saber que vives y reinas en mi corazón. Ayúdame a estar atento a cada acción de amor que coloques ante mis ojos.
 
Ven y abre mis oídos a las inspiraciones del Espíritu Santo, primero para poder escucharte y sentirte en la Santa Misa, y segundo para poder escuchar los gritos silenciosos de las necesidades de mis hermanos.
 
Te pido hoy, mi Señor, de manera muy especial que me hagas comprender que soy una persona débil, que me hace falta el poder de tu amor para transitar a través de los difíciles caminos de esta vida.
 
Te doy gracias por hacerme comprender que la única forma en que yo pueda vencer mis debilidades es enfrentándolas desde la fe y la esperanza que tengo depositada en Ti.
 
Me pongo delante de tu Presencia reconfortante para pedirte fuerzas, ganas, ánimo, paz, alegría y la confianza de poder recuperarme siempre de los duros golpes de la vida que ha sufrido mi alma.
 
Tú eres el Dueño de todo, el Rey de la victoria y de la Gloria, por ello, ven y desata a este corazón abatido y triste de la temible desolación y desesperación de vivir silenciosamente el dolor de todas sus heridas.
 
Quita de mi corazón toda manifestación de vanidad y orgullo que han corrompido y malgastado mi vida.
 

Confío en tu acción poderosa, en que no abandonas a ninguno de tus hijos y que me libras de toda emoción negativa para sentir tu amor a plenitud. Amén




ESPECIAL BUENOS DÍAS


14 hitos divertidos y significativos para el matrimonio

Contenido

Seis meses 
Un año 
Cinco años 
Siete años 
10 años 
12 años 
15 años 
20 años 
25 años 
30 años 
35 años 
40 años 
45 años 
50 años y más 


Algunas parejas señalan la duración de su matrimonio con aniversarios de papel, madera, plata u oro. Todos son significativos, creativos y bellos y reconocen el tiempo pasado juntos. Pero quien está casado desde hace mucho tiempo sabe que existen hitos del matrimonio que, aunque no se celebren tanto, podrían ser más importantes.

Seis meses

La fase de “aguántame la cabeza”. Muy probablemente la han alcanzado ya antes de haberse intercambiado las promesas de matrimonio. Pero dudo que hayan vivido seis meses juntos sin pasar por algún virus intestinal o intoxicación. La vida es caótica. Y quizá lo será aún más. Haber visto la parte más vergonzosa de la otra persona puede ayudar a estar relajados cuando, en el futuro, sobrevengan momentos todavía más “molestos” (por usar un eufemismo). Para entendernos, cosas como la náusea matutina, un pañal sucio que “explota por todos lados”, la varicela contagiada por los niños o la fase de recuperación tras una operación de cadera (pero se espera que esta última llegue mucho más tarde).

Lo importante es que –por más que uno se sienta sucio o apestoso– ahora hay alguien con quien contar.

Un año

Tradicionalmente este aniversario es considerado “de papel”. Pero yo lo considero el aniversario del “papel higiénico”, porque no hay regalo más grande que cambiar el rollo que se ha terminado… sin tener que pedirlo al cónyuge ni hacerlo solo.

Al año se aprende que lo importante no es llegar a casa con un ramo de flores, sino asegurarse que haya leche en la nevera y detergente junto a la lavadora. Después de un año se cae en la cuenta de que las pequeñas cosas (incluso las más pequeñas, como por ejemplo tapar la pasta de dientes) pueden en realidad ser grandes gestos que terminan manteniendo fuerte el matrimonio.

Cinco años

El hito del “hemos sido invadidos por los alienígenas”. Una mañana se despiertan para descubrir que están separados por uno o dos cuerpos durmientes, uno de los cuales tiene el pie apoyado en la cara de la mamá. Y por otro lado, en esa confusión, podría haber un perrito peludo. Y ¿qué decir de esa sensación de calor/húmedo que se extiende por la espalda? Bien, estar solo (secos y bien descansados) está sin duda sobrevalorado.

Siete años

La etapa del “es inútil seguir señalando la puntuación”. Te darás cuenta que, guste o no, algunas responsabilidades aburridas te tocan siempre a ti (como poner un edredón XL en el cubre edredón). Pero seamos sinceros, también el otro tiene que ver con las tareas que le conciernen sólo a él: subirse al techo para controlar la gotera tras una tempestad, o atrapar al ratón que corre por la cocina. Ciertamente, al principio pensaban que dividirían cada tarea de manera uniforme y harían juntos cada trabajo… pero al final se dan cuenta de que es más cómodo que cada uno lleve a cabo su tarea. Y a fin de cuentas un edredón limpio está probablemente más perfumado que un ratón muerto, por lo que está bien así.

10 años

El hito de tener “más hijos que manos”. O quizá es sólo una impresión. Lo único que sabes es que ha llegado el ejército. Su territorio ha sido invadido. Están perdiendo cada batalla. Necesitan desesperadamente refuerzos. Y tú y tu marido están en inferioridad numérica… aunque tengan sólo un hijo.

12 años

Tradicionalmente se habla de “bodas de seda” o “bodas de perla”… pero a menudo el décimo segundo aniversario debería estar asociado a la infinita cantidad de paños para lavar y cuentas que pagar. Es la etapa de “la paciencia es soberana”. ¿Tienes presente esas cosas tan aburridas que hacen ambos? Bien, deben seguir haciéndolas. Y ¿esas cosas que tú pensabas que podías cambiar en él? Ni lo pienses. Y en cambio ¿esas cosas que él habría querido cambiar de ti? En tus sueños, querido. ¿Te das cuenta de que cada uno de ustedes es inequívocamente lo que es? Haces bien. Aceptar la realidad es agradable. Y se aman cada vez más.

15 años

Es la frase de “los chicos saben más de lo que sabemos nosotros”. Se encuentran preguntándoles cómo se enciende la televisión o por qué el artista Weeknd se escribe sin una “e”. No tienen ni la más remota idea. No saben ni siquiera lo que deberían saber. Sus hijos adolescentes se lo recuerdan a menudo, gritando indignados “¡no saben nada!” antes de irse a su habitación. Se miran mutuamente y suspiran. Al menos están atravesando este periodo juntos. Es agradable tener un cómplice para superar los días del “no” de sus hijos y las malas calificaciones en la escuela.

20 años

La etapa del “hay todavía sorpresas”. Han estado oficialmente juntos lo suficiente para conocer de memoria los defectos del otro. No hay nada de qué sorprenderse…. ¿O sí? Por ejemplo, cuando preparo berenjena para la cena, me sorprendo siempre de que le gusten a mi marido. ¿O quizá las odia? No me acuerdo nunca. Entretanto, él sigue comprándome cosas de color café para Navidad (guantes cafés, carteras cafés) porque piensa que me gusta el café… pero no recuerdo que me haya gustado este color. Y los voy a cambiar por guantes rosas, o carteras rosas. El tema lo confunde… pero está bien así, podemos seguir sorprendiéndonos el uno al otro de esta forma.

25 años

La fase de los “grandes regalos”. Hasta este punto, para nuestro aniversario, me contentaba con una tarjeta de felicitación bonita y una cena fuera (o quizá una cena en casa). Pero 25 años de matrimonio… parecen requerir algo más sustancioso. Es necesario elevar el listón. ¡Pedir más! Quizá besos, abrazos, tiempo solos para charlar ininterrumpidamente (pero nada de disputas sobre las facturas de la calefacción). A los veinticinco años de matrimonio te das cuenta de que estos momentos tranquilos de afecto y calor son verdaderos regalos.

30 años


El hito del “hemos estado juntos más de lo que no lo hemos estado”. Podría dar una sensación extraña saber que la propia vida ha sido entrelazada con la de otra persona durante todo este tiempo. Son como dos plantas de la vid que han crecido juntas tanto tiempo que se han vuelto una única planta. Podría surgir un instante de crisis de identidad y de reflexión filosófica. ¿Quién soy? ¿Soy todavía un “yo” distinto? Pero luego hay que tirar la basura, hacer la compra para la cena, hacer la colada,… todas estas preguntas caen en el olvido. Y está bien, porque dos cabezas son realmente mejor que una.

35 años

Cuando te das cuenta de que “no funciona competir con los García”. Todos tus amigos de Facebook (o cualquier imperio de las redes sociales creará celos en tu futuro) se están divirtiendo mucho, celebrando los aniversarios en lugares exóticos, se miran el uno al otro soñando con ojos abiertos, declarando públicamente (y tediosamente) que han renovado su devoción mutua. ¿Por qué no estáis divirtiéndoos de la misma manera? ¿Por qué la vida de sus amigos parece mejor que la de ustedes?

Y luego te acuerdas que sabes la verdad: un buen matrimonio es tal si las cosas buenas se llevan a cabo en privado. Como dijo una vez el cómico Henny Youngman, “el secreto de un matrimonio feliz permanece un secreto” (de cualquier manera, el 35º aniversario es tradicionalmente definido “de coral”. Nota futura para mi marido: yo llevaré al mío a las profundidades de las Antillas francesas, gracias. No veo la hora de publicar en Facebook una foto desde el Caribe).

40 años

Esta es la etapa del “si quisiera, el vestido del matrimonio me podría quedar bien todavía. Pero no quiero”. Digamos que los propios estándares se “relajan” (precisamente como los pantalones que llevas). La buena noticia es que no se llaman ya “stretch pants”, sino “pantalones de yoga”. Suena mucho más fino. Esto para convencerte de que llevas pantalones cómodos porque están de moda. No tiene nada que ver el hecho de que tú hayas ganado un par de kilos cada año de matrimonio. Y de todos modos, si gozan ambos de buena salud, no deben demostrar nada a nadie.

45 años

El aniversario del “¿Queeeeé?”. Habiendo alcanzado esta fase, uno de los dos no siente ya como antes. Pero no hace nada, porque ella sabe de todas formas lo que él va a decir. Y él ya conoce su respuesta. A veces es necesario sólo un ademán, un gesto o una mirada… y ya se ha dicho todo. Y, sin embargo, se adapta a todas las ocasiones el estribillo: “No sé qué estás diciendo. No te oigo”.

50 años y más

El aniversario de los “mejores amigos”. Han pasado de todo. Han vivido días maravillosos y días tremendos y, sin embargo, aún tienen deseo de contarse el uno al otro su día. Cuando llegan a esta fase, se brinda por su amor y a su amistad especial. Ser los mejores amigos es un buen punto de llegada, porque, en el fondo… ¿no es precisamente de ahí que comenzaron?

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