lunes, 13 de febrero de 2017

Buenos días, 13 de febrero de 2017. San Benigno

 
''En la vida familiar, el amor es el aceite que alivia la fricción,
el cemento que nos mantiene juntos y la música que trae armonía."
EVAN BURROWS


 
VIDEO
¿Eligieron que se les educara entre algodones, evitando la más mínima frustración, y desconectados de la realidad?
 
 
 
SANTORAL
Benigno,
presbítero y mártir († 303)
 
Esteban, Gilberto, Pedro, Lúcimo, Volusiano, Lucinio, obispos; Polieuto (Policeto), Juliana, Benigno, Fusca y Maura, mártires; Esteban, abad; Martiniano, monje; Hermenegilda o Hermenilda, abadesa; Acepsimas, eremita; Cástor, confesor; Agabo, profeta.
 


REFLEXIÓN:
 
LA ISLA DE LOS SENTIMIENTOS
 
Érase una vez una isla donde habitaban todos los sentimientos: la Alegría, la Tristeza y muchos más, incluyendo el Amor.

Un día, se les fue avisando a los moradores, que la isla se iba a hundir.
 
Todos los sentimientos se apresuraron a salir de la isla, se metieron en sus barcos y se preparaban a partir, pero el Amor se quedó, porque se quería quedar un rato más con la isla que tanto amaba, antes de que se hundiese.

Cuando por fin, estaba ya casi ahogado, el Amor comenzó a pedir ayuda.
 
En eso venía la Riqueza y el amor dijo: ¡Riqueza, llévame contigo!
No puedo, hay mucho oro y plata en mi barco, no tengo espacio para ti, dijo la riqueza.
 
El Amor le pidió ayuda a la Vanidad, que también venía pasando: ¡Vanidad, por favor ayúdame!
 
No te puedo ayudar, Amor, tú estás todo mojado y vas a arruinar mi barco nuevo.
 
Entonces, el Amor le pidió ayuda a la Tristeza: ¿Tristeza, me dejas ir contigo?
 
Ay Amor, estoy tan triste que prefiero ir sola.
 
También pasó la Alegría, pero ella estaba tan alegre que ni oyó al Amor llamar.
 
Desesperado, el Amor comenzó a llorar, ahí fue cuando una voz le llamó: Ven, Amor, yo te llevo.
 
Era un viejito, y el Amor estaba tan feliz que se le olvidó preguntarle su nombre.

Al llegar a tierra firme, le preguntó a la Sabiduría: Sabiduría, ¿quién es el viejito que me trajo aquí?
 
La Sabiduría respondió: Es el Tiempo.
 
¿El Tiempo? Pero, ¿por qué sólo el Tiempo me quiso traer?
 
La Sabiduría respondió: Porque sólo el Tiempo es capaz de ayudar y entender al Amor.
 
 
 
ORACIÓN:
 
María, Madre mía, me pongo a pensar en que me miras todo el tiempo para protegerme con tu abrazo maternal; dejo a esta experiencia conmover mi corazón y me viene un destello de gratitud. ¡Qué bueno es Dios con nosotros, que nos regaló una Madre así! Si temo, aunque tema lo que tema, te tengo a ti. Gracias, Dios mío. Gracias, Madre. (H. Iván Yoed González, L.C.)

 
Reflexión del Papa Francisco
 
Hace un mes exactamente estábamos por celebrar la Navidad. Ahora parece que Jesús ha «madurado» demasiado rápido: tan metido en su «misión» que vive lejos de su familia. Ni siquiera María, su mamá, puede pasar un rato a solas con Él…
 
Cristo, en realidad, ha crecido en el amor a sus parientes. Más aún, está reconociendo la verdadera grandeza de María, aquello que une con más fuerza a los dos: el «Hágase en mí según tu palabra». ¿Cómo fue posible el nacimiento de Jesús? ¿Acaso no fue por la apertura de María a la voluntad de Dios? Por eso Cristo hoy quiere enseñar este doble nivel: existe un parentesco del cuerpo y de la sangre, pero hay algo más, una relación aún más profunda, que une los corazones. Esta conexión de espíritu sólo se da cuando dos almas tienen el mismo ideal: cumplir la voluntad de Dios.
 
Podemos pensar que cuando cumplimos la voluntad de Dios nos apartamos de los seres queridos. Por ejemplo, cuando un hijo o una hija se van de casa para adoptar la vida consagrada o sacerdotal. O bien, cuando hay compromisos de oración, de misa dominical, y debemos ausentarnos de actividades con los amigos. No hay nada más equivocado. Seguir la propia vocación, vivir compromisos de piedad nos fortalece como hijos de Dios, y sólo un hijo puede ser auténtico hermano.
 
Hay, además, una última lección en este Evangelio, la más importante de todas. Si buscamos realizar lo que Dios nos pide, estamos viviendo realmente como hermanos de Cristo que somos por el bautismo. El mundo diráal vernos: «ése es hermano de Cristo, ¡se parece tanto a Él!». O, mejor todavía, ¡cuánta alegría le daremos a nuestra madre, María! ¡Ver que todos sus hijos nos parecemos a ella, al Hijo Mayor! Vivamos cada día con esta ilusión y este propósito: ser mejores hermanos de Cristo.
 
«María nos acompaña en este camino, indicando al Hijo que irradia la misericordia misma del Padre. Ella es en verdad la Odigitria, la Madre que muestra el camino que estamos llamados a recorrer para ser verdaderos discípulos de Jesús. En cada misterio del Rosario la sentimos cercana a nosotros y la contemplamos como la primera discípula de su Hijo, la que cumple la voluntad del Padre. La oración del Rosario no nos aleja de las preocupaciones de la vida; por el contrario, nos pide encarnarnos en la historia de todos los días para saber reconocer en medio de nosotros los signos de la presencia de Cristo. Cada vez que contemplamos un momento, un misterio de la vida de Cristo, estamos invitados a comprender de qué modo Dios entra en nuestra vida, para luego acogerlo y seguirlo. Descubrimos así el camino que nos lleva a seguir a Cristo en el servicio a los hermanos.»

(Homilía de S.S. Francisco, 8 de octubre de 2016).

 

 


ESPECIAL BUENOS DÍAS


10 sugerencias del papa Francisco para comunicar esperanza y confianza en tiempos difíciles

Contenido

Comunicar sin ignorar el sufrimiento de los demás 
Comunicar sin dejarse adormecer por la desesperación 
Comunicar con creatividad y buscar soluciones al mal 
Comunicar con lentes nuevos: ver más allá del problema 
Comunicar dejando libertad a los demás 
Comunicar sin miedo al fracaso 
Comunicar confianza en las personas y en sus historias 
Comunicar a Jesús y su Buena Nueva para iluminar el camino 
Comunicar dejándose guiar con fe por el Espíritu Santo 
Comunicar esperanza porque se multiplica y contagia la realidad 

Comunicar sin ignorar el sufrimiento de los demás

El Papa no es ingenuo. “Ciertamente, no se trata de favorecer una desinformación en la que se ignore el drama del sufrimiento, ni de caer en un optimismo ingenuo que no se deja afectar por el escándalo del mal”, afirma.

La invitación es a superar “ese sentimiento de disgusto y de resignación que con frecuencia se apodera de nosotros, arrojándonos a la apatía, generando miedos o dándonos la impresión de que no se puede frenar el mal”.

Comunicar sin dejarse adormecer por la desesperación

El obispo de Roma incita a salir de esa lógica del “espectáculo del dolor” y del mal para no “adormecer la propia conciencia” o “caer en la desesperación”.

Comunicar con creatividad y buscar soluciones al mal

Hay que buscar “un estilo comunicativo abierto y creativo, que no dé todo el protagonismo al mal, sino que trate de mostrar las posibles soluciones, favoreciendo una actitud activa y responsable”.

Comunicar con lentes nuevos: ver más allá del problema

Lentes nuevos para ver la realidad que tiene altos y bajos, invita Francisco. “Esta buena noticia, que es Jesús mismo, no es buena porque esté exenta de sufrimiento, sino porque contempla el sufrimiento desde una perspectiva más amplia”.

Por poner un ejemplo de personas que siguen la lógica comunicativa de la buena noticia: el esposo que en cambio de gritar y romper platos se sienta con su esposa y busca ver lo que los une en un momento de crisis y no lo que los divide.

Comunicar dejando libertad a los demás

Una comunicación abierta, creativa, realista y humilde que tiene una “forma misericordiosa para dejar a quien escucha el “espacio” de libertad para acogerla y referirla incluso a sí mismo”.

Comunicar sin miedo al fracaso

El fracaso “puede ser el preludio del cumplimiento más grande de todas las cosas en el amor”. “Precisamente aquí, en el lugar donde la vida experimenta la amargura del fracaso, nace una esperanza al alcance de todos”, abunda al recordar la cruz de Cristo.

Comunicar confianza en las personas y en sus historias

Por ello, insta a trabajar y descubrir la buena noticia cada día en la historia y en el rostro de cada persona. “La confianza en la semilla del Reino de Dios y en la lógica de la Pascua configura también nuestra manera de comunicar”, insiste.

El Reino de Dios se construye con buena comunicación. “El hilo con el que se teje esta historia sacra es la esperanza y su tejedor no es otro que el Espíritu Consolador”.

Comunicar a Jesús y su Buena Nueva para iluminar el camino

Entonces, la Buena Nueva, ante la oscuridad de este mundo, es faro que ilumina “el camino y abren nuevos senderos de confianza y esperanza”.

Comunicar dejándose guiar con fe por el Espíritu Santo

Francisco dice que quien se “deja guiar con fe por el Espíritu Santo es capaz de discernir en cada acontecimiento lo que ocurre entre Dios y la humanidad”. Es esto ver la esperanza, el amor y la misericordia de Dios en el escenario dramático de nuestra vida o del mundo que nos rodea, pero donde hay salvación y esperanza.

Comunicar esperanza porque se multiplica y contagia la realidad

Así, “la esperanza es la más humilde de las virtudes, porque permanece escondida en los pliegues de la vida, pero es similar a la levadura que hace fermentar toda la masa”, dice. Esperanza alimentada por el Evangelio, la vida de amor de los santos, y nosotros.

En la entrevista al diario español El País del 22 de enero, el Papa habla de una “clase media de la santidad”. Es decir, abuelos, trabajadores, estudiantes, madres que inspiran con sus actos de amor.

En el mensaje recuerda: “También hoy el Espíritu siembra en nosotros el deseo del Reino, a través de muchos “canales” vivientes, a través de las personas que se dejan conducir por la Buena Nueva en medio del drama de la historia, y son como faros en la oscuridad de este mundo que iluminan el camino y abren nuevos senderos de confianza y esperanza”.

*************************


No hay comentarios:

Publicar un comentario