viernes, 10 de febrero de 2017

Buenos días, 10 de febrero de 2017. Santa Escolástica

 
Haz lo que puedes,
con lo que tienes, donde estas
THEODORE ROOSEVELT..


 
Propósito para hoy
Revisar al final del día las actividades que realicé y discernir, en torno a la fe,
si han tenido algún valor espiritual.



 
VIDEO
Esta milenaria tradición podría reconfortarte
El arte de mirar la belleza de las cicatrices
 
 
 
SANTORAL
 
Escolástica,
virgen (c. a. 480-543)
 
Austreberta, Sotera, Clara de Rímini, vírgenes; Zótimo, Ireneo, Jacinto y Amancio, mártires; Bruno, Silvano, Tumna, obispos; Guillermo, ermitaño; Lorenzo, Leonardo, monjes; Arnoldo, abad.
 
 


 
REFLEXIÓN:
 
Descubrir la fuente
 
Un Rabino se estaba muriendo y sus discípulos le rodeaban llorando y lamentándose. Uno de ellos decía:

- ¿Quién nos enseñará cuando tu muera?

El rabino contestó:

-Un buen maestro, no es el que da de beber agua a sus discípulos, sino el que los conduce hasta el río.
 
Los buenos mandos, padres, profesores, no son los que crean una dependencia de los subordinados y educandos hacia ellos mismos, sino los que enseñan a ser libres, a tomar decisiones, aún cuando esto implique que puedan equivocarse. El buen maestro enseña cómo aprender de los errores.
 
No somos buenos formadores dándoles a los hijos todo hecho. Lo más fácil es darles agua ya embotellada. Lo importante es enseñarles donde está la fuente para que ellos mismos la busquen.
 
No les enseñamos a ser hombres llenando sus cabezas de nuestras mentalidades, sino enseñándoles a ellos a que piensen. Ni les enseñamos a madurar haciéndolo todo por ellos, sino enseñándoles a hacerlo ellos mismos.
 
 
ORACIÓN:
 
Padre amado, tu bondad y tu compasión ha entrado a mi vida para transformar mis angustias y aflicciones en bendiciones, porque sólo tu gracia renueva, da vida, llena los corazones apartados y vacíos a causa de los sinsabores del mundo.
 
Gracias Padre bueno, porque aunque se han presentado complicaciones, Tú has estado a mi lado, guiándome con tu sabiduría y protegiéndome con tus ángeles. Ven Espíritu Santo, ayúdame a seguir avanzando en la dirección del amor y no dejarme robar la libertad de vivir aunado a la misericordia de la presencia amorosa de Dios. Amén
 

Reflexión del Papa Francisco
 
La fiesta de la Presentación de Jesús al Templo es llamada también la fiesta del encuentro: el encuentro entre Jesús y su pueblo; cuando María y José llevaron a su niño al Templo de Jerusalén, ocurrió el primer encuentro entre Jesús y su pueblo, representado por dos ancianos Simeón y Ana.
 
Aquel fue también un encuentro al interior de la historia del pueblo, un encuentro entre los jóvenes y los ancianos: los jóvenes eran María y José, con su recién nacido; y los ancianos eran Simeón y Ana, dos personajes que frecuentaban el Templo.
 
Observamos qué cosa dice de ellos el evangelista Lucas, cómo los describe. De la Virgen y de san José repite por cuatro veces que querían hacer aquello que estaba prescrito por la Ley del Señor (cfr Lc 2,22.23.24.27).
 
Se intuye, casi se percibe que los padres de Jesús se alegran de observar los preceptos de Dios, sí, ¡la alegría de caminar en la Ley del Señor! Son dos recién casados, han tenido apenas su niño, y están animados por el deseo de cumplir aquello que está prescrito. No es un hecho exterior, no es por cumplir la regla, ¡no! Es un deseo fuerte, profundo, lleno de alegría. Es aquello que dice el Salmo:
 
"Tendré en cuenta tus caminos. Mi alegría está en tus preceptos … Tu ley es toda mi alegría" (119,14.77)
 
¿Y qué cosa dice san Lucas de los ancianos? Subraya que estaban guiados por el Espíritu Santo. De Simeón afirma que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel y que el Espíritu Santo estaba en él; dice que el Espíritu Santo le había prometido que no moriría antes de ver al Mesías del Señor; y finalmente que se dirigió al Templo conducido por el Espíritu. Luego de Ana dice que era una profetisa, o sea inspirada por Dios; y que no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones.
 
En resumen, estos dos ancianos ¡están llenos de vida! Están llenos de vida porque son animados por el Espíritu Santo, dóciles a su acción, sensibles a sus llamados…
Y he aquí el encuentro entre la santa Familia y estos dos representantes del pueblo santo de Dios. En el centro está Jesús. Es Él quien mueve todo, que atrae a unos y otros al Templo, que es la casa de su Padre. (Homilía en la Basílica de San Pedro, 02 de febrero de 2014)

 
Oración de Sanación
 
Padre del amor, de la vida, de la luz, de la fuerza, de la pasión, de la alegría y de la ternura, te doy gracias porque me amas y te manifiestas en los más mínimos detalles de mi vida.
 
Tú eres la luz del mundo, la que ha venido a dar vida y a guiar a la humanidad entera hacia la felicidad de tu Reino. Te reconozco como el Dios de todos los tiempos y que sólo de Ti proviene la paz, la justicia y el amor.
 
Ven y derrama tu amor en mi corazón, que siempre pueda sentir ese deseo ardoroso dentro de mí, por todas las cosas santas y sean además un fiel cumplidor de tu ley divina.
 
Quiero tener ese ardor por la fe como la tuvo María y José, quienes, sintiendo la alegría y el gozo en su corazón, llevaron al Niño Dios al Templo para presentarlo al mundo y a todas las naciones.
 
Ayúdame, Señor de mi vida, a tener verdaderos momentos de alegría, a sentir ese gozo por salir a tu encuentro y a que, junto a mi familia, vaya lleno de entusiasmo a recibir tu Palabra y tus Sacramentos
 
Tu luz es capaz de poner en evidencia las intenciones torcidas que aún persisten en mi vida, como el egoísmo, la venganza, la soberbia y la vanidad; son obstáculos de crecimiento en mi camino de vida
 
Libérame de todas esas opresiones y realiza en mí una nueva creación, para así amarte y servirte con ardor perenne, como lo hizo María, sin reservas y con humildad.
 
Cuento desde ya con tu gracia para ser portador de tu luz y llevarla con valentía a los más desvalidos y abandonados. Amén
 

 

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