miércoles, 25 de enero de 2017

Buenos días, 25 de enero de 2017. Conversión de San Pablo



Vive con tus subordinados
de la manera que quisieras que tus superiores vivieran contigo
SÉNECA


.
 
VIDEO
El joven cristiano Akash Bashir falleció cuando impidió la entrada a un yihadista suicida en la parroquia de San José de Youhanabad, Pakistán
 

SANTORAL
 
Conversión de san Pablo
 
Ananías, Marino, Sabino, Proyecto, Juventino, Maximino, Donato y Ágape, Amarino y Elpidio, Saturo, Tito y Floro, mártires; Popón, Adelfo, Publio, abades; Bretanión, obispo; Elvira, virgen; Aca, eremita
 
 
 
 

 
 
REFLEXIÓN:
SABER ESPERAR

Una tarea difícil para nosotros que vivimos de las prisas.

Esperar es dar tiempo, regalar tiempo.

Esperar es tener paciencia.

Esperar es no madurar la fruta antes de tiempo.

Esperar es dejar crecer y acompañar el ritmo de las cosas.
Espera el pescador a que los peces piquen el anzuelo.

Espera el cazador a que salga la presa para disparar.

La madre espera a que el hijo comience a decir las primeras palabras.
La madre espera a que el hijo dé los primeros pasos.

Ya lo dice el refrán: “Si tienes prisa, vístete despacio.”

O aquel otro: “No por mucho madrugar amanece más temprano.”
Hasta los cocineros esperan a que la comida esté hecha.
 
Espera el alumno a que lleguen las vacaciones.
 
Espera el agricultor a que broten las semillas.

Espera luego a que se maduren los trigales.
 
Segar sin que se maduren las espigas, puede perder la cosecha.
 
 
 
ORACIÓN:
 
Señor mío, quiero vivir el ahora en actitud de bendición, quiero que en este momento tomes mis ánimos y mis fuerzas y los renueves con tu poder para sacarme adelante.
 
Te doy gracias porque sé que estás aquí a mi lado y me haces vivir una paz perenne en mi corazón... Oh buen Jesús, Tú eres amigo fiel, y porque eres amigo fiel, permaneces cerca de mí.
 
Tú eres bueno y generoso, y porque eres bueno y generoso, no dejarás que nada me falte hoy. Confío en tu bendición que ahora me arropa y me protege en cada acción que realice en este día. Amén
 
Reflexión del Papa Francisco
 
Jesús es cercano a la gente. Muchísimas personas van a escucharlo y a ser curados de sus enfermedades. Toda la muchedumbre trataba de tocarlo porque de Él salía una fuerza que curaba a todos.
 
Jesús está en medio de su pueblo. No es un profesor, un maestro, un místico que se aleja de la gente y habla desde la cátedra, desde allí. ¡No! Está en medio de la gente; se deja tocar; deja que la gente le pida. Así es Jesús: cercano a la gente.
 
Esta cercanía no es una cosa nueva para Él: él lo subraya con su modo de actuar, pero es algo que viene de la primera elección de Dios por su pueblo. Dios dice a su pueblo: "Piensen, ¿qué pueblo tiene un Dios tan cercano, como Yo lo estoy con ustedes?".
 
La cercanía de Dios con su pueblo es la cercanía de Jesús con la gente.
 
Así es nuestro Maestro, así es nuestro Señor. Es uno que reza, uno que elige a la gente y uno que no tiene vergüenza de estar cerca de la gente. Y esto nos da confianza en Él.
 
Nos encomendamos a Él porque reza, porque nos ha elegido y porque está cerca de nosotros. (Homilía en Santa Marta, 01 de abril de 2014)
 
Oración de Sanación
 
Señor Jesús, te doy gracias por hacerme tu hijo y por amarme tal cual soy. Siento que en cada paso que doy, allí estás Tú, cercano, vivo y presente queriéndome bendecir y asegurarme lo mejor
 
Te doy gracias porque de cada situación difícil, me muestras que hay presente una enseñanza que debo poner en práctica y que en todo momento debo guardar tu Palabra y ser fiel a ella.
 
Sé que contigo a mi lado puedo convertir todas esas adversidades en beneficio para mi propio crecimiento. Tú jamás te apartarás de mi corazón, sino que más bien, me das las fuerzas para salir triunfante.
 
Quiero que vengas y hagas morada en mí, para así tener un deseo más profundo de amarte y sentir siempre tu ternura, de estar unido en comunión Ti y hacer que tu Palabra haga vida en el interior de mi alma.
 
Ven a sanar mi corazón de esos sentimientos que a veces no puedo controlar, ira, frustración, egoísmo, y de los cuales me hacen perder el equilibro de amor.
 
Tú eres mi escudo y mi fortaleza. Confío en tu ayuda y sé que en este instante comienzas a actuar en mi vida llenándome de valor para salir vencedor en las pruebas.
 
Aunque a veces sienta que me he quedado solo enfrentando mis problemas, tu presencia sanadora viaja conmigo y me consuela.
 
Gracias porque tu amor y tu poder me sostienen para mantenerme firme en toda dificultad. Ayúdame a luchar con todas las fuerzas de mi corazón. Amén
 
 
 

ESPECIAL BUENOS DÍAS
La Unidad de los Cristianos Del 
conflicto a la comunión

Estamos en plena celebración de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos que se celebra tradicionalmente del 18 al 25 de enero, entre las festividades de la confesión de san Pedro y la conversión de san Pablo. Este año 2017 se recuerda el 500 aniversario en que Martín Lutero expuso sus 95 tesis frente a los abusos en la Iglesia de su tiempo. En ese acontecimiento crucial tiene origen lo que se denominaría la Reforma Luterana, que ha marcado la vida de la Iglesia occidental a lo largo de muchos tiempos.

Fruto de los esfuerzos conjuntos entre luteranos y católicos en estos últimos 50 años, y con una comprensión nueva de la propia historia y teología, se ha elaborado un preciso documento: Del conflicto a la comunión, con motivo de esta conmemoración, donde se presenta los temas del rendimiento de gracia, del arrepentimiento y del compromiso al testimonio común, a fin de explicar los dones de la Reforma y pedir perdón por las divisiones que siguieron a las disputas teológicas. Y así, después de siglos de mutuas condenas y vilipendios, el mismo papa Francisco ha dado un paso adelante viajando el pasado octubre a Suecia para participar en una conmemoración ecuménica de la Reforma centrada en una celebración de Cristo. De este amplio contexto ecuménico, surge el potente lema de este año para la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos: Reconciliación. El amor de Cristo nos apremia (2 Co5,14), siendo la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium del papa Francisco, la que aportó este interesante tema (cf. EG 9).

La división entre los mismos discípulos de Cristo es un gran escandalo para la sociedad y el hombre contemporáneo. Para superar este drama, es necesario vivir el ecumenismo del Espíritu y de la oración. La reconciliación entre hermanos no se da sin sacrificios y con la gracia de Aquel que deseo para los suyos: “que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado” (Jn 17,21).

Juan del Río Martín

Arzobispo Castrense de España


No hay comentarios:

Publicar un comentario