martes, 24 de enero de 2017

Buenos días, 24 de enero de 2017. San Francisco de Sales



Aquél que procura asegurar el bienestar ajeno,
ya tiene asegurado el propio.
CONFUCIO
 



Propósito para hoy
Cumpliré con mis responsabilidades con alegría y
sin quejarme si me asignan algo que parece injusto.

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VIDEO
 
 
 
SANTORAL
Francisco de Sales,
obispo y doctor de la Iglesia (1566-1622)
Patrono de los periodistas y escritores católicos
 
Nuestra Señora de la Paz.
 
Babilas, Exuperancio, Filón, Feliciano, Artemio, Zamas, Efrén, obispos; Pausirión y Teodoción, Mardonio, Musonio, Eugenio, Metelo,Tirso, Pricio, Proyecto, mártires; Saurano, abad; Zósimo, Macedonio, ermitaños.
 


 
REFLEXIÓN:

Generar Confianza en los demás:
 
Cada vez que enseñamos a otros a trabajar, aceptando sus fallas y ayudándoles a mejorar, de esta manera podrán adquirir seguridad en lo que están haciendo.
 
Para tomar decisiones, tomar en cuenta a los que comparten las mismas responsabilidades, así, con otra visión de la situación se obtienen mejores resultados.
 
Saber escuchar la opinión de los demás, sin importar nuestra mejor preparación o el puesto de mayor nivel que ocupamos.
 
Ayudar a los hijos a decidir, procurando proporcionarles los elementos que les ayuden a tomar la opción que más convenga.
 
Procurando cumplir a tiempo con las obligaciones que tenemos, en el trabajo, en casa y con los amigos.
 
Presentar nuestro trabajo limpio, ordenado y puntualmente.
 
Hablar siempre con la verdad.
Evitar que se hagan burlas o calumnias de otras personas.
 
Somos dignos de Confianza por cumplir responsablemente nuestras obligaciones, ayudamos a los demás con nuestro consejo o nuestro trabajo, si sabemos cumplir con las promesas que hacemos, evitamos criticar a los demás, generamos un ambiente agradable en las reuniones a las que somos invitados, comprendemos los errores de los demás y ayudamos a corregir.
 
 
 
ORACIÓN:
 
Mi Señor, gracias por tu presencia y hacerme ver que pase lo que pase saldré siempre adelante, porque Tú me acompañas y sé que no me abandonarás.
 
Quiero pedirte hoy que me ayudes a tomar las mejores decisiones de vida, basadas en el amor y el respeto.
 
No deseo que ningún sentimiento de derrota se apodere de mis pensamientos y me distraiga de los buenos deseos de alcanzar metas que te den gloria y frutos en abundancia.
 
Te encomiendo mi vida. Hazme un instrumento tuyo y que siempre mire a los demás con el corazón, así como Tú lo haces. Ven Señor, hazme caminar confiado sabiendo que me bendices y cuidas de mi como tu tesoro más preciado. Amén
 

Reflexión del Papa Francisco
 
Jesús fue al monte a rezar. Y luego llamó a los doce, los eligió. Así, pues, Jesús bajó juntamente con ellos del monte, encontrando que en la llanura lo esperaba una gran muchedumbre de sus discípulos, a los que enviará, y una gran multitud de gente que trataba de tocarlo para ser curada.
 
Jesús ora, Jesús llama, Jesús elige, Jesús envía a los discípulos, Jesús cura a la muchedumbre. Y dentro de este templo Jesús, que es la piedra angular, hace todo este trabajo: es Él quien, de este modo, lleva adelante a la Iglesia.
 
Precisamente como escribe Pablo, esta Iglesia está edificada sobre el cimiento de los apóstoles que Él eligió. Lo confirma el pasaje evangélico cuando recuerda que el Señor eligió a doce: todos pecadores, todos.
 
Judas no era el más pecador y no sé quien haya sido el más pecador. Pero Judas, pobrecillo, es quien se cerró al amor y por ello se convirtió en traidor.
 
Es un hecho que todos los apóstoles escaparon en el momento difícil de la pasión y dejaron solo a Jesús: todos son pecadores. Y a pesar de ello, Jesús mismo los eligió.
 
Así, a la Iglesia la edifica Jesús con su oración; con la elección de los apóstoles; con la elección de los discípulos que luego envía; con el encuentro con la gente.
Jesús nunca está separado de la gente: está siempre en medio de la multitud que trataba de tocarlo, porque de Él salía una fuerza que curaba a todos...
 
Nosotros somos ciudadanos, conciudadanos, de esta Iglesia, si no entramos en este templo y formamos parte de esta construcción para que el Espíritu Santo more en nosotros, no estamos en la Iglesia. (Homilía en Santa Marta, 28 de octubre de 2014)

 
Oración de Sanación
 
Señor mío, dueño de mi vida, conocerte ha sido el mejor regalo que pude haber recibido. Quiero recordar hoy que abrirme a tu presencia es lo mejor que me pudo haber pasado.
 
Te doy gracias por todas las posibilidades que me has dado en la vida para ser feliz y por los sueños que he podido realizar bajo tu gracia y tu protección de Padre proveedor
 
Quiero seguirte, consagrarme a Ti y a tu Palabra que es fuente de vida, recibir de ellas la fuerza y el impulso para seguir adelante y derrotar al mal expulsando de mi vida todo aquello que me separa de Ti.
 
Sé que también a mí me has llamado, también a mí me has escogido para servirte y realizar tus obras de amor para darle al mundo esperanzas y alegría de vivir.
 
Tú me enseñas el valor de prestarle atención a lo que realmente es importante en esta vida: la compasión y el amor por los que se sienten perdidos y menospreciados.
 
Por todo esto, te confieso como mi Señor, me presento ante Ti, valiente y decidido, y me pongo en tus manos, bajo la guía poderosa del Espíritu Santo que a diario, con sus inspiraciones, me llena de fortaleza.
 
Confío plenamente en Ti, confío en que, cuando me envías a la misión, ya has puesto sobre mí toda tu bendición y toda tu fuerza
 
Confío en la asistencia divina de tus ángeles para vencer toda dificultad y avanzar con valor por el camino que me toque vivir. Amén
 


ESPECIAL BUENOS DÍAS


 



Así fue cómo una oficial de la Marina experta en criptología acabó en un convento de clausura

Contenido

Ahora pasará el resto de sus días en la tierra sirviendo al Señor, a la Iglesia y a la comunidad.
En Nápoles sintió por primera vez la llamada 
Una llamada que se hacía cada vez más fuerte


El pasado mes de noviembre Elizabeth Baumgartner profesó sus votos solemnes en la abadía benedictina de Santa Walburga y consagró su vida a Dios tras una carrera en la que antes había prestado su vida para defender a su país como oficial de la Marina de Estados Unidos. 

Ella misma se sorprende de los caminos utilizados por Dios para llamarla de una vida militar a la religiosa, de dar la vuelta al mundo a vivir ahora en un convento. En un reportaje en 
Portaluz se cuenta este proceso de vocación y cómo Dios la llamó en Napoles:

Antes de entrar en el monasterio en agosto de 2008,
pasó 15 años en servicio militar activo como oficial naval: siete años como oficial de comunicaciones y ocho años como oficial de criptología. Ella sirvió tanto en tierra como en distintos buques, y viajó alrededor del mundo a lo largo de su carrera.


Ahora pasará el resto de sus días en la tierra sirviendo al Señor, a la Iglesia y a la comunidad.


“Ruego que yo… (traiga) a Cristo a quienes me rodean”, comentó la hermana Elizabeth al periódico de la arquidiócesis de Denver,
El Pueblo Católico, que ha presentado su testimonio; y agregó: “Ser una fiel monja benedictina, preservando la ‘escuela del servicio del Señor’ todos los días de mi vida”.

Bautizada como Judith, nació y creció en Denver y es la mayor de siete hermanos. Asistió a escuelas públicas desde el jardín de infancia hasta el quinto grado, y a la recién cerrada escuela de St. Louis en Englewood en sus años de escuela secundaria. Se graduó en la Academia St. Mary en Englewood en 1988, y asistió a la U.S. Naval Academy en Annapolis, Maryland. Fue destinada como alférez de navío después de su graduación en 1992.



En Nápoles sintió por primera vez la llamada


Mientras estuvo en la academia naval, la Hermana Elizabeth asistió a misa diariamente, mientras su horario se lo permitía. Era muy participativa en la comunidad católica en cada base a la cual era destinada mientras estuvo en servicio activo, y continuó asistiendo a misa regularmente.
Un día, mientras rezaba en la capilla católica en su primer lugar de trabajo en Nápoles, Italia, la idea de convertirse en monja arraigó en su mente.


“Estaba un poco sorprendida porque nunca antes había pensado en una vocación a la vida religiosa y, además, acababa de comenzar mi carrera naval y estaba disfrutando mucho”, comenta, precisando: “No presté mucha atención al pensamiento y continué con mi vida.
Durante los diez años siguientes, la idea de la vida religiosa apareció en varias ocasiones”.


Una llamada que se hacía cada vez más fuerte


Después de pasar nueve años en el extranjero, la hermana Elizabeth se estableció en Maryland en 2001. Durante este tiempo,
el deseo de una vocación a la vida religiosa se hizo muy fuerte, dice, y decidió que tenía que hacer algo al respecto. Se puso en contacto con un sacerdote en el área que conocía, quien la puso en contacto con un director espiritual y con algunas hermanas de la zona.


Fue trasladada de regreso a Nápoles en 2004 –su primer destino, que también sería el último– y dejó de buscar activamente la vida religiosa debido a que estaba en el extranjero de nuevo. Un día, después de misa, algo inesperado sucedió...

“El sacerdote me preguntó casualmente si alguna vez había pensado en la vida religiosa, lo que me sorprendió, ya que no había mencionado nada a nadie”, explicó la hermana Elizabeth.


Elizabeth profesó los votos solemnes el pasado mes de noviembre

La recomendación del sacerdote
“Cuando le dije que había estado pensando en la vida religiosa, él me ofreció ayuda en la búsqueda de un director espiritual en la zona y
me sugirió que me pusiera en contacto con la abadesa de un abadía benedictina entre Nápoles y Roma, y pensó que las benedictinas serían una buena opción porque yo era mayor”.

Comenzó a pasar tiempo con las monjas benedictinas, y se encontró cada vez más atraída por la vida monástica. “Después de mucha oración y consulta con mi director espiritual,
decidí presentar mi petición de renunciar a mi comisión de servicio activo en la Armada de los Estados Unidos para buscar activamente una vocación a la vida religiosa”, dijo.

Su patrona es santa Isabel, madre del Bautista
Acordó entrar a la abadía de Santa Walburga en su estado natal de Colorado y después de su licencia de la Armada en septiembre de 2007, entró en el monasterio en agosto de 2008. Hizo su primera profesión de votos monásticos el 24 de junio de 2011 y sus votos solemnes el pasado 6 de noviembre de 2016.

Recibió su nombre religioso, Elizabeth, cuando hizo sus primeros votos, y fue muy adecuado que la fecha fuese justamente en la solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista. Así lo destaca ella misma al finalizar su testimonio...
“Mi patrona es Santa Isabel, madre de San Juan Bautista, así que fue muy hermoso que la abadesa eligiera la solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista como la fecha de mi primera profesión de votos monásticos”. 

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