jueves, 19 de enero de 2017

Buenos días, 19 de enero de 2017. San Canuto. San Mario


Cada día, Dios nos ofrece una nueva oportunidad
para amar, ser amado y
para hacer de nuevo aquello que no pudimos lograr con anterioridad.
 
 
El Propósito del día
 
cuando metas la pata en alguna contestación o actuación, no vayas contra ti.
Mira al Señor, ponte al Sol y dile que derrita el hielo con el que a veces golpeas. Y de Su Mano... ¡a seguir caminando!
 


VIDEO
 
 
 
SANTORAL
 
Canuto,
rey (c. a. 1040-1087)
Patrón de Dinamarca
 
Enrique, Arsenio, Basiano, Severiano, Wulstano, obispos; Mario, Marta, Audifaz, Abacus, Cosconio, Zenón, Melanipo, Jenaro, Ponciano, Tecla y Saturnino, Pablo, Geroncio, Suceso, Julio, Cato, Pía, Germana, Germánico, mártires; Abundancia, Eufrasia, vírgenes; Minasio, Laumer, abades; Nicolás Factor, confesor; beatos Santiago Sales, Guillermo Saultemuche, Ignacio de Azevedo y compañeros mártires; beato Marcelo Spínola, cardenal y fundador.
 




 
 
REFLEXIÓN:
 
En un vasto paisaje helado, azotado por la ventisca, se desliza un trineo. Su único ocupante viaja hacia el Polo Norte.
 
En llegar al Polo Norte ha puesto lo mejor de sus energías, la más entrañable de sus esperanzas, el sentido final de su destino. Solamente de trecho en trecho, nuestro viajero se detiene un instante para comprobar si la dirección es correcta y cuánta es la distancia que todavía le separa del Norte. Y aquí la sorpresa. Los instrumentos le demuestran, sin lugar a dudas, que la dirección resulta exacta, pero la distancia del Norte es cada vez mayor. En vano verifica una y otra vez sus instrumentos: no están estropeados, no hay error en la medición, la dirección es buena, más la distancia no cesa de aumentar. Y nuestro viajero, entre el desaliento y la esperanza, fuerza siempre la velocidad, castiga sin piedad a sus perros  y los lanza vertiginosamente entre la ventisca con la desesperación de quien huye. Todo es inútil, no obstante, en cada sucesiva medición, pese a la fidelidad de la dirección, el Polo Norte se aleja más y más…
 
¿Qué le ocurre al protagonista de tan dramático viaje? Quiero hacer notar que aquel vasto paisaje helado por cuyo interior viaja este diminuto trineo, no es más que un inmenso témpano de hielo, un colosal iceberg, que se desplaza hacia el sur a mucha mayor velocidad de la que nuestro pobre viajero corre hacia el norte. La meta del viaje y los ideales de su equipaje eran nobles. Su esfuerzo, admirable. Pero la base sobre la que se sustentaba toda la aventura era tan radicalmente errada que le conducía con fatalidad al polo opuesto.
 
Moraleja: En la vida puede sucederte algo parecido si no tienes total claridad en lo que estás dispuesto a dar y dejar de recibir para que tu matrimonio, tu vida, funcione. No es que seamos iguales o merezcamos lo mismo. Se trata de saberse comunicar. Simplemente hay que hacer a un lado un poquito los sentimientos, de vez en cuando, y “saber ser” inteligentes para comunicarnos, y asegurarnos de que lo que quieres decir es lo que tu marido entiende. Sin una buena comunicación, el matrimonio se convertirá en un terrible desierto.
 
 
 
ORACIÓN:
 
Señor, quiero en este momento pedirte que la tu paz y tu alegría invadan mi corazón.
 
Tú conoces todos mis proyectos y todas las preocupaciones que, por distintas razones, tengo en mi corazón.
 
Quiero sentir que me llenas de confianza y me das paz para poder continuar.
 
Te amo y quiero servirte con todas mis fuerzas, pero para ello, necesito que llenes mi corazón de tu bondad y de tu amor, para poder ser una persona coherente y comprometida en cada uno de mis actos. Permite que yo pueda irradiar tu luz a aquellos que están a mi lado, que mis palabras, mis actitudes y mis acciones les ayuden a encontrarse contigo y puedan así vivir plenamente felices. Amén

 
Reflexión del Papa Francisco
 
Jesús se presenta públicamente como alguien que lucha contra la enfermedad y que vino para sanar al hombre de todo mal: el mal del espíritu y el mal del cuerpo.
 
Es de verdad conmovedora la escena evangélica a la que acaba de hacer referencia el Evangelio de san Marcos. Dice así: "Al atardecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados"
 
Si pienso en las grandes ciudades contemporáneas, me pregunto dónde están las puertas ante las cuales llevar a los enfermos para que sean curados. Jesús nunca se negó a curarlos. Nunca siguió de largo, nunca giró la cara hacia otro lado.
 
Y cuando un padre o una madre, o incluso sencillamente personas amigas le llevaban un enfermo para que lo tocase y lo curase, no se entretenía con otras cosas; la curación estaba antes que la ley, incluso una tan sagrada como el descanso del sábado.
 
Los doctores de la ley regañaban a Jesús porque curaba el día sábado, hacía el bien en sábado. Pero el amor de Jesús era dar la salud, hacer el bien: y esto va siempre en primer lugar.
 
Jesús manda a los discípulos a realizar su misma obra y les da el poder de curar, o sea de acercarse a los enfermos y hacerse cargo de ellos completamente.
 
[...] He aquí la gloria de Dios. He aquí la tarea de la Iglesia. Ayudar a los enfermos, no quedarse en habladurías, ayudar siempre, consolar, aliviar, estar cerca de los enfermos; esta es la tarea.
La Iglesia invita a la oración continua por los propios seres queridos afectados por el mal. La oración por los enfermos no debe faltar nunca. Es más, debemos rezar aún más, tanto personalmente como en comunidad...
[...] Ante la enfermedad, incluso en la familia surgen dificultades, a causa de la debilidad humana. Pero, en general, el tiempo de la enfermedad hace crecer la fuerza de los vínculos familiares.
 
Pienso cuán importante es educar a los hijos desde pequeños en la solidaridad en el momento de la enfermedad. Una educación que deja de lado la sensibilidad por la enfermedad humana, aridece el corazón. Y hace que los jóvenes estén anestesiados respecto al sufrimiento de los demás, incapaces de confrontarse con el sufrimiento y vivir la experiencia del límite.
 
Cuántas veces vemos llegar al trabajo a un hombre, una mujer, con cara de cansancio, con una actitud cansada y al preguntarle: «¿Qué sucede?», responde: «He dormido sólo dos horas porque en casa hacemos turnos para estar cerca del niño, de la niña, del enfermo, del abuelo, de la abuela». Y la jornada continúa con el trabajo.
 
Estas cosas son heroicas, son la heroicidad de las familias. Esas heroicidades ocultas que se hacen con ternura y con valentía cuando en casa hay alguien enfermo. (Catequesis, Audiencia General, 10 de junio de 2015)
 

Oración de Sanacion
 
Mi Señor, creo en el poder de tu Palabra, en la gracia de tu perdón, en la gratuidad de tu amor y en tu infinita compasión que no conoce de fronteras ni de imposibles cuando de aliviar los males se trata
 
Ayúdame a permanecer cerca de tu presencia, a experimentar el gozo de tu perdón, el poder de tu salvación y a saber corresponderte con un corazón humilde y generoso a todas tus intervenciones de amor.
 
Tú no temes acercarte a los males, angustias y dolencias que me aquejan, por el contrario, te acercas a ellas, tocas mi dolor, sientes compasión, abres torrentes de misericordia y me das la sanación.
Te invito a formar parte de mi vida y a trabajar en mi alma para que, con la fuerza de tu perdón, expulses de ella toda atadura terrenal y pueda yo también fortalecer los sueños y esperanza de los demás.
 
Ayúdame a ser como Tú, ayúdame a tener la valentía de acercarme al que sufre, al que vive en medio del dolor y el sufrimiento y a todos los que, por causa de una vida sin Ti, han caído en el abandono y la desesperación
 
Que yo pueda, por medio de tu amor, conducir a otros hacia Ti, para que
sanes sus heridas y sepan que eres un Dios cercano, un Dios que toca y consuela, el Médico de médicos, el que todo lo restaura.
 
Ven y llévate toda tiniebla que empaña las obras que quiero darte, abre mis ojos a la verdad y a la justicia y ven a reinar para siempre en mi vida.
 

Hazme entender que cada dolor y enfermedad me deja una gracia que debo aprender a cultivar para beneficio de mi salvación. Amén


No hay comentarios:

Publicar un comentario