miércoles, 18 de enero de 2017

Buenos días, 18 de enero de 2018


El 2017 será bueno
si nosotros hacemos el bien día a día
Papa Francisco.



Propósito para hoy

Perdonaré sinceramente a aquellos que hoy me puedan causar alguna molestia o incomodidad,
sin hacerles notar que me ofendieron


VIDEO

SANTORAL

Jaime Hilario,
mártir (1898-1937)
Prisca, Librada, Faustina, Margarita, vírgenes; Aleógenes, Cirilo, Sulpicio, Venerando y Volusiano, obispos; Vilfrido, obispo y mártir; Leobardo, confesor; Moisés y Amnonio, Jaime Hilario, Atenogenes, mártires; Deícola, abad.



REFLEXIÓN:


¿NO SABEMOS QUÉ HACER?

El mundo está lleno de necesidades que esperan respuesta.
Y yo puedo ser una de esas respuestas.

Nadie lo pude hacer todo, pero todos podemos hacer algo.
Los ancianos están llenos de necesidades que esperan respuesta.
Y yo puedo ser una de esas respuestas.

No podré responder a todos los ancianos, pero sí a algunos que tengo cerca.
Los pobres están llenos de necesidades que esperan respuesta.
Y yo puedo ser una de esas respuestas.

No podré solucionar el problema de todos los pobres, pero podré dar de comer hoy a alguno.
Los niños están llenos de necesidades que esperan respuesta.
Y yo puedo ser una de esas respuestas.

No podré solucionar el problema de todos los niños, pero sí de algunos que tengo más a mano.
La Iglesia está llena de necesidades que esperan respuesta.
Y yo puedo ser una de esas respuestas.

No podré solucionar todos los problemas de la Iglesia, pero sí puedo aportar mi granito de arena.
Hasta Dios está lleno de necesidades aquí en la tierra que esperan respuesta.
Y yo puedo ser una de esas respuestas.

No podré ayudarle a solucionar todos los problemas, pero sí pudo hacer mucho por Él.
Como ves, quien dice que no sabe qué hacer es que no tiene ojos para mirar lo que acontece a su alrededor o no tiene sensibilidad para enterarse de lo que acontece.


ORACIÓN:

Mi Señor, me presento ante Ti para entregarte todo lo que voy a realizar en este día.
Que la fuerza de tu amor toque ahora mi corazón y lo haga estar tranquilo y lleno de vida, sereno pero seguro, en calma pero esperanzado.
Sigue derramando tu gracia sobre mí y los míos y ayúdanos a vivir según tu voluntad.
Dame siempre de beber de la fuente de tu sabiduría para ganarle la batalla al dolor y al rencor. Con tu amor en mi corazón sé que no fallaré en esta meta. Amén


Reflexión del Papa Francisco

Qué fuerza de amor tuvo la mirada de Jesús para movilizar a Mateo como lo hizo; qué fuerza han de haber tenido esos ojos para levantarlo.

Sabemos que Mateo era un publicano, es decir, recaudaba impuestos de los judíos para dárselo a los romanos. Los publicanos eran mal vistos e incluso considerados pecadores, y por eso vivían apartados y despreciados por los demás. Con ellos no se podía comer, ni hablar, ni orar.

Los publicanos eran considerados traidores para el pueblo: le sacaban a su gente para dárselo a otros. Los publicanos pertenecían a esta categoría social.
Y Jesús se detuvo, no pasó de largo precipitadamente, lo miró sin prisa, lo miró con paz. Lo miró con ojos de misericordia; lo miró como nadie lo había mirado antes.

esa mirada abrió su corazón, lo hizo libre, lo sanó, le dio una esperanza, una nueva vida como a Zaqueo, a Bartimeo, a María Magdalena, a Pedro y también a cada uno de nosotros.

Aunque no nos atrevamos a levantar los ojos al Señor, Él siempre nos mira primero. Es nuestra historia personal; al igual que muchos otros, cada uno de nosotros puede decir: yo también soy un pecador en el que Jesús puso su mirada.

Los invito a que hoy en sus casas, o en la iglesia, estén tranquilos, solos, hagan un momento de silencio para recordar con gratitud y alegría aquellas circunstancias, aquel momento en que la mirada misericordiosa de Dios se posó en nuestra vida.

[...] Después de mirarlo con misericordia, el Señor le dijo a Mateo: «Sígueme». Y Mateo se levantó y lo siguió. Después de la mirada, la palabra. Tras el amor, la misión. Mateo ya no es el mismo; interiormente ha cambiado.

El encuentro con Jesús, con su amor misericordioso, transformó a Mateo. Y allá atrás queda el banco de los impuestos, el dinero, su exclusión. Antes él esperaba sentado para recaudar, para sacarle a otros, ahora con Jesús tiene que levantarse para dar, para entregar, para entregarse a los demás. Jesús lo miró y Mateo encontró la alegría en el servicio.

[...] La mirada de Jesús genera una actividad misionera, de servicio, de entrega. Sus conciudadanos son aquellos q los que Él sirve. Su amor cura nuestras miopías y nos estimula a mirar más allá, a no quedarnos en las apariencias o en lo políticamente correcto.

Jesús va delante, nos precede, abre el camino y nos invita a seguirlo. Nos invita a ir lentamente superando nuestros preconceptos, nuestras resistencias al cambio de los demás e incluso de nosotros mismos.

Dios nos desafía día a día con una pregunta: ¿Crees? ¿Crees que es posible que un recaudador se transforme en servidor? ¿Crees que es posible que un traidor se vuelva un amigo? ¿Crees que es posible que el hijo de un carpintero sea el Hijo de Dios?

Su mirada transforma nuestras miradas, su corazón transforma nuestro corazón. Dios es Padre que busca la salvación de todos sus hijos.

Dejémonos mirar por el Señor en la oración, la Eucaristía, en la Confesión, en nuestros hermanos, especialmente en aquellos que se sienten dejados, más solos. Y aprendamos a mirar como Él nos mira... (Homilía en la plaza de la revolución, Holguín, Cuba, 21 de septiembre de 2015)


Oración de Sanación

Señor de mi vida y de mi historia, Tú conoces mi día a día, mi trabajo, mis proyectos, mis obras, sabes a lo que debo responder y el compromiso que tengo con los míos.

Necesito de tu gracia para vivir en paz, sabiduría para entender que caminas conmigo y derramas tu amor en mi corazón para hacerlo grande y compasivo como el tuyo.

Tú no me has llamado por ser el mejor, sino porque Eres el mejor guía de todos y lo apuestas todo por mí, pones tu confianza en las capacidades que Tú mismo depositaste en mi alma.

Tú no tienes en cuenta la vida de pecado que he tenido, sino que, como a San Mateo, me das una oportunidad de renovarme, me regalas tu mirada dulce que me invita a salir de esa tibieza que habita en mi corazón.

Tú eres de los que poco preguntan, pero mucho agradece, porque sabes bien que tu llamado generará los frutos de amor en amigos y familiares para que, también a ellos, invitarlos al banquete celestial.

Mi Dios, mi Rey, mi Salvador, tu mirada y tus palabras me llenan de gozo y de esperanza, porque estuve perdido y me encontraste, fui pecador y me salvaste con el lazo de perdón y de tu compasión.

Sé que Tú nunca defraudas ni le fallas a quien confía su vida en Ti y en tus promesas, es por ello que me entrego enteramente a tu divinidad.
Ven Señor, dame de tu gracia y de tu poder para vencer mis miedos y permite que pueda seguirte con amor y desprendimiento para siempre. Amén

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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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Mamá, no publiques mis fotos en tus redes

6 peticiones de los niños y jóvenes a sus padres respecto al uso de la tecnología

Contenido

Mamá, no publiques mis fotos en tus redes 
Qué quieren nuestros hijos: más atención y escucha 
Estar más presentes: 
Uso equilibrado de la tecnología: 
No usar el móvil mientras se conduce: 
Coherencia de comportamiento: 
Evitar compartir sin autorización: 
Proteger a los propios hijos: 
La petición principal de los adolescentes en relación con sus padres, es de tipo estrictamente emotivo. Piden mayor seguridad, atención, escucha pero también confianza y respeto. 


Una investigación revela que los adolescentes no están a gusto con el manejo que sus padres le dan a la tecnología.

Por favor mamá, no publiques las fotos de las vacaciones donde estoy yo” o “papá, deja de hablar por teléfono mientras conduces, es peligroso” son estos, solo por dar unos ejemplos, algunos de los temores de los adolescentes según una reciente investigación de la Universidad de Washington y la de Michigan sobre el uso de internet y de las redes sociales en familia.

Un estudio sin duda original, que por una vez invierte el punto de vista al que estamos acostumbrados. No el de los padres aprensivos que imponen reglas y limitaciones a los propios hijos sobre el uso de internet y el móvil, sino exactamente lo contrario: cuáles son las expectativas y las peticiones de los jóvenes a sus padres en lo que se refiere al uso de la tecnología.

Qué quieren nuestros hijos: más atención y escucha

La investigación ha analizado el comportamiento de 249 familias americanas, con hijos de edades comprendidas entre los 10 y los 17 años.

Los resultados de este estudio han sido sorprendentes: los chicos revelan ser a menudo más juiciosos y sabios que sus propios padres. También para ellos, de hecho, los smartphones en ciertas situaciones son realmente demasiado. Es mejor apagarlos.

De la investigación, de hecho, surge que los adolescentes americanos se sienten decididamente en dificultad o avergonzados en situaciones inoportunas como cuando, por ejemplo, sus padres publican y comparten sus fotos en las redes sociales.

Para estos adolescentes es necesario poner un límite a los propios padres en ciertas circunstancias. Es más, es necesario aplicar verdaderas reglas para un buen uso de la tecnología. Veamos cuáles son:
Estar más presentes:
los hijos sienten la necesidad de ser escuchados, y no es para nada bonito cuando los padres están siempre ocupados al teléfono o con el tablet.
Uso equilibrado de la tecnología:
los padres deben usar la tecnología con moderación y equilibrio, sin dejarse llevar demasiado.
No usar el móvil mientras se conduce:
quizás es la regla más importante. Esa que puede salvar la vida de una familia. Una mínima pérdida de atención mientras se conduce puede ser fatal.
Coherencia de comportamiento:
los padres deberían poner en práctica lo que predican. Es contradictorio pedir a los hijos no pasar demasiado tiempo en internet, y después ser los primeros en pasar horas navegando.
Evitar compartir sin autorización:
los padres no deben publicar y compartir fotos y videos de los propios hijos sin su consentimiento explícito. Es una cuestión de respeto, además de ser una fuente de gran vergüenza.
Proteger a los propios hijos:
los padres deberían estar atentos al supervisar a los hijos, sin sofocarles, protegiéndoles de eventuales riesgos que están siempre a la vuelta de la esquina.

La petición principal de los adolescentes en relación con sus padres, es de tipo estrictamente emotivo. Piden mayor seguridad, atención, escucha pero también confianza y respeto.


Una investigación que podría revelar también lo que ocurre en nuestra casa… vale la pena hablarlo con los hijos.






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