viernes, 13 de enero de 2017

Buenos días, 13 de enero de 2016. San Hilario

 

Convertirte en una persona más fuerte hará que encajes mejor el siguiente problema
que se presenta en tu vida.
Agradece todo lo que las dificultades te han enseñado.



Propósito del día

Sal esta noche a ver las estrellas,
Mira la inmensidad de ellas, cada una es un regalo del Señor para ti. Cuando estés mirándolas, piensa en el día y recuerda dónde has visto al Señor; dale gracias y pídele seguir viéndole


VIDEO


SANTORAL

Hilario de Poitiers,
obispo y doctor de la Iglesia (c. a. 315-367)
Vero, Kentigerno, obispos; Gumersindo, presbítero; Servideo, monje; Potito, Hérmilo y Estratónico, mártires; Agricio, Leoncio, obispos; Gláfira, Verónica de Binasco, vírgenes; Vivencio, confesor.


REFLEXIÓN:

Mi mejor regalo eres tú”. ¿Lo has escuchado alguna vez? ¿Quién te lo ha dicho? ¿Te lo has creído de verdad? ¿Cómo te has sentido y te sientes ante ello? Si no has podido acoger y creer a 100% que “tú eres el mejor regalo” para él, para ella y para tus hijos, ¿qué hay en ti , en tu interior, que te impide asumirlo en serio?
Hay algo parecido a esto, ¿te has creído, de verdad, alguna vez, que “el mejor juguete” para tus hijos e hijas eres tú y tu mujer o marido? ¿Y lo has practicado? Si tú no le acoges a él, a ella, a cada hijo/a, como el mejor regalo para ti, nunca podrás tú experimentarte como el mejor regalo y el mejor juguete para ellos. Además, el regalo que no es acogido, no llega a existir como regalo. No basta la intención y la entrega de quien te lo hace, de quien te regala; hasta que tú no le acoges como tal, el regalo no existe. Si lo crees, ya lo has acogido en tu corazón; te falta expresarlo con tus brazos abiertos, con el brillar de tus ojos y de tu rostro.
Comienza por ti mismo/a.

Mi mejor regalo para mi, eres tú”. Piénsalo, créelo, siéntelo, díselo. ¿Y en tu vida del día a día? ¿De qué formas concretas se lo haces llegar a él, a ella, a tu hijo/a, que te sientes y actúas como un regalo? Se trata de lo más profundo de ti mismo/a; y has de ser muy honesta/o en tus palabras, manifestaciones y comportamientos. Vivirte, sentirte y expresarte como “el mejor regalo” para él/ella, para un hijo/a, va a cambiar mucho en ti, en felicidad.

Merece la pena. ¡Pruébalo! El don – el regalo – de si mismo/a es lo más grande, lo más profundo, lo más precioso de una persona. ¡Descúbrelo y vívelo en ti y en él/ella! Vive lo que eres: un precioso regalo.


ORACIÓN:

Amado Padre, te doy gracias porque cada día de mi vida puedo sentir tu presencia y tu fuerza que me ayudan a la realización de todas mis asignaciones.
Gracias por hacerme sentir amado y valioso y que, bajo la protección de tu amor, puedo superar toda dificultad.
Confío que no me dejarás, que me harás sentir que puedo salir adelante.
Necesito sentir de todo eso bueno que me has preparado y de tu impulso para no desfallecer. Por eso, te abro mi corazón en este momento para me arropes con tu bendición y pueda desde ahora conquistar todos mis sueños. Amén


Reflexión del Papa Francisco

La mañana de Pascua, Pedro y Juan, advertidos por las mujeres, corrieron al sepulcro y lo encontraron abierto y vacío. Entonces, se acercaron y se inclinaron para entrar en la tumba.
Para entrar en el misterio hay que inclinarse, abajarse. Sólo quien se abaja comprende la glorificación de Jesús y puede seguirlo en su camino.
El mundo propone imponerse a toda costa, competir, hacerse valer... Pero los cristianos, por la gracia de Cristo muerto y resucitado, son los brotes de otra humanidad, en la cual tratamos de vivir al servicio de los demás, de no ser altivos, sino disponibles y respetuosos.
Esto no es debilidad, sino auténtica fuerza. Quien lleva en sí el poder de Dios, de su amor y su justicia, no necesita usar violencia, sino que habla y actúa con la fuerza de la verdad, de la belleza y del amor.
Imploremos hoy al Señor resucitado la gracia de no ceder al orgullo que fomenta la violencia y las guerras, sino de tener el valor humilde del perdón y de la paz.
Pedimos a Jesús victorioso que alivie el sufrimiento de tantos hermanos nuestros perseguidos a causa de su nombre, así como de todos los que padecen injustamente las consecuencias de los conflictos y las violencias que se están produciendo, y que son tantas.. (Homilía en la Bsílica Vaticana, 05 de abril de 2015)


Oración de Sanación

Señor mío, me despierto con la necesidad de que me des un corazón renovado y motivado por tu amor y tu gracia, para que cada una de mis acciones estén orientadas a la compasión y sean apasionadas por tus enseñanzas.
Quiero que mi corazón arda por Ti como loco enamorado, buscando siempre agradarte y serte útil en cada decisión de mi vida descubriendo al mismo tiempo que Tú me has creado para la felicidad.

Ven y enséñame a mirar el mundo a través de tus ojos, a sanar por medio del toque de tus manos, a sentir ese llama que enciende el corazón y le da la valentía de sobreponerse a las dificultades.

Quiero presentarme ante Ti, Dios de mi vida, con el corazón desnudo, libre de apegos y ataduras, ponerme bajo tu sombra poderosa, hablarte de mis dolencias con entera humildad y sencillez.

Tú permaneces siempre conmigo, sanándome, sosteniéndome con tu gracia, acompañándome con tu esperanza, preparando mis caminos sin tener miedos y asumiendo los nuevos desafíos de vida.

Cuando ves que ya no me quedan fuerzas, Tú te compadeces de mí, multiplicas mis talentos y quedo saciado por tu infinita bondad que me invita a seguir amándote y entregándote todo de mí.

Sin Ti, pierdo el sentido de las cosas. Sin Ti, no puedo aspirar a la realización de todos mis sueños. Por eso, ven y actúa en mi corazón y no te apartes de él.
Ven, oh mi amado, e inspira siempre mi vida con la luz de tu Espíritu Santo para que todo yo, hable siempre todo de Ti. Amén

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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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Diez consejos para prevenir el consumo de alcohol en tus hijos

La Fundación Anar indican que hay que explicarles cómo esta práctica influye negativamente en su organismo

Contenido

1. Maten con tus hijos/as una comunicación fluida 
2. Establece normas y límites claros y acordes a su edad 
3. Habla claramente con tus hijos/as sobre los efectos del alcohol en los adolescentes. 
4. Edúcales en valores y actitudes responsables a través de tu ejemplo. 
5. Refuerza sus comportamientos positivos 
6. Enséñales a decir que no a pesar de la presión del grupo. 
7. El alcohol no hace a la gente más divertida. 
8. Enséñales la importancia del ocio saludable 
9. Trata de conocer las amistades de tus hijos/as 
10. Pide ayuda si la necesitas 

El consumo de alcohol entre los adolescentes tiene unas repercusiones muy importantes y graves en su organismo. En nuestro país, la Ley establece una edad específica para poder comprar y/o consumir bebidas alcohólicas, 18 años. Desde la Fundación ANAR nos ofrecen estos diez consejos para prevenir el consumo de alcohol en vuestros hijos, haciéndoles conscientes de cómo esta práctica influye negativamente en su organismo:

1. Maten con tus hijos/as una comunicación fluida


Es importante que te mantengas accesible a tus hijos/as. Si ellos perciben que al contarte algo van a ser escuchados es más fácil que acudan a ti ante cualquier duda o problema que pueda surgirles. En este sentido, aprovecha cualquier oportunidad social (celebraciones familiares, fiestas navideñas…) en la que se beba alcohol para hablar sobre la aceptación social de su consumo a pesar de los efectos dañinos que tiene para la salud.

2. Establece normas y límites claros y acordes a su edad


Las normas y límites dan seguridad a vuestros hijos/as. Aunque se rebelen contra ellos, necesitan saber lo que está bien y lo que no lo está. Por otro lado, en el establecimiento de estas normas y límites, es necesario que ambos padres estéis de acuerdo. Sobre todo en lo que es negociable y lo que no lo es y las consecuencias que vuestros hijos/as tendrán que cumplir en caso de saltarse esas normas y/o límites. Respecto al consumo de alcohol, es importante dejarles claro que no les vais a permitir su consumo en la adolescencia porque supone un grave riesgo para su salud y es vuestra obligación protegerles cuando son menores de edad.

3. Habla claramente con tus hijos/as sobre los efectos del alcohol en los adolescentes.


Los adolescentes no tienen sentido del riesgo. Es por ello que, aunque escuchen noticias sobre los efectos negativos del alcohol, nunca piensan que eso les puede ocurrir también a ellos/as. Por tanto, es muy importante que desde la familia les expliquéis clara y seriamente, pero de forma cercana, los efectos nocivos que el consumo de alcohol tiene para su edad evolutiva (dificultades en el razonamiento, aprendizaje, atención y concentración, desarrollo de sus funciones…) y que estos efectos se incrementan según el sexo y el peso corporal. Además puede dejar secuelas para su vida adulta.

Los adolescentes sienten una enorme curiosidad, y suelen buscar mucha información cuando algo les interesa. Es útil aprovechar este impulso y proporcionarles documentación especialmente dirigida a jóvenes para que ellos mismos sean más capaces de discriminar lo que finalmente es más o menos conveniente para ellos, siempre con nuestra presencia como padres para guiarles.

4. Edúcales en valores y actitudes responsables a través de tu ejemplo.


Si estás tratando que tus hijos/as no consuman alcohol, no lo hagas tú tampoco delante de ellos. No vale decirles que tú sabes hasta dónde puedes beber y que «controlas». Ellos pensarán que «por qué ellos no van a poder hacer lo mismo». Recuerda que los adolescentes aprenden más a través del ejemplo que con las «charlas».
El ejercicio de una autoridad parental que haga posible que nuestros hijos interioricen unas normas aceptables y tomen decisiones responsables, no movidas sólo por el placer inmediato, sino también por las consecuencias de sus actos. El cuidado de uno mismo y de su salud van a depender finalmente de las decisiones propias.

5. Refuerza sus comportamientos positivos


Si estableces con tus hijos/as una relación sana y coherente en la que les marques aquello que no está bien, enseñándoles comportamientos alternativos y premiando lo que hacen bien, será más fácil que acudan a ti ante cualquier dificultad o duda. Si esto es así y están dudando sobre si consumir alcohol o no hacerlo, es posible que traten de obtener información preguntando a sus padres antes de hacerlo por cualquier otra vía, lo que os dará seguridad a vosotros y también a ellos/as.

6. Enséñales a decir que no a pesar de la presión del grupo.


En la etapa de la adolescencia es muy importante la pertenencia al grupo de iguales. Por ello, es posible que aunque vuestros hijos/as no beban alcohol, si hay gente dentro de su grupo que lo hace, puedan recibir la presión de beber. Enseñarles a confiar en sí mismos/as y a negarse a hacer aquello que saben será perjudicial, es un seguro de vida para ellos/as. Además no es infrecuente que cuando un adolescente se niega a beber otros que piensan como él pero no se atreven a decirlo, se sumen a su decisión.

7. El alcohol no hace a la gente más divertida.


Es muy frecuente que los adolescentes beban en grupo para desinhibirse y deshacerse de sus complejos e inseguridades. Sin embargo, beber, aunque puede en un primer momento «engañar» estos sentimientos negativos, no los elimina. Más bien al contrario, volverán con más fuerza junto con los efectos negativos de haber bebido. Por ello es importante que hables con ellos de la posibilidad de divertirse sin necesidad de beber.

8. Enséñales la importancia del ocio saludable


En relación con el punto anterior, queremos señalar que es muy frecuente que muchos adolescentes no sepan divertirse si no beben. Bajo la aparente euforia y desinhibición que produce el alcohol, no piensan en las consecuencias posteriores. Por ello, es necesario enseñarles alternativas de ocio saludable en las que disfruten con sus cinco sentidos y se sientan bien consigo mismos aprendiendo que no necesitan consumir ninguna sustancia para pasarlo bien.

9. Trata de conocer las amistades de tus hijos/as


Es importante que trates de saber con quién van tus hijos/as y qué tipo de amigos/as tienen. Incluso es positivo que les ofrezcas que se reúnan, en la medida de lo posible, alguna vez en tu casa para que observes cómo se relacionan entre ellos y la forma de comportarse que utilizan para pasarlo bien. Así tendrás información relevante sobre las costumbres de tus hijos/as y podrás intervenir a tiempo si fuera necesario.


10. Pide ayuda si la necesitas


Si consideras que tu hijo/a tiene problemas con el consumo de alcohol y no sabes cómo ayudarle, no lo dudes, pide ayuda a los profesionales especializados. Puedes llamar al Teléfono ANAR del Adulto y la Familia (600 50 51 52), donde un equipo de profesionales (psicólogos, trabajadores sociales y abogados) te atenderán las 24 horas, todos los días del año. Así mismo, puedes decirle a tu hijo/a que se comunique con nosotros a través del Teléfono ANAR de Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo (900 20 20 10) donde el mismo equipo de profesionales le atenderán también 24 horas, todos los días del año y de forma gratuita y confidencial.

S. F. - ABC_FAMILIA

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