jueves, 12 de enero de 2017

Buenos d´ias, 12 de enero de 2017. Santa Tatiana

 
Dar gracias es tan fácil y, sin embargo, tan difícil.
¿Cuántas veces damos gracias en la familia?
¿Cuántas veces damos gracias a quien se nos acerca,
a quien nos ayuda, a quien nos acompaña en la vida?
Papa Francisco


El propósito para hoy

Quemarse.
Te invito a que le regales unos minutos de tu tiempo a Cristo.
Busca un Sagrario y siéntate junto a Él. Deja que su llama prenda fuego a tu corazón, ¡y siente que Él va contigo! Por ello, te invito a que hoy tengas un gesto de cariño con alguien desconocido.
Ceder el paso en un cruce, decir 'buenos días' al conductor de autobús, una sonrisa amable a la cajera...
¡conviértete hoy en un reflejo del amor de Cristo!
¡Feliz día! 
 

VIDEO

 
 
 
SANTORAL
 
Benito Biscop,
abad (629-690)
 
Juan, Probo, Bonet (Bonito), obispos; Taciana (Tatiana), Sátiro, Arcadio, Zótico, Rogato, Modesto, Cástulo, Tigrio, Eutropio, mártires; Cesarea, virgen; Benito, Aelredo (Alfredo), Victoriano, abades; Nazario, Martín de León, presbíteros.
 
 
 

REFLEXIÓN:

Preguntas de año nuevo
 
Comenzamos un «año nuevo». ¿Cómo será?, ¿qué espero yo del nuevo año?, ¿qué deseo de verdad?, ¿qué es lo que necesito?, ¿a qué dedicaré mi tiempo más precioso e importante?, ¿qué sería para mi algo realmente nuevo y bueno en este año que hoy comienza?
 
¿Viviré de cualquier manera, pasando de una ocupación a otra, sin saber exactamente qué quiero ni para qué vivo, o aprenderé a distinguir lo importante y esencial de lo que es secundario? ¿Viviré de forma rutinaria y aburrida, o aprenderé a vivir con espíritu más creativo?
 
¿Seguiré este año alejándome un poco más de Dios o empezaré a buscarlo con más confianza y sinceridad? ¿Seguiré un año más mudo ante él, sin abrir mis labios ni mi corazón, o brotará por fin de mi alma maltrecha una invocación pequeña, humilde pero sincera?
 
¿Viviré también este año preocupado sólo por mi bienestar o sabré preocuparme alguna vez de hacer felices a los demás?, ¿a qué personas me acercaré?, ¿sembraré en ellas alegría, o contagiaré desaliento y tristeza? Por donde yo pase, ¿será la vida más amable y menos dura?
 
¿Será un año más, dedicado a hacer cosas y más cosas, acumulando egoísmo, tensión y nerviosismo o tendré tiempo para el silencio, el descanso, la oración y el encuentro con Dios?, ¿me encerraré solo en mis problemas o viviré tratando de hacer un mundo más humano y habitable?
 
¿Seguiré con indiferencia las noticias que día a día me llegarán desde los países del hambre?, ¿contemplaré impasible los cuerpos destrozados de las gentes de Irak o los ahogados de las pateras?, ¿seguiré mirando con frialdad a los que vienen hasta nosotros buscando trabajo y pan? ¿Cuándo aprenderé a mirar a los que sufren con corazón responsable y solidario?
 
Lo «nuevo» de este año no nos vendrá de fuera. La novedad sólo puede brotar de nuestro interior. Este año será nuevo si aprendo a creer de manera nueva y más confiada, si encuentro gestos nuevos y más amables para convivir con los míos, si despierto en mi corazón una compasión nueva hacia los que sufren.
 
 
ORACIÓN:
 
Señor, gracias por estar en mi primer pensamiento de la mañana. Quiero entregarte hoy todos mis miedos, preocupaciones, dolores y confusiones, porque sé que sólo pueden encontrar sanación en Ti.
 
Gracias, porque sé que siempre estarás conmigo y me ayudarás a que todo me salga bien y harás que todas las dificultades y todos los problemas sean auténticos trampolines que me impulsen a lograr mis objetivos.
 
Te suplico que seas el escudo que no permita que los malos deseos, palabras destructivas o las acciones de aquellos que no me quieren, me hagan daño y me hagan sufrir. Cuento con tu presencia para la realización de tantos sueños que tengo y que quiero ver realizados. Amén
 
Reflexión del Papa Francisco
 
Cuando oigamos hablar del nacimiento de Cristo, guardemos silencio y dejemos que ese Niño nos hable; grabemos en nuestro corazón sus palabras sin apartar la mirada de su rostro. Si lo tomamos en brazos y dejamos que nos abrace, nos dará la paz del corazón que no conoce ocaso.
 
El Niño Jesús nos enseña lo que es verdaderamente importante en nuestra vida. Nace en la pobreza del mundo, porque no hay un puesto en la posada para Él y su familia. Encuentra cobijo y amparo en un establo y viene recostado en un pesebre de animales. Y, sin embargo, de esta nada brota la luz de la gloria de Dios.
 
Desde aquí, comienza para los hombres de corazón sencillo el camino de la verdadera liberación y del rescate perpetuo.
 
De este Niño, que lleva grabados en su rostro los rasgos de la bondad, de la misericordia y del amor de Dios Padre, brota para todos nosotros sus discípulos, como enseña el apóstol Pablo, el compromiso de «renunciar a la impiedad» y a las riquezas del mundo, para vivir una vida «sobria, justa y piadosa» (Tt 2,12).
 
En una sociedad frecuentemente ebria de consumo y de placeres, de abundancia y de lujo, de apariencia y de narcisismo, Él nos llama a tener un comportamiento sobrio, es decir, sencillo, equilibrado, lineal, capaz de entender y vivir lo que es importante.
 
En un mundo, a menudo duro con el pecador e indulgente con el pecado, es necesario cultivar un fuerte sentido de la justicia, de la búsqueda y el poner en práctica la voluntad de Dios.
 
Ante una cultura de la indiferencia, que con frecuencia termina por ser despiadada, nuestro estilo de vida ha de estar lleno de piedad, de empatía, de compasión, de misericordia, que extraemos cada día del pozo de la oración.
 
Que, al igual que los pastores de Belén, nuestros ojos se llenen de estupor y maravilla al contemplar en el Niño Jesús al Hijo de Dios.
Y que, ante Él, brote de nuestros corazones la invocación: «Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación» (Sal 85,8) (Misa de Noche Buena, 24 de diciembre de 2015)
 
Oración de Sanación
 
Mi Señor, Tú eres un Dios bueno, de buena voluntad que siempre tiene sus brazos abiertos y el corazón engrandecido para acoger a todos y cuantos se acerquen a Ti buscando tu paz y tu gracia con la intención de ser mejores.
 
En este momento quiero abrirme al dulce misterio de tu encarnación, y cómo los humildes pastores que se acercaron a Ti y salieron llenos de gozo glorificando tu Santo Nombre, también yo quiero llenarme de tus maravillas y experimentar tu paz, tu santidad, tu realeza y toda tu inmensidad.
 
Quiero ser testigo del milagro de tu amor y descubrir que actúas con poder en mi vida, quiero saberme protegido y amado por tu presencia, que me sostienes y cumples cada una de tus promesas en mí y en los míos.
 
Tú gracia siempre me acompaña en mis luchas y me haces salir victorioso y lleno de júbilo.
Mi Dios, mi salvador, aquí me tienes, ven y mira lo profundo de mi corazón y repara todas aquellas grietas que el dolor y el sufrimiento han dejado a su paso.
 

Soy para Ti y quiero vivir para Ti, y para eso quiero que me des fortaleza y valentía para hacer nacer tu rostro en cada situación que viva y en cada obra que realice. Amén.

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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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Las previsiones de la Biblia para el año 2017

Amor, salud, viajes... ¿qué nos dice la Sagrada Escritura?

Al principio de cada nuevo año pasa siempre lo mismo: en la TV, en los periódicos, en la radio somos literalmente inundados por las previsiones de astrólogos y adivinos. Pero dado que la única verdadera profecía está contenida en la Biblia, hemos decidido ofreceros las previsiones de la Sagrada Escritura para este nuevo año.

Si habéis nacido entre el 1 de enero y el 31 de diciembre, entonces estáis bajo la influencia de la “gracia de Dios, portadora de salvación para todos los hombres” (Tito 2, 11).

Fortuna: La estrella de la mañana es Jesucristo, ya que “gracias a la bondad misericordiosa de nuestro Dios,  […] nos visitará el sol que nace de lo alto” (Lucas 1,78).

Amor: Vuestra felicidad reside en ser amados por Dios y en amarlo a vuestra vez, pues “ni lo presente ni lo futuro, ni la altura ni la profundidad, ni otra criatura alguna nos podrá separar jamás del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro” (Romanos 8,39).

Vacaciones: “El Señor vela sobre ti, cuando entras y cuando sales, ahora y por siempre” (Salmo 121,8).

Salud: “Cierta es esta palabra:  Si morimos con él, viviremos con él” (2 Timoteo 2,11); “No os angustiéis por nada, pero en toda necesidad exponed a Dios vuestras peticiones, con oraciones, súplicas y acciones de gracias” (Filipenses 4,6).

Dinero:  “Mi Dios, a su vez, colmará todas vuestras necesidades según su riqueza, con magnificencia en Cristo Jesús” (Filipenses 4,19), “pues he aprendido a bastarme a mí mismo en toda ocasión” (Filipenses 4,11).
Actualidad: “Oiréis hablar de guerras y rumores de guerras. Mirad no os alarméis; es necesario que todo esto suceda, pero no es aún el fin” (Mateo 24,6); “Mientras tanto se anunciará el evangelio del reino a todo el mundo, para que sea dado testimonio a todos los pueblos; y entonces vendrá el fin” (Mateo 24,14).

Imprevistos: “Por lo demás, sabemos que todo concurre al bien de los que aman a Dios, los que han sido llamados según sus designios” (Romanos 8,28); “¿Qué diremos por tanto al respecto? Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?” (Romanos 8,31).

Estas enseñanzas no están ligadas a influencia lunar alguna. Hacedlas vuestras siempre, en cualquier lugar y situación.

¡Id y vivid con la paz y la alegría del Señor!

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