miércoles, 7 de diciembre de 2016

Buenos días, 7 de diciembre de 2016. San Ambrosio


Visión sin acción es un sueño.
Acción sin visión es una pesadilla
Proverbio chino..
 


El Reto para hoy

Invocaré a mi Santa Madre para que me alcance la gracia de la fortaleza en la sequedad espiritual y tiempos difíciles.
 

 
VIDEO

 

 
SANTORAL

Ambrosio,
obispo de Milán (334?-397)
 
Acepsimas, León, Siervo, Isidoro, Policarpo, Teodoro, Tolomeo, Bartolomé, mártires; Urbano, obispo; Humberto, Martín, abades; Burgundófora (Fara), abadesa; Simeón, eremita; María Josefa Roselló, fundadora.
 
 

 
 
REFLEXIÓN:

Vivir por dentro es vivir de la belleza de la propia vida.

Mi mejor deseo para ti hoy, es que demuestres qué eres y cómo eres, pero por dentro.

Sí, demuéstrate a ti mismo que tú eres importante. No esperes a que lo digan los demás. Sería como si te hablasen de descubrimientos de riquezas muy lejanas a ti. Tú eres el mejor explorador de ti mismo.

Demuéstrate a ti mismo que sabes valorarte, que sabes apreciarte, que sabes mirarte. ¿No crees que te estás devaluando demasiado de tanto cuidarte por fuera? ¿Crees que los otros valen más que tú? Para quien murió por ti, parece que tú vales lo mismo que todo el mundo.

Demuéstrale a Dios que bien valió la pena regalarte la vida. Porque cada día la aprecias más, la valoras más y la haces florecer más. El mejor agradecimiento que le puedes hacer a Dios por la vida es vivirla a gusto y con gusto.

Demuéstrale a Dios que bien valió la pena que se encarnase y se hiciese hombre por ti. Porque desde entonces, tú mismo sabes valorar tu condición humana y la condición humana de los demás. Que tú amas mucho el cielo, pero a la vez estás enamorado de la humanidad.

Demuéstrale a Dios que bien valió la pena que muriese por ti. Porque desde entonces crees más en el amor de Dios, aún en medio de tus flaquezas y debilidades sigues fiándote de Él. Y desde entonces, cada hombre que se te cruza en el camino, te merece el respeto mismo que te merece su muerte en la Cruz.
 
 
 
ORACIÓN:
 
Señor, despierto hoy con la esperanza depositada en tu amor, quiero escuchar tu voz en cada una de las acciones que realizarás en mi vida y descubrir que me llamas a ser feliz en cada una de ellas, porque Tú eres siempre bueno y misericordioso con todos.
 
Bendito Dios, ven y háblame para guiar mi existencia por senderos seguros que me den tranquilidad y la plena certeza de que me has creado para ser feliz, no quiero vivir en la desgracia.
 
Señor, estoy seguro de que ningún problema o tristeza me la has enviado Tú, son sólo situaciones de la vida que no podemos evitar, pero con tu ayuda vamos a vencer, porque tu amor es eterno y tu misericordia no tiene medida. Amén


Reflexión del Papa Francisco

 En el caso de los Apóstoles el Señor pasó por su vida con un milagro. Pero no siempre Jesús pasa ante nosotros o dentro de nosotros con un milagro, y sin embargo se hace sentir siempre.

Cuando el Señor viene a nuestra vida, cuando pasa por nuestro corazón, siempre te dice una palabra y también esta promesa: "¡Ve adelante... ánimo, no temas, porque tú harás esto!".

Es una invitación a la misión, una invitación a seguirlo a Él. Y cuando sentimos este segundo momento, vemos que hay algo en nuestra vida que no va, que debemos corregir y lo dejamos, con generosidad.

O incluso si hay en nuestra vida algo bueno, pero el Señor nos inspira a dejarlo, para seguirlo más de cerca, como ha sucedido aquí: estos han dejado todo, dice el Evangelio.

"Y arrastradas las barcas a la tierra, dejaron todo: ¡barcas, redes, todo! Y lo siguieron".

Sin embargo, Jesús no pide que se deje todo por un fin que permanece oscuro a quien ha elegido seguirlo. Al contrario, el objetivo es declarado inmediatamente y es un objetivo dinámico.

Jesús jamás dice «¡Sígueme!», sin decir la misión. ¡No! «Sígueme y yo te haré esto». «Sígueme, para esto». «Si tú quieres ser perfecto, deja y sigue para ser perfecto». Siempre la misión.

Nosotros vamos por el camino de Jesús para hacer algo. No es un espectáculo ir por el camino de Jesús. Vamos detrás de Él, para hacer algo: es la misión.

Promesa, petición, misión. Estos tres momentos no tienen que ver sólo con la vida activa, sino también con la oración. Mientras tanto una oración sin una palabra de Jesús y sin confianza, sin promesa, no es una buena oración.

Segundo, es bueno pedir a Cristo estar listos a dejar algo y esto predispone al tercer momento, porque no hay oración en la que Jesús no inspire algo que hacer.

Es una verdadera oración cristiana sentir al Señor con su Palabra de consuelo, de paz y de promesa; tener el valor de despojarnos de algo que nos impide ir rápidamente en su seguimiento y tomar la misión.

Esto no quiere decir que después no haya tentaciones. ¡Habrá tantas! Pero, mira, Pedro pecó gravemente, renegando a Jesús, pero después el Señor lo perdonó. Santiago y Juan... pecaron de afán de hacer carrera, queriendo ir más alto, pero el Señor los perdonó. (Homilía en Santa Marta, 05 de septiembre de 2013)

Oración de Sanación

Señor mío, gracias por cuidar de mi familia, por darnos el pan de cada día, salud y bienestar, pero sobre todo gracias por amarme, por darme la oportunidad de servirte y por confiar en mí

Cuando iniciaste tu misión pusiste tu atención a una pareja de hermanos muy trabajadores, quienes al escuchar tu llamado, lo dejaron todo para seguirte, sin miedo a todo aquello que dejaría atrás. Como quisiera también yo acudir a tu llamado como ellos, abandonar cualquier distracción y apegos terrenales y darlo todo por tu amor, por conocerte mejor, por amarte y seguir tus pasos

Ayúdame a saber dejar las cosas que me impiden dar respuestas adecuadas, a tener mejores decisiones de vida, a optar por todo lo bueno que Tú me traes, a realizarme a través de tu camino de esperanza. Quiero dejar esas redes que me tienen como prisionero de mis propios miedos, dificultando mi camino de conversión y que no me dejan actuar con libertad para cooperar mejor en la construcción de tu reino.

Ven e inspírame con tu amor, lléname todo de Ti y de tu presencia poderosa. Disipa esas fragilidades que mantienen mi corazón y mente nublados y dame la valentía para que, unido a Ti, salga a conquistar corazones y proclamar tu esperanza

Ven a mi vida, limpia y sana mi interior de todo aquello que no me permite escuchar tu llamado, dar la batalla y alcanzar la paz. Quiero renovar mi fidelidad en Ti, permanecer en tu gracia, actuar decididamente para realizar mis proyectos según tu Voluntad. Amén. 


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