lunes, 19 de diciembre de 2016

Buenos días, 19 de diciembre de 2016

No basta con hacer cosas buenas.
Hay que hacerlas bien.”

SAN AGUSTÍN
 


El Reto del día
Mirar hacia atrás un poco en mi vida pasada,
pedir perdón al Señor por mis actos no tan buenos, y proponerme dar lo mejor en cada situación de mi vida
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VIDEO
 
 

 
SANTORAL

Nemesio,
mártir († c. 250)
 
Anastasio I, papa; Sindimio, Nemesio, Darío, Zósimo, Segundo o Secundino, Ciriaco, Anastasio, Maura, Eusebio, Marcelo, Hipólito, Máximo, Fausta, Polieuto, Paulino, Meuris, Teo, mártires; Gregorio, obispo; Timoteo, diácono y mártir; Protasia, virgen y mártir; Urbano V, papa (beato).
 
 

 
 

REFLEXIÓN:
 
Un relato sobre la alegría de dar al prójimo
 
Un amigo mío llamado Pablo recibió un automóvil de parte de su hermano como regalo de Navidad. En Nochebuena cuando Pablo salió de su oficina, un pilluelo estaba caminando alrededor del flamante auto nuevo, admirándolo. "¿Es este su auto señor?" preguntó.
 
Pablo asintió. "Mi hermano me lo regaló por Navidad."
 
El joven estaba asombrado.
 
"¿Quiere decir que su hermano se lo regaló y que no le costó ni un euro?, vaya, ya quisiera…" Vaciló.
 
Claro que Pablo sabía lo que deseaba. Deseaba tener un hermano como el suyo. Pero lo que el muchacho le dijo sacudió a Pablo hasta sus talones.
 
"Desearía," continuó el chico, "poder ser un hermano como el suyo". Pablo miró al muchacho sorprendido, e impulsivamente añadió, "¿Te gustaría dar una vuelta en mi cohe?"
 
"Claro que sí, me encantaría". Luego de un corto paseo, el jovencito con los ojos encendidos, dijo, "Señor, ¿le importaría conducirlo frente a mi casa?"
 
Pablo sonrió ligeramente. Creyó saber lo que el mozalbete quería. Quería mostrar a sus vecinos que podía llegar a casa en un gran automóvil.
 
Pero se equivocó nuevamente. "¿Podría detenerse dónde están esas dos escaleras?" preguntó el muchacho. Subió los escalones.
 
Pronto Pablo lo oyó regresar, pero no venía rápido. Estaba cargando a su pequeño hermano lisiado.
 
Lo sentó, para que pudiera ver el coche.
 
"Ahí está amiguito, como te dije adentro. Su hermano se lo regaló por Navidad y no le costó nada. Y algún día yo te voy a regalar uno igual a éste…así podrás ver todas las hermosas cosas en las ventanas navideñas que te he estado tratando de describir."
 
Pablo salió y levantó al muchachito y lo sentó en el asiento delantero de su coche.
 
Luego su hermano mayor subió atrás y los tres empezaron un gran paseo navideño.
 
Moraleja: Esa Nochebuena, Pablo aprendió lo que Jesús quería decir cuando dijo, "Hay mayor alegría en dar…"
Dan Clark
 


ORACIÓN:

 
Padre amado, tu bondad y tu compasión ha entrado a mi vida para transformar mis angustias y aflicciones en bendiciones, porque sólo tu gracia renueva, da vida, llena los corazones apartados y vacíos a causa de los sinsabores del mundo.
 
Gracias Padre bueno, porque, aunque se han presentado complicaciones, Tú has estado a mi lado, guiándome con tu sabiduría y protegiéndome con tus ángeles.
 
Ven Espíritu Santo, ayúdame a seguir avanzando en la dirección del amor y no dejarme robar la libertad de vivir aunado a la misericordia de la presencia amorosa de Dios. Amén

 
Reflexión del Papa Francisco

Jesús envía a sus apóstoles y les da las instrucciones para la misión que les espera. Son indicaciones muy sencillas... Una misión de salvación, añade Jesús, que consiste en curar a los enfermos, resucitar a los muertos, purificar a los leprosos y expulsar los demonios.
 
Se trata de una misión para acercar a los hombres al Reino de Dios, para darles la buena noticia de que el reino de Dios está cerca, es más, ya está aquí. Pero el Señor quiere para los apóstoles sencillez de corazón y disponibilidad para dejar espacio al poder de la Palabra de Dios.
Por lo demás, si ellos no hubieran tenido una gran confianza en la Palabra de Dios, tal vez hubieran hecho otra cosa, pero no habrían anunciado el Evangelio.
 
La frase clave de las consignas de Cristo a sus discípulos es precisamente: «Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente»: palabras en las que se comprende toda la gratuidad de la salvación. Porque no podemos predicar, anunciar el reino de Dios, sin esta certeza interior de que todo es gratuito, todo es gracia...
 
Por lo demás, que la predicación evangélica nace de la gratuidad lo testimonian diversos episodios de la vida de los primeros apóstoles.
 
San Pedro no tenía una cuenta en el banco y cuando tuvo que pagar los impuestos, el Señor le mandó al mar a pescar para encontrar dentro del pez la moneda con la cual pagar.
 
Y Felipe, cuando encontró al ministro de la reina Candace no pensó crear una organización para sostener el Evangelio, no negoció; al contrario, anunció, bautizó y se marchó.
 
La buena noticia, por lo tanto, se difunde sembrando la Palabra de Dios. Jesús mismo lo dice: "el reino de Dios es como la semilla que Dios da, es un don gratuito"
 
[...] Al anuncio del evangelio debe pasar por el camino de la pobreza, por el testimonio de esta pobreza. "No tengo riquezas, mi riqueza es sólo el don que he recibido de Dios. Esta gratuidad es nuestra riqueza". Es una pobreza que nos salva de convertirnos en organizadores, empresarios.
 
El Papa es consciente de que se deben llevar adelante obras de la Iglesia y que algunas son un poco complejas, pero es necesario hacerlo con corazón de pobreza, no con corazón de inversión o como un empresario.
 
La Iglesia no es una ONG: es otra cosa, más importante. Nace de esta gratuidad recibida y anunciada (Homilía en Santa Marta, 02 de juinio de 2013)
 


Oración de Sanación
 
Mi buen Dios, gracias por el don de la vida y por hacer presencia en mi vida de la manera menos pensada, por ser mi fortaleza y mi impulso para desprenderme de todo aquello que no me deja crecer. Tú eres mi norte, mi promesa de libertad, y mi tarea diaria debe consistir en propagar tu amor y salir de mis propias comodidades para darte a conocer a los que aún no se han encontrado con la dulce sensación y felicidad de tenerte y seguir tus pasos.
 
Así como he recibido gratis tu misterio de amor, debo también emprender el viaje de tu anunciación, buscando nuevos horizontes, mirando nuevos rostros, descubriendo en ellos sus preocupaciones, tristezas y aflicciones.
Ayúdame a ser un abanderado de tu compasión, a entregarme confiado a tu providencia para que, con gran valentía, hacer sentir tu cercanía, tu amistad y tu sanación a todo aquel que esté buscando la paz de su alma.
 
Ayúdame, Dios de mi vida, a ser coherente con tu Palabra, a curar heridas con el bálsamo de tu gracia, a llevar alegría a los corazones tristes y acongojados, a no darme por vencido en la construcción de tu Reino
 
Ayúdame a ser semilla de fe y esperanza, para que con tu luz y tu verdad, pueda romper toda barrera y así sembrar ánimo y esperanzas más allá de las fronteras del dolor y la frustración.
 
Que pueda yo, Señor mío, con tu poder y tu gracia, liberar a los tuyos de la opresión del mal y de las ataduras de los vicios y la corrupción. Confío en que Tú eres mi escudo y me proteges del espíritu malo, para llevar a cabo esta misión con un corazón decidido y valiente, que mantenga viva la llama de tus promesas. Amén
 

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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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¿Conoces los 3 símbolos más bonitos y significativos de la Navidad?

El Adviento y la Cuaresma son los dos tiempos penitenciales que nos propone la Iglesia como preparación y anticipación de la Navidad y de la Pascua respectivamente.

Las fiestas grandes requieren grandes preparaciones, y cuando se vive la preparación adecuadamente el fruto de la fiesta se multiplica al infinito.

La Iglesia tomó algunas tradiciones de los pueblos que fue evangelizando, o creó sus propias formas de “materializar” estas realidades espirituales, a modo de catequizar y de darnos medios visibles que nos ayuden a acercarnos al Misterio. Los humanos necesitamos de este tipo de símbolos.

En torno a la Navidad, han surgido a lo largo de la historia de la Iglesia algunos símbolos que todos usamos y reconocemos. Pero no siempre sabemos su historia, o cómo utilizarlos mejor para adentrarnos en la espiritualidad navideña. Para ello, hemos preparado estas infografías:


El árbol navideño es el signo más visible y frecuente de la Navidad, pero no siempre le damos un sentido religioso. El mundo comercial se ha apropiado del árbol como un signo de “las fiestas”, quitándole al nacimiento de Nuestro Señor el protagonismo. En muchas casas se acostumbra que el niño más pequeño sea el que pone la estrella en la punta del árbol. Otras familias lo arman rezando los misterios de gozo, otros piden al párroco la bendición del pesebre y del árbol. Otras familias le dan un adorno a cada niño y se rezan preces por cada adorno que se cuelga: con los azules, oraciones de arrepentimiento; con los plateados, de agradecimiento; con los dorados, de alabanza y con los rojos, de petición. No importa la tradición que usemos en nuestra familia, lo importante es recordar que el árbol de Navidad es un símbolo católico y que debemos recuperar su sentido.

Otro símbolo es la corona de Adviento. Ésta nos ayuda a hacer un seguimiento más intenso del tiempo de los cuatro domingos anteriores a la Navidad. A medida que vamos prendiendo las velas, vamos preparándonos para recibir a Nuestro Señor. En cada domingo podemos hacer participar a toda la familia, preparando una pequeña liturgia, haciendo énfasis en un aspecto particular del tiempo de Adviento.




El último, pero no por ello menos importante, el pesebre o nacimiento. Ésta es una tradición iniciada por el gran San Francisco de Asís y que los franciscanos extendieron rápidamente por todo el mundo. En sus primeros años eran “pesebres vivientes” y luego se convirtió en una representación a escala con figuras de barro cocido, yeso o cera. Cada familia vive el pesebre a su modo, algunas familias cada domingo de Adviento le van agregando figuras teatralizando la historia para los más pequeños. El nacimiento es por supuesto, el símbolo emblemático del día de Navidad, cuando se pone finalmente el niño en el nacimiento, y la familia se congrega para cantarle villancicos y canciones típicas de cada país.


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