jueves, 1 de diciembre de 2016

Buenos días, 1 de diciembre de 2016. San Eloy



No busques los errores,
busca un remedio
Henry Ford.


El RETO para hoy
Hoy, invitaré a un conocido a orar un Padrenuestro por aquellas personas que viven en condiciones deplorables de vida


VIDEO
SANTORAL

Eloy,
obispo y confesor (588-660)
Patrono de joyerías y platerías.
Nahúm, profeta; Próculo, obispo y mártir; Evasio, Teocleto, Leoncio, Castriciano, Agerico o Airy, obispos; Ansano, Natalia, Landoaldo, Amancio, confesores; Lucio, Rogato, Cándida, Casiano, Diodoro, Mariano, mártires; Edmundo Campion, Roberto Southwell y compañeros mártires; Florencia, virgen.



REFLEXIÓN:

Vitaminas para caminar

1. – La verdad duele. Pero cura. La mentira no duele. Pero mata. Por eso el mentiroso está muerto. Es árbol que florece por fuera, pero ya está podrido por dentro.
2. – La verdad es la sinceridad del alma que no teme verse desnuda. Mientras que la mentira es la hipocresía y el miedo del corazón a verse como es. No nos tememos tanto a nosotros mismos, sino a qué dirán y pensarán los demás.
3.- La verdad no es tanto problema de ideas, cuanto problema de vida. Se pueden tener muy buenas ideas y vivir como un mentiroso. Quien vive con limpieza y rectitud no necesita de la mentira. La verdad le basta.
4.- La mentira es la gran tentación y traición del amor. La mentira engaña y además es una falta de respeto a los demás. Y donde hay engaño y falta de respeto no hay amor. El amor mismo sería una mentira. ¡Cuántos “te amo”, “te quiero”, no son sino el camuflaje de un egoísmo y del instinto!
5.- Decir la verdad y siempre la verdad puede tener complicaciones. Pero tan sólo con quienes prefieren vivir en la mentira. La verdad nunca molesta a quienes viven de la verdad.
6.- El pecado es una manera sutil de mentirnos a nosotros mismos y a los demás y a Dios. A nosotros, porque pretende meternos gato por liebre. A los demás, porque queremos engañarlos. Y a Dios, porque luego buscamos excusas.
7.- Quien miente no es. Disimula y aparenta ser. Por eso tiene tanto miedo a su verdad. El mentiroso no sabe vivir la vida, sino sólo la apariencia. El mentiroso vive más lo que no es, que lo que de verdad es. Vive su imagen no su realidad.


ORACIÓN:

Padre misericordioso y eterno, lleno de bondad y dulzura, te pido que hagas conscientes a este hermano de todas las capacidades y dones que Tú has puesto en todo su ser, enséñale a confiar plenamente en Ti, porque sólo con tu ayuda puede salir adelante y dar los frutos necesarios para su salvación.
Bendice todo lo que emprenda y ayúdale a realizar lo que se proponga. Pon en su camino personas que construyan y edifiquen su carácter y den fortaleza a su espíritu. Amén

Reflexión del Papa Francisco

Este Evangelio consiste en la primera parte de un razonamiento de Jesús: el de los últimos tiempos. Jesús lo pronuncia en Jerusalén, cerca del templo; y la idea se la da precisamente la gente que hablaba del templo y de su belleza. ¡Porque era bello aquel templo!
Entonces Jesús dijo: “Llegará un día en que, de eso que ven, no quedará piedra sobre piedra. Todo será destruido”. Naturalmente le preguntan: ¿cuándo sucederá esto?, ¿cuáles serán los signos? Pero Jesús dirige la atención de estos aspectos secundarios, ¿cuándo será?, ¿cómo será?, la dirige a las verdaderas cuestiones. Y son dos:

Primero: no dejarse engañar por falsos mesías y no dejarse paralizar por el miedo.

Segundo: vivir el tiempo de la espera como tiempo del testimonio y de la perseverancia. Y nosotros estamos en este tiempo de la espera, de la espera de la venida del Señor.

Esta alocución de Jesús es siempre actual, también para nosotros que vivimos en el Siglo XXI. Él nos repite:
"Miren, no se dejen engañar. Porque vendrán muchos usurpando mi nombre".

Es una invitación al discernimiento. Esta virtud cristiana de comprender dónde está el Espíritu del Señor y dónde está el mal espíritu.

También hoy, en efecto, hay falsos “salvadores”, que tratan de sustituir a Jesús: líderes de este mundo, santones, también brujos, personajes que quieren atraer a sí las mentes y los corazones, especialmente de los jóvenes. Jesús nos pone en guardia: “¡No los sigan!”. “¡No los sigan!”.

Y el Señor también nos ayuda a no tener miedo: frente a las guerras, a las revoluciones, pero también a las calamidades naturales, a las epidemias, Jesús nos libera del fatalismo y de las falsas visiones apocalípticas.

El segundo aspecto nos interpela precisamente como cristianos y como Iglesia: Jesús preanuncia pruebas dolorosas y persecuciones que sus discípulos deberán padecer, por su causa. Sin embargo Él asegura: "Pero no perecerá ni un cabello de su cabeza" (v. 18). ¡Nos recuerda que estamos totalmente en las manos de Dios!

[...] Las adversidades que encontramos por nuestra fe y nuestra adhesión al Evangelio son ocasiones de testimonio; no deben alejarnos del Señor, sino impulsarnos a abandonarnos aún más en Él, en la fuerza de su Espíritu y de su gracia.

Este mensaje de Jesús nos hace reflexionar sobre nuestro presente y nos da la fuerza para afrontarlo con coraje y esperanza, en compañía de la Virgen, que camina siempre con nosotros. (Reflexión antes del rezo del Ángelus, 17 de noviembre de 2013)


Oración de Sanación

Dios amado, gracias por darme la oportunidad de vivir una vida bajo tu bendición y tu Gracia. Conocerte ha sido una experiencia renovadora en la que poco a poco voy creciendo en tu dirección.

Tú me impulsas a fortalecer el espíritu, mantenerme alerta en todo momento, firme en el testimonio que debo construir como tu discípulo, pensando no solo en mi salvación sino también en la de mis hermanos.

Tu Palabra sanadora me invita a no tener miedo, a poner mi confianza solo en Ti, en tus promesas, en el camino que Tú me has trazado. A enfrentar con valentía cada reto que me toque vivir.

Podrá parecer que todo a mi alrededor se derrumba y que me agobian las calamidades, pero caminaré firme en medio de todas las circunstancias adversas, porque Tú no me abandonarás a mi suerte. No permitas que nada ni nadie pueda apartarme del camino que me conduce a Tu amor, pues si me separo de Ti, peligra mi vida y siento tambalear mi esperanza y mi corazón se llena de oscuridad.

Ayúdame a ser valiente, a renovar mi compromiso de fe, ahuyentar todo temor a las tormentas que vendrán en aquellos días que preceden a tu venida y a recordar que es necesario que todo esto suceda para que se manifieste tu Reino.
Oh mi Dios, en tus manos te entrego mi día y todo aquello que tendré que enfrentar confiando en que tus planes siempre son mejores que los míos. Te ruego que mantengas a mi corazón en paz y calma, apostando siempre por tu Evangelio y la felicidad que sólo Tú puedes darnos. Amén

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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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 19 claves para entender la carta del papa FRANCISCO MISERICORDIA et Misera  
El documento del Pontífice en una serie de puntos que marcan una hoja de ruta cotidiana de la misericordia

Contenido

1. El amor de Dios supera el pecado 
2. Perdón, acto de amor 
3. Testigos de esperanza 
4. Soplo vital, la misión 
5. El amor de Dios nos precede siempre 
6. Comunicar la vida cristiana 
7. Renovar compromiso de difundir la Biblia 
8. Misioneros de la misericordia seguirán su misión 
9. Sacerdotes misericordiosos con los casos más complejos 
10. Reconciliación 
11. Aborto, pecado grave, sacerdotes sean guía 
12. Consolar a afligidos y tristes 
13. Familias centro de misericordia 
14. Ser instrumentos de misericordia 
15. Ser creativos para ayudar a los demás 
16. Misericordia destierra indiferencia e hipocresía 
17. Trabajar por una cultura de la misericordia 
18. La misericordia no es una teoría abstracta 
19. Este es el tiempo de la misericordia 

A continuación presentamos en 19 puntos la síntesis de la Carta Apostólica Misericordia et miseria del papa Francisco al concluir el Jubileo Extraordinario de la Misericordia.

En primer lugar, el Papa explica que Misericordia et miseria son dos palabras que san Agustín usa para comentar el encuentro entre Jesús y la adúltera (cf. Jn 8,1-11). Es una enseñanza que “viene a iluminar” el camino que estamos llamados a seguir en el futuro.



1. El amor de Dios supera el pecado

En el centro no aparece la ley y la justicia legal, sino el amor de Dios que sabe leer el corazón de cada persona para comprender su deseo más recóndito, y que debe tener el primado sobre todo (…). Una vez que hemos sido revestidos de misericordia, aunque permanezca la condición de debilidad por el pecado, esta debilidad es superada por el amor que permite mirar más allá y vivir de otra manera. [punto 1]

2. Perdón, acto de amor

El perdón es el signo más visible del amor del Padre, que Jesús ha querido revelar a lo largo de toda su vida. (…) No podemos correr el riesgo de oponernos a la plena libertad del amor con el cual Dios entra en la vida de cada persona (…). La misericordia es esta acción concreta del amor que, perdonando, transforma y cambia la vida. [punto 2]

3. Testigos de esperanza

La misericordia suscita alegría porque el corazón se abre a la esperanza (…). Se necesitan testigos de la esperanza y de la verdadera alegría para deshacer las quimeras que prometen una felicidad fácil con paraísos artificiales. El vacío profundo de muchos puede ser colmado por la esperanza que llevamos en el corazón y por la alegría que brota de ella. [punto 3].

 4. Soplo vital, la misión

Como un viento impetuoso y saludable, la bondad y la misericordia se han esparcido por el mundo entero (…). Hemos percibido cómo su soplo vital se difundía por la Iglesia y, una vez más, sus palabras han indicado la misión: “Recibid el Espíritu Santo, a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos” (Jn 20,22-23) [punto 4].

5. El amor de Dios nos precede siempre

No limitemos su acción; no hagamos entristecer al Espíritu (…). En primer lugar estamos llamados a celebrar la misericordia (…). Por tanto, abramos el corazón a la confianza de ser amados por Dios. Su amor nos precede siempre, nos acompaña y permanece junto a nosotros a pesar de nuestros pecados. [punto 5]

6. Comunicar la vida cristiana

Comunicar la certeza de que Dios nos ama no es un ejercicio retórico, sino condición de credibilidad del propio sacerdocio (…). Vivir la misericordia es el camino seguro para que ella llegue a ser verdadero anuncio de consolación y de conversión en la vida pastoral. La homilía, como también la catequesis, ha de estar siempre sostenida por este corazón palpitante de la vida cristiana. [punto 6]

7. Renovar compromiso de difundir la Biblia

La Biblia es la gran historia que narra las maravillas de la misericordia de Dios (…). Sería oportuno que cada comunidad, en un domingo del Año litúrgico, renovase su compromiso en favor de la difusión, el conocimiento y la profundización de la Sagrada Escritura: un domingo dedicado enteramente a la Palabra de Dios. [punto 7]

8. Misioneros de la misericordia seguirán su misión

Doy las gracias a cada Misionero de la Misericordia por este inestimable servicio de hacer fructificar la gracia del perdón. Este ministerio extraordinario, sin embargo, no cesará con la clausura de la Puerta Santa. Deseo que se prolongue todavía, hasta nueva disposición, como signo concreto de que la gracia del Jubileo siga siendo viva y eficaz, a lo largo y ancho del mundo. [punto 9]

9. Sacerdotes misericordiosos con los casos más complejos

Quedarse solamente en la ley equivale a banalizar la fe y la misericordia divina. Hay un valor propedéutico en la ley (cf. Ga 3,24), cuyo fin es la caridad (cf. 1 Tm 1,5). (…)Incluso en los casos más complejos, en los que se siente la tentación de hacer prevalecer una justicia que deriva sólo de las normas, se debe creer en la fuerza que brota de la gracia divina. [punto 11]

10. Reconciliación 

El Sacramento de la Reconciliación necesita volver a encontrar su puesto central en la vida cristiana (..) Una ocasión propicia puede ser la celebración de la iniciativa 24 horas para el Señor en la proximidad del IV Domingo de Cuaresma. [punto 11]

11. Aborto, pecado grave, sacerdotes sean guía

De ahora en adelante concedo a todos los sacerdotes, en razón de su ministerio, la facultad de absolver a quienes hayan procurado el pecado del aborto. Cuanto había concedido de modo limitado para el período jubilar[14], lo extiendo ahora en el tiempo, no obstante cualquier cosa en contrario. Quiero enfatizar con todas mis fuerzas que el aborto es un pecado grave, porque pone fin a una vida humana inocente (…). Por tanto, que cada sacerdote sea guía, apoyo y alivio a la hora de acompañar a los penitentes en este camino de reconciliación especial. [punto 12]

12. Consolar a afligidos y tristes

Cuánto dolor puede causar una palabra rencorosa, fruto de la envidia, de los celos y de la rabia. Cuánto sufrimiento provoca la experiencia de la traición, de la violencia y del abandono; cuánta amargura ante la muerte de los seres queridos. Sin embargo, Dios nunca permanece distante cuando se viven estos dramas [punto 13].


13. Familias centro de misericordia

El don del matrimonio es una gran vocación a la que, con la gracia de Cristo, hay que corresponder con al amor generoso, fiel y paciente. La belleza de la familia permanece inmutable, a pesar de numerosas sombras y propuestas alternativas (…) La gracia del sacramento del matrimonio no sólo fortalece a la familia para que sea un lugar privilegiado en el que se viva la misericordia, sino que compromete a la comunidad cristiana [punto 14].

14. Ser instrumentos de misericordia

La misericordia renueva y redime, porque es el encuentro de dos corazones: el de Dios, que sale al encuentro, y el del hombre (…). Es aquí donde se descubre que es realmente una “nueva creatura” (cf. Ga 6,15): soy amado, luego existo; he sido perdonado, entonces renazco a una vida nueva; he sido “misericordiado”, entonces me convierto en instrumento de misericordia [punto 16].

15. Ser creativos para ayudar a los demás

Es el momento de dar paso a la fantasía de la misericordia para dar vida a tantas iniciativas nuevas, fruto de la gracia (…). Con todo, las obras de misericordia corporales y espirituales constituyen hasta nuestros días una prueba de la incidencia importante y positiva de la misericordia como valor social. La misericordia nos impulsa a ponernos manos a la obra para restituir la dignidad a millones de personas que son nuestros hermanos y hermanas, llamados a construir con nosotros una “ciudad fiable” [punto 18].

 16. Misericordia destierra indiferencia e hipocresía

El carácter social de la misericordia obliga a no quedarse inmóviles y a desterrar la indiferencia y la hipocresía, de modo que los planes y proyectos no queden sólo en letra muerta. Que el Espíritu Santo nos ayude a estar siempre dispuestos a contribuir de manera concreta y desinteresada, para que la justicia y una vida digna no sean sólo palabras bonitas, sino que constituyan el compromiso concreto de todo el que quiere testimoniar la presencia del reino de Dios.

17. Trabajar por una cultura de la misericordia

Estamos llamados a hacer que crezca una cultura de la misericordia (…). Las obras de misericordia son “artesanales”: ninguna de ellas es igual a otra (…). La cultura de la misericordia se va plasmando con la oración asidua, con la dócil apertura a la acción del Espíritu Santo, la familiaridad con la vida de los santos y la cercanía concreta a los pobres [punto 20].

18. La misericordia no es una teoría abstracta

La tentación de quedarse en la “teoría sobre la misericordia” se supera en la medida que esta se convierte en vida cotidiana de participación y colaboración (…). No podemos olvidarnos de los pobres: es una invitación más actual hoy que nunca, que se impone en razón de su evidencia evangélica”.

19. Este es el tiempo de la misericordia

Cada día de nuestra vida está marcado por la presencia de Dios, que guía nuestros pasos con el poder de la gracia que el Espíritu infunde en el corazón para plasmarlo y hacerlo capaz de amar. Es el tiempo de la misericordia para todos y cada uno, para que nadie piense que está fuera de la cercanía de Dios y de la potencia de su ternura. [punto 21]

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