jueves, 24 de noviembre de 2016

Buenos días, 24 de noviembre de 2016. Hoy a las 18,30 Santa Misa -en la Iglesia Castrense de Ferrol- por mi madre y por tu madre - viva en este mundo o viva para la eternidad -


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El hombre que mueve montañas
comienza cargando pequeñas piedras
Confucio


El Reto del Día

Cuando me vea débil ante una tentación,
invocaré al poderoso nombre de Jesús que es más fuerte que Satanás y
todas sus fuerzas, diciendo: "Jesús, Sé Tú mi fortaleza y seguridad en todo momento. Amén"



VIDEO



SANTORAL

Flora y María,
mártires († 851)
Andrés Kim, Dung-Lac y compañeros mártires de Corea, Crisógono, Alejandro, Flora y María, Fermina, Crescenciano, Felicísimo, mártires; Bálsamo, Porciano, abades; Hermógenes, Colman, Flaviano, Hoardón, Protasio, Leonino, obispos; Menefreda, virgen; Marino, monje; Román, presbítero.



REFLEXIÓN:

Felices quienes han comprendido que Dios está más allá de los nombres, las imágenes, las afirmaciones de la fe.
Pero le sentimos: nos mira, nos respira, nos envuelve
Felices a quienes cada mañana les despierta el mismo sol
y les acuna por la noche la luna
 de siempre
y en ello comprenden que Dios se mantiene día y noche
cuidándonos, esperándonos.
Felices quienes han llegado a descubrir que Dios es como un Padre lleno de bondad, ternura y misericordia, con un corazón de Madre.
Felices quienes anuncian con su vida que el buen Padre Dios lo único que desea es nuestra felicidad
Felices quienes han abandonado todos sus miedos y temores sobre Dios, al comprender que sólo puede ser delicadeza, sensibilidad, belleza, comprensión, cuidado y  amor
Felices quienes creen como contrario a la verdad
y a un Dios de bondad,
al Dios justiciero, al Dios castigador,
al Dios a quien debemos aplacar su ira con nuestros sacrificios.
Felices quienes van dejando en el olvido
a un Dios Padre de imposiciones 
y obediencia deshumanizante,
para dejar su lugar a un Dios Madre
de la libertad y la responsabilidad.
Felices quienes ayudan a los demás a descubrir
lo que han vislumbrad
o bajo la inmensa luz del misterio de Dios, e intentan expresarlo con profunda humildad, desde sus palabras y, sobre todo, con sus hechos diarios.



ORACIÓN:

Diálogo introductorio con Jesús

Señor Jesús, en este día que comienza, quiero suplicarte que me regales la gracia de pensar en Ti en todo momento, de darte en rol principal en mi vida, en mi historia, porque solamente en tu presencia, mi vida tiene sentido y cada jornada tiene un propósito, santificante, justo y bueno.

Gracias por permitirme este momento de encuentro sincero contigo, gracias por amarme tal como soy, gracias por ayudarme a ser mejor, gracias por este día y por tantos proyectos que deseo compartir contigo, mi amigo, mi todo, mi Dios, te alabo, te bendigo, te ofrezco mi alabanza en tributo y adoración. Amén

Reflexión del Papa Francisco

Jesús llora por Jerusalén, porque no ha reconocido a Aquel que trae la paz. El Señor llora por la cerrazón del corazón de la ciudad elegida, del pueblo elegido. Porque ¡no tenía tiempo de abrirle la puerta! Estaba demasiado ocupada y muy satisfecha de sí misma.

Jesús sigue llamando a las puertas, como ha llamado a la puerta del corazón de Jerusalén: a las puertas de sus hermanos, de sus hermanas; a nuestras puertas, a las puertas de nuestro corazón, a las puertas de su Iglesia. Jerusalén se sentía contenta, tranquila con su vida y no tenía necesidad del Señor: no se había dado cuenta de la necesidad de salvación que tenía. Y por esta razón cerró su corazón ante el Señor. El llanto de Jesús por Jerusalén es el llanto por su Iglesia, hoy, por nosotros.

¿Y por qué Jerusalén no había recibido al Señor? Porque estaba tranquila con lo que tenía, no quería problemas. Pero también – lo dice el Señor en el Evangelio – "si hubieras comprendido también tú, en este día, lo que te trae la paz. No has reconocido el tiempo en el que has sido visitada". Tenía miedo de ser visitada por el Señor; tenía miedo de la gratuidad de la visita del Señor. Estaba segura en las cosas que ella podía administrar. Estamos seguros en las cosas que nosotros podemos administrar. Pero nosotros no podemos administrar la visita del Señor, sus sorpresas.

Y de esto tenía miedo Jerusalén: de ser salvada por el camino de las sorpresas del Señor. Tenía miedo del Señor, de su Esposo, de su Amado. Y así Jesús llora. Cuando el Señor visita a su pueblo, nos trae la alegría, nos trae la conversión. Y todos nosotros tenemos miedo no de la alegría, ¡no!, pero sí de la alegría que trae el Señor, porque no podemos controlarla. Tenemos miedo de la conversión, porque convertirse significa dejar que el Señor nos conduzca.

[...] Yo me pregunto: hoy nosotros los cristianos, que conocemos la fe, el catecismo, que vamos a Misa todos los domingos, nosotros los cristianos, nosotros los pastores, ¿estamos contentos de nosotros? Porque tenemos todo ordenado y no tenemos necesidad de nuevas visitas del Señor… Y el Señor sigue llamando a la puerta, de cada uno de nosotros y de su Iglesia, de los pastores de la Iglesia. Eh sí, la puerta de nuestro corazón, de la Iglesia, de los pastores no se abre: el Señor llora, también hoy”.

Por último el Papa invitó a hacer un examen de conciencia: “Pensemos en nosotros – dijo –, ¿cómo estamos en este momento ante Dios?. (Homilía en Santa Marta, 21 de Noviembre de 2014)


Oración de Sanación

Mi Señor, quiero hoy entregarte en tus manos mi vida entera para que moldees a tu manera y me libres de todas mis fragilidades que me quitan las ganas de seguir luchando y me va desencantando de tu amistad dulce y generosa
Mi experiencia cristiana debe estar fundamentada en conocerte, amarte, seguirte y concretar actos de amor en mi vida cotidiana. Cuando dejo de hacer todo eso, Tú lloras por mí, te lamentas.
Cuando elijo otros caminos que no son los tuyos, sientes como una tristeza de muerte por sabes que abandona la casa de amor que el Padre, que en su infinita bondad, ha construido para mí.
Quiero comprender en este día, todos los gestos y acciones que me llevan a abordar el tren de la fe, el tren de la esperanza y la caridad, y no perder el tiempo en ocupaciones inútiles que me aparten de tu alegría.
¡No quiero que vuelvas a llorar por mí!, no quiero que llores por mis pecados y apatías a tu Palabra. Quiero más bien, que sientas el gozo de que yo haya recobrado mi dignidad de Hijo de Dios
Ayúdame, oh Dios de amor, a redescubrirte y encontrarme contigo en la Eucaristía, sacramento bendito con el cual me fortaleces el alma y me haces valiente para dar la batalla a las tentaciones del mundo.
Te ofrezco mi vida y todos mis proyectos. Haz de mí, un discípulo amado que nunca te rechace ni te cause tristezas o pena alguna. Confío en tu divino amor y en la bendición que ahora recibo de Ti. Ven a mi corazón, aduéñate de él y nunca te apartes de mi lado. Amén


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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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5 principios básicos de sanación interior que nos enseña la Biblia



Tabla de contenido

     1.- Realismo 

Necesitamos confrontar al pecado, confrontar el dolor, confrontar la herida, confrontar al demonio. La negación del problema es nuestra primera dificultad, debemos ser realistas y aceptar nuestros problemas.

2.- Bondad de la creación 

Eso quiere decir que usted peca con su cuerpo pero el cuerpo humano en sí no es malo, usted peca con su boca pero el don de la palabra o es malo, usted peca con el dinero pero el dinero en sí no es algo malo. La bondad de la creación indica que la raíz de nuestros problemas no están en las cosas y no está afuera, Cristo dijo “No es lo que viene de afuera lo que hace impuro al hombre, es lo que sale de su corazón.” 2

3.- Hay un orden correcto cuando se trata de sanar el corazón 

La locomotora es la escucha de Dios, cuando hemos entendido eso, podemos avanzar, y el primer vagón es la convicción y la fe de que Dios lo puede todo. 
El segundo vagón es la obediencia, es la acción de buscar el bien de la otra persona así nos haya hecho daño, y el primer bien que podemos hacerle a nuestros enemigos es entregarlos a la voluntad de Dios, debemos orar por ellos. 
El tercer vagón es el sentimiento, es allí cuando podemos cambiar la manera en que vemos a quienes nos han hecho daño, que podemos comprenderlos y cambiar nuestros sentimientos hacia ellos. 
Por último está el cuarto vagón, que es la reflexión, allí debemos reflexionar sobre lo que Dios hizo y apreciamos la transformación que ha logrado el Señor en nosotros. 

4.- Todo camino de sanción apunta a la instauración del reino de Dios 
La mayor parte de los seres humanos, incluyéndome, hemos llegado a Cristo porque necesitamos un parche en nuestras vidas, necesitamos resolver un problema, sin embargo Él no está ahí para eso, Él busca vivir en nosotros. Debemos entregarle el trono de nuestras vidas a Jesús, para que se convierta en el Señor de nuestra existencia. 

5.- Re-significación 

Cristo nos muestra que el mal que hemos padecido es una oportunidad para probar nuestros propios límites, y para fortalecernos. 
Las decepciones y desilusiones tienen la función de desatarme y liberarme 
Las situaciones negativas además nos ayudan a experimentar directamente la necesidad humana, y nos abre a la compasión, 
Cristo permite que vivamos el mal porque quiere hacer de nosotros un libro viviente, un narrador que sirva de testimonio, una prueba de superación, nos quiere mostrar su misericordia a nosotros y la esperanza a otros. 
Dios a través de historias de gran dolor está preparando regalos maravillosos para nosotros y para otras personas, 
Nuestros dolores son ocasión de penitencia, de purificación y de unión con la pasión de Cristo. 
Esos males nos sirven para entender que lo mejor siempre está por delante, que lo mejor no ha llegado todavía. 


¡Cuidado! El demonio quiere que nos quedemos a solas con nuestro sufrimiento


Nuestro Dios es un Dios que escucha, que muestra compasión ante el lamento, que no se queda impasible ante las lágrimas, se deja vencer por la súplica. Las oraciones atraviesan las nubes y llegan a él. Tenemos que tomar esto en cuenta, porque el demonio quiere que nos quedemos a solas con nuestro sufrimiento, que luchemos solo con nuestras fuerzas, pero luchar con nuestras solas fuerzas es insuficiente, para vencer las heridas profundas, para llegar al perdón auténtico, para empezar a amar, para sonreír de corazón no basta con proponérselo.

Dios sabe todo de nosotros, y se compadece de nosotros, Él es misericordioso y nos quiere ayudar a sanar las dolencias de nuestra alma. Aquí están los principios de sanación interior en el Nuevo Testamento:

1.- Realismo

Las actitudes de huida, de negación, de represión y de escapismo son contrarias a la dinámica del Evangelio, y cada vez que nosotros escondemos el problema que tenemos estamos obrando en dirección opuesta.

Necesitamos confrontar al pecado, confrontar el dolor, confrontar la herida, confrontar al demonio. La negación del problema es nuestra primera dificultad, debemos ser realistas y aceptar nuestros problemas.

La oración, el silencio y participar en un retiro espiritual nos ayuda a ver nuestros errores, nuestra soberbia, nuestro orgullo, nuestra petulancia, así podemos despertar a la realidad.

2.- Bondad de la creación

Eso quiere decir que usted peca con su cuerpo pero el cuerpo humano en sí no es malo, usted peca con su boca pero el don de la palabra o es malo, usted peca con el dinero pero el dinero en sí no es algo malo. La bondad de la creación indica que la raíz de nuestros problemas no están en las cosas y no está afuera, Cristo dijo “No es lo que viene de afuera lo que hace impuro al hombre, es lo que sale de su corazón.”

La bondad de la creación es un principio que existe para que te reconcilies con tu cuerpo, como por ejemplo en el caso de la autoculpabilización por sufrir un abuso, lo cual sucede mucho en las mujeres, que luego de una violación comienzan a creer que ellas son las culpables y piensan que sus cuerpos son pecaminosos, pero debemos estar conscientes de que cada una de las células de nuestro cuerpo bendito es una creación de Dios. Tenemos que reconciliarnos con nuestro propio cuerpo, dejar a un lado los rechazos físicos, para así encontrar paz con nosotros mismos. Lo mismo sucede con los sentimientos, tenemos que dejar de luchar con ellos. Dios acepta y ama y tu ser, por eso es importante que nosotros también lo hagamos.

3.- Hay un orden correcto cuando se trata de sanar el corazón

La mayor parte de la gente cree que cuando se habla de perdón y perdonar se trata de cambiar sentimientos, porque ponemos los sentimientos como la locomotora de la vida pero es un error.
Si usted intenta luchar contra un sentimiento va a perder, porque los sentimientos son más fuertes que nosotros. Eso no va a funcionar porque el orden es, en primer lugar la escucha del mensaje de Dios, es decir, lo primero que necesitamos para que nuestra vida cambie es recibir la palabra de Dios de una manera personal, pues Él le habla a nuestro corazón para que algo cambie en nosotros, no podemos cambiar nada en nuestras relaciones problemáticas si no comenzamos a ser una persona diferente, cuando nos sentimos perdonados por Dios nos abrimos a perdonar a otros, la vida no cambia si no cambiamos nosotros, y el único que puede cambiarnos es el Señor, debemos aliarnos con Él, escuchemos la palabra de Dios y apliquemos sus enseñanzas a notros. Debemos escucharlo como si fuéramos su único oyente, y entonces llegará el verdadero gozo gracias al cambio en nuestra vida.

La locomotora es la escucha de Dios, cuando hemos entendido eso, podemos avanzar, y el primer vagón es la convicción y la fe de que Dios lo puede todo.

El segundo vagón es la obediencia, es la acción de buscar el bien de la otra persona así nos haya hecho daño, y el primer bien que podemos hacerle a nuestros enemigos es entregarlos a la voluntad de Dios, debemos orar por ellos.

El tercer vagón es el sentimiento, es allí cuando podemos cambiar la manera en que vemos a quienes nos han hecho daño, que podemos comprenderlos y cambiar nuestros sentimientos hacia ellos.

Por último está el cuarto vagón, que es la reflexión, allí debemos reflexionar sobre lo que Dios hizo y apreciamos la transformación que ha logrado el Señor en nosotros.


4.- Todo camino de sanción apunta a la instauración del reino de Dios

La razón principal de la llegada de Cristo a la tierra, fue para instaurar y abrir las puertas del reino de Dios a la humanidad, por lo tanto, la llegada de Cristo a tu corazón busca hacer lo mismo.

La mayor parte de los seres humanos, incluyéndome, hemos llegado a Cristo porque necesitamos un parche en nuestras vidas, necesitamos resolver un problema, sin embargo Él no está ahí para eso, Él busca vivir en nosotros. Debemos entregarle el trono de nuestras vidas a Jesús, para que se convierta en el Señor de nuestra existencia.


5.- Re-significación

Muchas veces cuando nos suceden cosas malas nos preguntamos “¿Por qué a mí?”, con este principio Cristo llega a entender el motivo, es la respuesta a la pregunta a nuestra devastación, son las razones positivas detrás de las tragedias que nos suceden, es el bien que surge después del mal, eso es la re-significación, y estos son los motivos:

Cristo nos muestra que el mal que hemos padecido es una oportunidad para probar nuestros propios límites, y para fortalecernos.

  • Las experiencias de desbordamiento, tienen como fin vencer la soberbia, así podemos vencer la raíz de todos los pecados, pues la soberbia es la raíz todos los pecados y Dios nos libera de ella a través de esas experiencias abrumadoras de devastación.

Las decepciones y desilusiones tienen la función de desatarme y liberarme

  • de la idolatría de los poderes de este mundo, ellas nos libran de la idolatría hacia las cosas y las personas, es indispensable pues a veces tenemos una idea demasiado romántica de nuestros amigos, de nuestras carreras, de nuestros esposos, de nuestra familia, y cuando nos decepcionamos nos damos cuenta de los errores de los demás.

Las situaciones negativas además nos ayudan a experimentar directamente la necesidad humana, y nos abre a la compasión,

  • pues las personas que surgen de las condiciones más oscuras de la humanidad y de los fracasos, son los más indicados para ayudar a personas que están pasando por las mismas tragedias, nos vuelven más compasivos y abiertos a ayudar a otros.

Cristo permite que vivamos el mal porque quiere hacer de nosotros un libro viviente, un narrador que sirva de testimonio, una prueba de superación, nos quiere mostrar su misericordia a nosotros y la esperanza a otros.

  • No es para que nos quedemos con los males que nos suceden, sino porque nuestra vida tendrá un desenlace precioso y las experiencias negativas nos llevarán allá, a través de la narrativa que está construyendo en nosotros le mostrará el bien a otros.

Dios a través de historias de gran dolor está preparando regalos maravillosos para nosotros y para otras personas,

  • una referencia clara de eso es la historia de José, hijo de Jacob, la cual se refleja en el génesis, él fue vendido como esclavo por sus hermanos, más tarde fue encarcelado y termino por convertirse en la mano derecha del Faraón, y gracias a eso logró salvar a su familia. Los males que estas padeciendo hoy, son la antesala de los bienes maravillosos del mañana, no lo vemos claramente cuando estamos en esa situación, pero más adelante se vuelve evidente.

Nuestros dolores son ocasión de penitencia, de purificación y de unión con la pasión de Cristo.

  • El transforma nuestro sufrimiento y lo convierte en salvación para nosotros y para los demás.

Esos males nos sirven para entender que lo mejor siempre está por delante, que lo mejor no ha llegado todavía.

A veces necesitamos los descontentos para avanzar, para no quedarnos en un lugar, que entendamos que somos peregrinos, que estamos de paso.

Recibamos la gracia del señor, recibamos los males que nos da, pues siempre lo hace para un bien mayor, aunque suframos, pequemos y nos decepcionemos, tenemos que confiar en el Señor. Él siempre tiene un plan que no alcanzamos a vislumbrar completamente, pero debemos confiar en que de su mano llegaremos al lugar correcto, a la vida eterna.

Artículo originalmente publicado por fraynelson.com 


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