miércoles, 23 de noviembre de 2016

Buenos días, 23 de noviembre de 2016. San Clemente



Si no nosotros, ¿quién?
Si no es ahora, ¿cuándo?
John F. Kennedy.
 
 
 
VIDEO
 


 
SANTORAL
Clemente I,
papa († c. a. 97)
 
Lucrecia, Felícitas y sus 7 hijos: Jenaro, Félix, Felipe, Silvano, Alejandro, Vidal y Marcial, mártires; Sisinio, Gregorio, obispos; Guido, abad; Anfiloquio, Asclepiodoro, Trudón, Heleno, confesores; Faletro, abad; Raquildis, virgen, beata; Miguel, Agustín, mártires, beatos.
 




 
 
REFLEXIÓN:

No te inquietes por las dificultades de la vida,
por sus altibajos, por sus decepciones,
por su porvenir más o menos sombrío…
¡Quiere… lo que Dios quiere para ti!
Ofrécele,
en medio de inquietudes y dificultades,
el sacrificio de tu alma sencilla que,
pese a todo,
acepta los designios de su Providencia…
Poco importa
que te consideres un frustrado,
si Dios te considera plenamente realizado
a su gusto…
Su Plan Divino para Ti, es perfecto…
Despreocúpate, confiando ciegamente
en ese Dios que te quiere para Sí,
y que está en ti aunque jamás lo veas.
Piensa que estás en sus manos,
tanto más firmemente agarrado,
cuanto más decaído y triste
te encuentres.
 
¡Vive feliz!
¡Te lo suplico
Que nada sea capaz de quitarte tu paz,
ni la fatiga psíquica, ni tus fallas morales…
Conserva siempre sobre tu rostro,
una dulce sonrisa, reflejo de la que
el Señor continuamente
te dirige.
Y en el fondo de tu alma,
coloca, antes que nada,
como fuente de energía
y criterio de verdad,
todo aquello que te llene
de la Paz de Dios.
 
Recuerda:
Cuanto te reprime o inquieta es FALSO y desaparecerá…
Es PASAJERO…
Te lo aseguro en nombre de las Leyes de la Vida
y de las Promesas de Dios.
Por eso,
cuando te sientas
apesadumbrado y triste …
¡ Sólo Adora y Confía !
 
Dios nos pone pruebas,
éstas son para purificarnos
y probarnos a nosotros mismos
de todo lo que somos capaces…
como Hijos Benditos de Dios.
¡Así que amemos lo que Dios ha querido hoy para nosotros!
 
De Teilhard de Chardin:
 
 
 
ORACIÓN:

Diálogo introductorio con Jesús

Señor, quiero en este momento pedirte que la tu paz y tu alegría invadan mi corazón. Tú conoces todos mis proyectos y todas las preocupaciones que, por distintas razones, tengo en mi corazón. Quiero sentir que me llenas de confianza y me das paz para poder continuar.

Te amo y quiero servirte con todas mis fuerzas, pero para ello, necesito que llenes mi corazón de tu bondad y de tu amor, para poder ser una persona coherente y comprometida en cada uno de mis actos. Permite que yo pueda irradiar tu luz a aquellos que están a mi lado, que mis palabras, mis actitudes y mis acciones les ayuden a encontrarse contigo y puedan así vivir plenamente felices. Amén


Reflexión del Papa Francisco

Ante todo, ¡Dios perdona siempre! No se cansa de perdonar. Somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón. Pero Él no se cansa de perdonar. Cuando Pedro pregunta a Jesús: ¿Cuántas veces debo perdonar? ¿Siete veces?. No siete veces: setenta veces siete. Es decir siempre.
Así perdona Dios: siempre. Y si tú has vivido una vida de tantos pecados, de tantas cosas feas, pero al final, un poco arrepentido, pides perdón, ¡te perdona inmediatamente! Él perdona siempre.

Sin embargo, la duda que podría surgir en el corazón humano está en el cuánto Dios está dispuesto a perdonar. Y bien basta arrepentirse y pedir perdón. No se debe pagar nada, porque ya Cristo ha pagado por nosotros...

No hay pecado que Él no perdone. Él perdona todo. "Pero, padre, yo no voy a confesarme porque hice tantas cosas feas, tan feas, tantas de esas que no tendré perdón..." No. No es verdad. Perdona todo. Si tú vas arrepentido, perdona todo. Cuando… ¡eh!, tantas veces ¡no te deja hablar! Tú comienzas a pedir perdón y Él te hace sentir esa alegría del perdón antes de que tú hayas terminado de decir todo.

Además cuando perdona, Dios hace fiesta. Y, en fin, Dios olvida. Porque lo que le importa a Dios es encontrarse con nosotros... (Homilía en Santa Marta, 24 de enero de 2015)

Mi Señor, despierto, miro adelante, pasa el tiempo y siento que mi vida se me va desgastando en cosas sin sentidos cuando me aparto de tu lado y me olvido de las maravillas que has hecho por mí. No permitas que me vuelva estéril en la fe, que se sequen las raíces de mi corazón y no den frutos generosos ni produzca vida en los demás. Quiero invitarte a formar parte de mi vida y muevas mi corazón al amor y al perdón

Cuántas veces no me he sentido como paralizado del miedo y la angustia de todo lo negativo que acontece en mi vida y por los cuales no avanzo en la gracia ni puedo experimentar por completo tu amor. Ven y tiéndeme tu mano. Ayúdame a soltar la camilla de mis vicios y defectos, la camilla de mis malos hábitos y acciones poco dignas. Quiero dejar atrás las heridas y dolores de esta alma manchada por la indiferencia.

Oh, amado mío, teje en mí el deseo de levantarme con paso firme y comenzar de nuevo. Dilúyeme en la fuente de amor y dame la oportunidad de salir resplandeciente y vivo con tu compañía poderosa. Deseo sentir todo tu amor, toda tu pasión y entrega. Aumenta en mí la fe. Quiero seguir creciendo bajo tu sombra poderosa y así poder enfrentar con valentía cualquier situación complicada y salir victorioso
Te pido perdón, Señor mío, cuando me he quedado como paralizado ante el llamado de auxilio de mi prójimo y no he sabido dar mi mano al necesitado. Como aquel paralítico a quien sanaste, también quiero yo levantarme con tu poder, cargar con la camilla de mis errores pasados y seguirte para siempre hasta mi último aliento de vida. Amén

Propósito para hoy


En tu almuerzo, sea en tu trabajo o en tu casa, habla sólo de las cosas buenas que nos ha dado Dios.

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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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Dinero que da fruto.  Tres mitos contra las inversiones en bolsa que los católicos deberían desechar



Reflexiones de Borja Barragán Frade, director de la banca Julius Baer en Madrid, acerca del valor ético y religioso de la inversión en bolsa cuando se dan ciertos criterios éticos, que argumenta contra 3 mitos comunes a veces entre católicos (y no sólo católicos).

Tabla de contenido

Invertir es siempre una opción moral y cultural 
  1. En el año 1991, el Papa San Juan Pablo II, escribió en su encíclica Centessimus Annus que la opción de invertir en un lugar y no en otro, en un sector productivo en vez de otro, es siempre una opción moral y cultural. 2
Acercar la Doctrina Social al inversor 
Los criterios de los obispos de EEUU, en Temperantia 
  1. Mito 1: “La renta variable es moralmente rechazable. ¿Por qué incorporar renta variable en una cartera de inversión?” 
  2. Mito 2: ¿Tienen los eventos Ambientales, Sociales y de Gobierno Corporativo (ASG) un impacto en la rentabilidad? 
  3. Mito 3: Aplicar criterios Católicos a la hora de seleccionar inversiones ¿reduce la rentabilidad? 
  4. ¿Qué conclusiones se pueden sacar al ver el gráfico? 

 Invertir siguiendo las directrices de la Doctrina Social de la Iglesia no implica reducir la                rentabilidad, al contrario, se puede intuir por el gráfico que excluir compañías cuya actividad entra en    conflicto con la Doctrina Social de la Iglesia incluso aumenta la rentabilidad. 

si comparamos el comportamiento del llamado Fondo del Vicio, vemos que su comportamiento, a parte de ser más volátil, no tiene nada que envidiar al índice S&P500 Catholic Values que incorpora los criterios de la Conferencia Episcopal Americana. 


Uno de los grandes dilemas que nos encontramos los católicos en nuestro día a día es cómo gestionar el dinero de forma coherente con su fe. ¿Cómo invertir? ¿Cómo gestionar unos bienes que en muchos casos son simplemente dinero líquido o acciones, bonos o fondos de inversión?

Una de las primeras cuestiones que le surgen a uno es si el dinero es un bien o es un mal y la respuesta es ninguna de las dos anteriores.

Lo que convierte al dinero en un bien o un mal es cómo nos relacionamos con él, cómo lo obtenemos y cómo lo empleamos. Por tanto, hacer un uso correcto de los bienes dependerá no sólo en el uso que hagamos del rendimiento de esos bienes sino también en cómo se obtiene ese rendimiento (parábola de los talentos), ya que invertir en un determinado sector y no en otro es ya de por sí una herramienta y un testimonio de evangelización.


Invertir es siempre una opción moral y cultural

En el año 1991, el Papa San Juan Pablo II, escribió en su encíclica Centessimus Annus que la opción de invertir en un lugar y no en otro, en un sector productivo en vez de otro, es siempre una opción moral y cultural.

Dadas ciertas condiciones económicas y de estabilidad política absolutamente imprescindibles, la decisión de invertir, esto es, de ofrecer a un pueblo la ocasión de dar valor al propio trabajo, está asimismo determinada por una actitud de querer ayudar y por la confianza en la Providencia, lo cual muestra las cualidades humanas de quien decide.”

De estas palabras de San Juan Pablo II podemos deducir que los católicos tenemos una responsabilidad sobre cómo invertimos e implementarlo no siempre es fácil ya que uno de los peligros que tiene ser poseedor de bienes es que éstos muchas veces actúan como generadores de autosuficiencia y seguridad (“The psychological consequences of money”, Science 314 (2006) Vohs, Mead y Goode) que nos hacen aferrarnos los bienes y que limitan nuestra capacidad de invertir con responsabilidad.


Acercar la Doctrina Social al inversor


Sin embargo, acercar la Doctrina Social de la Iglesia a algo que puede parecer tan alejado de ella, como es la gestión de los bienes materiales, es posible, aunque no es fácil que esté al alcance de todo el mundo por dos razones.

  1. La primera hace referencia a la dificultad para acceder a la información necesaria para identificar qué compañías entran en conflicto con la Doctrina Social de la Iglesia y cuáles no.

  1. En segundo lugar, por el momento no existe una directriz clara y consensuada proveniente de una entidad eclesiástica (por ejemplo, el Vaticano) que recoja en un solo documento cómo debe ser la aproximación de los católicos a la hora de invertir.

Sin embargo, sí existen Conferencias Episcopales, como la americana, que, basándose en diferentes documentos doctrinales y cartas pastorales, han elaborado una completa guía de inversión socialmente responsable, que se ha convertido en referencia en el mundo inversor católico que quiere invertir conforme a su fe católica (del inglés faith-consistent investing).


Los criterios de los obispos de EEUU, en Temperantia


Decíamos en el párrafo anterior que acercar la Doctrina Social de la Iglesia al mundo de la inversión es posible y ejemplo de ello es que recientemente ha sido lanzado un fondo de inversión en España, llamado TEMPERANTIA que tiene como objetivo invertir siguiendo la Doctrina Social de la Iglesia con profesionalidad, objetividad y transparencia.

Para ello, se sirven de los criterios de la Conferencia Episcopal Americana (aquí, en su web usccb.org en inglés) los cuales se nutren de diferentes fuentes como es la Doctrina Social de la Iglesia, documentos doctrinales y disciplinares de la Congregación para la Doctrina de la Fe y cartas pastorales como Justice for All: Cathollic Social teaching and the US Economy.


TEMPERANTIA toma estas directrices y las implementa en la selección de sus inversiones no solo aplicando criterios excluyentes (no invirtiendo en compañías que atenten contra una serie de principios), sino también tomando una actitud proactiva valorando iniciativas positivas en la selección de las compañías en las que invierte y que se resumen de la siguiente manera:

Si antes mencionábamos que una de las grandes barreras para invertir siguiendo criterios era esa falsa seguridad que nos dan los bienes y que tienden a que nos aferremos a ellos, otro de los grandes impedimentos son los mitos y falsas creencias sobre las inversiones (y sobre todo cuando se quiere invertir aplicando criterios católicos) que son comúnmente aceptados y que conviene analizar por si merecen ser desenmascarados.


Mito 1: “La renta variable es moralmente rechazable. ¿Por qué incorporar renta variable en una cartera de inversión?”


Siguiendo la invitación de Caritas in Veritate de Benedicto XVIde evitar que el empleo de los recursos financieros esté motivado por la especulación y ceda a la tentación de buscar únicamente un beneficio inmediato, en vez de la sostenibilidad de la empresa a largo plazo”(CV, N.40) la inversión en renta variable debe responder a criterios de inversión donde prime la sostenibilidad, buscando la preservación de capital en el tiempo.

Por tanto, contrario a la visión quizás más popular de que la renta variable es nociva y responde puramente a motivaciones especulativas, tener una cartera diversificada con un componente en renta variable que siga las directrices mencionadas en Caritas in Veritate, parece tener sentido desde un punto de vista financiero, sobre todo si miramos la siguiente gráfica que muestra el comportamiento de los diferentes activos financieros en EEUU desde 1926 hasta nuestros días (fuente: Morningstar, Ibbotson, SBBI). 
La gráfica muestra cual hubiera sido el rendimiento obtenido en 2016 si hubiéramos invertido un dólar en 1926 en 4 tipos de activos diferentes -acciones de pequeñas compañías (línea azul oscuro), acciones de grandes compañías (azul claro), bonos del gobierno americano (línea naranja) y letras del tesoro americano (línea verde).

Como se puede observar, el rendimiento es notablemente superior en el caso de las inversiones en acciones (línea azul clara y oscura) y notablemente más modesto si se hubiera invertido en renta fija americana.


Mito 2: ¿Tienen los eventos Ambientales, Sociales y de Gobierno Corporativo (ASG) un impacto en la rentabilidad?


La gran mayoría de los denominados “fondos éticos” incorporan en sus criterios de selección de inversiones una serie de criterios ambientales (eficiencia energética, toxicidad de emisiones y residuos), sociales (cuidado del capital humano, salubridad y seguridad) y de buen gobierno corporativo (conducta del comité de dirección, prácticas anticompetencia…).

Cabría pensar que aplicar este tipo de criterios en la selección de inversiones no tiene impacto alguno en la rentabilidad de los valores elegidos, ya que al inversor lo único que le importa es simplemente que las compañías tengan beneficio económico.

Sin embargo, la sensibilidad de la comunidad inversora hacia las inversiones socialmente responsables (en el reporte de Eurosif de 2014 podemos ver el considerable crecimiento en este tipo de activos pasando de EUR 6.9bn en 2005 a 58bn en 2013 - https://www.eurosif.org/- ) ha provocado que las compañías cada vez estén más concienciadas en que deben cumplir con un buen comportamiento ASG o pueden ser castigadas en su cotización.

Podemos ver este cambio de tendencia en el siguiente gráfico, el cual nos muestra la evolución de la cotización de una serie de compañías pre- y post un evento ASG (como por ejemplo una filtración de petróleo en el mar) antes de 2008 y después de 2008:
(Fuente: MSCI ESG Research, Julius Baer)


Como se puede observar en el gráfico, antes de 2008 la cotización de las compañías (línea azul) una vez ocurrido el evento ASG se mantenía inalterada o incluso subía su cotización pocas semanas después de haber tenido lugar un evento ASG.


Sin embargo, podemos ver que a partir de 2008, la comunidad es mucho más sensible a este tipo de eventos ASG, lo que se refleja en el castigo que recibe su cotización ante la ocurrencia de un evento ASG negativo.

La conclusión que sacamos de esto, es que se está entrando en un círculo virtuoso donde las compañías, dado el creciente interés por parte de la comunidad inversora, se esfuerzan por cumplir con los criterios ASG y que por tanto, aquellas que no cumplen, en caso de un evento ASG sobrevenido, pueden ver castigada su cotización en bolsa.

Este hecho es importante, ya que aquellas carteras y fondos de inversión que no contemplen el comportamiento ASG de las compañías en su proceso de selección de inversiones, pueden ver seriamente mermada la rentabilidad de sus carteras.

El caso más reciente lo podemos encontrar en Volkswagen en septiembre de 2015 al descubrirse que las emisiones de sus vehículos diésel estaban manipuladas. La compañía perdió en un solo día un 25% de su capitalización y llegó a perder un 40% en dos semanas. 

Mito 3: Aplicar criterios Católicos a la hora de seleccionar inversiones ¿reduce la rentabilidad?

Desde el punto de vista de un inversor, es comúnmente aceptado que los fondos éticos, por el hecho de aplicar filtros y excluir determinados sectores (lo que reduce el universo inversor), son automáticamente menos rentables que los fondos de inversión habituales.

Este sentimiento se ve aún más exacerbado si los criterios a aplicar a la hora de seleccionar las inversiones siguen la Doctrina Social de la Iglesia.

Sin embargo, en el siguiente gráfico podemos ver que este planteamiento no es necesariamente válido:
El gráfico nos muestra el comportamiento de cuatro índices durante Octubre 2008 hasta nuestros días, probablemente uno de los periodos en los mercados financieros más complicados de los últimos años (quiebra de Lehman Brothers, crisis crediticia, crisis rusa, Brexit, etc):


  • El S&P500 (línea granate) es probablemente el índice bursátil más representativo de EEUU y es considerado por los gestores de patrimonios como uno de los índices más difíciles de batir de manera consistente.
  • Stoxx 600 (línea gris) puede ser considerado como el homólogo del S&P500 para Europa, ya que recoge las 600 compañías más representativas de 17 países de la UE.
  • S&P500 Catholic Values (línea azul oscuro): Es un índice que excluye del S&P500 determinadas actividades (aborto, pornografía, investigación con embriones humanos, etc) que no se ajustan a las directrices de la Conferencia Episcopal Americana (USCCB).
  • El llamado “Fondo del Vicio” (ticker en Bloomberg: Vicex, línea azul claro en el gráfico): Es un fondo de inversión que invierte principalmente en compañías relacionadas con el alcohol, el tabaco, el juego y el sector armamentístico. Tiene fama de ser un fondo con poca diversificación aunque con buenos retornos.

¿Qué conclusiones se pueden sacar al ver el gráfico?

  • Invertir siguiendo las directrices de la Doctrina Social de la Iglesia no implica reducir la rentabilidad, al contrario, se puede intuir por el gráfico que excluir compañías cuya actividad entra en conflicto con la Doctrina Social de la Iglesia incluso aumenta la rentabilidad.

Esto lo podemos comprobar en el gráfico al observar que en el mismo período, ambos índices avanzan prácticamente igual, hasta principios de 2014, donde el S&P Catholic Values tiene incluso un comportamiento mejor (es decir, si hubiésemos invertido en octubre de 2008 en ambos índices, la rentabilidad que hubiéramos obtenido hoy hubiera sido superior en el índice S&P Catholic Values que en el S&P 500).

  • Asimismo, en la comunidad inversora se tiende a pensar que invertir en lo que se llaman “sin stocks” (compañías “pecadoras”) suele, por norma, dar rendimientos superiores a los fondos que siguen criterios éticos. Pues bien,

si comparamos el comportamiento del llamado Fondo del Vicio, vemos que su comportamiento, a parte de ser más volátil, no tiene nada que envidiar al índice S&P500 Catholic Values que incorpora los criterios de la Conferencia Episcopal Americana.


En definitiva, si el hecho de invertir supone una opción moral, merece la pena dedicar un poco de nuestro tiempo no sólo a cómo utilizamos nuestros bienes, sino también a dónde los invertimos, y es muy positivo ver cómo nacen alternativas de inversión como Temperantia, que faciliten a los inversores la posibilidad de implementar la Doctrina Social de la Iglesia también en el ámbito de las inversiones de una manera novedosa, creativa y transparente, cuidando simultáneamente el rendimiento financiero y el impacto social de la inversión.

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