martes, 22 de noviembre de 2016

Buenos días, 22 de noviembre de 2016. Santa Cecilia. Patrona de los músicos



La única forma de hacer un gran trabajo es amar lo que haces.
Steve Jobs.
 
 

VIDEO
 
 
 
SANTORAL
 
Cecilia,
virgen y mártir (s. III)
PATRONA DE LOS MUSICOS
 
Filemón, Apfías, Columbano, Ultán, confesores; Agapión, Sisinio, Agapio, Julián, Ulberto, Marcos, Esteban, Mauro, mártires; Pedro Esqueda Ramírez, sacerdote y mártir; Pragmacio, obispo; Daniel, Sabiniano, abades; Eugenia, Trigida, abadesa de Oña.

 
 
REFLEXIÓN:
 
Durante la guerra de Biafra en 1967 nació el derecho a la injerencia humanitaria, en este caso para acudir en ayuda de millones de víctimas de una hambruna sin precedentes.
 
Hay otro drama que hace menos ruido y, sin embargo, está mucho más cerca de todos nosotros: el drama de las familias que sufren, de esas parejas infelices que terminan rompiendo o ignorándose mutuamente. Esos hombres que duermen todas las noches en el sofá sin atreverse a contárselo a nadie, o sin nadie dispuesto a escuchar, y se resignan, ¿quizás el vecino de al lado? Esa pareja de la que quizás fuiste testigo en su matrimonio hace unos años y a los que ya no ves, pero que sabes que hay algo que no… Pero eso ya no te concierne, y además ellos tampoco te han pedido nada.
 
Así que sigues con tu vida y luego un día te enteras de que esta antigua pareja de amigos se ha divorciado. Como mucho, te da lástima, y luego piensas que menudo fastidio, ¿a quién invitaréis ahora a las cenas: a ella o a él?
 
Eres una persona generosa, que ayuda a sus vecinos enfermos o aconseja a un amigo sobre cómo rehacer su currículum. Pero una pareja que va mal, eso es algo más incómodo, y además quizás te devuelva a tus propios interrogantes con tu pareja. De todas, formas, ¿cómo ibas a ayudarles? Ni que fueras psicólogo.

 
Atrévete a decir la verdad a tus amigos
 
Y sin embargo puedes ayudar mucho a estas parejas que conoces bien, que sufren, pero que responden con buen gesto, “va todo bien, gracias”, un domingo por la mañana les preguntas por enésima vez que qué tal les va.
 
Pero ¿ayudarles cómo, concretamente? Hablando de ti, por ejemplo, de tu propia relación, de vosotros en realidad. Salir a cenar por ahí no es algo que aparezca en televisión, pero la buena imagen que cada uno se cree obligado a dar, ¿no es todavía más desalentadora para aquellos cuya vida no fluye tranquila como el apacible discurrir de un río?
 
¿Te atreverías a pasar una hora con este amigo o esta amiga para decirle que te sientes impotente para ayudarle, pero que le ofreces tu tiempo y tu empatía?
 
¿Irías a ver a esta pareja de vuestro grupo de amigos para aconsejarles que buscar la ayuda de un profesional no es una prueba de debilidad, sino de valentía? ¿Tendrías el valor de hablar cara a cara con ese colega cuya conducta ofende a todos, pero que nadie se lo dice?
 

La injerencia equilibrada
 
A veces es más fácil donar dinero contra el hambre que atreverse a hacer una injerencia, una intervención, en una pareja de amigos. Es más divertido llevar una pamela en sus bodas que ponerse el casco azul en sus conflictos. Y sin embargo, ¿nos solidarizamos con esas parejas que no pueden más, con esos amigos que son infelices juntos? ¿Les deseamos su bien o somos espectadores?
 
Es cierto, cuanto más cerca estés más delicado es ayudar, porque no eres objetivo y el sufrimiento también te afecta. ¡Pues entonces delega!
 
Por supuesto, la injerencia tiene riesgos, y es posible que incluso la reconciliación de tus amigos sea a tu propia costa, con tu sacrificio. Otro riesgo sería el de escuchar confidencias íntimas, incluso el de llegar a suscitar involuntariamente una transferencia afectiva.
Hay que saber guardar las distancias y ayudar, pero conociendo los límites. Nada de jugar a ser el eterno salvador, disponible las 24 horas: existe el peligro de instaurar una relación distorsionada, incluso de caer en el triángulo de Karpman y convertirte en perseguidor.
 
¡Métete en la vida de los demás!
Es más divertido llevar una pamela en sus bodas que ponerse el casco azul en sus conflictos
 
 
ORACIÓN:

Oración a San Antonio para la restauración matrimonial

Glorioso San Antonio, tú que has ejercido el poder divino de encontrar todo aquello estaba perdido, ayúdame a recuperar la gracia de Dios que recibí en el sacramento del Matrimonio
 
Que mi pareja y al igual que yo, podamos volver a sentir la fortaleza, el ánimo, la esperanza y la fe, que un día nos tuvimos y que hoy se ha visto debilitada debido a los rumbos y decisiones equivocadas que hemos tomado en la vida.
 
Ayúdanos a encontrar nuevamente ese amor servicial en el que nos desvivíamos el uno por el otro para hacer feliz al otro. Que esa caridad vuelva a encenderse como una llama inextinguible para que una y alegre los corazones de ambos.
 
Que podamos encontrar momentos para donarnos el uno al otro en la intimidad de nuestra relación y hacer sentir al otro cuánto apreciamos su presencia y el tiempo compartido.
 
Oh San Antonio, ayúdanos a encontrar nuevamente el deseo de amarnos sin medidas.
 
Que podamos encontrar el perdón para las situaciones dolorosas que hemos vivido y sanar todas las heridas que nos hayamos podido causar en momentos de inmadurez e indiferencia.
 
Ven y fortalece nuestro espíritu para que podamos, cada uno de nosotros, amar más a Dios por sobre todas las cosas, dedicarle un tiempo personal y volver a encontrar formas de reconciliación, a medida que nos reconciliamos con Él.
 
Oh estimado San Antonio, bendice y protege a mi familia; mantenla unida en el amor, ese amor que nos sostiene en cada una de nuestras necesidades cotidianas, y mantenla libre del mal.
 
Bendice a mi cónyuge (nómbralo) y a mí. Ayúdanos a vivir con dignidad a través de los frutos de nuestro trabajo para que podamos tener la oportunidad de criar y educar a los hijos que el Señor nos ha dado y que vendrán si así Él lo desea.
 
Bendice a nuestros hijos, que puedan mantenerse sanos y con bondad en el corazón.
 
Ayúdalos a que nunca se pierdan por el camino, y si esto pasase, ayúdales a encontrar el camino de regreso al amor.
 
Ayúdalos, además, a concentrarse en sus estudios y a ser personas preparadas para el futuro. No permitas que pierdan su fe y su pureza en medio de las muchas ocasiones que el mal les tentará en su crecimiento espiritual y personal.
 
Ayúdanos a comprender a nuestros hijos y a guiarlos a través de nuestras palabras y nuestro ejemplo de modo que siempre puedan aspirar a los más nobles ideales de la vida y ser capaces de poner en práctica su vocación humana y cristiana.
Amén
 
Oración para encontrar la gracia

Amado San Antonio, glorioso sirviente de Dios, famoso por tus méritos y milagros poderosos, ayúdanos a encontrar todo esto que perdimos. Asístenos con tu ayuda en los momentos de tentación; e ilumina nuestras mentes en la búsqueda de la voluntad de Dios. Ayúdanos a encontrar de nuevo la vida de la gracia, esa gracia que una vez destruyó nuestro pecado, y que nos lleva a la posesión de la gloria que nos ha prometido el Salvador. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 
***************************
ESPECIAL BUENOS DÍAS
**************************
5 pasos para hacer de tu hijo una persona más amable
¿Hay que enseñar a ser amable? ¡Más de lo que piensas!

Tabla de contenido

1. Haz que “cuidar de los otros” sea también una prioridad 

2. Ofrecer oportunidades para que los niños sean atentos y agradecidos 

3. Expandir el círculo de relaciones de tu hijo 

4. Ser un modelo firme para el niño 

5. Ayudar al niño a lidiar con sus sentimientos destructivos 

  1.  Haz que “cuidar de los otros” sea también una prioridad

Los niños necesitan aprender a equilibrar sus necesidades con las necesidades de los otros.
Más importante que ser feliz, es ser amable. Porque -ironías de la vida- enfocarse en la felicidad y en la conquista personal no parece aumentar la realización de los niños o su felicidad.

Según una investigación americana, los niños de comunidades ricas que están sometidos a una presión intensa de conquista por parte de sus padres no parecen superar a otros estudiantes.

Los padres que intentan preservar la felicidad de sus hijos, protegiéndoles constantemente contra las adversidades, pueden estar impidiéndoles aprender estrategias de enfrentamiento que son cruciales para la felicidad a largo plazo.

Los padres que no priorizan que sus hijos sean amables con los demás, pueden privarles de la oportunidad de desarrollar habilidades fundamentales de relación, y las relaciones fuertes son una de nuestras fuentes más importantes y duraderas de bienestar.

  1. Ofrecer oportunidades para que los niños sean atentos y agradecidos


Nunca es demasiado tarde para volverse una persona amable, pero esto no pasa sin ayuda. Los niños necesitan practicar el cuidado de los demás y necesitan expresar gratitud a aquellos que les cuidan.

Los estudios muestran que las personas que tienen costumbre de expresar agradecimiento son más propensos a ser útiles, generosos, compasivos y también son más propensos a ser felices y saludables.

Es importante estar atento a que los hijos aprendan a tratar a los ancianos con respeto, aunque estén cansados, distraídos o se sientan mal.

Aprender a ser solidario es como aprender a jugar un deporte o tocar un instrumento. Son lecciones diarias de repetición. No recompenses a tu hijo por ayudar en casa: lo que sólo hay que premiar son los actos inesperados de bondad.

Es importante discutir con tu hijo sobre historias de solidaridad, justicia e injusticia que aparecen en los medios de comunicación o en las propias vidas.
  1. Expandir el círculo de relaciones de tu hijo

Casi todos los niños se mueven en un pequeño círculo de familiares y amigos. Nuestro desafío es ayudar a nuestros hijos a ser atentos con alguien fuera de ese círculo, como el nuevo compañero de clase, alguien que no habla tu idioma o alguien que vive en un país distante.

Asegúrate de que tus hijos sean respetuoso y agradecidos con todas las personas de su entorno, sea un conductor de autobús o una camarera.

No se trata de acercarse a cualquier extraño y saludarle, sino de saber decir “gracias” a aquellos que nos hacen un favor o servicio.

Incentiva a tus hijos a cuidar de los más vulnerables, como consolar a un colega que fue molestado. Usa una historia del periódico o de la TV para ayudar a tu hijo a pensar en las dificultades que pasan los niños en otros países.
  1. Ser un modelo firme para el niño

Los niños aprenden valores éticos, observando las acciones de los adultos a los que respetan. Ser ejemplo de respeto cuando actúas en interacción con otros adultos es importante en la vida de tus hijos.

Los padres tienen que ser un modelo moral, lo que significa que tenemos que practicar la honradez y la justicia. Pero eso no significa ser perfecto siempre. Para tener el respeto y la confianza de nuestros hijos, necesitamos reconocer nuestros errores y faltas.

También tenemos que respetar el pensamiento de los niños y oír sus puntos de vista, mostrándoles cómo queremos que traten a otras personas.

Conversar sobre dilemas éticos a la hora de comer, como por ejemplo: “¿Debo invitar a un nuevo vecino a mi fiesta de cumpleaños, cuando mi mejor amigo no quiere que lo haga?” es un buen ejercicio.
Llevar a cabo algún servicio comunitario, al menos una vez al mes, junto con tu hijo, es muy provechoso.

  1. Ayudar al niño a lidiar con sus sentimientos destructivos

Muchas veces, la capacidad de ser amable con los demás está dominada por la rabia, la vergüenza, la envidia y otros sentimientos negativos.

Tenemos que enseñar a los niños que estamos sujetos a todos estos sentimientos, pero que algunas formas de afrontar lo que sentimos no funcionan. Los niños necesitan nuestra ayuda para aprender a lidiar con los sentimientos de forma productiva.

Esta es una manera sencilla de enseñar a tus hijos a calmarse: dile a tu hijo que pare, que respire hondo por la nariz y espire por la boca, y cuente hasta cinco.

Primero experimenta esto cuando tu hijo está calmado, y después úsalo cuando esté alterado. Con el tiempo esta práctica puede ayudar a tu hijo a no alterarse y a expresar sus sentimientos de una forma más apropiada.

Artículo publicado por Fabiana Santos en el blog Tudo sobre minha mãe 

***************

No hay comentarios:

Publicar un comentario