jueves, 17 de noviembre de 2016

Buenos días, 17 de noviembre de 2016. Santa Isabel de Hungría




Cuando te levantes por la mañana,
piensa en el precioso privilegio de estar vivo,
respirar, pensar, disfrutar y amar.
Marco Aurelio.
 
 

VIDEO
La corresponsabilidad en el hogar
 

RETO DEL DÍA

Disfrutar del "aquí" y el "ahora".

Te invito a que le pidas a Cristo poder vivir el "presente", ¡el regalo que es hoy! Y, a lo largo del día, para una vez para mirar al Cielo y darle las gracias: una sonrisa, un rayo de sol, un plato de comida caliente... Deja que Cristo lleve tu vida, ¡y disfruta de lo que te pone por delante! ¡Feliz día!
 
 
 
SANTORAL

Isabel de Hungría,
reina (1207-1231)
patrona de Bellas Artes y de la Asociación Nacional de Manicuras.
 
Gregorio Taumaturgo, Dionisio, Hugo, Aniano, Gregorio de Tours, obispos; Acisclo, Victoria, Amón, Alfeo, Zaqueo, Diófilo, Matrona, Tecla, Heraclia, mártires; Eugenio, diácono; Ilda, abadesa; Salomé de Galitzia, reina.
 

 
 
REFLEXIÓN:

¿Buscas consuelo?
onsuelo
Vitaminas para caminar
 
1.- Lo más fácil hoy será quejarte de las inmoralidades sociales. Lo difícil es identificarte internamente con ese mundo de pecado y hacerlo propio. Jesús “que no tenía pecado se hizo pecado por nosotros”.
 
2.- La Cruz no se lleva tanto sobre los hombros cuanto en el alma. ¿Qué es una cruz de madera cuando el alma tiene que cargar con una tristeza de muerte o de miedo o incluso de asco por la vida? Jesús murió en el alma en el Huerto, antes de morir crucificado en el Calvario.
3.- Es terrible estar en casa y ver cómo los tuyos se olvidan de ti. Viven su propio mundo sin que les interese el tuyo. Jesús lo sabe bien. Mientras Él sufre su agonía de muerte, los suyos duermen tranquilos.
 
4.- Es duro buscar a alguien con quien desahogar las penas del alma y sentir que no tienen tiempo para ti. Jesús fue a buscar consuelo en los tres discípulos, pero ellos tampoco tuvieron tiempo. Estaban cansados. Siempre estamos cansados para escuchar a los demás.
 
5.- Cuando nadie tiene tiempo para ti, sólo te queda un camino: desgranar las penas de tu alma, hechas oración, en el Corazón del Padre. No te las quitará, pero te dará fuerzas para superarlas.
 
6.- ¿Le pides a Dios consuelos espirituales? ¿No te es suficiente que te haga capaz de seguir tu camino de fidelidad? Los consuelos, como las penas, pasan. La fidelidad queda. Lo que te hace grande ante Dios no son tus consolaciones, sino tus fidelidades.
 
7. – No esperes estar bien para ayudar a los demás. Quien espera sentirse bien para ayudar al hermano, nunca le ayudará, porque nunca se sentirá suficientemente bien.
 
 
 
ORACIÓN:

Dios mío, hoy quiero presentarme ante Ti con el rostro y corazón humilde, reconociendo tu inmensidad, para pedirte que me des una fe y una valentía capaz de enfrentar todos los desafíos y poder vencer en tu nombre. Ven y abre caminos de bendiciones para mí a lo largo de este día. Ayúdame a replantearme aquellos proyectos que no podido culminar y dame soluciones para que llevarlos a cabo según tus designios. Gracias por hacerme sentir que soy amado por Ti y por no rechazarme debido a mis constantes pecados. Confío en que ahora derramas tu bendición poderosa sobre mí para que esté listo para los retos de este nuevo día. Amén
 
Reflexión del Papa Francisco

El Reino de Dios no es un espectáculo. El espectáculo, tantas veces es la caricatura del Reino de Dios.
 
¡El espectáculo! El Señor jamás dice que el Reino de Dios es un espectáculo. ¡Es una fiesta! Pero es diferente. Es fiesta, ciertamente, es bellísima. Una gran fiesta. Y el Cielo será una fiesta, pero no un espectáculo. Y nuestra debilidad humana prefiere el espectáculo.
 
Tantas veces el espectáculo es una celebración – por ejemplo en las bodas – a las que se presenta gente que más que a recibir un Sacramento va a hacer el espectáculo de la moda, del hacerse ver, de la vanidad. En cambio, el Reino de Dios es silencioso, crece dentro. Lo hace crecer el Espíritu Santo con nuestra disponibilidad, en nuestra tierra, que nosotros debemos preparar. También para el Reino, llegará el momento de la manifestación de la fuerza, pero será sólo al final de los tiempos:
El día que hará rumor, lo hará como el rayo, chispeando, que se desliza de un lado al otro del cielo. Así será el Hijo del hombre en su día, el día que hará rumor.
 
Y cuando uno piensa en la perseverancia de tantos cristianos, que llevan adelante su familia – hombres, mujeres – que se ocupan de sus hijos, cuidan a los abuelos y llegan a fin de mes sólo con medio euro, pero rezan. Ahí está el Reino de Dios, escondido, en esa santidad de la vida cotidiana, esa santidad de todos los días. Porque el Reino de Dios no está lejos de nosotros, ¡está cerca! Ésta es una de sus características: cercanía de todos los días.
 
También cuando describe su venida, en una manifestación de gloria y de poder, Jesús añade inmediatamente que antes es necesario que Él sufra mucho y sea rechazado por esta generación. Lo que quiere decir que también el sufrimiento, la cruz, la cruz cotidiana de la vida – la cruz del trabajo, de la familia, de llevar adelante bien las cosas – esta pequeña cruz cotidiana es parte del Reino de Dios.
 
Y terminó diciendo: pidamos al Señor la gracia de cuidar el Reino de Dios que está dentro de nosotros con la oración, la adoración y el servicio de la caridad, silenciosamente.
 
El Reino de Dios es humilde, como la semilla: humilde pero se vuelve grande, por la fuerza del Espíritu Santo. Debemos dejarlo crecer en nosotros, sin vanagloriarnos: dejar que el Espíritu venga, nos cambie el alma y nos lleve adelante en el silencio, en la paz, en la tranquilidad, en la cercanía a Dios, a los demás, en la adoración a Dios, sin espectáculos (Homilía en Santa Marta, 15 de noviembre de 2014)
 
Oración de Sanación

Amado Padre, me levanto pensando que sólo Tú me puedes dar la paz y la fuerza que necesita mi corazón para caminar a través de los caminos hostiles de mi vida que me han robado el aliento y el ánimo de vencer
 
Ven Señor, abre caminos de bendición y esperanza, permite que sea fuerte y valiente en mis proyectos y pueda construir sólidas relaciones que me hagan crecer en el camino del amor y la fe. Muchos son los que hoy buscan tu Reino entre lo despampanante, lo que deslumbra y parece espectacular; pero Tú no obras de ese modo, tu Reino no viene en grandes acontecimientos, sino que se manifiesta en lo sencillo
 
Tu Reino existe en cada pequeño gesto de amor, y hasta en el pequeño sufrimiento de nuestras vidas que recibimos con paciencia y alegría, el cual nos enseña que, más allá del dolor y las penas, se encuentra tu amistad y felicidad para siempre. Tu Reino es el reino del Amor, de la alegría, de las bondades y de los sueños logrados. Tu Reino es la eterna fiesta del amor, en la que me abres tu mano poderosa y me dejas ser parte de tu banquete celestial
 
Quiero abrirme a una vida llena de Ti, que tu amor habite en mi corazón, y como semilla, haga florecer en él, el Reino de tu alegría, para que se manifieste, no sólo en mi vida, sino también en la de mis hermanos y hermanas.
Transfórmame, Señor, en un anunciador eficaz de tu palabra, para que, a través de su fuerza sanadora, me hagas sentir la plenitud del Amor. Sólo Tú y nadie más que Tú, reina en mi vida. Que toda mala inclinación contraria a tu voluntad, sea destruida y desterrada para siempre de mi vida. Amén
 
Frase de reflexión del Papa Francisco:
"Jesús es el Buen Pastor. Nos busca y está cerca de nosotros aunque seamos pecadores, sobre todo porque somos pecadores". Papa Francisco
 
 

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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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¿Es verdad que la Virgen baja a librar a las almas del Purgatorio?

El Purgatorio no es una doctrina tardomedieval: tenemos testimonios muy antiguos de oración en sufragio y para la purificación de los difuntos que atestiguan esta creencia. Por ejemplo, algunas inscripciones tumbales, desde el siglo III-IV, piden oraciones por el difunto e invocan su purificación, así como las liturgias fúnebres de sufragio y las oraciones privadas por los difuntos son atestiguadas por los Padres de la Iglesia desde el siglo III (por ejemplo Tertuliano).

El primer texto que ofrece una doctrina del Purgatorio más elaborada fue el Prognosticon futuri saeculi de san Juliano de Toledo (escrito entre el 687 y el 688), el cual, con la expresión ignis purgatorius (lib. II, cc. 20-23) describe una perspectiva “purgante mediante fuego”. Se trata de una descripción que da pie a pensar en el Purgatorio como en un lugar, pero esto sucede por la limitación de nuestro lenguaje.

En realidad lo que es esencial en el texto es la obra de purificación de las almas que, tras sobrevivir a la muerte del cuerpo, esperan tanto la purificación como la resurrección al final de los tiempos. Obviamente la idea del fuego proviene de la Biblia: de Sb 3,6 (los ha probado como oro al crisol) y Ecl 2,5 (porque con el fuego se prueba el oro, y a los hombres justos en el crisol del dolor).

Sobre el Purgatorio como lugar, los cristianos no católicos tendrían mucho que decir. En realidad, si lo consideramos como una dimensión de purificación misericordiosa, encontramos un mayor consenso por parte de las diversas confesiones cristianas, sobre todo con los ortodoxos.

En todo caso, desde san Juliano en adelante, la Iglesia ha hablado al menos dos veces y oficialmente sobre el Purgatorio. La primera vez con la constitución Benedictus Deus del Papa Benedicto XII (29 enero 1336); la segunda, con la Carta sobre algunas cuestiones relativas a la escatología de la Congregación para la Doctrina de la Fe en 1979.

Por tanto, la Iglesia sostiene con certeza la supervivencia del alma a la muerte del cuerpo, como también un acto misericordioso de purificación ofrecido a las almas que la necesitaran antes de la visión beatífica. Esto no sucede necesariamente en un lugar: el espacio y el tiempo son categorías humanas que no sabemos si son pertinentes para hablar de la realidad consiguiente a la muerte.

Sostener el descendimiento de la Virgen al Purgatorio para “liberar” las almas y llevarlas al Paraíso es contrario a un aspecto del segundo texto citado, en cuanto que la purificación se vería como prisión y castigo, cuando el Purgatorio es algo totalmente distinto.

La purificación no tiene característica de castigo, aunque su experiencia comporte la pena del no acceso a la visión de Dios, pero no debemos pensar que constituya un sufrimiento, por tanto su conclusión no debe ser consecuencia de una liberación, sino más bien de una fiesta:  in primis la fiesta del encuentro con Cristo.

Por tanto: no siempre nuestra creencias devocionales reflejan plenamente la enseñanza de la Iglesia; en este caso, si consideramos la purificación como un castigo, acabamos por oscurecer el aspecto misericordioso de la oferta de una ocasión de purificación de las almas por parte de Dios.

Implicar a la Virgen en esta obra de misericordia enclavada directamente en el misterio de Cristo muerto, resucitado, ascendido al cielo y glorificado no sería estrictamente necesario sino en la medida en que se la considere oportunamente asociada a la suerte de su Hijo.

Sin quitar nada a la Virgen, esta devoción popular corre el riesgo de sobreexaltarla con resultados contraproducentes: en este caso se podría oscurecerla presencia de Cristo en la misericordial de la purificación, centrada en el Misterio Pascual del Señor, y además pasaría a segundo plano la dinámica trinitaria en la que consiste el acceso a la plena comunión con Dios Trino, Padre, Hijo, Espíritu.

Artículo publicado originalmente en Toscana Oggi

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