miércoles, 16 de noviembre de 2016

Buenos días, 16 de noviembre de 2016. Santa Margarita



Nuestra mayor debilidad es rendirnos.
La forma más segura de tener éxito es intentarlo siempre una vez más.
Thomas Edison.


EL RETO DEL DÍA

Seguir esa voz en tu interior que te invita a contar con el otro.
Seguro que mientras trabajas, o cuando vas a hacer algo, te surge pensar en alguien que podría ayudarte, darte un consejo o echarte un cable. Hoy prueba a mirar con cuatro ojos en lugar de con dos: los tuyos y los de Cristo. Disfruta del regalo que nos hace el Señor poniendo a personas que nos quieren a nuestro lado.

VIDEO

SANTORAL
Margarita de Escocia,
reina, esposa y madre de familia (c. a. 1046-1093)
Matilde, Inés, vírgenes; Balsamia, Elpidio, Marcelo, Emilión, Eustoquio, confesores; Euquerio, Fidencio, Edmundo, obispos; Marino, Segundo, Frontón, Rufino, Marcos, Valerio, Roque González y compañeros mártires; Otmaro, abad; Patrocinio, eremita.



REFLEXIÓN:

Unas sencillas palabras de afecto

Cierto día, una maestra pidió a sus alumnos que escribieran el nombre de cada compañero de clase y, junto al nombre, la cosa más bonita que pudieran decir de cada uno de ellos. Luego, durante ese fin de semana, la maestra puso el nombre de cada uno de sus alumnos en hojas separadas de papel y copió en ellas todas las cosas buenas que cada uno de sus compañeros había escrito. El lunes entregó a cada alumno su lista y casi inmediatamente toda la clase estaba sonriendo.

¿Es verdad?”, escuchó como alguien susurraba, “yo nunca supe que podía significar algo para alguien”… y “Yo no sabía que mis compañeros me querían tanto”…

Años más tarde uno de los estudiantes murió en Vietnam y la maestra asistió a su funeral. En la iglesia estaban sus compañeros de clase y la maestra fue la última en acercarse al ataúd. Mientras estaba allí, uno de los soldados de la guardia de honor se acercó a ella y le preguntó:
– “¿Era usted la profesora de Marcos?”
– “Sí”, le respondió.
– “Marcos hablaba mucho acerca de usted”, le dijo el soldado.

Después del funeral la mayoría de los compañeros de Marcos fueron juntos a comer con los padres de Marcos y la profesora. El papá, sacando una billetera, dijo a la profesora:
– “Queremos mostrarle algo, lo encontraron en la ropa de Marcos. Pensamos que usted lo reconocerá”, y abriendo la billetera, sacó cuidadosamente un pedazo de papel remendado y muy gastado por el uso.

Era la hoja en la que ella había registrado todas las cosas buenas que los compañeros de Marcos habían escrito acerca de él.

– “Gracias por haber hecho lo que hizo”, dijo la madre de Marcos, “como usted ve, Marcos lo guardaba como un tesoro.”

Los compañeros de Marcos comenzaron a juntarse alrededor de la maestra… Carlos sonrió y dijo tímidamente: “Yo todavía tengo mi lista, está en mi diario”.

La esposa de Felipe dijo: “Felipe me pidió que pusiera el suyo en nuestro álbum de boda”.

Entonces Victoria, otra de sus compañeras, metió la mano en su cartera y sacando su billetera, mostró al grupo su gastada y arrugada lista: “Yo la llevo conmigo todo el tiempo”.

La maestra, con los ojos llenos de lágrimas, les dijo: “¡No imaginaba que unas sencillas palabras de afecto escritas en una hoja de papel podían haber calado tan hondo!”

Moraleja:  ¿comprendes el poder que tienen tus palabras, para bien o para mal? Una palabra de afecto, de apoyo, de perdón, o de ánimo, tiene un poder inestimable para quien las recibe… ¿Qué algunos no las merecen? Piensa en cómo Jesús nos miró desde la Cruz con infinita misericordia. Pídele a Él que te enseñe a rescatar lo bueno que hay en cada persona.

Hoy, ora por todos y proponte decirles lo bueno que tiene cada uno… ¡serás un instrumento de Jesús!


ORACIÓN:

Oración preparatoria 
(para ponerme en presencia de Dios)

Señor, estoy aquí. Sí, estoy aquí con todo mi ser. ¿Cómo me encuentro? Creo que eso lo sabes mejor Tú, que yo mismo. Mi cabeza, llena de preocupaciones, me roba la paz. Por ello, abandono todo en Ti; en este momento de oración déjame ponerme en la paz de tu presencia.


Reflexión del Papa:

Ésta es una de las preguntas que todo cristiano se hace, o al menos debería hacerse. La jaculatoria ¡Venga tu reino!, tan característica del movimiento RegnumChristi, muestra esta urgencia por la instauración del Reino de Dios en la tierra.

Pero ¿acaso no dice Jesús que el Reino de Dios ya está entre nosotros? Sí, lo está, pero no en toda su plenitud. Cristo a través de su pasión, muerte y resurrección instauró su reino en la tierra quedándose con nosotros en la Santa Eucaristía.

Pero debido al don de nuestra libertad, existe un terreno en el cual Él no puede reinar, en el que su reino no puede entrar si no le abrimos paso. Ese terreno es nuestro corazón. Dios nos ama tanto que no es capaz de forzarnos a amarle. Es un acto que dejó a la libertad del hombre: Amar u odiar a Dios.

Jesús, cuándo comprenderé, que te mueres de amor por reinar en mi corazón. La verdad es que yo también quiero que reines en él, pues entre más busco llenarlo con cosas que no son Tú, más vacío e infelicidad experimento. Ven a reinar, sí ven a reinar en mi corazón. Que la gracia de tu amor purifique cada rincón de mi vida. Si bien, lo quiero de verdad, no tengo la fuerza para renunciar a todo aquello que me tiene atado y me impide darte mi corazón.

Sólo con tu amor podré sanarme, sólo con tu amor podré vivir. Lléname, Señor, te entrego mi corazón para que lo cambies, sólo Tú puedes hacerlo. Cerraré los ojos del alma y repetiré con calma en mi interior, Jesús yo confío en Ti.

«Jesús desea que el Espíritu Santo estalle como el fuego en nuestro corazón, porque sólo partiendo del corazón el incendio del amor divino podrá extenderse y hacer progresar el Reino de Dios. No parte de la cabeza, parte del corazón. Y por eso Jesús quiere que el fuego entre en nuestro corazón. Si nos abrimos completamente a la acción de este fuego que es el Espíritu Santo, Él nos donará la audacia y el fervor para anunciar a todos a Jesús y su confortante mensaje de misericordia y salvación, navegando en alta mar, sin miedos.»

(Homilía de S.S. Francisco, 14 de agosto de 2016).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a hablar con mucho amor con Aquel que te ama.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.


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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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¿Sabes cuál es el miedo más grande de Papa Francisco?



No reconocer a Jesús en los más débiles y necesitados’
El Papa instó a los fieles a realizar una ‘revolución cultural’ a través de las obras de misericordia

Tabla de contenido

  1. Sí cada uno de nosotros cumple una obra de misericordia, esto será una revolución.  ¡Todos!”. 
  2. En un mundo donde reina la indiferencia, las obras de misericordia son el mejor antídoto contra ella, porque nos educan a estar atentos a las necesidades más elementales de nuestros «hermanos más pequeños» y vulnerables”, dijo. 
  3. Ante una persona afligida. “¡Pero, no tengo tiempo¡ Me paro, lo escucho, pierdo tiempo y lo consuelo. Ese es un gesto de misericordia hecho no solo a él, sino a Jesús”. 


El papa Francisco sorprendió a los fieles presentes en la plaza de San Pedro manifestando su miedo más grande: ‘No reconocer a Jesús en los más débiles y necesitados’, además pidió a los cristianos de unirse a una ‘revolución cultural’ forjada por las obras de misericordia espirituales y corporales.

Lo hizo durante la audiencia general de este miércoles 12 de octubre de 2016 en la Plaza de San Pedro.

Tengo miedo que el Señor pase frente de mí encarnado en las personas pequeñas y necesitadas. Tengo miedo que el Señor pase delante de mí y yo no lo reconozca”, dijo el papa Francisco inspirado en la frase de San Agustín: «Timeo Iesum transeuntem» (Serm., 88, 14, 13).

Temer el paso de Jesús”, parecería extraño dicho por el Vicario de Cristo en la Tierra. Sin embargo, explicó que la cuestión puesta por San Agustín se refiere a “nuestros comportamientos”.

Porque frecuentemente estamos distraídos, indiferentes, y cuando el Señor pasa cerca a nosotros perdemos la ocasión”. Es decir, no vemos a Jesús en las personas necesitadas y afligidas.

De esta manera, instó a que las obras de misericordia (cf. Mt 25, 31-36) despierten en nosotros la capacidad de hacer viva y vigorosa la fe por medio de la caridad.

Estoy convencido que a través de estos simples gestos cotidianos podemos realizar una verdadera revolución cultural, como ha sido en el pasado”, sostuvo.

Jesús no pide cosas extraordinarias, pide gestos simples y constantes de amor por los hermanos más frágiles y necesitados.

Sí cada uno de nosotros cumple una obra de misericordia, esto será una revolución.  ¡Todos!”.


Los santos – continuó– no son recordados hoy por las grandes obras que han realizado, sino por la caridad que han sabido transmitir”.

Así, ha puesto como ejemplo a Madre Teresa de Calcuta, recientemente canonizada, reconocida no por las casas que fundó en todo el mundo, sino por agacharse frente a los más pobres para restituirles la dignidad.

En un mundo donde reina la indiferencia, las obras de misericordia son el mejor antídoto contra ella, porque nos educan a estar atentos a las necesidades más elementales de nuestros «hermanos más pequeños» y vulnerables”, dijo.


Asimismo, en referencia a las obras espirituales, afirmó que soportar pacientemente a las personas molestas podría parecer una cosa poco importante, que nos hace sonreír, al contrario contiene un sentimiento de profunda caridad”.

Y así sucesivamente para las otras seis obras espirituales: aconsejar a los que dudan, enseñar a los ignorantes, corregir a los pecadores, consolar a los afligidos, perdonar a los que nos ofenden, rezar a Dios por los vivos y los muertos.

Igualmente explicó que ‘perder tiempo’, entre comillas, con el que lo necesita también es un gesto de misericordia.

Ante una persona afligida. “¡Pero, no tengo tiempo¡ Me paro, lo escucho, pierdo tiempo y lo consuelo. Ese es un gesto de misericordia hecho no solo a él, sino a Jesús”.

Por último, el Papa saludó cordialmente a los peregrinos en lengua española, en particular a los provenientes de España y Latinoamérica.

Que el Espíritu Santo encienda en nosotros el deseo de practicar las obras de misericordia, para que nuestros hermanos sientan presente a Jesús, que no los abandona en sus necesidades sino que se hace cercano y los abraza con ternura. Muchas gracias”.

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