lunes, 17 de octubre de 2016

Buenos días, 17 de octubre de 2016. San Ignacio de Antioquía

El hombre se supera a sí mismo infinitamente
porque siempre está en camino hacia la plenitud infinita.
Blaise Pascal



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SANTORAL
Ignacio de Antioquía, mártir,
obispo y Padre de la Iglesia (c. a. 40-107)
Víctor, Alejandro, Mariano, Mamelta, Balduino, Exuperia, Etelredo, Etelberto, Florencio, Erión, mártires; Herón, Florencio, Víctor, obispos; Nothelmo, confesor; Catervo, Clemente, Dulcidio, Zanón, Régulo, abades; Andrés de Creta, ermitaño.



REFLEXIÓN:

Un trozo de chocolate

La historia de esta sobreviviente del Holocausto en un campo de concentración

Francine Christophe tiene 83 años. Es una escritora y poeta francesa judía. Nació en 1933, año en que Hitler tomó el poder.

Al participar en Human, un documental que pretende examinar los conceptos de humanidad y qué significa ser humano, relata su deportación al campo de concentración de Bergen-Belsen en el norte de Alemania y un hecho increíble que vivió ahí:
Los niños deportados “privilegiados” tenían derecho a llevar dentro de una bolsita 2 o 3 cosas pequeñasLa madre de Francine llevó dos pequeños trozos de chocolate para dárselos el día en que estuviera “hecha un desastre”. De esta manera lograría reanimar a su pequeña hija…

Sin embargo, la madre de Francine, después de preguntarle a su hija, decidió darle estos preciados pedazos de chocolate a una compañera de prisión que estaba a punto de dar a luz, que estaba tan delgada que no se notaba el embarazo.

Afortunadamente la madre y el bebé sobrevivieron. Seis meses después el campo fue liberado y el bebé lloró por primera vez…
Muchos años más tarde Francine decide realizar una conferencia titulada“
​ ​
¿Si hubiera habido psicólogos en 1945, cuando volvimos?”, que trataba de cómo habría sido si los sobrevivientes del campo de concentración hubieran tenido asesoramiento psicológico.

A esta conferencia asistieron psicólogos, psiquiatras, psicoterapeutas, sobrevivientes, curiosos, etc.

Antes de comenzar la charla, se le acercó una mujer y dijo que era psiquiatra y que tenía algo para Francine Christophe. Metió su mano al bolsillo, sacó un paquete de chocolate y se lo entregó al momento que le dijo: “Soy el bebé”.

Moraleja: … piensa… medita… reflexiona…


ORACIÓN:

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, aquí me encuentro para ponerme verdaderamente en tu presencia; para colocar todas mis preocupaciones, distracciones, ilusiones en tus manos. Si me cuesta apartarme de lo mío, te pido una gracia especial, pues mi único deseo es encontrarme ahora contigo. En tus manos, Madre mía.

Reflexión del Papa

Dichosos todavía más los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica. ¿Verdaderamente son más dichosos ellos que los que se entregan simplemente a las alegrías de esta tierra? Las promesas del Evangelio no hacen fiesta, ruido al presentarse; su elocuencia es su silencio, quizá su falta de esplendor, de lujo, de brillo. Son promesas que, a primera vista, provocan incluso un poco de temor a quien las busca entender. Por otro lado, –pero esto solo lo puede comprobar quien acepta el reto- es verdad que quien vive según el Evangelio, según el modelo de Cristo, encuentra una belleza sinigual en la vida.
Tantas veces me invitas Tú, Señor, a aceptar tu buena nueva, tu nuevo mensaje de que puedo ser un hombre nuevo, una mujer nueva, modelado o modelada por Ti. Quiero, en verdad, ser dócil: también en medio de los problemas, de los malos entendidos durante el día, de los trabajos de diario, de los encuentros difíciles, de las ingratitudes o las frustraciones, de las exigencias nuevas que se puedan presentar en mi vida. Quiero ser dócil a tu mensaje, vivir de una manera nueva, con un corazón nuevo renovado en Ti. Con un corazón que lata a la par del tuyo y  que acepte tomar la puerta estrecha, confiando en que son dichosos quienes escuchan tu palabra y la ponen en práctica.

¿Doy testimonio de mi fe entre las personas de mi entorno?, ¿busco dar siempre más, o me he conformado con lo que hago ya? Y lo que ya hago, ¿cómo lo vivo?, ¿con qué corazón?, ¿con la mirada en Ti, Señor Jesús?, ¿con el deseo de extender tu Reino?, ¿creyendo de verdad que cada acto de mi vida, por minúsculo que sea, puede contribuir a su extensión?, ¿soy feliz sirviéndote, Señor?, ¿transmito esa felicidad con mi testimonio?

Ayúdame a profundizar estas preguntas y toda esta meditación, Señor, pues mi deseo es responder a tu mensaje de hoy. Tú me has llamado a ser cristiano, cristiana, y quiero que veas por mis obras cuán grande es mi deseo por cumplir tu voluntad con verdadero amor.

«Recordamos a todos nuestros hermanos que aún hoy ponen en práctica estas palabras de Jesús, ofreciendo su tiempo, su trabajo, su propia fatiga y hasta su vida para no renegar de su fe en Cristo. Jesús, mediante su Espíritu Santo, nos da la fuerza para ir hacia adelante en el camino de la fe y del testimonio: actuar de acuerdo con lo que creemos; no decir una cosa y hacer otra. Y en este camino la Virgen siempre está cerca nuestro y nos precede: dejémonos tomar de la mano por ella, cuando atravesamos los momentos más oscuros y difíciles.»

(Homilía de S.S. Francisco, 19 de junio de 2016).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a hablar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Darme el tiempo para buscar una respuesta sincera y comprometedora a las preguntas de la meditación.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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¿Cómo seguir siendo abuelo en el
 siglo XXI de internet y los 
videojuegos?

La brecha generacional en lo que respecta a estilos de vida parece insalvable, pero no lo es

Tabla de contenido

  1. ¿A qué se enfrentan los nietos hoy? 
En primer lugar, los jóvenes son el objetivo central de los medios de comunicación que transmiten contenido tóxico que pretende, entre otras cosas, venderles realidades efímeras y el placer como fin primordial de la vida. 
Hoy en día muchos educadores (no todos) se creen dueños de la verdad y parecen saber lo que es mejor para los nuestros, sin que conozcan la historia de nuestra familia, las necesidades, los dones y la unicidad de cada uno de los que forman parte de lo que para nosotros sí es lo más importante en nuestras vidas. 

  1. Luchar contra la cultura, no contra los nietos… ellos no son el enemigo. 
Los abuelos están en la mejor posición para marcar la diferencia en la vida de los más jóvenes pues al no tener una obligación directa sobre su formación pueden, a través del diálogo y de compartir juegos, enseñarles a discernir entre lo bueno y lo malo. El bagaje de anécdotas y de experiencias vividas son un ejemplo tangible de cómo el vivir correctamente trae buenos resultados. O viceversa. 

  1. Los nietos deben percibir que los abuelos están de su lado y que el interés no está en atacarlos sino en protegerlos. 
Por ejemplo, ante la pregunta “¿por qué no vemos televisión en lugar de contar un cuento?” a un abuelo se le abren millones de puertas para responder de manera creativa sobre las maravillas que puede traer pasar el tiempo en otras actividades más constructivas que estar frente a una pantalla. Eso sí, la flojera o el cansancio no pueden formar parte de la relación entre ambos. 

  1. Recordarle a los nietos quiénes son para que no sean manipulados por nadie ni crean que todo es relativo. 
Los niños y los jóvenes buscan bases firmes en las cuales sostenerse y consejos buenos. 

  1. Los abuelos no deben olvidar lo importante que es hablar con sus hijos sobre las tendencias educativas que se presentan hoy y cuál es su opinión sobre las mismas con el fin de dar algunas luces sobre los problemas que pueden percibir en sus nietos. 

  1. Los nietos deben sentir, ante todo, que son queridos por lo que son y no por cómo actúan. 
Actualmente los abuelos tienen un papel en la vida de los nietos que es difícil de enmarcar dentro de roles específicos o inmutables. Con el ritmo acelerado que se vive hoy y los cambios en las dinámicas familiares tradicionales, ya no se puede hablar de “el abuelo” como un modelo único cuyas características personales y de interacción intergeneracional pueda ser aplicable de manera general.

Hoy existe gran diversidad en la configuración familiar y los abuelos forman parte de esa variedad. Por lo tanto, deben adaptarse a lo que la realidad específica de cada una de las familias de sus hijos les presenta.

Sin embargo, sí se puede decir que hay algo que la mayoría de abuelos de esta segunda década del siglo tienen en común y es un cuestionamiento constante sobre algunos estilos de vida que muchos jóvenes adoptan hoy.

¿Qué hacer ante esta realidad? ¿Molestarse? ¿Pelearse? Tal vez sea mejor empezar por entender el mundo en el que les toca desenvolverse a los nietos como un primer paso para alcanzar esos puntos de encuentro en los que se puede enriquecer la relación entre generaciones.

¿A qué se enfrentan los nietos hoy?


Sería muy ambicioso hacer un recuento de las influencias que reciben las generaciones más jóvenes. Sin embargo, hay dos que creemos son determinantes en la cultura que viven.

En primer lugar, los jóvenes son el objetivo central de los medios de comunicación que transmiten contenido tóxico que pretende, entre otras cosas, venderles realidades efímeras y el placer como fin primordial de la vida.


Dicho mensaje suele menospreciar el desarrollo de la virtud y del esfuerzo como motor principal del éxito, el cual, a su vez, ha sido vaciado de contenido real y circunscrito únicamente a los logros económicos, académicos o de reconocimiento social.

No es raro ver a chicos que, sin una correcta guía paterna, se encuentran confundidos pensando que la felicidad se consigue compitiendo en realities de juegos cuyos protagonistas han conquistado la fama mediática y cuantiosos cheques que, seguramente, serán tan poco estables y duraderos como la casa de paja del famoso cuento de los tres cerditos.

Por otro lado, los padres —con poco tiempo para la formación y cultivo personal pues tienen que concentrarse, entre otra cosas, en pagar las cuentas— caen engatusados por teorías modernas sobre educación familiar y pedagogía. Ni qué decir de los consejos médicos y psicológicos que parecen atacar directamente la autoridad paterna y, por lo tanto, el derecho-deber de educar a los hijos, dejándolo en manos de instituciones que buscan de todo menos el bienestar real de los jóvenes.

Esta realidad es a veces complicada de comprender por los abuelos pues, hasta no hace muchos años, los colegios trabajaban de la mano con los padres y les pedían su colaboración más allá de la venta de rifas para la kermesse. Las instituciones entendían que su rol era subsidiario, de ayuda a la educación y no sustituían la labor de la familia.


Hoy en día muchos educadores (no todos) se creen dueños de la verdad y parecen saber lo que es mejor para los nuestros, sin que conozcan la historia de nuestra familia, las necesidades, los dones y la unicidad de cada uno de los que forman parte de lo que para nosotros sí es lo más importante en nuestras vidas.



Frente a esto, ¿qué pueden hacer los abuelos para ayudar a sus nietos? Aquí les presentamos algunas ideas para acortar la distancia intergeneracional.


Luchar contra la cultura, no contra los nietos… ellos no son el enemigo.


Los abuelos están en la mejor posición para marcar la diferencia en la vida de los más jóvenes pues al no tener una obligación directa sobre su formación pueden, a través del diálogo y de compartir juegos, enseñarles a discernir entre lo bueno y lo malo. El bagaje de anécdotas y de experiencias vividas son un ejemplo tangible de cómo el vivir correctamente trae buenos resultados. O viceversa.


Los nietos deben percibir que los abuelos están de su lado y que el interés no está en atacarlos sino en protegerlos.


Por ejemplo, ante la pregunta “¿por qué no vemos televisión en lugar de contar un cuento?” a un abuelo se le abren millones de puertas para responder de manera creativa sobre las maravillas que puede traer pasar el tiempo en otras actividades más constructivas que estar frente a una pantalla. Eso sí, la flojera o el cansancio no pueden formar parte de la relación entre ambos.


Recordarle a los nietos quiénes son para que no sean manipulados por nadie ni crean que todo es relativo.


Los niños y los jóvenes buscan bases firmes en las cuales sostenerse y consejos buenos.

Necesitan sentir que creen en ellos y quién mejor que un abuelo para hacerlo. Reforzarle sus virtudes y ver en sus tropiezos oportunidades de desarrollo es la manera más sana y efectiva de estrechar los lazos.


Los abuelos no deben olvidar lo importante que es hablar con sus hijos sobre las tendencias educativas que se presentan hoy y cuál es su opinión sobre las mismas con el fin de dar algunas luces sobre los problemas que pueden percibir en sus nietos.


No se trata de criticar los estilos educativos sino de intercambiar ideas que puedan generar cuestionamientos positivos que tengan, siempre, como fin último el bienestar de los más jóvenes de la familia.
Finalmente, ninguna pedagogía, estrategia educativa o encuentro personal es lo suficientemente rico sin el ingrediente esencial: el amor.


Los nietos deben sentir, ante todo, que son queridos por lo que son y no por cómo actúan.


Esta diferencia en la aproximación afectiva del adulto al joven es trascendental para abrir los canales de comunicación y de aceptación de los mensajes que los abuelos quieren dar, pues vienen desde el cariño y el respeto a la dignidad del nieto y no de las ganas de imponerse por simplemente ser mayor.


Siempre que el amor, el cariño y el respeto sean el marco principal de las relaciones humanas, todo lo que acontece en ellas tendrá consecuencias positivas, más allá de si estas se manifiestan de manera inmediata. La huella que deja un abuelo que de verdad ama a su nieto es más poderosa que cualquier consejo elaborado que se pueda transmitir.


Artículo originalmente publicado por La Mamá Oca

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