miércoles, 5 de octubre de 2016

Buenos días, 5 de octubre de 2016. San Atilano. San Froilán. Santa Faustina

Nuestro carácter es el resultado de nuestra conducta.
Aristóteles


VIDEO


En el video, la principal intención es luchar contra el «bullying» en escuelas y colegios. Sin embargo, este fenómeno se extiende a todas las etapas de la vida y en distintos espacios: desde la casa hasta la oficina, en la calle e incluso a nivel de países. Esto claramente refleja una problemática más grande en nuestra sociedad actual. No somos capaces de conciliar nuestras diferencias y de entender la riqueza de ellas en nuestra propia vida. En una de las Jornadas por la Paz hace ya dos décadas Juan Pablo II destacó la solidaridad como clave para la paz, considerando la «igualdad radical» entre seres humanos en cuanto a dignidad y derechos humanos.



SANTORAL

Atilano de Zamora
(c. 850-919) y
Froilán de León
(833-905)

Astiero, confesor; Plácido, Eutiquio, Victorino, Donato, Firmato, Flaviana, Palmacio, mártires; Caritina, virgen y mártir; Aurea, Flavina, Flora, Faustina Kowalsca, vírgenes; Froilán, Gala, Apolinar, Atilano, Diviciano, Marcelino, Masalvio, obispos; Traseas, obispo y mártir; Tranquilino Ubiarco Robles, sacerdote y mártir; Firmato, diácono; Mauro, Plácido, Simón, monjes; Aimardo, Mauricio, abades.




REFLEXIÓN:

La vida es breve para quien la vive a fondo. En cambio, la vida es demasiado larga para quien no la vive sino que la soporta. Friedrich Hebbel escribía: “A más de uno que dice que la vida es breve, le parece el día demasiado largo.”

El día es largo para quien no tiene nada que hacer.
El día es corto para quien vive comprometido con la vida.
La misa es larga para quien está y no la vive.
La misa es corta para quien la vive como experiencia de Dios.
La homilía es larga para quien no tiene ganas de escuchar.

La homilía es corta para quien tiene ganas de escuchar a Dios en su corazón.
Nunca falta quien no sabe qué hacer con su vida y vive aburrido.
Nunca falta quien no sabe qué hacer en la misa y se siente aburrido.
La vida es importante para quien la vive.
La vida es importante para quien le pone vida a la vida.
La vida es importante para quien siembra vida en la vida.
Todo depende de cómo se viven las cosas.

Todo depende de lo que hacemos.
Todo depende de cómo amamos.

Porque cuando dos se aman el tiempo les parece corto.
Pero cuando dos no se aman miran al reloj porque el tiempo se les hace eterno.
El problema no está en las cosas, sino en nosotros frente a las cosas.
El problema no son los demás, sino cómo nos vemos y cómo nos situamos frente a los demás. Los niños se lo pasan estupendo con un juguete.



ORACIÓN:

Padre misericordioso y eterno, lleno de bondad y dulzura, te pido que hagas conscientes a este hermano de todas las capacidades y dones que Tú has puesto en todo su ser, enséñale a confiar plenamente en Ti, porque sólo con tu ayuda puede salir adelante y dar los frutos necesarios para su salvación.

Bendice todo lo que emprenda y ayúdale a realizar lo que se proponga.

Pon en su camino personas que construyan y edifiquen su carácter y den fortaleza a su espíritu. Amén

Reflexión del Papa Francisco

Jesús no tiene hogar, porque su casa es la gente, somos nosotros, su misión es abrir a todos las puertas de Dios, ser la presencia amorosa de Dios.

[...] Seguir, acompañar a Cristo. Permanecer con Él, requiere un "salir". Salir de sí mismos, de un modo de vivir la fe algo rutinario, de la tentación de ensimismarse en los propios esquemas que terminan por cerrar el horizonte de la acción creadora de Dios.
Dios salió de sí mismo para venir en medio de nosotros, colocó su tienda entre nosotros para traer su misericordia que salva y da esperanza. También nosotros, si queremos seguirlo y permanecer con Él, no debemos contentarnos con permanecer en el recinto de las noventa y nueve ovejas, debemos "salir”, buscar con Él a la oveja perdida, a la más lejana.

Recuerden bien: salir de nosotros, como Jesús, como Dios salió de sí mismo en Jesús y Jesús salió de sí mismo para todos nosotros.

Alguien podría decirme: "Pero Padre no tengo tiempo, tengo muchas cosas que hacer, es difícil", o "¿qué puedo hacer yo con mi poca fuerza, también con mi pecado, con tantas cosas?". A menudo nos conformamos con algunas oraciones, con una misa dominical distraída e inconstante, con algún gesto de caridad, pero no tenemos esta valentía de "salir" para llevar a Cristo. (Audiencia general, 27 de marzo de 2013)

Oración de Sanación

Mi Señor, al despertar y tomar conciencia de tu presencia en mi vida, invoco tu poderosa fuerza para que me llenes de tu serenidad y paz para enfrentar todos los retos que hoy me tocará vivir. Te agradezco porque me has regalado tu libertad, hacerme una persona libre para seguir tus caminos y superar las dificultades y obstáculos cuando voy de tu mano, porque junto a Ti todos mis miedos desaparecen.

Mi Dios, ser discípulo de tu amor, requiere desprendimiento, renuncia y seguimiento fiel. Por eso, en adelante, quiero vivir desprendido de todo, y aunque sé que soy débil, cuento con tu amor de Padre que no me deja abandonado a mi suerte. No quiero volver atrás y retomar lo que he dejado, pues en Ti he encontrado tesoros imposibles de describir, una felicidad indescriptible, un gozo inigualable que conforta el alma y la llena de dicha y prosperidad. Sé que seguirte tienes sus exigencias, pero más allá de eso, hay una gran recompensa: disfrutar de tu amistad, la amistad de un Dios enamorado que ilumina todo sendero y disipa toda tiniebla

Tú eres el Dios de la ternura, mi acompañante eterno, el Dios Padre y proveedor que siempre me espera en la reconciliación para estrecharme en sus brazos amorosos y fundirnos en un regocijo de amor. ¡Cuánto te amo mi Señor! Ayúdame a vivir ese desprendimiento para que, como hijo, pueda glorificarte en mis acciones y proyectos, en mis labios, en mi mente y mi corazón. Derrama tu gracia sobre mí y con la ayuda de los dones de tu Espíritu Santo, guíame por el camino de la verdad y la vida. Amén

Propósito para hoy:

Por amor a Cristo, hoy haré un pequeño acto de caridad a esas personas necesitadas que Dios ponga en mi camino

Reflexionemos juntos esta frase:

"Como el Buen Samaritano, no nos avergoncemos de tocar las heridas de los que sufren; más aún, tratemos de curarlas con obras concretas de amor". (Papa Francisco)


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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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Cuando pasas de ser su padre a ser

 una visita

Eduardo y su mujer se separaron después de once años de matrimonio. Tienen dos hijos

Tabla de contenido

La vida no se rehace, se hace. 
  1. ¿Qué sucede cuando te separas? 
  2. Hay una palabra aberrante que es el régimen de visitas. Como si fueras un extraño para la familia. 
  3. ¿Cómo se llega a eso? 
  4. ¿Qué te sostuvo? 
  5. ¿Dios? ¿Qué papel tiene Él en un sufrimiento causado por la libertad de otra persona? 
  6. No interfiere. 
  7. ¿Te sentiste acompañado? 

La vida no se rehace, se hace.

Hay un dolor que está catalogado por los psicólogos como el segundo por detrás de perder a un hijo. Es el dolor que produce separarse de la persona a la que un día dijiste “sí” para siempre. Separarte porque esa persona ha decidido reconsiderar su «sí», y con esa decisión, romper un vínculo que sostenía toda una vida.

Eduardo llevaba once años casado y tenía dos hijos de 6 y 11 años cuando su mujer le dijo que ella se bajaba del tren que hasta ahora habían conducido juntos.

¿Qué sucede cuando te separas?

Se te desmorona totalmente tu proyecto de vida. Teníamos clarísimo en su momento que queríamos casarnos por la Iglesia para que ese vínculo estuviera bendecido y protegido. No nos casamos hechos unos críos y teníamos muy claro lo que hacíamos.
Tu vida es tu mujer y la familia que con ella puedas formar. Tú ya no eres tú, sino otro contigo. Y de repente, cuando explota la bomba, se te rompe todo. Sales deshecho de esta situación. Te tienes que marchar de tu casa. Todo lo que ha sido importante para ti desaparece. Sobre todo los hijos.


Hay una palabra aberrante que es el régimen de visitas. Como si fueras un extraño para la familia.

En mi casa, cuando era pequeño, quien venía de visita era alguien que no era de la familia y que esperabas que se fuera en algún momento. Así ocurre aquí. Tus hijos dejan de estar contigo.


¿Cómo se llega a eso?

No sé. Porque yo durante mis primeros diez años fui inmensamente feliz. Pero hay un momento en el que mi mujer me dice que ella ya no quiere seguir a mi lado. Que ha perdido la pasión y que quiere otra vida.

Y es el momento en el que empiezas a vivir queriendo ser otro, aquel que te imaginas que ella quiere que seas. Y eso es un infierno. Ya estás anulado aunque no lo sepas. Es un dolor inmenso. Y además lo llevas en soledad, porque mantienes la esperanza de que se pueda recuperar.


¿Qué te sostuvo?

Cuando me sentía tan indefenso, me fui a buscar el Evangelio. Me fui a la fuente original, Marcos 10, 2-16, y desde entonces lo llevo encima siempre [Eduardo saca el pasaje y lo lee:

En esto se le acercaron unos fariseos y, para tenderle una trampa, le preguntaron si está permitido al marido separarse de su mujer. Jesús les contestó:

— ¿Qué os mandó Moisés?
Ellos dijeron:

— Moisés dispuso que el marido levante acta de divorcio cuando vaya a separarse de su mujer.

Jesús entonces les dijo:

— Moisés escribió esa disposición a causa de vuestra incapacidad para entender los planes de Dios; pero Dios, cuando creó al género humano, los hizo hombre y mujer. Por esta razón, dejará el hombre a sus padres, [ se unirá a su mujer]
 y ambos llegarán a ser como una sola persona. De modo que ya no son dos personas, sino una sola. Por tanto, lo que Dios ha unido no deben separarlo los humanos.

Cuando volvieron de nuevo a casa, los discípulos preguntaron a Jesús qué había querido decir. Él les contestó:
— El que se separa de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera; y si una mujer se separa de su marido y se casa con otro, también comete adulterio.

Llevaron unos niños a Jesús para que los bendijese. Los discípulos reñían a quienes los llevaban; pero Jesús, al verlo, se enojó y les dijo:
— Dejad que los niños vengan a mí y no se lo impidáis, porque el reino de Dios es para los que son como ellos. Os aseguro que quien no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él.
Y estrechaba a los niños entre sus brazos y los bendecía poniendo las manos sobre ellos].

Allí encuentro luz y paz. Allí se sitúa mi conciencia desde entonces. Entiendo que ese párrafo se refiere a mí. Me libera.


¿Dios? ¿Qué papel tiene Él en un sufrimiento causado por la libertad de otra persona?


Mi primera reacción fue de cabreo monumental con Dios. No le quise hablar durante un tiempo. Es verdad que veía separaciones en mi entorno y mi reflexión es que faltaba el vínculo sacramental.

En mi caso es imposible que suceda”, me decía, porque tenemos este vínculo muy interiorizado. Pero el primer gran don que concede Dios al hombre es su libertad.

No interfiere.

Cuando terminas de entender esto, para lo que normalmente te hace falta ayuda de un sacerdote, pensé que era mejor rezar, porque no avanzaba estando así. Y el rezar mío se convirtió en un pedir lo que yo quería.

Y tuvo que ser otro sacerdote, nueva ayuda de la Iglesia, quien me dijo “No, tío, no sabes rezar: esto no va de pedirle lo que tú quieres. Prueba a pedirle que esté cerca de ti. Incluso si eres valiente, atrévete a pedirle que te dé muestras de ello, vas a ver cuánto te consuela”.

Yo fui, no sé si atrevido, pero desde luego inconsciente y empecé a rezar en esta línea: “Que sea lo mejor para mi familia, pero sobre todo sostenme en estos días en los que me caigo, y si es posible haz el camino conmigo, porque yo no sé acertar. Me pongo en tus manos. Y si fueras capaz de poner en mi boca palabras que ayuden, pues mejor”. Y eso fue un cambio radical. Tuve la osadía de pedirle muestras y me las dio.

¿Te sentiste acompañado?

Sí, por hombres de Iglesia. Veo a la Iglesia especialísimamente interesada e involucrada. Los sacerdotes de a pie comprenden perfectamente la situación y te abren los brazos. Y por mis amigos que se volcaron conmigo.

No solo me ayudaron a llegar a fin de mes, porque el coste económico es demoledor, sino que me dieron su tiempo, me abrieron su familia. Los amigos y los hijos son muy importantes.

Por Rocío Solís

Artículo originalmente publicado por Alfa y Omega


2 comentarios:

  1. Es un testimonio excepcional y muy enriquecedor. Gracias

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  2. Gracias a usted siempre. Y si le ha sido útil, mucho mejor. Siempre adelante.

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