martes, 4 de octubre de 2016

Buenos días, 4 de octubre de 2016. San Francisco de Asís


Tus errores no te determinan,
cambiar  sí
Siempre puedo volver a elegir




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SANTORAL

Francisco de Asís,
fundador (1181-1226)
patrono del gremio textil y veterinarios;

Pedro, obispo y mártir; Marco, Marciano, Acepsimas, León, Isidoro, Quintín, Tirso, Bonifacio, Adaucto, mártires; Joaquín, Petronio, obispos; Crispo, Cayo, Hieroteo, Francisco Titelman, confesores; Paulo el monje; beato Diego Luis de Sanvitores, mártir.


REFLEXIÓN:



El viento y las raíces

Un médico, a punto de jubilarse, tenía como hobby plantar árboles en una gran finca que rodeaba su casa. Plantaba árboles todos los días. Por falta de tiempo o de conocimiento, se olvidaba de regar las nuevas plantas, de forma que éstas crecían muy despacio. Con verdadera preocupación, un vecino le dijo que los árboles tardarían mucho en crecer -si es que llegaban a hacerlo-, porque les faltaba agua. Y el médico, con mucha sencillez, expresó una fantástica teoría. Explicó que, si regaba las plantas, las raíces se acomodarían en la superficie y esperarían siempre el agua más fácil, la que viene de arriba. Como él no los regaba, los árboles tardarían más en crecer, pero sus raíces tenderían a bajar hacia el fondo en busca de agua. Así, según su teoría, los árboles tendrían raíces más profundas y serían más resistentes a la sequía, al viento y a todas las intemperies.

El vecino cambió de vivienda y, solamente después de muchos años, volvió por allí. Todo seguía más o menos igual. Pero había una diferencia: en la finca del médico había un frondoso bosque.

Era un día de viento muy fuerte y los árboles de la calle estaban arqueados; algunos de ellos mostraban las señales del viento, con brotes y troncos partidos. Pero los árboles de la finca del médico estaban sólidos y parecía que no les afectaban las embestidas del viento. Sus raíces estaban hundidas en la profundidad del suelo.


Moraleja: Hay padres que intentan evitar todas las dificultades a los hijos. Imaginan que amar es criar al hijo como en un invernadero, protegiéndolo de todo y de todos. 

«Pobrecito», se justifican los padres, «es tan pequeño», y lo rodean de mil protecciones. En consecuencia, no están preparados para la vida, puesto que ésta no es precisamente un invernadero. Sus raíces no crecen y, ante la primera ventolera, muestran su fragilidad. Sobre todo en nuestros días, cuando ya nada parece ser sólido y definitivo, es importante educar y educarnos en la espiritualidad de la resistencia. Las raíces necesitan profundizar, pensando no en lo más fácil, ni en lo más cómodo, sino en lo necesario. Lo importante no es la facilidad del momento presente, sino la capacidad de enfrentar los vendavales del mañana.

ORACIÓN:

Señor, despierto hoy con la esperanza depositada en tu amor, quiero escuchar tu voz en cada una de las acciones que realizarás en mi vida y descubrir que me llamas a ser feliz en cada una de ellas, porque Tú eres siempre bueno y misericordioso con todos.
Bendito Dios, ven y háblame para guiar mi existencia por senderos seguros que me den tranquilidad y la plena certeza de que me has creado para ser feliz, no quiero vivir en la desgracia. Señor, estoy seguro de que ningún problema o tristeza me la has enviado Tú, son sólo situaciones de la vida que no podemos evitar, pero con tu ayuda vamos a vencer, porque tu amor es eterno y tu misericordia no tiene medida. Amén

Reflexión del Papa Francisco

El único deseo de Dios, es salvar a su pueblo, pero tan a menudo nosotros queremos hacer las reglas para nuestra propia salvación. Esta es la paradoja dramática de muchas de las historias de la Biblia que culminan en la vida de Jesús mismo.

Jesús sentía una gran tristeza al ser rechazado e ignorado por su propio pueblo. Jesús advierte a las personas de Corazín y Betsaida: "Si las poderosas obras hechas en medio de ti se hubieran hecho en Tiro y Sidón, ellos hace tiempo se habrían convertido repentido"

Así, Jesús hace precisamente un resumen de toda la historia de la salvación: es el drama de no querer ser salvados; es el drama de no aceptar la salvación de Dios. Es como si dijéramos: ¡Sálvanos, Señor, pero a nuestro modo!

Jesús mismo recuerda muchas veces cómo este pueblo rechazó a los profetas y apedreó a quienes le enviaron, porque eran incómodos. El pensamiento es siempre el mismo: "Queremos la salvación, pero como nosotros la queremos. No como la quiere el Señor".
Estamos ante el drama de la resistencia a ser salvados. Se trata de una herencia que todos hemos recibido, porque también en nuestro corazón está esta semilla de resistencia a ser salvados como el Señor quiere salvarnos.

Jesús también habla con sus discípulos que acaban de volver de una misión. Y también a ellos les dice: "El que los escucha a ustedes, me escucha a mí; el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza, rechaza a aquel que me envió". Lo mismo hicieron vuestros padres con los profetas. De nuevo es el pensamiento de querer salvarnos a nuestro modo. Ciertamente, el Señor nos salva en nuestra libertad, pero no queremos salvarnos en la libertad, sino en nuestra autonomía: nosotros establecemos las reglas
[...] Este es el drama de la historia de la salvación, desde el primer momento. Es, ante todo, un drama del pueblo, porque el pueblo, por ejemplo, se rebela muchas veces en el desierto. Comoquiera que sea, con las pruebas el pueblo madura: es más maduro. Y así reconoce en Jesús a un gran profeta y también dice: Dios ha visitado a su pueblo
[...] Es un drama que también cada uno de nosotros tiene dentro: «¿Cómo quiero yo ser salvado? ¿A mi modo? ¿Al modo de una espiritualidad que es buena, que me hace bien, pero que está fija, tiene todo claro y no hay riesgo? ¿O al modo divino, es decir, siguiendo el camino de Jesús, que siempre nos sorprende, que siempre nos abre las puertas al misterio de la omnipotencia de Dios, que es la misericordia y el perdón?... (Homilía en Santa Marta, 03 de octubre de 2014)


Oración de Sanación

Señor Jesús, Tú conoces mi corazón y todas las situaciones difíciles que me ha tocado vivir, pero sigo confiando en tu amor desde que me despierto hasta que hago descansar a mi agotado cuerpo. Quiero me ayudes a transformar todas esas emociones negativas que me han encerrado en un mundo de frustración, de dolor y desespero, y me hagas saber que con la fuerza de tu amor puedo ganar esta batalla.

Tú me has dejado Palabras de esperanza y de ánimo, pero también palabras duras y directas que me invitan a la conversión verdadera y me adviertes sobre los peligros de caminar sin Ti y de no cumplir con tus mandatos. Tus palabras me invitan a la misericordia y a la comprensión de mis propias debilidades. Me indicas que no puedo confiar en mí mismo, sino en los talentos que me has regalado y que debo poner a tu servicio.

Nunca estaré seguro del día ni la hora en que me llames, por eso, debo estar vigilante y firme en mi deseo de seguirte y amarte, respondiendo con donación y entrega a tu llamado de salvación. Ayúdame a crecer en la caridad, a ser valiente y escoger el camino estrecho, para así despojarme del hombre viejo y renunciar a todos aquellos apegos que me separan de la salvación eterna.

Oh mi Dios, ayúdame asemejarme más a Ti, a entregarme con una fe ardiente que me impulse a llevarte a dónde aún no han sabido recibirte Tu fuerza y tu poder están conmigo. Tu Palabra sanadora me corrige y me llena de ánimo para continuar luchando y ser un vencedor en tu amor. Amén 


Propósito para hoy:

Fortalece tu relación con Dios buscando, en medio del trabajo y los quehaceres, un tiempo para la oración y la reflexión
Reflexionemos juntos esta frase:

"No critiquemos a los demás a sus espaldas, digámosles abiertamente lo que pensamos". (Papa Francisco)


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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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¿Las masacres en el mar? Olvidadas porque apelan a Europa”



Monseñor Giancarlo Perego, el último balance del naufragio de una patera llena de prófugos cerca de las costas egipcias habla de 178 muertos (irían 600 personas a bordo). Una masacre que pasó casi inadvertida.

Tabla de contenido

¿Hemos llegado a esto, pues, a que prevalezca esa indiferencia de los medios y de la opinión pública denunciada por Papa Francisco? 
  1. Pero, ¿los canales de acceso legales, que no están en manos de traficantes, no deberían contar con un amplio consenso político, justamente porque de esta manera se evitaría que el fenómeno migratorio siga fuera de control? 
  2. Según los últimos datos de la Organización Mundial de las Migraciones, alrededor de 300 mil personas trataron de llegar a Europa desde que comenzó este 2016. ¿Qué significa este número? 
  3. Sin embargo, la percepción de los europeos es la de un fenómeno inquietante; y algunas regiones del continente han visto crecer improvisamente su población… 
  4. Italia está comprometida en primera línea en el salvamento de vidas humanas, pero, en general, ¿cómo van las cosas en nuestro país? 
  5. Sin embargo, Europa se está llenando de muros y barreras… 
  6. ¿Cómo están reaccionando las Iglesias europeas? ¿Resienten el clima que se respira en sus respectivos países? 


¿Hemos llegado a esto, pues, a que prevalezca esa indiferencia de los medios y de la opinión pública denunciada por Papa Francisco?

Sí, desgraciadamente sobre los muertos del Mediterráneo, que se ha convertido en un cementerio, como ha dicho el Papa, está cayendo en el olvido, el olvido de una tragedia cuyas dimensiones solo están aumentando; de la tragedia del 3 de octubre de 2013 a la fecha más de 11.500 personas que murieron en el mar han sido encontradas. Y esta última masacre es una de las más graves, además de otras de 2013 y 2015. Tal vez la atención por semejantes episodios disminuye porque estos muertos representan otra provocación dirigida a la política para que encuentre canales legales que permitan la entrada de las personas que huyen de guerras, persecuciones, de desastres ambientales. Las víctimas son una fuerte provocación para Europa, que debe salir de la situación estancada en la que se encuentra en relación con la política migratoria y con las personas que piden asilo. Y entonces, esta especie de desmemoria, de descuido frente a estos muertos, debería hacer pensar que en la democracia el derecho de asilo se está convirtiendo en uno de los derechos negados a nivel práctico.


Pero, ¿los canales de acceso legales, que no están en manos de traficantes, no deberían contar con un amplio consenso político, justamente porque de esta manera se evitaría que el fenómeno migratorio siga fuera de control?


Claro, crear canales legales de acceso significa, en primer lugar, garantizar la seguridad de quien huye, tutelando también a las personas que a menudo sufren violencias durante el viaje. Al mismo tiempo, una decisión de este tipo contribuiría para contrarrestar eficazmente a los traficantes de seres humanos; entre ellos, efectivamente, también hay terroristas que obtienen grandes recursos de este tráfico. En este sentido, creo que la propuesta de utilizar, como ya prevé la legislación, corredores humanitarios, mediante un permiso humanitario hacia diferentes países europeos, pero también hacia otras partes del mundo, como está haciendo Canadá con 25 peticiones, creo que es una de las soluciones más importantes e inteligentes tanto en el nivel de la seguridad como en el de la vida de los migrantes. Tal vez Europa podría volver a comenzar de esta solución y podría utilizarla como una de las formas concretas para ocuparse solamente de las cuotas de reubicación, que hasta ahora han fracasado (los diferentes países de la Unión tenían que repartirse 160 mil migrantes, pero la decisión no llegó a buen puerto, ndr.).


Según los últimos datos de la Organización Mundial de las Migraciones, alrededor de 300 mil personas trataron de llegar a Europa desde que comenzó este 2016. ¿Qué significa este número?

Sí, unas 170 mil a Grecia y otras 130 mil a Italia. Estamos frente a una disminución evidente frente a los flujos del año pasado.

Sin embargo, la percepción de los europeos es la de un fenómeno inquietante; y algunas regiones del continente han visto crecer improvisamente su población…

Digamos que la percepción es alimentada por una información que no subraya que la realidad de los números es diferente. Si vemos los números, de hecho, tenemos, en los mejores casos de acogida: 17 migrantes por cada 1000 habitantes en Suecia; 10 personas cada mil en Austria; 5 cada mil en Alemania; menos de 3 por cada mil habitantes en Italia; y después incluso el 0,2 % por cada mil en otros países europeos. Desde este punto de vista, no podemos decir que la llegada de tres personas nuevas cada mil habitantes (si hubiera una acogida difundida) crea situaciones dramáticas. El problema es, justamente, que esta acogida difundida no existe.

Italia está comprometida en primera línea en el salvamento de vidas humanas, pero, en general, ¿cómo van las cosas en nuestro país?

En nuestro país hay un fuerte compromiso en el salvamento en mar y en la acogida en los puertos: en tres años han desembarcado 450 mil personas, que han sido acogidas. Pero si pasamos de una primera acogida en el puerto, después hay un total de 130 mil personas acogidas en las diferentes estructuras. Si todas las regiones italianas estuvieran comprometidas en un servicio a la persona refugiada, no sería un problema dramático, con los recursos que ha puesto a disposición la Unión Europea. El hecho es que esta acogida difundida no existe ni en nuestras regiones ni en todos los países europeos. Entonces, uno de los puntos importantes sobre el que hay que insistir en la colaboración entre las regiones italianas, el ministerio del Interior y el gobierno es justamente este: construir una red difundida que pueda servir para hoy para estos refugiados, pero que en un mañana podría seguir sirviendo, porque de cualquier manera, la situación en la otra orilla del Mediterráneo es dramática, y no se resolverá en un par de años.

Sin embargo, Europa se está llenando de muros y barreras…

Los dramáticos hechos terroristas que han sucedido, una información que exaspera algunos casos de incapacidad de gobernar y las situaciones en diferentes contextos europeos, han creado una fobia. Algunos países respondieron con un instrumento inútil y absolutamente ingenuo, como la construcción de un muro, sabiendo perfectamente que ningún muro nunca ha detenido a los migrantes. Ni serán estos muros los que los detengan. Entonces, me parecen respuestas equivocadas a un problema serio que debería exigir una mayor posibilidad de libre circulación en un contexto europeo no solo por razones económicas, como hemos hecho en estos años, favoreciendo la libre circulación de los trabajadores en todos estos países, sino favoreciendo también la circulación de personas que están huyendo de países en guerra y que tienen grandes comunidades de referencia en algunos países europeos.


¿Cómo están reaccionando las Iglesias europeas? ¿Resienten el clima que se respira en sus respectivos países?

Aquí, en Madrid, en donde estamos haciendo el encuentro de todas las oficinas para Migrantes de Europa (organizado por el CCEE, el Consejo de las Conferencias Episcopales Europeas, ndr.), me parece comprender que cada Conferencia Episcopal europea, con sus propios organismos (Migrantes, Caritas), está trabajando principalmente por una información correcta sobre el fenómeno, y también con experiencias nuevas de acogida. Bélgica se está abriendo a la acogida en las familias de cada parroquia; en Polonia los obispos propusieron el discurso de los corredores humanitarios; en Hungría, las comunidades cristianas están acogiendo a muchísimos de estos refugiados. No nos olvidemos de que en Hungría hay 10 migrantes por cada mil personas, es decir cuatro veces los que hay en Italia. Entonces, esta capacidad existe, con al dificultad que representan algunos gobiernos populistas o nacionalistas con los que la Iglesia a veces se debe confrontar e incluso enfrentar.

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