viernes, 28 de octubre de 2016

Buenos días, 28 de octubre de 2016. San Simón y San Judas



 
Nunca vaciles en tender la mano;
nunca titubees en aceptar la mano que otro te tiende”.
Juan XXIII
 
 
VIDEO
 
El Reto:
Hoy el reto del amor es hacer un acto de confianza.
 
El Propósito:
Te invito a que en tu oración renueves tu fe en el amor que Cristo te tiene, y de su mano, te invito a que hoy confíes en una persona.
 
 
SANTORAL
Simón y Judas,
Apóstoles (s. I)
 
Atanasia, virgen; Farón, Neófito, Gaudioso, Firmiliano, obispos; Leonardo, confesor; Cirila, virgen y mártir; Esmaragdo, Marciano, Arquelaida, Terencio, Neonila, Nita, mártires; Rodrigo Aguilar Alemán, sacerdote y mártir; Sigolino, Alberico, Anglino, Odilón, abades; Esteban, monje.
 


 

 
REFLEXIÓN:

La Confianza
 
Un día de verano, estaban tres amigos caminando por una calle de Madrid, cuando uno de los tres dijo: "¿Qué haremos cuando nos separemos?". El otro le dijo que ellos tres serían el agua, el fuego y la confianza.
 
El agua dijo:
"Si me perdéis y queréis encontrarme, buscadme en lugares donde el agua sea abundante. En los prados o ríos, por ejemplo." Los amigos asintieron.
 
El fuego dijo:
"Si me perdéis y queréis encontrarme, buscadme en lugares calurosos y secos." Los amigos se sonrieron.
 
Por último, la confianza dijo:
"Si me perdéis, jamás volveré a aparecer."
 
Moraleja: La confianza, si se pierde una vez, ya es muy difícil volver a conseguirla, porque por una vez que te fallen, ya no vas a volver a confiar en la otra persona como antes. Cultiva la confianza, la lealtad.
 
 

ORACIÓN:

Amado Jesús, te doy gracias por todo lo bueno que siempre haces en mi vida. y por todas las fuerzas que me das cuanto siento que voy a caer y saldré derrotado.
 
Tu poder misericordioso me levanta en victoria, porque no hay problema, dificultad o situación complicada que se resista a tu fuerza.
 
Creo firmemente que de Ti me vienen todas las gracias con las que salgo a dar la batalla por la paz y la alegría, porque la esperanza quede sembrada y fija en mi corazón.
 
Gracias por ser el aliento de mi vida y ayudarme a librarme de los peligros que quieren apartarme de Ti.
 
Pongo en tus manos todos mis proyectos y todo en lo que en estos momentos voy a realiza. Amén
 
Reflexión del Papa Francisco
 
La suciedad del corazón no se quita como se quita una mancha: vamos a la tintorería y salimos limpios… Se quita con el «hacer», tomando un camino distinto, otro camino que no sea el del mal. ¡Aprendan a hacer el bien! Es decir el camino del hacer el bien.
 
¿Cómo hago el bien? ¡Es simple! "Busquen la justicia, socorran al oprimido, brinden justicia al huérfano, defiendan la causa de la viuda". Recordemos que en Israel los más pobres y los más necesitados eran los huérfanos y las viudas: hagan justicia, vayan donde están las llagas de la humanidad, donde hay tanto dolor… De este modo, haciendo el bien, lavarás tu corazón».
 
El Señor exagera: ¡pero es la verdad! El Señor nos da el don de su perdón. Y la promesa de un corazón lavado, es decir perdonado, viene del mismo Dios, que no lleva la cuenta de los pecados ante quien ama al prójimo.
 
[...] Hay quienes dicen cosas justas, pero hacen lo contrario. Todos somos astutos y siempre encontramos un camino que no es el justo, para parecer más justos de lo que somos, es el camino de la hipocresía.
 
Estos fingen que se convierten, pero su corazón es una mentira, ¡son mentirosos! Es una mentira…Su corazón no pertenece al Señor; pertenece al padre de todas las mentiras, a satanás. Y ésta es una santidad fingida.
 
Jesús prefería mil veces a los pecadores, antes que a los hipócritas. ¿Por qué? Los pecadores decían la verdad sobre ellos mismos. «¡Aléjate de mí Señor que soy un pecador!», lo dijo Pedro, una vez. ¡Pero los hipócritas nunca dicen esto! (Homilía en Santa Marta, 05 de marzo de 2015)
 
 

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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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¿Quieres vencer la muerte? Sirve a los demás



Quien sirve y dona, parece un perdedor ante los ojos del mundo. En realidad, precisamente perdiendo la vida, la encuentra”

Papa Francisco

Tabla de contenido

Quien sirve y dona, parece un perdedor ante los ojos del mundo. En realidad, precisamente perdiendo la vida, la encuentra” 
  1. Porque una vida que se despoja de sí, perdiéndose en el amor, imita a Cristo: vence la muerte y da la vida al mundo. Quien sirve, salva la vida. Por el contrario, quien no vive para servir, no sirve para vivir” 
  2. Dios ha amado tanto al mundo, dice Jesús. Se trata de verdad de un amor concreto, así de concreto que ha tomado sobre sí nuestra muerte. Para salvarnos”. En cambio una lejanía de Dios produce muerte, “en un sepulcro sin salida”, dijo. 
  3. El Papa habló de “bajarse”. Ponerse de rodillas para servir, hacer el trabajo más humilde como Jesús “agacharse como un siervo” para ayudar a los demás. Así explicó el mensaje que está detrás de la cruz: “Su muerte nos salva de nuestra muerte”. 
La muerte es del diablo 
El servicio es de Dios 
  1. Nosotros nos podemos esperar un victoria divina triunfal; Jesús en cambio nos muestra una victoria humildísima”. En la Cruz enseña el amor. 
  2. Jesús no sólo ha quitado el mal, sino que lo ha transformado en el bien. No ha cambiado las cosas a palabras, sino con los hechos; no en apariencias, sino en la sustancia; no en la superficie, sino en la raíz. Ha hecho de la cruz un puente hacia la vida”. 
Vencedores de humildad 


Porque una vida que se despoja de sí, perdiéndose en el amor, imita a Cristo: vence la muerte y da la vida al mundo. Quien sirve, salva la vida. Por el contrario, quien no vive para servir, no sirve para vivir”


Dios ha amado tanto al mundo, dice Jesús. Se trata de verdad de un amor concreto, así de concreto que ha tomado sobre sí nuestra muerte. Para salvarnos”. En cambio una lejanía de Dios produce muerte, “en un sepulcro sin salida”, dijo.


El Papa habló de “bajarse”. Ponerse de rodillas para servir, hacer el trabajo más humilde como Jesús “agacharse como un siervo” para ayudar a los demás. Así explicó el mensaje que está detrás de la cruz: “Su muerte nos salva de nuestra muerte”.


La muerte es del diablo

También ante nuestros ojos la muerte parece oscura y angustiosa. Así como la experimentamos, ha entrado en el mundo por la envidia del diablo, nos dice la Escritura (cfr Sap 2,24)”.
Sin embargo, manifestó que Jesús no evadió la muerte sino que la tomó sobre sí “con todas sus contradicciones”. Ahora nosotros, le miramos a Él, creyendo en Él, somos salvados por Él: ‘Quien cree en el hijo tiene la vida eterna’” (cfr vv. 15.16)”, expresó.

El servicio es de Dios

El Papa explicó que es una gran enseñanza la que presenta Dios a través del servicio.

Nosotros nos podemos esperar un victoria divina triunfal; Jesús en cambio nos muestra una victoria humildísima”. En la Cruz enseña el amor.

Y apuntó a Jesús como remedio a la muerte. “Para nosotros es difícil aceptar esta realidad. Es un misterio, pero el secreto de este misterio, de esta extraordinaria humildad está toda en la fuerza del amor”, aseguró valorando el “servicio que sabe tomar la condición del siervo”.

De esta manera, describió un servicio que no está hecho de palabras.

Jesús no sólo ha quitado el mal, sino que lo ha transformado en el bien. No ha cambiado las cosas a palabras, sino con los hechos; no en apariencias, sino en la sustancia; no en la superficie, sino en la raíz. Ha hecho de la cruz un puente hacia la vida”.

Vencedores de humildad

El Papa invitó a las personas a “vencer” siguiendo a Jesús, escogiendo el “amor servicial y humilde que permanece victorioso para la eternidad. Es un amor que no grita y no se impone, sino que sabe esperar con confianza y paciencia, porque – como ha recordado el Libro de las Lamentaciones – es bueno ‘esperar en silencio la salvación del Señor” (3,26).

Luego señaló que las personas están hechas para amar aquello que “necesitamos y deseamos”. Pero, “Dios ama hasta el fin del mundo”, es decir “que nos quiere como somos”.
No afanarse por cosas superficiales

El Papa, en memoria de los obispos que han muerto en el último año en la Iglesia, exhortó a no “inquietarse por aquello que nos falta aquí abajo, sino por el tesoro de allá arriba, no por aquello que nos sirve, sino por aquello que verdaderamente sirve”.

En la predicación incitó a los servidores de Jesús a hacerse bastar su amor para ser libres de los “afanes de las cosas efímeras que pasan y desvanecen en el nulla”. Para ser servidores de su corazón, y no “funcionarios que prestan servicio, sino hijos amados que donan la vida por el mundo”.

Papa Francisco en el funeral por los cardenales y obispos.

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