jueves, 27 de octubre de 2016

Buenos días, 27 de octubre de 2016



Un campeón tiene miedo de perder.
Los demás tienen miedo de ganar.
Billie Jean King
 


VIDEO
 


 NO A HALLOWEEN

Unas reflexiones sobre Halloween y una recopilación de alternativas para celebrar cristianamente la fiesta de Todos los Santos. 
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El Reto:
Vivir el amor con naturalidad.
 

El Propósito:
Hoy comienza el día mirando al Señor y, desde Él, vive con naturalidad cada acontecimiento del día.
Si lo haces así, sabrás a Quién acudir cuando algo te quite La Paz. Y, si tropiezas, te engancharás de Su Mano. Y todo con la confianza de que el rosario de tu vida, el que contiene tus misterios, está en manos del Señor. Porque sólo cuando vivimos confiando en Cristo somos capaces de ser naturales
 
 
SANTORAL
 
Vicente, Sabina y Cristeta
mártires (s. IV)
 
Florencio, Máximo, Venancio, Luciano, Donato, Capitolina, Eroteida, mártires; Frumencio, Desiderio, Quintiliano, Teodoro II, obispos; Néstor, Odrán, Tekla, Haimanot, confesores; Ciriaco, patriarca; Elesbaán, rey; Abraham, anacoreta.
 

 
 
REFLEXIÓN:
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¿Profesión? ¡Madre!
 
Estamos demasiado acostumbrados a ver la maternidad como un simple fenómeno biológico de la naturaleza. Un fenómeno tan normal que casi ni le damos importancia. Y sin embargo ser madre significa muchísimas cosas más.
Ser madre significa aprender a entender el primer lenguaje del hijo. Un lenguaje sin palabras.
Ser madre significa descubrir las necesidades del hijo sin que nos llame tocando el timbre.
Ser madre significa hacer sonreír al hijo para que se sienta feliz.
Ser madre significa enseñar a hablar y entender el sentido de las palabras.
Ser madre significa leer la sicología de cada hijo.
Ser madre significa enseñar al hijo a ser libre sin dejar de ser dependiente.
Ser madre significa enseñar al hijo a ser él mismo sin rebajar a los demás.
Ser madre significa enseñar al hijo a ser fuerte en sus debilidades.
Ser madre significa enseñar al hijo a sentirse más que sus propios fracasos.
Ser madre significa acompañar al hijo en todo el proceso y etapas de su vida, de su crecimiento y de toda la formación de su personalidad.
Enseñar a ser persona ¿no es acaso algo muy serio?
 
Veamos en concreto.
 
¿Cuánto pagaría usted a una especialista del lenguaje, para que le enseñe a hablar a su hijo?
¿Cuánto pagaría usted a una especialista en niños, para que educase a su hijo?
¿Cuánto pagaría usted al que le enseñase a su hijo a andar?
¿Cuánto pagaría usted a quien mantuviese limpio todo el día a su hijo, lo bañe, lo limpie en sus necesidades, le cambie los pañales?
 
Claro, como su esposa no cobra por el ejercicio de su maternidad, ni le pasa las horas extras, hasta usted, es posible, termine creyendo que eso de ser madre es para ella una afición, un hobby, igual que jugar al tenis para pasar el tiempo. Está claro, necesitamos pagar los servicios de alguien para considerarla profesional.
 
Todo lo que se hace por amor, no es parte de la profesionalidad.
Todo lo que se hace por amor y no por dinero, ¿vale poco?.
 
 

ORACIÓN:

Mi Señor, quiero pedirte hoy que sanes mi corazón con tu gracia poderosa y me ayudes a librarme de todas mis aflicciones.
 
Ayúdame con tu bendición a sentirme seguro y vencer todas esas inclinaciones al pecado a las que me siento atado.
 
Confío en que pondrás tu fuerza en mi corazón para que yo pueda salir adelante.
 
Debo tener fe, por eso, te suplico que aumentes mi fe, para tener siempre la mente fija en la esperanza que va más allá de todo lo terreno y haga de mi cuerpo un lugar apacible donde pueda morar con gozo tu Espíritu Santo. Amén
 

Reflexión del Papa Francisco
 
Jesús invita a orar sin cesar, relatando la parábola de la viuda que pide con insistencia a un juez inicuo que se le haga justicia. De este modo, Dios hace y hará justicia a sus elegidos, que gritan día y noche hacia Él, como sucedió con Israel guiado por Moisés fuera de Egipto.
 
Cuando Moisés clama le dice: "He sentido el llanto, el lamento de mi pueblo". El Señor escucha. Y allí hemos escuchado lo que hizo el Señor, esa Palabra omnipotente: "Del Cielo viene como un guerrero implacable".
 
Cuando el Señor toma la defensa de su pueblo es así: es un guerrero implacable y salva a su pueblo. Salva, renueva todo: Toda la creación fue modelada de nuevo en la propia naturaleza como antes. El Mar Rojo se convierte en un camino sin obstáculos… y aquellos a los que tu mano protegía, pasaron con todo el pueblo.
 
La fuerza del hombre es la oración y también la oración del hombre humilde es la debilidad de Dios. El Señor es débil sólo en esto: es débil con respecto a la oración de su pueblo
 
El culmen de la fuerza de Dios, de la salvación de Dios está en la Encarnación del Verbo. El trabajo de todos los sacerdotes es precisamente llamar al corazón de Dios, rezar, rezar al Señor por el pueblo de Dios. Y los canónigos de San Pedro, precisamente en la Basílica más cercana al Papa, a donde llegan todas las oraciones del mundo, recogen estas oraciones y las presentan al Señor: este es un servicio universal, un servicio de la Iglesia.
Ustedes, Obispos, Cardenales, Sacerdotes y religiosos consagrados, son como la viuda: rezar, pedir, llamar al corazón de Dios, cada día. Y la viuda no se adormecía jamás cuando hacía esto, era valerosa. Y el Señor escucha la oración de su pueblo.
 
Ustedes son representantes privilegiados del pueblo de Dios en esta tarea de rezar al Señor, por tantas necesidades de las Iglesia, de la humanidad, de todos. Les agradezco este trabajo.
 
Recordemos siempre que Dios tiene fuerza, cuando él quiere que cambie todo. "Todo fue modelado de nuevo", dice. Él es capaz de modelar todo de nuevo, pero también tiene una debilidad: nuestra oración... (Homilía en Santa Marta, 16 de noviembre de 2015)
 


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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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Puedo arrojar al mar las cenizas de un difunto?


Deben darse a las cenizas el mismo respeto y trato que al cuerpo humano

Durante mucho tiempo, en la Iglesia Católica (fuera de casos especiales de pestes o epidemias) estaba severamente prohibida la incineración de los cadáveres, pues se consideraba como un rechazo a la fe en la vida eterna, a la Resurrección.

Habiendo cambiado la mentalidad y necesidades en el mundo actual, a partir del año 1963 han aparecido en la práctica católica otras disposiciones recogidas actualmente en el Código de Derecho Canónico:

La Iglesia aconseja vivamente que se conserva la piadosa costumbre de sepultar el cadáver de los difuntos; sin embargo, no prohíbe la cremación (incineración), a no ser que haya sido elegida por razones contrarias a la fe cristiana” (Canon 1176, &3).

El Catecismo de la Iglesia Católica señala por su parte: “La Iglesia permite la incineración cuando con ella no se cuestiona la fe en la resurrección del cuerpo” (No. 2301).

Los ritos funerales, sobre todo en las grandes ciudades, pueden celebrarse ya sea ante el cadáver (exequias de cuerpo presente), con las solas cenizas o simplemente en memoria del difunto. En cualquiera de los casos, la oración por los difuntos debe acompañar estas prácticas que celebran el hecho de que todos estamos llamados a la resurrección, a semejanza y por los méritos de Cristo que por nosotros murió y resucitó. Los ritos funerarios han también de proporcionar consuelo y esperanza a los deudos en las familias cristianas.

Deben darse a las cenizas el mismo respeto y trato que al cuerpo humano, del cual proceden, porque fue templo del Espíritu Santo y está llamado a la gloriosa resurrección.

El trato adecuado de las cenizas incluye un digno recipiente (urna) y el depósito apropiado (generalmente un nicho en algún “columbario”) en un lugar designado para guardar esos restos, ya sea en los anexos de un templo o en otro edificio reservado para ello (mausoleo), o incluso en la fosa o sepulcro de un cementerio tradicional.

Esparcir desde el aire las cenizas en el mar, en un río o en la tierra son prácticas que no son coherentes con la fe cristiana. Tampoco es aconsejable, por razones de sensibilidad emocional, conservar las cenizas en el domicilio de la familia de la persona fallecida.

La Iglesia ha revisado la doctrina acerca de la incineración de cadáveres porque se han tomado en cuenta otros motivos como son: la costumbre de algunas culturas, el elevado costo del sepelio tradicional y de las fosas o por cuestiones de higiene.

La doctrina católica concede, sin embargo, mucha atención al sentido religioso de los pueblos cristianos para no herir los sentimientos si se introducen prácticas desconocidas o ajenas para ellos.


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