martes, 25 de octubre de 2016

Buenos días, 25 de octubre de 2016



Escuchar con paciencia es, a veces,
mayor caridad que dar”. 
(San Luis, rey de Francia).
 


VIDEO
 


 
El Reto:
Hoy el reto del amor es que, cuando sientas una pobreza en tu corazón, te mires desde el Sol y te digas "soy precioso/a a los ojos de Dios". Descúbrete amado, experimenta lo Grande que eres a Sus ojos, y a seguir caminando desde Él
 

EL Propósito
Hoy durante el día repetiré varias veces esta jaculatoria: ¡Gracias, Señor, por tu amor a mí!
 
 
SANTORAL
Frutos,
confesor (642-715)
 
Engracia, y Valentín,
mártires (s. VIII)
 
Crisanto, Daría, Crispín, Crispiniano, Proto, Jenaro, Teodosio, Lucio, Marcos, Miniato, Claudio, Valentín, Engracia, Marciano, Pedro, Martirio, mártires; Cleto, confesor; Bonifacio I, papa; Frontón, Gaudencio, Hilario, obispos; Frutos de Segovia, eremita.
 

 
 
REFLEXIÓN:
 
Rosario Bofill cuenta en su libro -Tiempo de Dios- una experiencia que seguro que comprenderán y compartirán muchas madres de familia.
 
Los niños -que son mucho más listos de lo que creemos- lo saben muy bien y distinguen perfectamente entre las palabras bonitas y la gente que les quiere de veras. Pero los
​ 
adultos parece que no queremos enterarnos. Y un día nos sorprendemos al ver que los pequeños se han quedado con todo lo que menos esperábamos.

Recuerdo de mis años de profesor, mis alumnos se combinaban para sacarme siempre, al principio, todos los temas imaginables de conversación para acortar así el tiempo de la clase y retrasar, sobre todo, mis preguntas. Yo era perfectamente consciente de sus intenciones, pero no me preocupaba «perder» diez minutos de explicaciones para charlar con ellos sobre los sucesos del día. Hablábamos de la vida, del mundo, y yo siempre pensé que enseñar no era sólo explicarles las formas de expresión, sino ayudarles a comprender lo que les rodeaba. Y muchos años después, charlando con mis antiguos alumnos, he comprobado que a todos les eran más útiles aquellos minutos «perdidos» que todas mis explicaciones teóricas posteriores. Aunque sólo fuera porque en aquellos prologuillos de la clase yo conseguía ser su amigo además de su profesor.
 
Hemos creído demasiado, me parece, en las ideas y poco en las vivencias, olvidando que el hombre es mucho más que su cabeza. Y no hemos querido entender -tal vez porque las palabras son más cómodas que las acciones- que a todos nos sale por un oído lo que por el otro nos entra y que, en cambio, permanece lo que nos entra por los ojos y se queda en el corazón.
 
Tal vez por ello han fracasado o se han quedado cortos la mayoría de los cambios y las revoluciones: porque la mayoría de los reformadores se quedaban muy satisfechos cuando habían redactado preciosos textos que recogían sus ideas, pero no se planteaban a fondo la reforma de las personas.
 
Así nos sucedió con el Concilio: se hicieron preciosos textos y constituciones doctrinales. Pero los cristianos siguieron sin cambiar. Por eso medio fracasaron casi todas las constituciones políticas: porque después de enunciarse muy bien todos los derechos, los ciudadanos seguían siendo egoístas, ambiciosos, violentos o autoritarios como antes de ellas. Por eso muchos padres se preguntan dónde aprendieron sus hijos tantas cosas que ellos no les enseñaron.
 
Por eso, en cambio, los que se dedicaron a sembrar las infancias de sus muchachos de gestos de amor saben que, antes o después, cuando pase el tiempo de las palabras, cuando el viento se lleve las ideologías que alguien les prendió con alfileres, lo que les quedará en el recuerdo serán aquellos gestos, el cariño con que pusieron unos calcetines, la ternura que hubo durante una enfermedad, el amor silencioso de las horas oscuras.
 
Cierro ahora mis ojos, ¿y qué queda de mi infancia? Nada recuerdo de los verbos irregulares, seguro que no sé resolver los quebrados, me atascaría en la lista de los ríos de Europa. Pero no he olvidado ni uno de los rostros de los que me quisieron y me enseñaron a ser feliz.
 
 
ORACIÓN:

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
 
Señor, te agradezco todos los dones y beneficios que me concedes.
Gracias por la vida, la salud, mi cuerpo, mi familia, mis amigos.
Gracias por haberme dado la fe, la esperanza y la caridad para, por medio de ellas, encontrarte a Ti en todos los momentos de mi vida.
Ayúdame  a serte fiel siempre.
Que jamás te deje solo.
Inflama mi corazón de celo por la extensión de tu Reino y la salvación de las almas.
 
Reflexión del Papa:

Palabras duras las que diriges en este día a los fariseos. Duras, pero llenas de amor y motivadas por el deseo de que se dejen tocar por Dios. Porque sólo de este modo tendrá sentido todas las obras que realizan. Es que solamente las obras realizadas por amor tienen sentido en mi vida.
 
Pero hoy quisiera fijarme en la frase en la que declaras que a veces me olvido del amor de Dios. Puede ser que en mi vida como cristiano sólo me preocupe por cumplir deberes, realizar actos de caridad, rezar, ayunar ir a misa y confesarme, pero me olvido de que a la base de todo ello está tu amor por mí.
 
Me parece interesante la distinción que haces en esta frase. No dices que me olvido del amor a Dios, sino del amor de Dios. ¡Qué difícil es a veces dejarnos amar por Ti! Pareciera mucho más fácil trabajar por amarte y vivir anhelando crecer en este amor. Ejercer todas mis acciones para crecer en mi amor por Ti, pero olvidando que Tú me amas mucho más de lo que me puedo imaginar. Hoy me llamas la atención sobre tu amor que me precede. ¡Tú, Dios mío, me amas! Dame la gracia de jamás olvidar que Tú me amaste primero.
 
Y por último, quisiera pedirte la gracia de actuar siempre de cara a Ti. El pecado de los fariseos no es que hicieran las cosas mal o que no las hicieran. el problema es cómo las hacen. Las hacen únicamente para quedar bien, para crear buena imagen, para ganarse el respeto de los demás. Ayúdame a actuar siempre por amor a Ti y buscando agradarte en todo lo que hago.
 
Una de las cosas más difíciles de entender, para todos nosotros cristianos, es la gratuidad de la salvación en Jesucristo. Nosotros estamos acostumbrados a escuchar que Jesús es el Hijo de Dios, que ha venido por amor, para salvarnos y que ha muerto por nosotros. Pero lo hemos escuchado tantas veces que estamos acostumbrados. Cuando entramos en el misterio de Dios de este amor sin límites nos quedamos maravillados y quizá, preferimos no entenderlo.Hacer lo que Jesús nos dice es bueno y se debe hacer pero esta es mi respuesta a la salvación que es gratuita, viene del amor gratuito de Dios”.

(Cf Homilía de S.S. Francisco, 15 de octubre de 2015, en Santa Marta).
 
Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a hablar con mucho amor con Aquel que te ama.
 
Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
 
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
 
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
 
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
 
***************************
ESPECIAL BUENOS DÍAS
***************************

Los enemigos más comunes en el matrimonio

1. Los que te invitan a salir constantemente y proponen lugares “no apropiados”

¿Qué parte del “no” no entendiste querido amigo? 

Ya sé que estás aburrido y la vida sin mi presencia no tiene sentido. Pero ahora soy una persona casada y no tengo tiempo para ir al Campeonato Intercontinental de Ludo. Sobre todo si ese campeonato tiene lugar en una discoteca con chicas bailando semidesnudas en los parlantes. ¿Comprendes que ahora tengo otras prioridades y que me espera mi esposa en casa para hablar de temas que me interesan a mí y a ella? ¡Gracias por ser tan comprensivo!

2. Los que se burlan de que solo haces las cosas que tu esposo/a te dice


¿Y a quién quieres que le haga caso? ¿A mi mamá? ¡Para eso me casé, para no tener que hacerle más caso! ¿A tí? Convengamos que no eres el mejor consejero. Me casé con la persona más bella del mundo, que me ama y quiere lo mejor para mí. Y además me lo demuestra todos los días con su paciencia y su cariño. ¿Te molesta que confíe ciegamente en ella? ¡Cuánto lo lamento! ¡Cásate y verás! ¡Es la mejor idea del mundo!

3. Los que se burlan porque tienes que “pedir permiso”


Como comprenderás, querido amigo, confío en mi cónyuge a ciegas. Y ella confía en mí del mismo modo. ¿Y cómo llegamos a ese grado de confianza? ¡Pues siendo confiables! Si me voy a ir a jugar un partido de fútbol con mis amigos, la cortesía indica que la llame y le avise para que se sienta segura de dónde estoy y qué estoy haciendo. Porque además, ella puede necesitar otra cosa de mí, y si le aviso antes de irme, puedo cancelar este programa tan divertido para ir y hacerla feliz con mi ayuda. Se llama compromiso.

4. Los que hablan cosas malas de su esposa o esposo


¿Has oído hablar del club de Fans de mi esposa? ¡Yo soy el presidente y principal miembro! ¿Que mi esposa tiene defectos? ¡los tiene! como todo ser humano, pero eso no significa que tengo que comentarlos cada vez que se me ocurre para yo quedar bien parado. Además sus cualidades positivas son mucho más importantes que esos defectos que todos tenemos.

5. Los que hablan mal de matrimonio y de las personas que están casadas


A ver, querido amigo, ¿Cómo te lo explico? Casarme fue lo mejor que me pasó en la vida.Yo entiendo que tienes tus reparos, pero eso no quiere decir que tenga que soportar tus sermones en contra del matrimonio. Comprendo que quieras seguir solo, pero, ¡yo soy inmensamente feliz con mi esposa! ¿Qué te hace creer que lo que me dices va a cambiar mi modo de ver el matrimonio? Si yo he tomado la decisión de casarme es porque asumí un compromiso y debo esforzarme para que este se mantenga, entonces no me ayudan tus comentarios.

6. Los que no colaboran en casa

Hombres y mujeres somos muy distintos al llegar a casa. Los hombres creemos que el día ya está cumplido. Y para las mujeres, el día no hace más que comenzar. Si ambos trabajan fuera de casa, ¿qué nos hace creer que podemos tirarnos a hacer nada mientras la mujer trabaja abnegadamente para la familia dentro de la casa? Si bien es cierto que el hombre necesita el “reposo del guerrero” al volver a casa, ese reposo, puede ser de media hora o cuarenta minutos, y después, ¡A ayudar, amigo, que las cosas no se hacen solas en la casa! ¡Es tu esposa, no tu empleada!

7. Los que se burlan de su propio cónyuge


¿Te parece eso le dices en público? ¿Qué no se dirán en privado? Cuando te casaste con ella o él, ¿no era que habías prometido amarlo y respetarlo? ¡No te burles en público de tu cónyuge, se ve horrible! Si no lo puedes alabar, ¡entonces cállate! Pero mucho mejor,elógiale lo que tenga de elogiable, y sufre con paciencia lo que tenga de criticable.

8. Los infieles


Y cuando digo infieles, no me refiero solamente a los que concretan las infidelidades. Me refiero a los que no pierden oportunidad de coquetear con cualquiera que se ponga a tiro. Los que no tienen ojos solo para su esposa. Los que miran pornografía. Los que tienen amistades con personas del otro sexo a espaldas de su cónyuge. La fidelidad tiene que ser no solo de apariencia. El corazón tiene que ser fiel a nuestro cónyuge.

¿Qué tienen en común todos estos enemigos del matrimonio?


Todos tienen que ver con algún grado de inmadurez. El amor conyugal pide la madurez de ambos cónyuges, y muchas veces nos cuesta madurar, por crianza o por un ambiente hostil, que incluye a nuestros amigos. ¡Pero de esa madurez surgen muchísimos beneficios! ¡

Toda la felicidad conyugal depende de que la entrega de nuestro amor sea total y sin fisuras.

¿Tenemos que deshacernos de los amigos inmaduros porque sean enemigos declarados del matrimonio? ¡Por supuesto que no! Podemos contestarles con caridad y con humor, como intenté esbozar en las primeras imágenes de esta galería. Y las que dependen de nosotros ¡Por supuesto que las tenemos que cambiar! El matrimonio es como un jardín que, para que de buenos frutos requiere que lo cultivemos todos los días un poco. Si no lo cultivamos, en poco tiempo las malas hierbas crecen y se llevan todos los frutos. Si en cambio ponemos un poquito todos los días, en poco tiempo estaremos recibiendo frutos más que abundantes.

Para revisar personalmente y luego en pareja: ¿Me dejo influenciar por alguno de estos pésimos amigos del matrimonio? ¿Hablo bien de mi esposa o esposo? ¿Hablo bien de mi matrimonio? ¿Tengo espíritu servicial para con mi esposa y con mis hijos? ¿Soy fiel desde lo más profundo de mi corazón?

Por Andrés D' Angelo Junto con su esposa Mariana es miembro del Movimiento Apostólico de Schoenstatt. Tienen cuatro hijos. Escribió el libro "Matrimonio Fácil para tiempos difíciles".


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario