viernes, 30 de septiembre de 2016

Buenos días, 30 de septiembre de 2016. San Jerónimo.




"La santidad no consiste en hacer cosas extraordinarias,
sino en hacer las ordinarias con amor y con fe"
Papa Francisco



VIDEO

Impactante corto sobre el aborto y el perdón


SANTORAL

Jerónimo,
presbítero y doctor de la Iglesia (340-420)
Leopardo, Víctor, Urso u Oso, Antonino, mártires; Gregorio, Honorio, Lauro, Simón, confesores; Ismidón, Leodemio, Honorio, obispos; Sofía, viuda; Cogán, Viturniano, eremita.


REFLEXIÓN:

Dos formas de ver las cosas

Mi mujer y yo estábamos sentados a la mesa en la reunión de mis excompañeros
 de universidad. Yo contemplaba a una mujer sentada en una mesa vecina, totalmente borracha que se mecía con su bebida en la mano. Mi mujer me preguntó:

¿La conoces?

Sí -suspiré-, es mi ex-novia. Supe que se dio a la bebida cuando nos separamos hace algunos años y me dijeron que nunca más estuvo sobria.

¡Dios mío! – exclamó mi mujer ¡Quién diría que una persona puede celebrar algo durante tanto tiempo!

Moraleja: Siempre hay dos maneras de ver las cosas …

ORACIÓN:

Señor, como María, quiero desde hoy ser uno que es dócil a tu Palabra y que sale de sí a servir a los hermanos que tanto necesitan de Ti. Gracias por darme la oportunidad de tener como Madre a María y de aprender de ella, gracias por su amor de Madre y por todas las bendiciones que a través de ella, nos has dado a nosotros lo que la amamos y la descubrimos como modelo de discípulo que Tú nos has llamado a tener. Gracias por todo lo bueno que me das, por ayudarme a ser cada día un mejor ser humanos. Hágase en mí según tu Palabra. Amén

Reflexión del Papa Francisco

María es madre y una madre se preocupa sobre todo por la salud de sus hijos, sabe cuidarla siempre con amor grande y tierno. La Virgen custodia nuestra salud. ¿Qué quiere decir esto? Pienso sobre todo en tres aspectos: nos ayuda a crecer, a afrontar la vida, a ser libres

1.- La Virgen nos ayuda a Crecer

Una mamá ayuda a los hijos a crecer y quiere que crezcan bien, por ello los educa a no ceder a la pereza, que también se deriva de un cierto bienestar, a no conformarse con una vida cómoda que se contenta sólo con tener algunas cosas. La mamá cuida a los hijos para que crezcan más y más, crezcan fuertes, capaces de asumir responsabilidades, de asumir compromisos en la vida, de tender hacia grandes ideales.
El Evangelio de san Lucas dice que, en la familia de Nazaret, Jesús "iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él" (Lc 2, 40). La Virgen hace precisamente esto con nosotros, nos ayuda a crecer humanamente y en la fe, a ser fuertes y a no ceder a la tentación de ser hombres y cristianos de una manera superficial, sino a vivir con responsabilidad, a tender cada vez más hacia lo alto.

2.- La Virgen nos ayuda a afrontar la vida

Una mamá además piensa en la salud de sus hijos, educándoles también a afrontar las dificultades de la vida. No se educa, no se cuida la salud evitando los problemas, como si la vida fuera una autopista sin obstáculos. La mamá ayuda a los hijos a mirar con realismo los problemas de la vida y a no perderse en ellos, sino a afrontarlos con valentía, a no ser débiles, y saberlos superar, en un sano equilibrio que una madre "siente" entre las áreas de seguridad y las zonas de riesgo. Y esto una madre sabe hacerlo. Lleva al hijo no siempre sobre el camino seguro, porque de esta manera no puede crecer. Pero tampoco solamente sobre el riesgo, porque es peligroso. Una madre sabe equilibrar estas cosas.
Una vida sin retos no existe y un chico o una chica que no sepa afrontarlos poniéndose en juego ¡no tiene columna vertebral!...

[...] Y como una buena madre está cerca de nosotros, para que nunca perdamos el valor ante las adversidades de la vida, ante nuestra debilidad, ante nuestros pecados: nos da fuerza, nos muestra el camino de su Hijo. Jesús en la cruz le dice a María, indicando a Juan: "¡Mujer, aquí tienes a tu hijo!" y a Juan: "Aquí tienes a tu madre"(cfr. Jn 19,26-27). En este discípulo todos estamos representados: el Señor nos confía en las manos llenas de amor y de ternura de la Madre, para que sintamos que nos sostiene al afrontar y vencer las dificultades de nuestro camino humano y cristiano. No tener miedo de las dificultades. Afrontarlas con la ayuda de la madre.

3.- La Virgen nos ayuda a ser libres

Un último aspecto: una buena mamá no sólo acompaña a los niños en el crecimiento, sin evitar los problemas, los desafíos de la vida, una buena mamá ayuda también a tomar las decisiones definitivas con libertad. Esto no es fácil. Pero una madre sabe hacerlo, en este momento en que reina la filosofía de lo provisional.

[...] Toda la existencia de María es un himno a la vida, un himno de amor a la vida: ha generado a Jesús en la carne y ha acompañado el nacimiento de la Iglesia en el Calvario y en el Cenáculo. La Salus Populi Romani es la mamá que nos dona la salud en el crecimiento, para afrontar y superar los problemas, en hacernos libres para las opciones definitivas; la mamá que nos enseña a ser fecundos, a estar abiertos a la vida y a ser cada vez más fecundos en el bien, en la alegría, en la esperanza, a no perder jamás la esperanza, a donar vida a los demás, vida física y espiritual.(Homilía en la basílica de Santa María la Mayor, 11 de mayo de 2013)

Propósito para hoy:

Rezaré un misterio del Rosario ofreciéndolo por todos los que aún no están bautizados
Reflexionemos juntos esta frase:

"Una familia iluminada por el Evangelio es una escuela de vida cristiana. Allí se aprende la fidelidad, la paciencia y el sacrificio". (Papa Francisco)

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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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LECTIO DIVINA DOMINGO 27

Los apóstoles le piden más fe a Jesús de Nazaret y Él cuestiona su escasa fe. Nos situamos ante una cuestión delicada. La calidad y la cantidad de nuestra fe no pueden ser medidas de cualquier manera. Y mucho menos por termómetros humanos. Sólo el amor a Dios y la sensación clara de que amamos a los hermanos puede ser un medidor de nuestra fe. Jesús habla del poder que da un poco de fe: mover montañas por ejemplo. 

LECTIO DIVINA

AMBIENTACIÓN

Ponemos al centro a Jesucristo, la Biblia, y cada uno explica brevemente su significado.

ORACIÓN INICIAL

Pueda rezarse el Padre nuestro u otra oración
Ven Espíritu Santo,
Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.
Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.
Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.
Amén

LECTURA: ¿Qué dice el texto?

LUCAS 17, 5-10
En aquel tiempo, los apóstoles le dijeron al Señor:
«Auméntanos la fe».
El Señor dijo:
«Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: "Arráncate de raíz y plántate en el mar", y os obedecería.
¿Quién de vosotros, si tiene un criado labrando o pastoreando, le dice cuando vuelve del campo, "Enseguida, ven y ponte a la mesa"?
¿No le diréis más bien: "Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras cómo y bebo, y después comerás y beberás tú"? ¿Acaso tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: cuando hayáis hecho todo lo que se os ha mandado, decid: "Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer"».

Las lecturas este domingo nos hablan de esperar con paciencia, aun cuando hay dificultades.
La primera lectura del profeta Habacuc, es una queja bien conocida hecha a Dios, que Él no pone remedio a los males que nos rodean. El profeta acaba pasándose la noche en vigilia y recibe una visión. El Señor le dice que espere, que su esperanza no será defraudada. Habacuc debe escribir la visión en tabletas para que pueda leerse fácilmente por todos. Los Esenios de los Rollos del mar Muerto amaban esta profecía y la interpretaban así: escribe la profecía en tabletas para que aun el que corre la pueda leer, pues las cosas se pondrán en movimiento y uno debe estar listo para correr. La última parte de la lectura es muy famosa: el justo vivirá por la fe, o por su fidelidad, algo fundamental en la enseñanza de san Pablo.
El salmo repite “si escuchan hoy su voz no endurezcan el corazón.” Debemos tener aguante y perseverar en el seguimiento de Jesús.
La lectura del Evangelio nos presenta a Jesús respondiendo al deseo de sus discípulos por mayor fe diciendo que si nuestra fe fuera tan “grande” como un grano de mostaza podríamos hacer maravillas. ¿No es verdad que tenemos muy poca fe? ¿Que nos preocupamos que nuestros pocos panes no bastan, que un par de peces no pueden dar de comer a tantos, que nos preocupamos acerca de lo que vamos a vestir y comer justo como los paganos (“gentiles,” Mt 6:32)? Si tuviéramos fe como un grano de mostaza este mundo sería muy diferente. Pero nuestra fe, y nuestra “fidelidad” (en hebreo la palabra, emunah, de donde viene el “amén” que tanto repetimos muchas veces sin estar convencidos), de hecho es aún menor que el “grano de mostaza.” Pero como san Pablo le dice a su “hijo” Timoteo, nuestro don de Dios (fe, amor, comparar Mt 7:21-23 y Mt 24:12) puede ser avivado para convertirse de nuevo en llama: nuestro don de Dios no es el de un espíritu tímido, incrédulo, cobarde o pusilánime (de alma pequeña, al contrario de magnánimo, “alma grande”). Nuestra actitud debe ser sobria, seria, humilde y confiada: sólo estamos haciendo nuestra tarea y el Señor proveerá todo lo que necesitamos; sólo debemos permanecer firmes (otro significado de emunah, “fidelidad”).
Preguntémonos para reconstruir el texto:
1. ¿Quiénes se dirigieron al Señor?
2. ¿Qué le dijeron?
3. ¿Cuál fue la respuesta de Jesús?
4. ¿Qué significa tener fe?

5. ¿Cuál fue la otra comparación que les dijo el Señor?
6. ¿Cuál fue la actividad que tuvo que hacer el servidor?
7. ¿Qué es lo que debemos decir y creer, una vez que cumplamos con el mandato del Señor?

MEDITACIÓN: ¿Qué me dice el Señor a mí en el texto?

El texto sagrado no es sólo para leerlo, sino para dejarse leer por Dios que nos habla a cada uno a través del texto.
En la contemplación, la idea central es hacer propia la Palabra, apoderarnos de ella en nuestro ser, de tal modo, que se convierta en la brújula que oriente nuestro caminar cristiano.
En este texto hay muchas frases o momentos específicos que podríamos contemplar. Por eso es bueno que puedas escoger una frase o versículo para saborearlo a lo largo de toda la semana.
Preguntas que nos ayudan a reflexionar:
Ayúdanos Señor a ser testigos fieles de tu luz con alegría.
  1. ¿Cómo es mi fe? ¿En qué he puesto mi fe?
2. Muchas personas tienen una fe que es poco profunda, y basan su fe en actos religiosos externos. ¿También así mi fe?
3. ¿Cuál es la relación real entre mi fe y la relación personal con Jesús el Señor?
4. ¿Qué significaría hoy arrancar de raíz una planta para irse lejos? ¿Podrá el Señor también dirigirse a mis actitudes personales e internas, para decirme que con fe en Él puedo arrancarlas para tener una actitud más cristiana?
5. ¿Estoy haciendo todo lo que me pide el Señor?
6. ¿Siento que cuando hago las cosas soy un servidor, y no más que eso, alguien a quien el Señor le encomendó las actividades y ya? ¿Me siento superior a los demás por hacer las cosas del Señor?
7. ¿Puedo volver a decir como el servidor del Evangelio: “sólo he cumplido con mi deber”?
8. ¿Qué más me hace falta para vivir de acuerdo a la fe en Jesús?
9. ¿Soy capaz de compartir mi fe con otros amigos y compañeros?
10. ¿Qué implica hoy no sólo ser seguidor, discípulo del Señor, sino también misionero, es decir tener una fe activa, que se expande?
Tomate un momento para recordar los momentos, situaciones, personas o lugares que han sido los espacios que Jesús ha utilizado para llamarte.

ORACIÓN: ¿Qué le respondo al Señor que me habla en el texto?

Cuando me hablan no puedo quedarme callado. Es Jesús el que está comunicándose conmigo. Debo responder. Para eso, la oración es la respuesta a Dios que me habló primero. Este paso es donde el diálogo se vuelve más profundo, es la hora de responder a Jesús que nos hace una invitación clara para seguirlo. Hay que hablar con el Señor, ya él se dirigió a nosotros y debemos responderle.
Gracias Señor por tu Palabra Salvadora.
Gracias por que por tu Palabra estoy descubriendo que todavía me queda mucho que cumplir para vivir mi fe.
Señor la fe que Tú me regalas gratuitamente para que yo la distribuya a los demás, aún estoy muy lejos de ser un misionero.
Señor, ¡AUMENTA MI FE!

CONTEMPLACIÓN: ¿Cómo hago propio en mi vida las enseñanzas del texto?

Repetimos varias veces esta frase para que vaya entrando a nuestro corazón:
«Si tuvierais fe como un granito de mostaza »(Versículos 6)
Y así, pidiéndole al Señor ser mensajero de Buenas Noticias nos ponemos a interiorizar esta Palabra de Salvación.

ACCIÓN: ¿A qué me comprometo para demostrar el cambio?

Nuestra vida debe tomar un compromiso serio para llegar al proceso de conversión. Esto debe notarse exteriormente.
Cada uno asuma una de las actitudes del Reino de Jesús y llevémosla a cabo a lo largo de la semana. Colocándola en un lugar visible como por ejemplo la puerta de la nevera para que así toda la familia ayude a su cumplimiento.
Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.
En lo personal, te invito a que hagas un profundo examen de conciencia sobre la fe que tú tienes. Y que puedas hacer una oración más seria y profunda sobre lo que significa tener fe. Y como la fe se manifiesta en obras concretas, sugerimos que hagas alguna obra nueva, algo en especial que nunca hiciste antes, como visitar personas que están solas, llevar alivio y consuelo a quienes viven un duelo, ayudar en alguna institución dedicada a los más necesitados. La fe, tú la manifestarás en obras. Pero por sobre todas las cosas, te invitamos a compartir tu fe con la gente de trabajo, barrio, con quienes nunca hablaste de tu fe en Jesús. Así vas uniéndote a la gran misión continental.
Con tu grupo, proponerse una actividad que tenga que ver con la fe. Puede ser manifestar públicamente la fe, invitar como grupos a otras personas o grupos que nunca escucharon sobre Jesús, a decirles quién es Él y manifestar públicamente nuestra fe.
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