martes, 27 de septiembre de 2016

Buenos días, 27 de septiembre de 2016. San Vicente de Paul



La sociedad libre no es viable si los ciudadanos no cultivan virtudes como el respeto a la ley,
el cumplimiento de la palabra dada, la laboriosidad, la moderación,
el espíritu de autosuficiencia económica,
la capacidad de aplazar la gratificación…


SANTORAL

Vicente de Paúl,
fundador (1581-1660)
Antimo, Leoncio, Euprepio, Adolfo, Juan, Florenciano, Hilario, Fidencio, Terencio, Epicaris o Epicarides, mártires; Elceario, conde, Fintán, confesores; Diosdado, abad; Sigeberto, rey; Cayo, Marcos, Abderico, obispos; Hiltrudis, virgen.




REFLEXIÓN:

1.- No vivas recordando las cruces de tu pasado. Algunos se pasan la vida recordando lo triste que ha sido su vida, como si así cambiasen el pasado. Esas cruces ya las has vivido. Vive ahora las del presente. Así no tendrás que revivirlas mañana. Porque las cruces que se aceptan con generosidad se viven y se olvidan. No vuelven a doler más.

2.- Tampoco vivas imaginando las cruces del mañana. ¿Sabes cuáles van a ser? Además, Dios no te ha garantizado fuerzas para llevar las cruces de hoy y las de mañana juntas. Dios da las fuerzas necesarias para las cruces de cada día. Para las de mañana, tendrás que esperar a mañana. Vivir hoy las cruces del mañana es llevar exceso de peso hoy. Y eso hay que pagarlo.

3.- Vive las cruces reales. No las imaginarias. Muchos tienen más cruces en la cabeza que sobre sus hombros. Pero como no saben ver la luz, siempre se están imaginando y soñando cosas. De las cruces de hoy podrás culpar a alguien. De las cruces imaginarias, tú serás el único culpable. ¿No crees que ya son suficientes las cruces de verdad, sin necesidad inventarte otras nuevas?

4.- Las cruces son para ser llevadas a hombros. Pero mejor si las llevas en el corazón. Te lo aseguro, Las cruces cuando se llevan con el corazón pesan mucho menos. El corazón tiene más resistencias que tus hombros, por muy forzudos que los tengas.
5.- Algo importante. No soluciones el problema de tus cruces echándolas encima de los hombros de los demás. Las cruces se llevan o te llevan. Pero tus cruces solo valen para ti. No están hechas a medida de los demás. Si estás de mal humor, ¿por qué tienen que pagar los demás? Si estás con rabia y furioso porque las cosas te salieron mal, ¿qué culpa tienen los tuyos? Aguántate.

6.- Las cruces no se miden ni se pesan. ¿Cómo sabes tú que tus cruces pesan menos que las del vecino? ¿Cómo sabes tú que las cruces de tu vecino son más llevaderas que las tuyas? ¿Por qué él camina feliz bajo su peso? Eso no es problema de la madera de la cruz que parece más liviana. Es que posiblemente él le ha puesto más ilusión, más esperanza, más corazón.

7.- No culpes a Dios de te envió ésta o aquella cruz y luego te pones a rezarle para que te la quite o cambie. Porque eso es como decirle que se equivocó contigo y que se corrija. Hay muchos que primero hacen a Dios culpable de sus cruces y luego cuando le rezan, lo hacen dudando. ¿Me hará caso? Bueno, si Dios me manda las cruces y luego me las quita pareciera estar jugando con migo. Y Dios es muy serio.
JUAN JAUREGUICAS


ORACIÓN:

Hoy Jesús tendrás que perdonarme porque quiero leer tu evangelio al revés. Bueno, yo creo que saldrá al derecho de todos modos. Tú nos mandas “estar en vela”. “Que tengamos nuestras lámparas encendidas”.

Perdona, pero yo te voy a pasar la pelota y te voy a pedir que el que esté en vela seas tú. Porque soy yo quien necesito que tú veles constantemente sobre mi. Yo sé que tengo que estar atento a tus llegadas. Pero yo necesito que tú llegues siempre a tiempo a mi vida y la cambies antes de que yo mismo haga una tontería. Y no es que dude de ti, pero es que te necesito tanto ….

Como madre que acuesta a su hijo pequeño y le duerme cantando su na-na-ná.
Como madre que lo deja sumido en sus propios sueños.

Vela también así, Señor, mi sueño. Cierra con tu mano mis ojos. Pon tus dedos en mis labios. Acaricia con tus manos mi frente.

Cansado de mis caminos durante todo el día.
Cansado de mis fatigas. Guardando mis penas y alegrías en el silencio de mi corazón. 
Quiero que mi noche sea el descanso y el reposo de tantos andares.
Y antes de entregarme a mi sueño, quiero entregarme entero a ti.
Antes de dormirme en los brazos de mis sueños, quiero dormirme en los tuyos.

Toma mi mente, Señor.
Ha pasado el día ocupada en tantas cosas….
Es posible que de tanto pensar en mí, pensar en mis cosas, no haya pensado lo suficiente en ti.
Es posible que a lo largo del día tú hayas sido el gran olvidado.
Es posible que durante el día que termina, no hayas sido tú el centro de mi pensar.
Es posible que en este día que se acaba, tú hayas estado callado en el fondo de mis silencios.

Toma mi mente:
Con todos sus pensamientos. Con todos sus miedos. Con todas sus inquietudes. Con mis ilusiones. Con mis esperanzas. Que mañana, cuando me despierte, te encuentre a ti el primero. Que mañana, cuando me despierte, seas Tú el primero a quien salude. Que mañana, cuando me despierte, mis primeros Buenos Días sean para Ti.

Toma, Señor, mis ojos: Que durante el día han estado tan abiertos.
Que ahora se entregan al sueño. Durante el día han visto demasiadas cosas.
Han visto a tantos que sufren. Han visto a tantos que tienen hambre.
Han visto a tantos que estaban solos. Han visto a tantos que estaban tristes.
Han visto a tantos que estaban felices. Han visto a tantos que caminaban en silencio.
Han visto a tantos niños que lloraban. Han visto a tantos niños que jugaban y sonreían.
Han visto a tantas madres buscando un pedazo de pan para sus hijos.
Han visto a tantos hombres cansados.

Toma Señor, mis ojos: Y pregúntales si te han visto a ti.
Pregúntales si se han encontrado contigo. Pregúntales si se han detenido mirándote a ti.
Pregúntales si han mirado con cariño a los demás. Pregúntales si han mirado con rabia o enfado.
Pregúntales si han llorado con los que lloran. Pregúntales si han reído con los que ríen.

Que mañana cuando me despierte:
Mis ojos tengan un mirar nuevo.
Mis ojos miren a los hombres como hermanos. Mis ojos miren a los hombres y los amen.
Mis ojos miren a las cosas y las amen pero sin apegarse a ellas. Mis ojos puedan verte a ti:
En cada hombre que encuentro. En cada mujer que se me cruce en el camino.
En cada acontecimiento que me sorprenda.

Toma, Señor, mis oídos:
Gracias a ellos puedo escuchar el gemido del niño que llora.
Gracias a ellos puedo escuchar el saludo de los que me aman.
Gracias a ellos puedo escuchar las palabras de los que dicen amarme.
Gracias a ellos puedo escuchar los sentimientos de aquellos a quien amo.
Gracias a ellos puedo escuchar la música que me recrea
Gracias a ellos puedo escuchar el timbre del que llama a mi puerta.
Gracias a ellos puedo escuchar el dolor y el sufrimientos de mis hermanos.
Porque, gracias a ellos puedo escuchar tu voz. Puedo escuchar tu Palabra. Puedo escuchar que me dices que “me amas”. Puedo escuchar el perdón que me regalas. “Escucha, Israel, al Señor tu Dios”.
Escucha…..a tu Dios, me dices cada día a mí.

Toma, Señor, mis manos:
Te agradezco el que me las hayas dado.
Con ellas puedo estrechar las manos de mis hijos. Puedo estrechar las manos de todos los hombres.
Con ellas puedo acariciar. Puedo bendecir. Puedo levantar. Puedo dar y compartir mi pan.
Al terminar este día, Señor, déjame, antes de dormirme, que las mire:
Quisiera tenerlas más llenas para repartir. Quisiera tenerlas siempre abiertas.
Quisiera haberlas extendido a más hermanos. Quisiera haberlas extendido a más manos.
Quisiera haber bendecido a más hombres. Quisiera haber repartido más panes.
Quisiera haber ofrecido más vasos de agua. Quisiera haber levantado a más caídos.

Muéstrame las tuyas, Señor:
Déjame de ver los agujeros de los clavos.
Y que mañana las pies están más rotas y agujereadas.
Déjame ver esas manos que tocaron a los leprosos y están limpias.
Que mis manos, sean, Señor, mañana tus manos.

Toma, Señor, mis pies:
Cuántos pasos han dado en este día que termina.
Cuánto han andado dentro de casa. Cuando han andado en la cocina.
Cuánto han andado en la calle. Cuánto han andado en la oficina.
Cuánto han andado buscando a los demás. Cuánto han andado buscando hacer el bien.
Cuánto han andado buscando cómo hacer el mal.

Tengo los pies cansados. Cansados como los tuyos.
Los tengo hinchados de tanto andar. También ellos piden un descanso.
Pero, Señor, quisiera que, mañana cuando vuelva a amanecer: Me regales unos pies:
que se cansen de tanto andar hacia los demás,
que se fatiguen de tanto acercarse a los que me necesitan,
Que se cansen de tanto servir a los demás.
Ya ves, tú nos mandas estar en vela y nosotros te pedimos seas Tú quien vele sobre nosotros, para que nuestras vidas estén siempre atentas a ti y a los demás.

Oración

Señor: Abre mis ojos para que pueda ver. Abre mis oídos para que pueda escuchar.
Abre mi corazón para que esté siempre abierto a Ti y a todos los que llaman a mi puerta.
Que te vea cuando llegues.
Que te vea cuando te escondes en mi hermano.
Que te vea cuando todo pareciera ocultarte. Amen.


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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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CARTA DE CARITAS SIRIA A CARITAS CASTRENSE



«Estimados socios y amigos,

Cuando escuchamos las noticias acerca de las treguas sobre Siria, o la decisión de algunos países de apoyar la acción de grupos armados dentro del país, o los acuerdos de alto el fuego hecha por los gobiernos extranjeros, o la formación y envío de más combatientes a Siria, o los aviones de combate extranjeros volando sobre nuestro cielo sin permiso, siempre nos sentimos como viésemos un partido de fútbol entre las grandes potencias del mundo en territorio sirio y usando como balón sirio “el pueblo de Siria”.

Lamentablemente, lo que está sucediendo durante este partido es que los jugadores, mientras juegas, están destruyendo con sus grandes botas, las infraestructuras, los edificios y las fábricas, machacando al pueblo sirio, especialmente a los más pobres, que son la mayoría.

Después de casi seis años de guerra, como sirios estamos agotados. Esta guerra no sólo está arrasando nuestro país, sino que está destruyendo también nuestras almas desde dentro. La guerra en Siria ha golpeado cada puerta y ha entrado en cada casa, dejando sus huellas por todas partes y en cada corazón…

La guerra ha provocado que la mayoría de nosotros seamos desplazados en nuestro país, después de perder todas nuestras pertenencias, nuestros recuerdos de la infancia y nuestro pasado…

La guerra nos provoca una inseguridad constante, incluso si estamos en nuestras propias casas…
La guerra nos ha hecho pobres a la mayoría de nosotros, que no podemos acceder a las necesidades vitales o comprar pan para nuestros hijos…

La guerra ha invadido el seno de nuestras familias de interior, dividiéndolas y desintegrándolas…

La guerra ha hecho de la educación un sueño inalcanzable para nuestros niños y jóvenes…

La guerra ha llenado nuestras calles de personas sin hogar, especialmente de los más pequeños, de niños…

La guerra ha cerrado las compañías extranjeras, las embajadas, ha destruido nuestras fábricas y nos ha dejado a la mayoría de nosotros sin trabajo…

La guerra está aumentando los precios de las mercancías y el coste diario de nuestras vidas…

La guerra nos ha privado de electricidad, de agua potable y de medicamentos, y nos ha devuelto a la edad de piedra…

La guerra nos hace tiritar durante el invierno, sin poder calentarnos nosotros mismos ni a nuestros hijos…

La guerra nos obliga cada día a decir adiós a aquellos de nuestros seres queridos que han decidido emigrar, especialmente a nuestros jóvenes…

La guerra ha dejado abandonados a los ancianos, sin nadie para cuidarlos y sin dignidad en la última etapa de su vida…

La guerra ha dejado de ser el juego más divertido para nuestros hijos y ha invadido sus discusiones, su forma de pensar, sus juegos, y ha robado su inocencia infantil…

La lista de las consecuencias de la guerra sobre nosotros es demasiado larga y nuestras necesidades enormes, especialmente en esta época del año. El invierno se avecina y las escuelas comenzaron hace poco, los que supone una seria carga económica para cada familia siria.

Por desgracia, sin el apoyo de Caritas y otras ONG presentes en Siria, muchas familias no podrían sobrevivir ya. Muchas de ellas dependen de nosotros y siempre pensamos que nuestro apoyo es como una gota de agua frente a tanta sed. Aunque ofrecemos alimentos, medicamentos, subsidio de alquiler, ropa, apoyo educativo, atención a los mayores y acompañamiento psicosocial a través de nuestros proyectos, cuando preguntamos a las personas acerca de su necesidad más urgente, escuchamos, sobre todo, esta palabra: “¡paz!”

Todos nosotros necesitamos la paz para poder reconstruir nuestras vidas y nuestro país por nuestros propios medios. Todos soñamos con un día en que nos despertemos por la mañana con la noticia de que hemos dejado de luchar entre nosotros y que no tenemos que temer ya a las grandes botas de los jugadores de fútbol, y que el partido ya se ha terminado…

Con su apoyo, con sus oraciones, con su solidaridad y amor, la paz en nuestra amada Siria es posible».


Los responsables de Cáritas Siria han remitido a todas las Caritas del mundo un mensaje con motivo del Día Internacional de la Paz, que se conmemora hoy, en el que hace un llamamiento urgente para poner fin a la guerra y hacer posible el advenimiento de una paz necesaria para “reconstruir nuestras vidas y nuestro país por nuestros propios medios”.


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