lunes, 26 de septiembre de 2016

Buenos días, 26 de septiembre de 2016. San Cosme y San Damian

"Apagad la televisión a la hora de cenar,
hablad en familia"
PAPA FRANCISCO



VIDEO

Francisco: Dar hospitalidad a refugiados es una seguridad contra el terrorismo



SANTORAL

Cosme y Damián,
mártires († c. a. 300)
Patronos de médicos y farmacéuticos;
Amando, Calistrato, Colmán, Carlos Garnier, Cipriano, Justina, Teocisto, mártires; Eusebio, Vigilio, obispos; Amancio, presbítero; Colmán, Senador, Genaro, confesores; Izaron, García, Nilo, abades; Eusebio, papa; Eugenia de Obernai, abadesa.



REFLEXIÓN:


Es la historia de un turista que estaba de paso por la ciudad de Varsovia, Polonia. Entonces aprovechó para concertar una cita con un rabino famoso por su sabiduría.
Cuando llegó al hogar del rabino, el turista quedó asombrado al notar la sencillez de la casa y el poco mobiliario: una sola habitación con una mesa, una silla, una pequeña cama y muchos libros. No pudiendo ocultar su asombro, preguntó:
Rabino, ¿dónde están sus muebles?
¿Dónde están los suyos? —respondió el rabino.
¿Los míos? —respondió sorprendido el turista—. Solo estoy de paso.
Pues yo también estoy de paso —replicó el rabino.
«De paso». Esta es una manera muy apropiada de describir nuestro lugar en este planeta.
He aprendido a contentarme con lo que tengo. Sé lo que es vivir en la pobreza, y también lo que es vivir en la abundancia. Filipenses 4:11-12
Miremos ahora mismo a nuestro alrededor: ¿Cuánto de lo que tenemos podremos llevar al cielo? Al cielo podremos llevar solo nuestro carácter; es decir, solo lo que hemos atesorado en el corazón.
Asegúrate de «adornar tu corazón» más que tu casa; y de construir, no para este mundo, sino para la eternidad.
Tomado de meditaciones matinales: Dímelo de Frente (Fernando Zabala)

ORACIÓN:

Mi Señor, quiero pedirte hoy que toques mi corazón con la fuerza de tu Espíritu y me hagas alguien libre y soñador.
No quiero estar apegado a las estructuras estrechas que me dicen que no puedo salir adelante, que no tengo más oportunidades.
Tengo que vencer todos esos pensamientos negativos que no me dejan crecer y echar hacia adelante. Confío que en este momento actuarás en mi corazón para que pueda ser cada día un mejor ser humano.
No permitas que me conforme con un poco cuando puedo tener más.
Dame la capacidad de ver mucho más allá de los límites y captar todas las posibilidades que la vida me da. Te suplico que bendigas a todas las personas con las que me voy a encontrar, permite que sean encuentros de bendición y de crecimiento. Bendice a los que amo y necesitan de Ti. Amén.

Reflexión del Papa Francisco:

La oración no es algo mágico, no se hace magia con la oración. A nosotros, Jesús nos enseña: "No debemos ir con tantas palabras donde Él", porque Èl lo sabe todo. La primera palabra del Padrenuestro es "Padre", esta es la clave de la oración. Sin decir, sin escuchar esa palabra no se puede orar. ¿A quién debo orar?, ¿al Dios Todopoderoso?, demasiado lejos. Ah, esto no lo siento. Jesús ni siquiera lo sentía. ¿A quién debo orar?, ¿al Dios cósmico?, un tanto habitual en estos días, ¿no?... orar al Dios cósmico, ¿no? ¡Tú debes rezarle al Padre!... Tú debes orar a quien te engendró, al que te dio la vida. No a todos: a todos es demasiado anónimo. A ti, a  mí. Y también orar a aquel que te acompaña en tu camino: que conoce toda tu vida. Todo: lo que es bueno y lo que no es tan bueno. Él lo sabe todo. Si no empezamos la oración con esta palabra, no dicha de los labios, sino dicha desde el corazón, no podemos orar en cristiano...

Tenemos un Padre. Cercanísimo, ¡eh!, que nos abraza... Todas estas preocupaciones, inquietudes que tenemos, dejémoslas al Padre: Él sabe lo que necesitamos. Padre, ¿qué?, ¿mi padre? No, ¡Padre nuestro! Porque no soy hijo único, ninguno de nosotros, y si no puedo ser un hermano, será difícil convertirme en un hijo de este Padre, porque es el padre de todos. Sin duda que es el mío, pero también de los demás, de mis hermanos. Y si no estoy en paz con mis hermanos, no puedo decirle «Padre» a Él.
Jesús, después de habernos enseñado el Padrenuestro, subraya que si no perdonamos a los demás, tampoco el Padre perdonará nuestros pecados

Es muy difícil perdonar a los demás, verdaderamente es muy difícil, porque siempre tenemos aquel pesar dentro... No se puede orar con enemigos en el corazón. Esto es difícil, sí, es difícil, no es fácil. «Padre, no puedo decir Padre, no me viene». Es cierto, yo lo entiendo. «No puedo decir nuestro, porque este me hizo esto, eso y...» ¡no se puede! «Estos deben de ir al infierno, ¿no? ¡no son de los míos!».

Pidamos hoy al Espíritu Santo que nos enseñe a decir «Padre» y a poder decir «nuestro», haciendo la paz con todos nuestros enemigos (Homilía en Santa Marta, 16 de agosto de 2013)

Diálogo con Jesús

Señor Jesús, hermano mío, me uno a ti en la oración al Padre que nos ama, nuestro Padre, para que su poderoso nombre sea santificado por siempre, y su Reino venga sobre nosotros pronto. Que nunca prevalezcan mis deseos sino que se haga siempre voluntad. Te pido perdón Padre, por todas mis faltas. por omisiones, por la indiferencia con la que a veces trato a los demás,te pido perdón por mis malas actitudes para con mis hermanos a quienes también en algún momento les he fallado. Dame la gracia de perdonar y de olvidar, sabes bien que eso es lo que quiero. No permitas nunca que el enemigo malo se apodere de mí. Tú conoces los problemas y sentimientos que me embargan, las cargas que me preocupan, las circunstancias que me perturban, te los entrego. Quiero ser un hijo tuyo amado, que sepa obedecerte y amarte por encima de todo. Amén

Reflexionemos juntos esta frase:

"Cristo siempre es fiel. Pidamos para que también nosotros le seamos siempre fieles" (Papa Francisco)


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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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¿Se pueden evitar el dolor y el sufrimiento?
La solución no es vestir de salud el dolor de una vida enferma


A veces, quiero olvidar de repente todas las cosas malas de la vida. Como de un plumazo el pasado que hiere. Las ofensas que ofenden. El puñal que se me clava. El olvido que duele. La agresión nunca olvidada. Las palabras hirientes.

¿Cómo olvidar de golpe todo el dolor que llevo dentro? ¿Cómo sentir paz en mitad de la tormenta?

El perdón. El bendito perdón que suplico.

¿Cómo poder cambiar la historia que he vivido? Invertir los caminos. Deshacer las pisadas. A veces quiero. A veces entiendo que no tiene sentido rescribir la historia. Lo escrito, escrito está.

Muchas veces he escuchado a personas quejándose de su suerte, queriendo cambiarlo todo. De repente.

Tal vez yo mismo sin razón he querido cambiar cosas de mi vida pasada. Corregir decisiones, borrar la mala suerte, reparar errores. Como queriendo restablecer un orden que nunca se había perdido en ese corazón de Dios que yo a veces no entiendo. ¿Por qué su lógica y la mía son tan distintas? No lo sé.

La vida no es lineal en su crecimiento. Ni justa. Ni paga a cada uno lo suyo, lo que merece, lo que le corresponde. Y entra en juego tal vez la mala suerte. Y veo vidas con tanto dolor. Parece injusto.

Y deseo cambiarlo todo, o una parte. Devolverle a los sueños la posibilidad de hacerse vida. Que no haya muerte ni dolor. Que no haya pérdidas ni lágrimas. Borrar los fracasos del alma. Para no sufrir. Para no sentir que la vida duele demasiado.

Una persona rezaba:

Te pido, Jesús, la fuerza para caminar siempre contigo. Para ver que la cruz no es el punto final de mi vida. Ni el dolor el extremo definitivo de una vida fracasada. No, Jesús. Después de la cruz viene la vida. Después de la muerte la resurrección. Después de las lágrimas la alegría. Después del dolor la paz infinita. ¡Cómo no voy a soñar con imposibles!”.

Pretender que desaparezca el dolor y el sufrimiento no es el camino. No es lo que de verdad quiero. Acabar con todo el sufrimiento, con las enfermedades que se nos clavan en el alma. No lo espero.
No es posible cambiar la vida que vivo con sus circunstancias. No lo pretendo. Sólo beso sonriendo todo lo que tengo.

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