martes, 20 de septiembre de 2016

Buenos días, 20 de septiembre de 2016

¿Quién eres?
Mira alrededor y maravíllate,
nunca antes ni nunca más existirá otro tú



VIDEO

Dibujo de niño que escapó de la guerra en Siria impacta al Papa Francisco





SANTORAL
José María de Yermo y Parres,
sacerdote y fundador (1851-1904)
Andrés Kim, presbítero, y Pablo Chong,
mártires de Corea;

Ciro, Clicerio, Filigonio, obispos; Miguel, Teodoro, Susana, Felipa, Sócrates, Dionisio, Eustaquio, Teopista, Agapio, Teopisto, Prisco, Evilasio, Privato, mártires; Fausta, Cándida, vírgenes; Montano, monje; Gregorio, Pedro, Demetrio, Isabel, anacoretas



REFLEXIÓN:

Nunca hay que perder la esperanza a pesar de las circunstancias, hay que luchar, ir hacia delante porque en esa lucha y en ese caminar muchas veces sin darnos ni cuenta encontramos la solución a nuestros problemas. La consigna es clara LUCHA HACIA DELANTE CON ESPERANZA.

Había una vez dos ranas que cayeron en un recipiente de crema. Inmediatamente sintieron que se hundían; era imposible nadar o flotar mucho tiempo en esa masa espesa como arenas movedizas. Al principio, las dos patalearon en la crema para llegar al borde del recipiente pero era inútil, sólo conseguían chapotear en el mismo lugar y hundirse. Sintieron que cada vez era más difícil salir a la superficie a respirar.

Una de ellas dijo en voz alta:
- No puedo más. Es imposible salir de aquí, esta materia no es para nadar. Ya que voy a morir, no veo para qué prolongar este dolor. No entiendo qué sentido tiene morir agotada por un esfuerzo estéril.

Y dicho esto, dejó de patalear y se hundió con rapidez siendo literalmente tragada por el espeso líquido blanco.

La otra rana, más persistente o quizás más tozuda, se dijo:
- Nada se puede hacer para avanzar en esta cosa. Sin embargo ya que la muerte me llega, prefiero luchar hasta mi último aliento. No quisiera morir un segundo antes de que llegue mi hora. Y siguió pataleando y chapoteando siempre en el mismo lugar, sin avanzar un centímetro. ¡Horas y horas!

Y de pronto... de tanto patalear y agitar, agitar y patalear... La crema, se transformó en manteca.

La rana sorprendida dio un salto y patinando llegó hasta el borde

Moraleja: Las personas de éxito muestran resultados, quienes se rinden ante el fracaso muestran disculpas, justificaciones.


ORACIÓN:

Señor, inicio mi oración con la señal de la cruz, puesto que en ella está la síntesis de mi fe. En este gesto quiero manifestarte que creo en la santísima Trinidad, espero y confío en tu gracia y misericordia y te amo con todo mi corazón.


Petición

Jesús, que mi amor por ti se manifieste en mi amor y servicio a los demás.

Cristo nos marca el camino a seguir.

Cuando Dios me llama a caminar por su sendero, es hermoso contemplar con cuánto amor me quiere en Él. Me ha preparado una senda para mí,, un camino rico en luchas, en esfuerzos, en temores, derrotas, triunfos; un camino que en definitiva, no debo nunca olvidarlo, es mi felicidad. No la meta solamente, no ciertos momentos simplemente, sino cada paso, cada instante, hasta aquellos que se van mientras duermo.

Si Dios me mostrara, sin embargo, lo que habría de vivir, los dolores por sufrir, las indecisiones, las incertidumbres y tantas cosas por las cuales padecer, quizá temería andarlo y no en pocas ocasiones lo abandonaría. Pensaría que me faltan las fuerzas, y que tal designio, tal cruz, en realidad, no es para mí. Y no obstante Dios no se detiene en ofrecerme el camino para amarle y para amar a los demás, a imitación de Cristo.

Tú, Señor, no te detuviste ni siquiera al contemplar el monte en que vendrías a ser crucificado. Tu mirada no se hallaba en la muerte, sino en la redención. Y aunque temías la tortura, los escarnios de la gente, tu amor «encandilaba» los dolores por los que pasarías. Si alguna vez las dudas te asechaban, te bastaba contemplar a tus discípulos, contemplar a cada alma y mirarla con amor. Así era tu corazón y nada lo detenía para continuar con su misión.

Señor, si yo tengo miedos, hoy quiero ponerlos nuevamente en Ti. Quizá no desaparecerán, pero al menos están en tus manos. Quiero acoger mi vida, mi realidad presente como una ocasión invaluable para agradarte. Hazme entender con la fe, que incluso entre las espinas de la vida hay frutos bellos que jamás se marchitarán. Más aún: que incluso los momentos que serían «dignos» de olvidar, pueden convertirse, con tu gracia, en enseñanzas y experiencias para engrandecer el corazón y caminar hacia la eternidad. Hoy pongo en tus manos mi corazón, para caminar mi vida como Tú.

«Hay otra vía, contraria al camino de Cristo: la mundanidad. La mundanidad nos ofrece el camino de la vanidad, del orgullo, del éxito... Es la otra vía. […], Emprendamos también nosotros con decisión este camino de la humildad, con mucho amor a Él, nuestro Señor y Salvador. El amor nos guiará y nos dará fuerza. Y, donde está él, estaremos también nosotros».
 (Homilía de S.S. Francisco, 29 de marzo de 2015).


Reflexión

Si nos pusiéramos a contar los sueños irrealizados, los proyectos personales sin concluir, las ideas que no han tomado forma, llenaríamos muchas cajas.


El joven que no concluye sus estudios, la chica que no se decide a formar un hogar, el empresario que no se atreve con un negocio, el profesor que no se actualiza, son ejemplos de personas que no llegan a realizarse en sus vidas.


Y tú, ¿quieres conseguir el ideal que te has propuesto en la vida? ¿estás dispuesto a pagar el impuesto que supone el sacrificio de luchar hasta lograr el objetivo?


Gracias a Dios, hay muchos hombres y mujeres que lo han conseguido antes que nosotros. Inventores como Bell, científicos como Pasteur, santos como San Javier, pagaron en su vida con el dinero justo, la moneda precisa.


Cristo nos invita a dar lo necesario de nuestra parte, para no quedarnos a medias, entre sueños e ilusiones, sino que nos ofrece el camino de su cruz, que es el sacrificio, para llevar nuestro ideal de vida hasta el fin.


Propósito

Revisar cómo estoy inculcando en mi familia el cumplimiento de los deberes como ciudadano.


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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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3 consejos para desarrollar la inteligencia emocional de los adolescentes



La repetición de actos buenos ayuda a crear una satisfacción personal y a encontrarse con los demás


¿Qué opinas acerca de ti mismo y de tus posibilidades?
¿Qué opinarías si supieras que cambiando la forma de enfrentarnos a los fracasos de la vida, todo resultaría diferente?

Tabla de contenido

La repetición de actos buenos ayuda a crear una satisfacción personal y a encontrarse con los demás 
  1. ¿Cómo adquirir inteligencia emocional? 
  2. ¿Cuál es tu grado de inteligencia emocional? 
  3. 3 consejos para los adolescentes 
Artículo originalmente publicado por Forum Libertas 


Cuando hablamos de inteligencia emocional, la herencia no es lo fundamental. Durante la infancia y la adolescencia tenemos la gran oportunidad de inculcar en nuestros hijos aquellos hábitos emocionales que les lleven a ser más felices.

Llamamos Inteligencia Emocional al conjunto de capacidades que tiene una persona para resolver los conflictos relacionados con sus propias emociones, como por ejemplo la tristeza, la ansiedad, el enfado y sus relaciones con las emociones de los demás, tal como describe Maite Mijancos en su libro Inteligencia Emocional y Felicidad.

Está muy relacionada con la cordialidad, la simpatía, la empatía, caer bien a los demás, acercarse a ellos con facilidad, saber motivarse cuando se tiene algún problema, no dejarse llevar por la angustia, saber agradecer, etc., según una información publicada por el Grupo de Entidades Catalanas de la Familia (GEC).

¿Cómo adquirir inteligencia emocional?

Nuestros hijos deben aprender a adquirir una serie de hábitos emocionales fundamentales que no solo gobiernen todas sus acciones, sino que les lleven a ser felices, porque a ser feliz también se aprende.

En ese sentido, los hábitos emocionales se adquieren por la repetición de actos buenos que ayudan a crear una satisfacción personal, a encontrarse con los demás, y que les proporcionan seguridad y autoestima.

Para ello, debemos sugerir a nuestro hijo adolescente que reflexione sobre sus emociones, sus impulsos, y sobre sus diferentes reacciones ante distintos hechos para que saque conclusiones sobre su propia vida y las circunstancias en las que le gustaría cambiar su forma de actuar.
Y la mejor manera es preguntándose sobre los diferentes aspectos y habilidades que configuran su inteligencia emocional.

¿Cuál es tu grado de inteligencia emocional?

Una forma de avanzar en este sentido es realizar el test para saber cuál es tu grado de inteligencia emocional.

Este test es válido para toda la familia, tanto vuestros hijos adolescentes, como también vosotros, los padres podéis hacerlo, pero sin olvidar el sentido del humor.

No se trata ahora de hundirse en la miseria si comprobamos que nos falta mucha más inteligencia emocional.

3 consejos para los adolescentes

Al respecto, bueno es sugerir tres consejos que ayudan a desarrollar la inteligencia emocional de los adolescentes.

  1. Fase de maduración. En esta fase es más fácil reconducir hábitos y comportamientos para desarrollar la inteligencia emocional. Por lo tanto, este test simplemente es una prueba que le puede ayudar a reflexionar y que os puede ayudar, con sentido del humor, a ver en qué aspectos debe controlar y desarrollar más sus emociones.

  1. Crítica constructiva. Si después de hacer este test, tu hijo obtiene un resultado bajo, sería perjudicial si te dirigieras a él descalificándole: “Lo ves, es lo que siempre te digo, que no controlas bien tus emociones ni tus reacciones, a ver si aprendes de esta prueba y pones manos a la obra”. Con este comentario, lo único que conseguirás es que tu hijo se desmotive. Relativiza un poco la prueba y piensa con él todas las cosas buenas que hace y anímale a desarrollar más habilidades emocionales, porque tiene capacidad.

  1. Cambios en la adolescencia. Si vuestro hijo obtiene un resultado alto, tampoco debéis confiaros. Aunque va por buen camino y puede ayudar mucho a los demás con sus emociones positivas, piensa que en la adolescencia, lo que hoy es blanco mañana puede ser negro. Además, que este resultado le sirva para compartir sus emociones con los demás.

Quizás una buena terapia para toda la familia sea esforzarse en conseguir aquella habilidad emocional que todavía no hemos adquirido.

Por ejemplo, si mi problema es que no tengo tiempo para charlar, durante esa semana me propondré momentos para dialogar con mis hijos o mi cónyuge; si lo que le pasa a mi hijo adolescente es que siempre se enfada cuando recibe una corrección justa de sus padres, durante esa semana intentará no enfadarse y opinar con serenidad.

Artículo originalmente publicado por Forum Libertas

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