jueves, 15 de septiembre de 2016

Buenos días, 15 de septiembre de 2016. Nuestra Señora de los Dolores (Soledad, Sol, Marisol, Angustias)



El perdón es una fuerza que resucita a una vida nueva 
e infunde el valor para mirar al futuro con esperanza.
PAPA FRANCISCO

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El director general de Danone, Emmanuel Faber, de 52 años, se formó en laescuela de negocios parisina HEC (Hautes Études Commerciales [Estudios Comerciales Superiores]), una de las más prestigiosas del mundo. El pasado 10 de junio fue el encargado del discurso de graduación a los alumnos de la promoción 2016.
SANTORAL
Los Dolores de Nuestra Señora
(Soledad, Sol, Marisol, Angustias).
Nicomedes, Valeriano, Emila (Emiliano, Emilia) y Jeremías, Militina, Cirino, Serapión, Leoncio, Herculano, Máximo, Teódoto, Asclepiódoto, Nicetas, Porfirio, mártires; Silvano, Epiro, Leobino, obispos; Albino, Apro, confesores; Aicardo, abad; Rolando, ermitaño; Eutropia.

REFLEXIÓN:
¿Quién está en tu lista de enemigos? (no digas que no tienes)
¿A quién tienes en tu lista de enemigos? No finjas que no tienes una. Yo también intenté engañarme a mí misma pensando: “En serio, nadie me la tiene jurada ni tampoco hay nadie que me caiga mal, ni a quien le tenga miedo ni con quien esté lo bastante enfadada como para llamarle enemigo. Seguro que no”.
Pero entonces me pongo a hacer memoria…
Los enemigos de la memoria profunda: el jefe que era deliberadamente cruel...
Con una pizca de sinceridad y empeño, todos podemos hacer una lista. Esta ansia de culpar y vilipendiar, de aferrar en nuestros corazones los nombres de aquellos a quienes responsabilizamos por nuestra infelicidad, es un sentimiento lo bastante humano y común.
Hacer una lista de nuestros enemigos es un acto de misericordia para nosotros, puesto que nos obliga a reconocer que vemos a otras personas como nuestros enemigos, como otros, y no de nosotros.
Nos obliga a admitir que estamos en guerra, el primer paso en el camino de la paz.
Después de hacer la lista reza por ellos. Muy difícil, demasiado. Jesús sabía lo difícil que es, así que nos dice –si estamos dispuestos a escuchar– por qué debemos hacerlo:
Amad a vuestros enemigos, haced el bien a quien los odía, bendecid a quienes os maldicen, oread por quienes os insultan. (…) Debeís amar a vuestros enemigos, y hacer bien, y dar prestado sin esperar nada a cambio. Así será grande su recompensa, y seréis hijos del Dios altísimo, que es también bondadoso con los desagradecidos y los malos. Sed compasivos, como también vuestro Padre es compasivo” (Lucas 6:27-28, 35-36).
Rezar por nuestros enemigos no les cambia a ellos. Nos cambia a nosotros, de mala gana, lenta y miserablemente, hasta que seamos personas de misericordia semejantes a su Padre.
Transforma el odio en amor. No es posible rezar por una persona y odiarla. Cambia nuestra perspectiva, transformando a nuestros enemigos en hermanos y hermanas queridos.
Y es que a veces, rezar por nuestros enemigos nos salva la vida, y también la de ellos.
Haz esa lista. Escríbela sin miedo. Puede que yo esté en tu lista o tú en la mía, no pasa nada.
Luego reza por todos y cada uno de los nombres en ella, todos los días, y observa cómo la misericordia va reduciendo esa lista hasta disolverse en amor y gratitud. Sin duda, una recompensa enorme.
ORACIÓN:

Señor mío, acudo a Ti como amigo y hermano, para que me llenes de tu alegría y tu gozo, para que renueves esa fuerza esperanzadora que levanta del suelo a todos quienes confiados a Ti buscan ayuda.
Quiero sentir tu amor y tu perdón, quiero sentir que me tomas de la mano y me das una buena dosis de seguridad a mi alma.
Gracias Señor porque en Ti me siento protegido y amado.
Me ayudas cada día ser mejor ser humano.
Te entrego mis planes, proyectos y a todos los míos. Extiende tu mano generosa y ayúdame salir triunfante de cada situación complicada. Te amo. Amén
Reflexión del Papa Francisco
¿Qué quiere decir Jesús? ¿Cuál es la puerta por la que debemos entrar? Y, ¿por qué Jesús habla de una puerta estrecha?
La imagen de la puerta se repite varias veces en el Evangelio y se refiere a la de la casa, del hogar doméstico, donde encontramos seguridad, amor, calor. Jesús nos dice que existe una puerta que nos hace entrar en la familia de Dios, en el calor de la casa de Dios, de la comunión con Él. Esta puerta es Jesús mismo. Él es la puerta. Él es el paso hacia la salvación. Él conduce al Padre. Y la puerta, que es Jesús, nunca está cerrada, esta puerta nunca está cerrada, está abierta siempre y a todos, sin distinción, sin exclusiones, sin privilegios. Porque, saben, Jesús no excluye a nadie.
Tal vez alguno de ustedes podrá decirme: «Pero, Padre, seguramente yo estoy excluido, porque soy un gran pecador: he hecho cosas malas, he hecho muchas de estas cosas en la vida». ¡No, no estás excluido! Precisamente por esto eres el preferido, porque Jesús prefiere al pecador, siempre, para perdonarle, para amarle.
Jesús te está esperando para abrazarte, para perdonarte. No tengas miedo: Él te espera. Anímate, ten valor para entrar por su puerta. Todos están invitados a cruzar esta puerta, a atravesar la puerta de la fe, a entrar en su vida, y a hacerle entrar en nuestra vida, para que Él la transforme, la renueve, le done alegría plena y duradera.
En la actualidad pasamos ante muchas puertas que invitan a entrar prometiendo una felicidad que luego nos damos cuenta de que dura sólo un instante, que se agota en sí misma y no tiene futuro. Pero yo les pregunto: nosotros, ¿por qué puerta queremos entrar? Y, ¿a quién queremos hacer entrar por la puerta de nuestra vida?
Quisiera decir con fuerza: no tengamos miedo de cruzar la puerta de la fe en Jesús, de dejarle entrar cada vez más en nuestra vida, de salir de nuestros egoísmos, de nuestras cerrazones, de nuestras indiferencias hacia los demás. Porque Jesús ilumina nuestra vida con una luz que no se apaga más. No es un fuego de artificio, no es un flash. No, es una luz serena que dura siempre y nos da paz. Así es la luz que encontramos si entramos por la puerta de Jesús.
Cierto, la puerta de Jesús es una puerta estrecha, no por ser una sala de tortura. No, no es por eso. Sino porque nos pide abrir nuestro corazón a Jesús, reconocernos pecadores, necesitados de su salvación, de su perdón, de su amor, de tener la humildad de acoger su misericordia y dejarnos renovar por Él. (Reflexión antes del rezo del ángelus, 25 de agosto de 2013)
Diálogo con Jesús
Jesús mío, cuánto amor has revelado a mi corazón mostrándome cada día todas las bendiciones y las cosas con que me has provisto durante mi camino de vida.
Tú has reparado mis fuerzas y me has conducido por caminos seguros.
Quiero abrirme hoy a tu voluntad, a pisar firme sobre la roca de tu Palabra y luchar con valentía en esta batalla espiritual que tiene mi alma contra todas esas supuestas “maravillas” que ofrece el mundo.
Tú me ofreces una puerta para seguir tus pasos. No es una puerta sencilla de atravesar, pues debo dejar que mi alma sea conducida por aquello que Tú deseas y no por aquellas pasiones que me gobiernan.
Ayúdame a no deslumbrarme con las fascinaciones terrenales y abrir puertas que nada tienen que ver con tu amor.
Quiero ser leal a tus mandamientos aunque muchos se aparten de mí por ello.
Sé que Tú permanecerás a mi lado.
Derrama tu misericordia sobre y dame el impulso para salir adelante, a levantarme cuando caigo, a despreciar mis fallas y corregir mis defectos, a levantarme en victoria y huir de toda vanidad y deseos de sobresalir que cierran el corazón. Tú me has dicho que es esforzándome cómo lograré construir escalones hacia tu Reino, es por ello que te pido que me des fortaleza para no dejarme arropar por la pereza y no sucumbir ante una falsa comodidad. Ven y oriéntame en mi camino. Aunque me cueste, aunque libre mil batallas en mi interior y el mundo se me haga pequeño, iré siempre en tu dirección. Tengo la certeza de que todo lo puedo en Ti, de que soy un vencedor a tu lado y de que me das la fuerza para poder superar cualquier obstáculo. Confío en Ti. Amén
Propósito para hoy:

Una de las cosas más importantes que un cristiano puede hacer es: ORAR... Ora por las intenciones del Papa y de la Iglesia
Reflexionemos juntos esta frase:

"La Virgen María está siempre a nuestro lado, sobre todo cuando sentimos el peso de la vida con todos sus problemas". (Papa Francisco)

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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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Los evangelios apócrifos

Estos evangelios fueron compuestos por quienes se lanzaron a escribir evangelios sin estar investidos de la gracia del Espíritu Santo”
(Orígenes – Hom. In Lc I; PG 13, 1801)

Tabla de contenido

ETIMOLOGIA 
SU ORIGEN 
LOS EVANGELIOS CANONICOS Y LOS APOCRIFOS 
LOS EVANGELIOS APOCRIFOS POR GRUPOS 

  • Evangelios de la infancia: 
  • Evangelios de los dichos: 
  • Evangelios de la Pasión y Resurrección: 
  • Diálogos del resucitado: 
  • El ‘Protoevangelio de Santiago’ 
  • Los apócrifos de Tomás 
CONCLUSIÓN 
LISTADO DE LOS EVANGELIOS APÓCRIFOS 

ETIMOLOGIA

En general el término ‘apócrifo’ deriva del verbo griego ‘apokrypto’, que significa ‘esconder’ o ‘poner aparte’. Según el diccionario de la RAE, ‘apócrifo’ quiere decir ‘fabuloso’, ‘supuesto’ o ‘fingido’, aunque actualmente la acepción más utilizada para el término ‘apócrifo’ presenta una connotación de falsedad.

Por tal motivo se ha empezado a llamar también a estos escritos ‘evangelios extra-canónicos’, con el fin de evitar la evocación de algo falso, siendo que las iglesias cristianas históricas consideran que son material no inspirado por Dios, aunque no por ello son carentes de valor.

SU ORIGEN

Algunos de los evangelio apócrifos surgieron en comunidades gnósticas y contienen palabras ocultas al entendimiento de la mayoría, quizás con la finalidad de dar apoyo a sus doctrinas cuando éstas no estaban en total acuerdo con los escritos canónicos que están incluidos hoy en día en la Sagrada Escritura, por lo que estos mensajes ocultos estaban reservados a los iniciados en esas comunidades gnósticas.

En la mayoría de los casos, los evangelios apócrifos son más tardíos que los evangelios canónicos, a los que intentan completar, lo cual significa que son poco útiles para recuperar recuerdos históricos sobre Jesús. Sin embargo algunos de ellos son interesantes para el estudio de cómo vivían y pensaban algunos grupos cristianos de entonces, ya que son interesantes sus explicaciones sobre las comunidades y grupos en los que fueron compuestos, y que revelan el rostro de un cristianismo más plural.

Nota: El gnosticismo es una doctrina filosófica y religiosa de los primeros siglos de la Iglesia, mezcla de la cristiana con creencias judaicas y orientales, la cual se dividió en varias sectas y que pretendía tener un conocimiento intuitivo y misterioso de las cosas divinas.

LOS EVANGELIOS CANONICOS Y LOS APOCRIFOS

Los evangelios canónicos, los aceptados por la Iglesia (Marcos, Mateo, Lucas y Juan), conservan el estilo propio de una predicación apostólica templada y carente de adornos. En cambio, en los evangelios apócrifos pueden encontrarse relatos resultantes de abundante fantasía, o doctrinas diferentes a las transmitidas por los evangelios canónicos.

Las iglesias cristianas históricas, tales como la Iglesia Católica, la Comunidad Anglicana, la Iglesia Ortodoxa y las iglesias protestantes, consideraron que los escritos apócrifos son el resultado de una incorrecta intelección o efecto de entender, de los que significa la palabra ‘evangelio’. En general se observa en los evangelios canónicos un estilo mucho más sobrio que en los apócrifos, algunos de los cuales ya no fueron aceptados por las primeras comunidades cristianas.

A diferencia de los evangelios canónicos, cuyos autores apenas señalan su autoría, los autores de cada uno de los evangelios apócrifos destacan muchas veces la presunta autoría de los escritos por parte de algún personaje distinguido, tales como Pedro, Felipe, Santiago, Tomás o María Magdalena, buscando con ello un respaldo en ese nombre.

Durante algún tiempo varios de los evangelios apócrifos fueron tenidos como canónicos por algunas comunidades o grupos, tanto judíos como cristianos. Si bien muchos textos apócrifos penetraron en ciertos aspectos de la liturgia y de la piedad de algunos fieles cristianos, las iglesias cristianas históricas tienden a considerar que los materiales apócrifos en general no aportan contenidos de relevancia para la fe de los cristianos.

LOS EVANGELIOS APOCRIFOS POR GRUPOS

Una de las características que mejor distingue a los evangelios canónicos de los apócrifos es el trazado de ambos.

Los evangelios canónicos siguen un camino que va desde los comienzos del ministerio de Jesús hasta su Resurrección. En cambio los evangelios apócrifos suelen desarrollar una sola etapa: la infancia de Jesús y sus enseñanzas. Ello es debido a que en muchos casos se originaron para rellenar vacíos en los recuerdos sobre Jesús.

Tomando en cuenta el contenido de cada evangelio apócrifo, éstos pueden clasificarse en los siguientes cuatro grupos:

  • Evangelios de la infancia:

Narran el milagroso nacimiento de Jesús y los supuestos milagros que Él realizó durante su infancia. Aunque algunos de ellos fueron muy populares y se tradujeron a varias lenguas, el más conocido es el ‘Protoevangelio de Santiago’, el cual cuenta el nacimiento de la Virgen María y también su infancia. En él también se dice que sus padres se llamaban Joaquín y Ana, lo cual ha sido muy importante en el desarrollo de la mariología. También es de destacar el ‘Evangelio de Tomás’, el cual mencionaremos más adelante en este mismo trabajo.

  • Evangelios de los dichos:

Son colecciones de dichos y enseñanzas de Jesús sin un contexto narrativo. Este tipo de colecciones se conservaron y reelaboraron en círculos gnósticos, quienes buscaban las supuestas enseñanzas secretas de Jesús.
  • Evangelios de la Pasión y Resurrección:

Intentan completar los relatos de la muerte y resurrección de Jesús. El más conocido de todos es el ‘Evangelio de Pedro’, en el que el apóstol cuenta los acontecimientos de la Pasión en primera persona. Según algunos estudiosos, este evangelio apócrifo contiene una forma muy antigua del kerigma o anuncio de la Pasión y muerte del Señor.

  • Diálogos del resucitado:

Es un género típicamente agnóstico donde se recogen enseñanzas de Jesús resucitado a algunos de sus discípulos. Las enseñanzas conservadas en ellos son de tipo esotérico y casi no tienen relación con las del Jesús terrenal. El más conocido es el ‘Evangelio de María’, que contiene las revelaciones de Jesús a María Magdalena cuando se le apareció.

Seguidamente mencionaremos los dos evangelios apócrifos más importantes, señalando las aportaciones positivas y las negativas que han surgido de ellos.
  • El ‘Protoevangelio de Santiago’

Este escrito es el apócrifo más antiguo que se conserva en su integridad, y el que más ha influido en las narraciones sobre la vida de la Virgen María y la infancia de Jesús. Redactado por un autor desconocido, lo firmó y atribuyó a Santiago el Menor con el fin de que alcanzara popularidad y prestigio. Parece haber sido escrito en diferentes etapas, la primera de las cuales corresponde a mediados del siglo II, aproximadamente en el 160 d.C. Hay que destacar que el término ‘proto’ significa ‘antes de’, en este caso ‘antes de Jesús’.

El Protoevangelio de Santiago pretende, ante todo, proteger la virginidad perpetua de María, la cual se veía amenazada en el siglo II por el ataque de los paganos y de algunas sectas judaicas. El autor, al parecer, fue un cristiano helenista de Egipto o del Asia Menor, quien se propuso redactar una narración novelada y sensacionalista de la vida de María, con un fin más apologético que histórico. A este evangelio apócrifo se debe la fiesta de la Presentación en el Templo, además del nombre de los padres de la Santísima Virgen María.
  • Los apócrifos de Tomás

Adjudicados a Tomás existen dos escritos, uno denominado ‘Evangelio del Pseudo Tomás’ y otro llamado ‘Evangelio de Tomás’. El primero de ellos se refiere a la infancia de Jesús y no tiene ninguna conexión con el ‘Evangelio de Tomás’. Debemos mencionar que el término ‘pseudo’ significa ‘falso’, lo cual identifica al ‘falso Tomás’.

  • Evangelio del Pseudo Tomás’:
es muy posible que su autor haya sido un cristiano helenista mediocremente versado en lengua y literatura judaica. En él se notan fuertes influencias del hinduísmo, ya que las narraciones de la infancia de Jesús son muy parecidas a la de Krishna y Buda. No faltan tampoco acentos gnósticos y mágicos para darle colorido al escrito en cuestión.

En cuanto a la redacción final del Evangelio del Pseudo Tomás’ podemos decir que es muy posible que se remonte al final del siglo II. En su escritura podemos ver muchos supuestos milagros realizados por Jesús en su infancia, así como su relación con los fariseos, los cuales no son sino una proyección en retrospectiva de lo que fue la vida pública de Jesús.

Por otro lado presenta una imagen rencorosa del propio Jesús, quien en este evangelio usa sus poderes para vengarse u obtener ventajas personales sobre algunas situaciones de su vida. Todo esto hace del escrito en cuestión una fábula que poco puede edificar al cristiano, y que puede incluso llegar a crearse una imagen equivocada del ministerio realizado por Jesús en su vida pública.

  • Evangelio de Tomás’
Podemos decir que es un escrito descubierto en 1945 en la biblioteca de Nag Hamadi, en Egipto, el cual data muy posiblemente de finales del siglo IV. Este documento ha traído la respuesta definitiva a una serie de interrogantes suscitados en algunos textos usados por sectas cristianas. De acuerdo a los especialistas este documento, más que ser un evangelio, se refiere a  una serie de dichos y parábolas evangélicas que serían usadas principalmente por los maniqueos, una secta que practicaba el maniqueísmo, quienes valoraban las cosas como buenas o malas, sin término medio alguno.

Sobre este escrito san Cirilo de Jerusalén advirtió a finales del siglo IV que nadie debía leer este supuesto evangelio, pues contenía material contrario a la fe. El documento consta de 114 dichos, distribuidos de manera arbitraria y sólo unidos por la frase: ‘Jesús dijo’.

En el ‘Evangelio de Tomás’ el propio Tomás aparece como el garante de las enseñanzas, lo cual es común en otros escritos gnósticos, tal como ocurre en las ‘Actas apócrifas de Tomás’ y en la ‘Pistis Sophia’. En este evangelio de Tomás, cuando se habla del Reino, este término no tiene el mismo sentido que en los evangelios canónicos en donde se indica la soberanía de Dios, sino que hace referencia a un estado espiritual del gnóstico, así como al conocimiento de sí mismo y del universo. Por ello la salvación, más que un acto de fe y de obediencia, es un acto de conocimiento.

CONCLUSION

A modo de resumen podemos decir que la mayoría de estos escritos apócrifos, o contienen un material de carácter gnóstico o de tipo decetista, quienes negaban la humanidad de Cristo, ya que en sus orígenes buscaron explicar algunos misterios del cristianismo, pero sin un fundamento teológico e histórico sólido. Por ello, el uso de estos evangelios apócrifos puede llegar a crear confusiones, mitos y creencias erróneas, que en nada se acercan a la realidad histórica o evangélica; la verdad revelada por Cristo en la Sagrada Escritura.

LISTADO DE LOS EVANGELIOS APOCRIFOS

Entre los más de cincuenta evangelios apócrifos existentes, podemos destacar los siguientes:

Evangelios gnósticos:

  • Evangelio de Felipe
  • Evangelio de Tomás
  • Evangelio de Marción
  • Evangelio de María Magdalena
  • Evangelio de Judas
  • Evangelio apócrifo de Juan
  • Evangelio de Valentín o Evangelio de la Verdad
  • Evangelio griego de los egipcios

Evangelios de natividad e infancia:
  • Evangelios de la infancia de Tomás
  • Evangelio árabe de la infancia
  • Evangelio armenio de la infancia
  • Evangelio de la natividad de María
  • Protoevangelio de Santiago
  • Evangelio del pseudo-Mateo
  • Evangelios de Pasión y Resurrección:
  • Evangelio de Bartolomé
  • Evangelio de Nicodemo, también llamado "Hechos de Pilatos" (Acta Pilati)
Otros:
  • Evangelio secreto de Marcos
  • Evangelio de Pedro
  • Evangelio del Pseudo-Santiago
  • Evangelio cátaro del pseudo-Juan
  • Evangelio de los hebreos
  • Evangelio de los ebionitas
  • Evangelio de Bernabé
  • Evangelio de Taciano
  • Evangelio de los nazarenos
  • Evangelio de Ammonio
  • Evangelio de la Venganza del Salvador
  • Evangelio de la muerte de Pilato
  • Evangelio apócrifo de Galilea

Manuscritos de Nag Hammadi:
  • Apocalipsis de Pablo

El oficio de interpretar auténticamente la Palabra de Dios, oral o escrita, ha sido encomendada sólo al Magisterio vivo de la Iglesia, el cual lo ejercita en nombre de Jesucristo, es decir, a los obispos en comunión con el sucesor de Pedro, el obispo de Roma”.(Catecismo de la Iglesia Católica, numeral 85).)

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