martes, 13 de septiembre de 2016

Buenos días, 13 de septiembre de 2016


 
La derrota no es el peor de los fracasos.
No intentarlo es el verdadero fracaso
GEORGE EDWARD WOODBERRY
 

 
VIDEO

Un video que te hará pensar, papá
¿Por qué los adolescentes “pasan” de sus padres?
Es verdad que es una edad complicada, que necesitan crecer y ganar autonomía, pero ¿te has preguntado si tú has hecho todo lo posible por mantener una relación profunda con tu hijo desde que era pequeño? ¿O había siempre cosas más importantes que hacer?
 
 
 
SANTORAL
 
Juan Crisóstomo,
obispo y doctor de la Iglesia (c. a. 350-407)
 
Felipe, Macrobio, Julián, Ligorio, mártires; Maurilio, Eulogio, obispos; Amado, abad; Israel y Teobaldo Santos, canónigos; Beato Amadeo, monje y abad; Venerio, eremita.
 


 
REFLEXIÓN:

Los diez mejores consejos para envejecer de la manera más sana, inteligente y feliz
 
No es posible para el ser humano evitar el paso del tiempo... hacernos mayores... adultos... ancianos... ¡Benditas sean todas las etapas de nuestra vida! Pero lo que sí es evitable, y así debemos hacerlo, son algunos "vicios", ideas, sentimientos, conductas negativas o poco saludables en las que los mayores podrían caer. 
 
1. “Cuidarás tu presentación cada día”. Arréglate como si fueras a una fiesta. ¡Qué más fiesta que la vida! Que al verte se alegren los ojos de los demás.
 
2. “No te encerrarás en tu casa ni en tu habitación”. Saldrás a la calle y al campo de paseo: “El agua estancada se pudre”.
 
3. “Amarás el ejercicio físico”. Un rato de gimnasia, una caminata razonable dentro o fuera de casa, por lo menos abrir la puerta, regar las rosas, contestar el teléfono.
 
4. “Evitarás actitudes y gestos de viejo derrumbado”. La cabeza gacha, la espalda encorvada, la mirada perdida, no favorecen nada. Que la gente diga un piropo cuando pasas: “¡Qué recto va el señor! ¡Qué guapa la señora!”.
 
5. “¡No hablarás de tu edad, ni te quejarás de tus achaques reales o imaginarios!”. Acabarás por creerte más viejo y más enfermo de lo que eres. A la gente no le gusta oír historias de hospital. Cuando te pregunten cómo estás, dirás que. ¡muy bien!
 
6. “Cultivarás el optimismo sobre todas las cosas”. Al mal tiempo, buena cara. Sé positivo y de buen humor. La vejez no es cuestión de años sino un estado de ánimo. El corazón no envejece.
 
7. “Tratarás de ser útil a los demás”. Ayuda con una sonrisa, un consejo, un servicio. No te coloques el cartel de “inservible”.
 
8. “Trabajarás con tus manos y con tu mente”. Haz lo que puedas. El trabajo es la terapia infalible.
 
9. “Mantendrás vivas y cordiales las relaciones humanas”. Desde luego, las que se anudan en el hogar, integrándote a todos los miembros de tu familia.
 
10. “No pensarás que todo el tiempo pasado fue mejor”. Deja de estar condenando tu mundo y maldiciendo tu momento.
 
 
 
ORACIÓN:

Oración por la familia de la Madre Teresa de Calcuta
 
Padre del Cielo, nos has dado un modelo de vida en la Santa Familia de Nazaret. Ayúdanos, Padre Amable a hacer de nuestra familia otra Nazaret, donde reinan el amor y la paz; que sea profundamente Contemplativa, totalmente Eucarística y Vibrante en la alegría.
 
Ayúdanos a permanecer juntos en la alegría y en el dolor a través de la oración en familia. Enséñanos a ver a Jesús en los miembros de nuestra familia, especialmente a descubrir Tu rostro escondido en su pobreza.
 
Que el Corazón Eucarístico de Jesús haga nuestros corazones mansos y humildes como el Suyo y nos ayude a hacer nuestros deberes, en la familia, en santidad.
 
Haz que podamos amarnos el uno a la otra, como Dios nos ama a cada uno de nosotros, cada día más, perdonándonos mutuamente como Tu perdonas nuestros pecados. Ayúdanos, oh Padre amable, a aceptar todo lo que nos das y a dar todo lo que tu nos pides con una gran sonrisa.
 
Corazón inmaculado de María, causa de nuestra alegría, reza por nosotros.
San José, reza por nosotros.
Santos Ángeles custodios, estad siempre con nosotros, guiadnos y protegednos.
Amen.
 
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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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A Michael Phelps todo lo que el oro no le pudo dar hasta que encontró a Dios

Las medallas y la fama le dejaban vacío hasta el punto en que pensó en suicidarse


La estrella de la natación Michael Phelps, el atleta olímpico más condecorado de la historia, casi cometió suicidio hace dos años. Su pericia atlética y su éxito le habían valido muchísima atención mediática durante la última década, tanta que pareciera que los medios deportivos le veneraban como a un dios, pero mientras tanto Phelps luchaba por encontrar paz en su corazón.

Se sentía vacío por dentro e intentó callar su dolor con drogas y alcohol, lo que le lanzó a una espiral de decadencia.

En 2009 fue suspendido en natación durante tres meses después de que se hiciera viral una fotografía suya fumando en un bong, pero la sanción no le impidió seguir con las fiestas y viviendo al límite.

De hecho, las cosas fueron a peor y culminaron con su segundo arresto en diez años por conducir bajo los efectos del alcohol.

Phelps estaba tocando fondo.

En los días siguientes a su arresto, se aisló y continuó bebiendo.
Según admitió en una entrevista para ESPN: “No tenía autoestima. Ni amor propio. Pensaba que al mundo le iría mejor sin mí. Pensé que lo mejor que podía hacer… era poner fin a mi vida”.

Sus medallas de oro no le ofrecían consuelo y no encontraba propósito para seguir viviendo.
De forma providencial, su familia y amigos le convencieron para que ingresara en un centro de rehabilitación donde plantar cara a sus demonios.

Al principio era reacio a abrirse, pero después de un tiempo aceptó su destino y empezó el camino de la recuperación.

Phelps llevaba consigo el libro Una vida con propósito, de Rick Warren. Era un regalo del antiguo jugador de fútbol americano Ray Lewis, de los Baltimore Ravens, y no sólo lo leyó, sino que empezó a compartirlo con sus compañeros pacientes de la clínica de rehabilitación. Así se ganó el sobrenombre de ‘Mike el Predicador’.

Se mostró muy agradecido a Lewis por el libro: “¡Este libro es fantástico! Lo que está sucediendo… por Dios… dentro de mi cerebro… no te lo puedo agradecer suficiente. Me has salvado la vida”.

Phelps explicó en una entrevista que el libro “me había hecho creer en que hay un poder por encima de mí y que tengo un propósito en este planeta”.

Los atletas besan sus medallas, que validan su trabajo duro, pero las medallas no pueden devolverles ese amor. Los elogios de los medios van y vienen caprichosos como el viento. Pero el amor que nace de la fe ayuda a restaurar la perspectiva.

Además de haber encontrado la fe durante su rehabilitación, Phelps reconoció que mucho de su desasosiego venía de la ausencia de su padre durante la mayor parte de su vida.

Sus padres se divorciaron cuando Phelps tenía nueve años y para llenar ese vacío iba a la piscina. Una vez conquistada el agua, el dolor volvió a surgir.

Cuando llegó el momento de Semana Familiar en el centro de rehabilitación, Phelps retomó el contacto con su padre y para ambos fue una experiencia terapéutica. Se abrazaron por primera vez en años y aquel momento ayudó a Phelps a seguir adelante.

Después de unos meses tras la rehabilitación, Phelps pidió a su novia de muchos años Nicole Johnson que se casara con él. Los prometidos han planificado su boda para después de las Olimpiadas de Río.

Poco después del compromiso descubrieron que Nicole estaba embarazada, y el reciente nacimiento de su hijo fue otro punto de inflexión para Phelps.

Tras recibir a su hijo en una cálida manta, Phelps lloró. “Yo simplemente estaba allí”, decía a ESPN, “y no pensaba que fuera a emocionarme, pero de repente me di cuenta: ‘Es nuestro hijo’. Y súbitamente te llega esta nueva forma de entender qué es el amor en realidad”.

Con la nueva responsabilidad de una familia, la competición de la otra noche fue la que puso fin a su carrera. Phelps afirmó que se retiraba de la competición después de Río.

Sin embargo, recientemente había dicho en una entrevista: “Nuestro primer hijo podrá ver —lo diré, en caso de que regrese— mis potencialmente últimos Juegos Olímpicos. Así que no me deis palos si alguna vez vuelvo, lo que quiero decir es que estoy deseando poder compartir con mi hijo las potencialmente últimas competiciones de mi carrera”.
Por la gracia de Dios, Phelps fue rescatado del abismo y devuelto a la vida. Puede que Phelps no sea perfecto, pero su renovada fe cristiana le ha aportado una nueva dirección.

Su éxito aún le hace ser el centro de los medios de comunicación, que le adoran como a un dios, pero esta vez Phelps parece tener una mejor comprensión sobre quién es en el gran planteamiento de la vida y sobre qué es lo que de verdad importa.

Entiende que las medallas de oro, por muchas que acumule uno, no tienen el poder de salvarte la vida.




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