lunes, 8 de agosto de 2016

Buenos días, 8 de agosto de 2016. Santo Domingo de Guzmán

Agradece a la llama su luz, pero no olvides el pie del candil que constante y paciente la sostiene en la sombra
(Rabindranath Tagore 1861-1941 Literato indio)


SANTORAL
Domingo de Guzmán, Fundador de los Dominicos; Gregorio el Sinaita, monje;
María de la Cruz, Beata; Bonifacia, Virgen; María del Niño Jesús Baldillou y compañeras, Beatas Mártires; María Margarita y compañeras, Mártires; Eladio, beato, sacerdote, mártir; Juan Felton, Antero, Beatos, Mártires Laicos; Cruz Laplana y Laguna, Obispo y Mártir; Fernando Español, beato, presbítero y Mártir.


 

REFLEXIÓN:

AMISTAD VERDADERA


La verdadera amistad, es sentir la hermandad que une a personas de sangre diversa, es saber que su mano, siempre estará contigo, es saber brindarles tu ayuda en todo momento, es sentirte más valiente en los momentos que con ellos compartes, es saber compartir ideas y mejorar tu carácter, es tener ese apoyo en los momentos importantes...


ORACIÓN:

Te pedimos, Señor, que Santo Domingo de Guzmán, insigne predicador de tu Palabra, ayude a tu Iglesia con sus enseñanzas y sus méritos, e interceda también con bondad por nosotros. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén

Petición

Jesús, que mi amor por ti se manifieste en mi amor y servicio a los demás.
 
Meditación del Papa Francisco

Cuando Dios me llama a caminar por su sendero, es hermoso contemplar con cuánto amor me quiere en Él. Me ha preparado una senda para mí,, un camino rico en luchas, en esfuerzos, en temores, derrotas, triunfos; un camino que en definitiva, no debo nunca olvidarlo, es mi felicidad. No la meta solamente, no ciertos momentos simplemente, sino cada paso, cada instante, hasta aquellos que se van mientras duermo.

Si Dios me mostrara, sin embargo, lo que habría de vivir, los dolores por sufrir, las indecisiones, las incertidumbres y tantas cosas por las cuales padecer, quizá temería andarlo y no en pocas ocasiones lo abandonaría. Pensaría que me faltan las fuerzas, y que tal designio, tal cruz, en realidad, no es para mí. Y no obstante Dios no se detiene en ofrecerme el camino para amarle y para amar a los demás, a imitación de Cristo.

Tú, Señor, no te detuviste ni siquiera al contemplar el monte en que vendrías a ser crucificado. Tu mirada no se hallaba en la muerte, sino en la redención. Y aunque temías la tortura, los escarnios de la gente, tu amor «encandilaba» los dolores por los que pasarías. Si alguna vez las dudas te asechaban, te bastaba contemplar a tus discípulos, contemplar a cada alma y mirarla con amor. Así era tu corazón y nada lo detenía para continuar con su misión.


Señor, si yo tengo miedos, hoy quiero ponerlos nuevamente en Ti. Quizá no desaparecerán, pero al menos están en tus manos. Quiero acoger mi vida, mi realidad presente como una ocasión invaluable para agradarte. Hazme entender con la fe, que incluso entre las espinas de la vida hay frutos bellos que jamás se marchitarán. Más aún: que incluso los momentos que serían «dignos» de olvidar, pueden convertirse, con tu gracia, en enseñanzas y experiencias para engrandecer el corazón y caminar hacia la eternidad. Hoy pongo en tus manos mi corazón, para caminar mi vida como Tú.
«Hay otra vía, contraria al camino de Cristo: la mundanidad. La mundanidad nos ofrece el camino de la vanidad, del orgullo, del éxito... Es la otra vía. […], Emprendamos también nosotros con decisión este camino de la humildad, con mucho amor a Él, nuestro Señor y Salvador. El amor nos guiará y nos dará fuerza. Y, donde está él, estaremos también nosotros».
 (Homilía de S.S. Francisco, 29 de marzo de 2015).


Diálogo con Cristo

Jesús, ayúdame a entregar mi vida en el servicio y en el amor a los demás, como Tú lo hiciste. Ése es el único camino con el que puedo corresponder a tantos dones con los que has enriquecido mi vida. Las excusas abundan, las tentaciones se multiplican, pero tu gracia es superior a todo.

Propósito


Revisar cómo estoy inculcando en mi familia el cumplimiento de los deberes como ciudadano.

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