martes, 30 de agosto de 2016

Buenos días, 30 de agosto de 2016


«El que es bueno, es libre aunque sea esclavo. El que es malo, es esclavo aunque sea rey»
(San Agustín de Hipona)



SANTORAL

Agilo, Abad; Alfredo, Monje, Obispo; Bononio, Abad, Ermitaño; Fantino el Joven, Ermitaño; Fiacrio, Ermitaño; Gaudencia, Mártir, Virgen; Ghebre Miguel, Beatos, Mártir, Misionero, Sacerdote; Joaquín, Beato, Mártir, Misionero, Sacerdote; Juan Juvenal,Obispo; María Ráfols, Beata, Fundadora, Religiosa; Pamaquio, Senador; Pedro de Trevi, Anacoreta; Vicente Gabanes, Beato, Mártir, Sacerdote; Juan de Mayorga, beato, mártir; Tomás de Kempis, beato, sacerdote.


REFLEXIÓN:

La piedra de la mujer sabia

Esta es la historia de una mujer sabia que viajaba por las montañas. Un día encontró una piedra preciosa en el arroyo, la recogió y la guardó en su bolso. Al día siguiente se cruzó con otro viajero que estaba hambriento, y la mujer abrió su bolso para compartir con él su comida.

El viajero hambriento vio la piedra preciosa en su bolso, se quedó admirado de su belleza y le pidió que se la regalara y la mujer lo hizo sin vacilar.

El viajero partió, alegrándose de su buena suerte. Sabía que la joya valía lo suficiente como para darle seguridad para el resto de sus días.

Unos pocos días después regresó en busca de la mujer sabia. Cuando la encontró, le devolvió la piedra y le dijo:

He estado reflexionando y sé cuán valiosa es esta piedra, pero se la devuelvo con la esperanza de que pueda obsequiarme con algo mucho más precioso. Por favor, si puede, deme lo que tiene usted en su interior, aquello que le permitió regalarme la piedra si dudarlo.


ORACIÓN:

Señor, hazme digno depositario de tus dones e ilumina mi mente y entendimiento para escuchar tus palabras en este momento de oración en el que vengo humildemente a pedirte tu ayuda. Santifica mi vida para ayudar a otros a encontrarte.


Petición

Ayúdame, Señor a sembrar en mi corazón también en esta jornada.

Diálogo con Cristo

Señor, Bondad infinita, yo te alabo y te doy gracias por haberme creado, por haberme permitido acercarme una vez más a ti y conocerte un poco más. Mira mi indigencia, mira mi pobreza y socórreme Tú. No permitas que mi corazón se llene de las cosas que tienen un valor efímero, de las caducas y pasajeras, y sobre todo de las que me vacían el alma y me apartan de ti. Vacíame de mí mismo y de mis egoísmos, para que sólo Tú me puedas llenar el alma y las ansias de felicidad y eternidad. Que tu Eucaristía sea mi prenda de eternidad para ganarme el cielo y los tesoros que nos has prometido. Amé

Propósito


Haré cinco minutos de oración para agradecer a Dios por todas las personas, las experiencias y las cosas que me ha dado y permitido en mi vida y le pediré que lo descubra a Él como mi único Tesoro.

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