viernes, 19 de agosto de 2016

Buenos días, 19 de agosto de 2016

Tienes más cualidades de lo que tú mismo crees; pero para saber si son de oro bueno las monedas, hay que hacerlas rodar.
(Marañón)
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SANTORAL

Juan Eudes, Fundador; Sixto III, Papa; Ezequiel Moreno y Díaz, Luis (Ludovico) de Anjou, Obispos; Julio, senador y mártir; Andrés y compañeros, Tecla, Agapo, y Timoteo, mártires; Magno, obispo y mártir; Donato, confesor; Mariano, ermitaño; Luis Flores y compañeros, Beatos, Mártires; Jordán de Pisa, Beato; Elvira de la Natividad de Nuestra Señora y compañeras, Beatas, Mártires; Tomás Sitjar, Beato, Presbitero y Mártir; Guerrico de Igny, Beato, Abad.



REFLEXIÓN:
El cántaro mágico


En Lar, una ciudad de Persia, vivía un pescador indolente, muy dejado. Cierto día, cuando dormía, como de costumbre, bajo la sombra de un árbol, junto al río, tuvo un sueño que le impresionó mucho.

Soñó que al volver a casa había encontrado en el campo un gran cántaro de hierro en el fondo del cual descubrió, con sorpresa, una moneda de oro. Sandejí –así se llamaba nuestro pescador- introdujo la mano y sacó del fondo del cántaro el precioso hallazgo. Cuál no fue su espanto cuando al repetir la operación encontró una nueva moneda igual a la primera. ¡Era un cántaro milagroso! Debajo de cada moneda que sacaba encontraba otra nueva al alcance de su mano.

¿Qué significado podía tener aquel sueño tan original del cántaro milagroso? Sandejí se fue a consultar a un anciano sacerdote sobre el significado de su sueño.

-Es fácil desvelar el misterio –contestó el sacerdote- Vete al río, echa las redes varias veces y entonces sabrás cuál es el significado del sueño.

El pescador se animó con aquellas palabras y se fue al río. Vio varios peces que nadaban en la corriente, lanzó la red y cogió algunos. Nuevos peces aparecieron en el fondo del río y el pescador los fue sacando de allí con la red. Así, trabajando activamente, consiguió la pesca más abundante de todas las que había hecho en los últimos meses.

Entonces pasó por allí un rico mercader y al ver los cestos llenos de peces se los compró por una buena cantidad de dinero. Sólo entonces el pescador comprendió el significado del sueño y el verdadero sentido de las palabras del anciano sacerdote. El cántaro milagroso era el río de cuyo fondo sacaba él los peces que se convertían en las ambicionadas monedas de oro.

¿Cual es tu cántaro mágico? Tu cántaro milagroso son tus estudios, tu trabajo diario, tu entrega a lo que tienes que hacer. Si trabajas con seriedad, con empeño, decisión y regularidad no te costara sacar el rendimiento esperado con alegría y amor a lo que haces. Ahora mismo ponte manos a la obra.



ORACIÓN:

Jesús, gracias por recordarme que lo más importante es amarte en los demás. El mantener una relación personal contigo en la oración debe ser la prioridad en mi vida. Creo, espero y te quiero, ilumina mi oración para que el amor me transforme.

Petición

Señor, enséñame a ser fiel y amar a los demás con tu caridad divina

Meditación del Santo Padre Benedicto XVI

Queridos hermanos y hermanas:
La Palabra del Señor, que se acaba de proclamar en el Evangelio, nos ha recordado que el amor es el compendio de toda la Ley divina. El evangelista san Mateo narra que los fariseos, después de que Jesús respondiera a los saduceos dejándolos sin palabras, se reunieron para ponerlo a prueba (cf. Mt 22, 34-35). Uno de ellos, un doctor de la ley, le preguntó: "Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley?" (Mt 22, 36). La pregunta deja adivinar la preocupación, presente en la antigua tradición judaica, por encontrar un principio unificador de las diversas formulaciones de la voluntad de Dios. No era una pregunta fácil, si tenemos en cuenta que en la Ley de Moisés se contemplan 613 preceptos y prohibiciones. ¿Cómo discernir, entre todos ellos, el mayor? Pero Jesús no titubea y responde con prontitud: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el mayor y el primer mandamiento" (Mt 22, 37-38).

En su respuesta, Jesús cita el Shemá, la oración que el israelita piadoso reza varias veces al día, sobre todo por la mañana y por la tarde (cf. Dt 6, 4-9; 11, 13-21; Nm 15, 37-41): la proclamación del amor íntegro y total que se debe a Dios, como único Señor. Con la enumeración de las tres facultades que definen al hombre en sus estructuras psicológicas profundas: corazón, alma y mente, se pone el acento en la totalidad de esta entrega a Dios. El término mente, diánoia, contiene el elemento racional. Dios no es solamente objeto del amor, del compromiso, de la voluntad y del sentimiento, sino también del intelecto, que por tanto no debe ser excluido de este ámbito. Más aún, es precisamente nuestro pensamiento el que debe conformarse al pensamiento de Dios.

Sin embargo, Jesús añade luego algo que, en verdad, el doctor de la ley no había pedido: "El segundo es semejante a este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo" (Mt 22, 39). El aspecto sorprendente de la respuesta de Jesús consiste en el hecho de que establece una relación de semejanza entre el primer mandamiento y el segundo, al que define también en esta ocasión con una fórmula bíblica tomada del código levítico de santidad (cf. Lv 19, 18). De esta forma, en la conclusión del pasaje los dos mandamientos se unen en el papel de principio fundamental en el que se apoya toda la Revelación bíblica: "De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas" (Mt 22, 40).

La página evangélica sobre la que estamos meditando subraya que ser discípulos de Cristo es poner en práctica sus enseñanzas, que se resumen en el primero y mayor de los mandamientos de la Ley divina, el mandamiento del amor.

Santo Padre Benedicto XVI


Diálogo con Cristo

No existe otro camino, para ser un seguidor de Cristo, que el del amor y el del servicio. Amar quiere decir servir, servir es amar y el amor de Dios está orientado a lograr una transformación en mí. Gracias, Señor, por el don de la fe y la gracia de tu amor.

Propósito


Asistir a la celebración de la Eucaristía, preferentemente en familia, como la actividad más importante del domingo, el Día del Señor.

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