lunes, 1 de agosto de 2016

Buenos días, 1 de agosto de 2016. San Alfonso María Ligorio


Jamás es nociva la reprensión aunque 

venga de tu enemigo

(Juan Luis Vives 1492.1540 Filósofo y pedagogo valenciano)





Los discursos y homilías del Papa Francisco en las  Jornadas Mundiales de la Juventud en:
http://webcatolicodejavier.org/HomiliaDelPapa.html





SANTORAL

Alfonso María Ligorio
Fundador , Obispo y Doctor de la Iglesia

Etherwold, obispo; Fe, Esperanza y Caridad, mártires; Gerhard (Gerardo), beato, sacerdote y mátrir; 7 hermanos macabeos, mártires; Juan Bufalari, beato, eremita; Bienvenido María, beato, mártir; Pedro Fabro, beato, sacerdote; Adela Mardosewick y sus 10 compañeras, beatas, mártires; Emérico, beato, obispo.

REFLEXIÓN:

No entregues tu alma a la tristeza, ni te atormentes a ti mismo con tus cavilaciones. La alegría de corazón es la vida del hombre, el regocijo del varón, prolongación de sus días. Engaña a tu alma y consuela a tu corazón, echa lejos de ti la tristeza; que ella ya perdió a muchos, y no hay utilidad en la tristeza. Envidia y malhumor los días acortan, las preocupaciones traen la vejez antes de tiempo. Un corazón radiante viene bien en las comidas, atiende a lo que come.

Eclesiástico 30:21

ORACIÓN:
Oh Dios, que suscitas continuamente en tu Iglesia nuevos ejemplos de santidad, concédenos la gracia de imitar en el celo apostólico a tu obispo San Alfonso María Ligorio, para que podamos compartir en el cielo su misma recompensa. Por nuestro Señor Jesucristo.
Amén.

Meditación con el Papa San Juan Pablo II

Del misterio pascual nace la Iglesia. Precisamente por eso la Eucaristía, que es el sacramento por excelencia del misterio pascual, está en el centro de la vida eclesial. En la celebración eucarística, los ojos del alma se dirigen al Triduo pascual: a lo que ocurrió la tarde del Jueves Santo, durante la Última Cena y después de ella. La agonía de Getsemaní es la introducción a la agonía sobre la cruz del Viernes Santo. La hora santa, la hora de la redención del mundo, la hora de la glorificación. Todo sacerdote que celebra la Misa revive en espíritu, al mismo tiempo que la comunidad cristina que participa, en el mismo lugar y en la misma hora. “Mysterium fidei! - ¡Misterio de fe!” Cuando el sacerdote pronuncia o canta las palabras, los presenten aclaman: “ Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección, ¡ven Señor Jesús!” Con estas o parecidas palabras, la Iglesia, a la vez que se refiere a Cristo en el misterio de su Pasión, revela también su propio misterio: Ecclesia de Eucharistia. Si con el don del Espíritu Santo en Pentecostés la Iglesia nace y se encamina por las vías del mundo, un momento decisivo de su formación es ciertamente la institución de la Eucaristía en el Cenáculo. Su fundamento y su hontanar es todo el Triduum Paschale, pero éste está como incluido, anticipado, y “concentrado” para siempre en el don eucaristía.
San Juan Pablo II
Primer Papa polaco de la historia.

Diálogo con Cristo

Gracias, Señor, porque eres bueno, y nunca nos abandonas. Vayamos a donde vayamos, tu palabra nos guía y alimenta. Haz que nunca nos acostumbremos a estar contigo y aprendamos a amarte cada día más.

Propósito

Acudiré a la recibir la comunión en la misa dominical con más fervor y agradeciendo al Señor que Él se haya hecho mi alimento espiritual que me llevará a la vida eterna.



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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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10 nuevas ideas para tus vacaciones en cristiano

El secreto para tener un corazón que entienda es formarse un corazón capaz de escuchar
Por: . | Fuente: Ecclesia Digital 


1.- Dialoga con Dios: El siempre te escucha.

2.- Cuéntale penas y alegrías: ábrela la puerta de tu vida.

3.- Descansa, pero no te abandones.

4.- Vive alegre: se necesita gente optimista.

5.-Demuestra con tu vida que Dios no es triste.

6.- Habla de Dios con tu familia y con tus amigos.

7.- Ayuda a otros a encontrar el camino de la fe.

8.- Donde quieres que estés, no dejes nunca la Eucaristía dominical.

9.- No te centres en ti mismo: sé útil a los demás.

10.-El Evangelio es un libro pequeño: llévalo en tu maleta y úsalo.


Un rato de buena lectura te ayudará a evitar unas vacaciones inútiles. El secreto para tener un “corazón que entienda” es formarse un corazón capaz de escuchar. Y esto se consigue con la lectura reposada. Procura cada día que una frase del Evangelio te guíe a lo largo de la jornada.

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