jueves, 7 de julio de 2016

Buenos días, 7 de julio de 2016. San Fermín

"¡Qué hermoso sería morir frente al mar! Veo a Dios en cada gota."
Sor María Romero Meneses, Hija de María Auxiliadora
 


Hoy día comienza la novena en honor a la Virgen del Carmen. Te animo a rezar a la Estrella de los mares desde:


Historia de Sor María Romero Meneses


 
SANTORAL


Fermín,
obispo y mártir,
 
María Romero Meneses,  religiosa,  Benedicto Xl (Nicolás Boccasini),  CXCIV Papa,  Antonino Fantosati,  obispo y mártir,  José María Gambaro,  presbítero y mártir,  Pedro To Rot,  mártir, Julio  Carlos Liviero,  obispo y fundador Oddino Barotti, presbítero,  Willibaldo,  obispo, Procopio de Cesarea, santo

 
REFLEXIÓN:

Desafinado

Dos amigos andan juntos por una calle de una gran ciudad. Los envuelve el ruido multiforme de la ciudad moderna.

Los dos amigos son diferentes y se nota en su andar. Uno es alemán, hijo de la ciudad, criatura del asfalto, ciudadano del marco. El otro es un yogui hindú. Está de visita. Lleva ropas anaranjadas y mirada inocente. Anda con pies descalzos, que se apresuran para seguir a su amigo.

De repente el yogui se para, toma del brazo a su amigo y le dice:

- “Escucha, está cantando un pájaro”.

El amigo alemán le contesta:

- “No digas tonterías. Aquí no hay pájaros. No te detengas”. Y sigue adelante.

Al cabo de un rato el yogui, disimuladamente, deja caer una moneda sobre el pavimento. El amigo se detiene y le dice:

- “Espera. Se ha caído algo”. Sí, claro. Allí estaba la moneda sobre el adoquín.

El yogui sonríe.

- "Tus oídos están afinados al dinero, y eso es lo que oyen. Basta el sonido mínimo de una moneda sobre el asfalto, para que se llenen tus oídos, y se paren los pies. Estás a tono con el dinero, y eso es lo que oyen tus oídos, lo que ven tus ojos ,y lo que desea tu corazón. Oímos lo que queremos.

En cambio estás desafinando ante los sonidos de la naturaleza. Tienes muy buen oído, pero estás sordo. Y no sólo de oído, sino de todo. Estás cerrado a la belleza, a la alegría, a los colores del día, y a los sonidos del aire. Andas desafinado."

El pájaro sí había cantado.
Carlos G. Vallés


ORACIÓN:

Jesús, creo que estás aquí conmigo, que me escuchas y me hablas al corazón. Creo que todo lo que soy es regalo tuyo y que me amas más que nadie en este mundo. Enséñame a tomarme de tu mano y a vivir más confiado en ti, porque contigo no existe mal alguno. Ayúdame a abrirte mi corazón en esta oración, para aceptar con gozo tu voluntad y amarte en el cumplimiento fiel de tu querer.


Petición

Jesús, me gustaría ser el apóstol que quieres de mí.


Meditación de San Juan Pablo II

Después del 11 de septiembre de 2001, el mundo entero ha tomado conciencia, con una intensidad desconocida hasta ahora, de la vulnerabilidad de cada ser humano y ha comenzado a contemplar el futuro con un sentimiento de profundo miedo. De cara a este sentimiento, la Iglesia quiere dar testimonio de su esperanza, fundada sobre la convicción de que el mal, mysterium iniquitatis, no tiene la última palabra en las vicisitudes humanas. La historia de la salvación, narrada en la Sagrada Escritura, proyecta una luz intensa sobre la historia del mundo, mostrando que ésta está siempre acompañada por la solicitud misericordiosa y providente de Dios, que conoce los caminos para llegar a los corazones más endurecidos y sacar frutos buenos, de terrenos áridos e infecundos.
Los sufrimientos indecibles de pueblos y personas, a causa de los totalitarismos, siempre han suscitado en mi interrogantes y han estimulado mi oración. Muchas veces, me he detenido en la siguiente reflexión: ¿cuál es el camino que conduce al restablecimiento completo del orden moral y social que están empañados de manera tan bárbara? He llegado a la convicción, a través de la revelación bíblica, de que no se puede restablecer el orden quebrantado si no es llegando a una armonía entre justicia y perdón. Los pilares de la verdadera paz son la justicia y esa forma particular de amor que es el perdón.


Diálogo con Cristo

Jesús, sé que me escuchas y me amas. Quiero oír tu voz en estas palabras del Evangelio. Sé que me llamas a ser tu testigo, a ser más tuyo y menos del mundo. Enséñame a darte siempre el primer lugar en mi vida, y servirte con alegría y desinterés en los demás. Te pido la gracia de nunca defraudar tu amor por mí, sino vivir esta vida que me regalas cumpliendo la misión que me tienes encomendada.


Propósito
Daré testimonio de mi fe en una entrega alegre a los demás, siendo siempre un sembrador de paz.




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