lunes, 4 de julio de 2016

Buenos días, 4 de julio de 2016. Santa Isabel de Portugal

Somos tan tontos que desperdiciamos espiritualmente hasta el sueño. Ofréceselo a Dios cuando te acuestes para que al despertarte puedas entregarte con más fuerzas a su santo servicio.
Un antiguo sacerdote



INTERESANTE HOMILÍA




SANTORAL

Isabel, Reina de Portugal,
Valentín de Berriochoa, Laureano, obispos y mártires; Alberto, Albino, Antonino, Andrés de Creta, Asclepia, confesores; Alberto Quadrelli, Aureliano, Laureano, Teodoro, Ulrico, Elías, Flaviano, obispos; Jocundiano, Inocencio, Sebastian, Nanfarión, Lucitas, Cesidio, mártires; Procopio, abad; Berta, abadesa; Oseas, Ageo, profetas.



REFLEXIÓN:

El Cuento de la solidaridad

-¿Puedes decirme cuánto pesa un copo de nieve? –le preguntó un colibrí a una paloma.

-Nada –fue la respuesta.

-Si eso es lo que piensas, que no pesa nada, te voy a contar una historia:

El otro día me posé en la rama de un pino, cerca de su tronco. Hacía frío y comenzó a nevar suavemente. No era una de esas ventiscas terribles que azotan los árboles y los retuercen dolorosamente. Nevaba como un sueño, sin violencia, sin heridas. Como no tenía nada que hacer, empecé a contar los copos que caían sobre la rama. Había contado exactamente 3.741.902 copos, cuando cayó el siguiente -sin peso alguno, como tú dices- y quebró la rama. Dicho esto, el colibrí levantó el vuelo.

Moraleja: ¡cuánto podríamos hacer si todos juntos nos uniéramos para hacer el bien, para pedir el bien, para defender el bien!



ORACIÓN:

Señor, Dios todopoderoso, que nos has hecho llegar al comienzo de este día, sálvanos hoy con tu poder, para que no caigamos en ningún pecado, sino que nuestras palabras, acciones y pensamientos sigan la senda de tus mandatos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo. Amén


Petición

Te pedimos Señor que nos des la capacidad de contemplar y considerar cada una de las resurrecciones que periódicamente se realizan. El día y la noche que se levantan y caen, los frutos, que a través de las semillas, se levantan y caen, cada momento de la vida, para que en cada una de ellas, veamos la gloria de Dios en su Resurrección y le demos gracias por ello.


Meditación del Papa Francisco

Lo contrario a cumplir la voluntad de Dios comenzó en el Paraíso, con la no obediencia de Adán. Y esa desobediencia ha llevado el mal a toda la humanidad. También los pecados son actos de no obedecer a Dios, de no hacer su voluntad. Sin embargo, el Señor nos enseña que este es el camino, no hay otro. Y comienza con Jesús, sí, en el Cielo, en la voluntad de obedecer al Padre.

Pero cumplir la voluntad de Dios «no es fácil». No fue fácil para Jesús que fue tentado en el desierto y en el huerto de los olivos. Tampoco lo fue para algunos discípulos, que lo dejaron porque no entendieron qué quería decir hacer la voluntad del Padre.

Tampoco es fácil para nosotros desde el momento que cada día nos presentan en una bandeja muchas opciones. Y así, ¿cómo hago para hacer la voluntad de Dios? Pidiendo la gracia de querer hacerlo. […]

Que el Señor nos dé la gracia, a todos, que un día pueda decir de nosotros lo que ha dicho de aquel grupo, de aquella multitud que lo seguía, los que estaban sentado en torno a Él, como hemos escuchado en el Evangelio. Y así hacer la voluntad de Dios nos hace ser parte de la familia de Jesús, nos hace madre, padre, hermana, hermano. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 27 de enero de 2015, en Santa Marta).

En Jesús, en su "carne” -es decir, en su concreta humanidad- está presente todo el amor de Dios, que es el Espíritu Santo. Quien se deja atraer por este amor va hacia Jesús, y va con fe, y recibe de Él la vida, la vida eterna. Aquella que ha vivido esta experiencia en modo ejemplar es la Virgen de Nazaret, María: la primera persona humana que ha creído en Dios acogiendo la carne de Jesús. Aprendamos de Ella, nuestra Madre, la alegría y la gratitud por el don de la fe. Un don que no es "privado”, un don que no es "propiedad privada”, sino que es un don para compartir: es un don "para la vida del mundo”. (Homilía de S.S. Francisco, 9 de agosto de 2015).

Diálogo con Cristo

Jesús, me doy cuenta que el ideal de cumplir siempre tu voluntad es costoso. El orgullo, la pereza espiritual o el miedo son obstáculos que necesito vencer, pero frecuentemente olvido que sólo tu gracia podrá lograr esa transformación de mi egoísmo y soberbia en amor a Ti y a los demás. Nunca permitas que me aparte de la fuente de esa gracia: tu Eucaristía.

Propósito

Para que recibir la Eucaristía nunca se convierta en un acto rutinario, hoy (y siempre) me prepararé lo mejor posible para recibirla y agradeceré a Dios su infinito amor.



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